Qué es
Qué es
La alergia es una reacción del sistema defensivo ante sustancias que reconoce como dañinas, y que generalmente son inocuas. A estas sustancias realmente inocuas que provocan la reacción alérgica se les denomina “alérgenos”. Esta reacción exagerada del sistema defensivo humano frente al alérgeno es lo que provoca los síntomas alérgicos, y variarán dependiendo de los órganos que se activen: síntomas respiratorios, cutáneos, digestivos…
El sistema defensivo del niño con alergia, con la intención de proteger de sustancias que cree amenazadoras, produce unos anticuerpos denominados inmunoglobulina E (IgE) contra el alérgeno. A su vez, estas Ig E hacen que unas células denominadas mastocitos liberen sustancias químicas, incluyendo la histamina, en el torrente sanguíneo para defenderse del alergeno “invasor” [1].
Es la acción de estas sustancias químicas liberadas las que causan los síntomas alérgicos afectando a la piel, los ojos, la nariz, la garganta, los bronquios y/o el tubo digestivo.
Cuando se producen exposiciones posteriores al alérgeno se vuelve a activar la misma reacción alérgica, por lo que cada vez que el niño se exponga a una determinada cantidad del alergeno, presentará la reacción alérgica [1].
Incidencia en los niños
Es muy frecuente. Se calcula que sobre el 25% de los niños sufren algún tipo de alergia en los países desarrollados. Los síntomas que causa a veces son muy intensos y evidentes, y otras veces pasan desapercibidos y apenas causan molestias.
En las últimas décadas el incremento de este tipo de patología, especialmente en los países desarrollados, ha sido tan notorio que se ha llamado la “epidemia alérgica”. Los estudios han mostrado que este incremento es real y no atribuible al hecho de que se diagnostiquen más casos como resultado de la mejora de los conocimientos sobre las enfermedades alérgicas entre los médicos y la población general [2];[3]. La alta prevalencia de casos de alergia documentados en niños de padres sin historia familiar de atopia (ver en “Causas”) sugiere que la mayor parte del incremento de las enfermedades de origen alérgico está ocurriendo en niños sin una predisposición genética significativa [4].
No se sabe porqué está aumentando. Existen diversas teorías. Si bien la alergia depende de la genética y el ambiente, la carga genética no puede haber cambiado en sólo 20-30 años, así que las razones deben ser ambientales. Entre las distintas teorías están la carga de la alimentación, las infecciones, la contaminación, etc. Y puesto que es más frecuente en los países desarrollados que en los no desarrollados, se buscan causas en el “modo de vida occidental” [4];[5].
Causas
Causas
Entre las causas del desarrollo de la alergia, distinguimos distintos factores: aquellos que predisponen al desarrollo de la alergia, aquellos que la causan directamente (los alérgenos) y aquellos que influyen en su desarrollo que a su vez, una vez establecida la alergia, también son desencadenantes de los síntomas [6]. Veámoslos:
- Factores Predisponentes:
- Predisposición genética, lo que se denomina atopia. Son aquellos niños con facilidad para el desarrollo de enfermedades alérgicas si hay otros miembros de la familia (padre, madre, hermano, etc.) que son alérgicos. La alergia no se hereda, pero sí la predisposición a desarrollarla.
- El Sexo. En algunas enfermedades alérgicas, como es el caso del asma, esta enfermedad es más frecuente en varones.
- Factores causales: los alergenos (ácaros del polvo, hongos, epitelios de animales, cucarachas, alimentos, etc)
- Factores facilitadores o desencadenantes: Son factores que no producen alergia por sí mismos, pero que facilitan que una persona pueda hacerse alérgica a una sustancia, o bien pueden actuar como factores desencadenantes en una persona que ya es alérgica:
- Contaminación
- Humo de tabaco
- Infecciones respiratorias
- Aire frío
- Ejercicio
Síntomas
Síntomas
Las reacciones alérgicas pueden producirse en cualquier parte del organismo ya que las personas entran en contacto con los alergenos a través del aire que respiran, de los alimentos que comen, o de las cosas que tocan.
El tipo y gravedad de los síntomas de la alergia varía entre los tipos de alergias y entre pacientes. Los síntomas pueden ir de leves o importantes molestias estacionales (por ejemplo, las alergias al polen o por determinados hongos) a problemas que se manifiestan durante todo el año (como los ácaros del polvo o ciertos alimentos).
Los síntomas más corrientes de alergia son [6]:
- Congestión nasal, estornudos, frecuentemente en salvas.
- Tos.
- Picor de ojos, nariz, paladar, oídos o garganta, piel…
- Ojeras.
- Lagrimeo, enrojecimiento de los ojos, legañas, inflamación de párpados.
- Pitos en el pecho, dificultad respiratoria, opresión en el pecho.
- Erupciones en la piel, ronchas…
- Dolores de abdomen, diarrea, vómitos (sobre todo en lactantes y niños pequeños).
En los lactantes raramente presentan síntomas de alergia. Pero tan pronto la leche es introducida en la dieta, algunos niños pueden comenzar vómitos, diarrea, cólicos intestinales, etc. En ocasiones, cuando estos síntomas digestivos van remitiendo, comienzan a aparecer síntomas en la piel (eritema del pañal, eczema,…). Más tarde pueden aparecer catarros bronquiales o asma. Finalmente, es común que se hagan patentes síntomas alérgicos en la nariz (rinitis) o en los ojos (conjuntivitis).
Diagnóstico
Cómo se diagnostica
Algunas alergias son bastante fáciles de diagnosticar porque el patrón de síntomas que sigue a la exposición a determinados alergenos es fácil de identificar. Pero otras alergias son menos obvias porque sus síntomas recuerdan a los cuadros clínicos de otros trastornos.
A lo largo de la vida de una persona se entra en contacto con varios miles de sustancias capaces de producir alergia. En la mayoría de los casos sólo una o unas pocas de esas sustancias producen enfermedad en alguna persona concreta. Pero aún así, a veces encontrar la causa de la alergia en un paciente determinado puede ser extremadamente difícil. Por ello no es razonable hacer un número indiscriminado de pruebas, sobre todo si es un niño. De todas formas se suelen tener alergias a sustancias con las que tiene un contacto frecuente, por eso, la realización de estas pruebas es un proceso que debe basarse necesariamente en una Historia Clínica detallada, con el fin de determinar cuáles pueden ser los alergenos responsables de la enfermedad del niño.
Según esta historia clínica detallada y una minuciosa exploración física, su pediatra podrá emitir un diagnóstico y recetarle medicación o bien derivarle a un alergólogo para que le haga un estudio de alergia en profundidad y le recomiende un tratamiento.
El alergólogo probablemente solicite algunas pruebas para determinar a qué es alérgico. Existen varios tipos de exploraciones para poder determinar si un/a niño/a tiene alergia:
- Las pruebas cutáneas: se pueden hacer en lactantes de pocos meses, pero son más fiables a partir de los dos años de edad. Se realizan aplicando en la piel gotas de los extractos a los cuales se supone que el niño puede ser alérgico, y a continuación se realiza una pequeña punción sobre estas gotas para introducir una mínima cantidad del alergeno en la piel. Así se verá si se produce una reacción al cabo de 15-20 minutos, cuando se efectúa la lectura. Si su hijo está sensibilizado a algún/os alergeno/s se producirán habones (ronchas) en ese/os punto/s.
- Analítica de sangre: es un complemento de las pruebas en la piel. Sirven para confirmar la prueba cutánea y también cuantificar la intensidad de la sensibilización alérgica.
- Existe una prueba denominada Phadiatop Infant (Pharmacia Diagnostics -Uppssala-Sweden) que es una prueba para la atopia diseñada especialmente para niños de hasta cuatro años. Es una técnica de diagnóstico in vitro, que contiene componentes de alergenos tanto alimentarios como inhalados, basándose en la prevalencia conocida de los alergenos agresores que provocan enfermedad atópica en este grupo de edad. Contiene el 98% de los alergenos que causan la enfermedad alérgica en esa edad. Si el resultado es positivo, es altamente probable que el paciente sea efectivamente alérgico, mientras que si es negativo, lo probable es que no lo sea.
Tratamiento
Tratamientos
La prevención más obvia es procurar evitar la sustancia a la que se es alérgico, si esta es conocida. Sin embargo, esta opción es a menudo difícilmente practicable, y a veces incluso, imposible. Por ello es fundamental la educación de los niños con alergia desde pequeños, no sólo sobre la alergia en sí misma, sino también sobre las reacciones que pueden presentar si ingieren o entran en contacto con el alergeno. Además, es recomendable informar a todas y cada una de las personas que están al cuidado de su hijo (desde los monitores y profesores del colegio o guardería hasta los familiares y los padres de sus amigos) sobre la alergia que éste padece para reducir al máximo los síntomas alérgicos del niño [1].
Hay que tener en cuenta que se suele ser alérgico a más de una sustancia o se va siendo a lo largo de la vida. Por ello son fundamentales las medidas generales de evitación de los alergenos y de disminución de la carga de los mismos en el ambiente habitual. Con ello se contribuye a disminuir el número de episodios y la intensidad de los mismos, y a su vez prevenimos el desarrollo de nuevas alergias a sustancias.
La “desalergenización” del domicilio por tanto será fundamental, sobre todo en el dormitorio [6]. Para llevarla a cabo se pueden seguir las siguientes recomendaciones [6]:
- Los pelos y las plumas de los animales domésticos constituyen un material muy alergénico. Por lo que se aconseja evitar la presencia en las habitaciones del domicilio de animales de pelo (particularmente perros, gatos y hámsteres) y plumas, puesto que, si el paciente es ya alérgico a alguno de estos animales, su mera presencia puede causar síntomas, y si todavía no lo es, el riesgo de hacerse alérgico es muy alto.
- Evitar alfombras o moquetas, o en caso de que sean inevitables, someterlas a una limpieza minuciosa.
- Evitar colocar plantas dentro de la vivienda, pues en la tierra de la maceta a menudo crecen hongos. Sí puede haberlas en terrazas y balcones.
- Es conveniente pintar las paredes con pintura plástica lavable y, preferiblemente lisas (no estucadas). Son desaconsejables las paredes empapeladas o enteladas.
- La limpieza se hará a diario con aspiradora. A los muebles se les quitará el polvo con una bayeta húmeda, pudiendo emplearse sprays limpiamuebles. Nunca se barrerá ni se sacudirá el polvo. Conviene no olvidar lugares ocultos (cuadros, rodapiés, altillos, etc.).
- Deben evitarse los ambientadores, sprays, etc. con olores intensos y penetrantes.
- El tabaco constituye un potentísimo irritante bronquial. Por lo tanto, está contraindicado fumar en la casa de un paciente alérgico, incluso cuando él/ella no esté presente.
- Evitar las ventanas abiertas en exceso, sobre todo en época de polinización (primavera) y días ventosos, usando preferentemente el aire acondicionado para aclimatar el hogar, siempre que la limpieza de filtros y el mantenimiento se realicen regularmente.
Sin embargo, no siempre es posible o factible reducir la exposición al alérgeno. En estos casos, o cuando las medidas de “desalergenización” del domicilio no son suficientes, lo más probable es que el médico prescriba medicamentos, entre los que se encuentran los siguientes [8]:
Antihistamínicos: Los antihistamínicos bloquean los efectos de la histamina, aliviando, de esta manera, los síntomas principales de la alergia, como los estornudos, la conjuntivitis, el goteo nasal,… Los nuevos antihistamínicos no producen los efectos secundarios no deseados tradicionales. Están disponibles en cápsulas, cremas, sprays nasales, jarabes y colirios.
Corticoides: Son antiinflamatorios potentes útiles para tratar los síntomas de la alergia. Están disponibles en diversas formulaciones: cremas, lociones, sprays nasales y colirios. Son muy eficaces, y aunque deben utilizarse con regularidad durante todo el período de tiempo mientras permanezca la sintomatología alérgica, no hay que olvidar que no se deben suministrar durante más de tres meses consecutivos. Además es imprescindible utilizarlos con mucha precaución en los niños.
Cromoglicatos: Estos medicamentos se utilizan para prevenir nuevos brotes de la enfermedad, por lo que deben estar prescritos y administrados durante un período de tiempo anterior (aproximadamente un mes) a la aparición de sintomatología alérgica. Esto es debido a que estos medicamentos no actúan sobre la reacción alérgica una vez que esta se ha desencadenado sino que evitan la liberación de histamina antes de que ocurra el episodio alérgico.
Inmunoterapia: En algunos casos específicos, y siempre que el médico lo considere necesario, se puede prescribir la inmunoterapia, aunque se suele reservar para pacientes con alergias severas que no responden a la medicación habitual. Se inyectan cantidades de alérgeno progresivamente superiores para inducir cierta inmunidad hacia el alérgeno causante. Es un proceso largo y tiene efectos secundarios.
Perspectivas
Perspectivas a largo plazo
La alergia desaparece por completo en algunos casos; en otros casos puede permanecer, pero se pueden mejorar muchos los síntomas [5]. La desaparición puede ocurrir de manera espontánea, y otras veces con el tratamiento prescrito por el médico. En ocasiones ocurre que algunos pacientes, con el tiempo, desarrollan tolerancia a la sustancia a la que tenían alergia, y no necesitan ninguna precaución especial con ella, como sucede con las personas que nunca han tenido alergia.
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Algunas preguntas frecuentes:
Bibliografía
[1] http://kidshealth.org/parent/en_espanol/medicos/allergy_esp.html
[2] Arruda LK, Sole D, Baena-Cagnani CE, Naspitz CK. Risk factors for asthma and atopy. Curr Opin Allergy Clin Immunol 2005;5(2):153-9.
[3] Beasley R, Crane J, Lai CK, Pearce N. Prevalence and etiology of asthma. J Allergy Clin Immunol 2000;105(2 Pt 2):S466-72.
[4] J. Torres-Borrego, A.B. Molina-Terán and C. Montes-Mendoza. Prevalence and associated factors of allergic rhinitis and atopic dermatitis in children. Allergol Immunopathol 2008;36(2):90-100
[5] Web de la Sociedad Española de Inmunologia Clinica y Alergia Pediátrica. Disponible URL: http://www.seicap.es/que_es_la_alergia.asp
[6] Web de la Unidad de Alergia del Hospital la Fe de Valencia. Disponible URL: http://www.alergiainfantillafe.org/infoalergia.htm#top
[7] http://kidshealth.org/parent/en_espanol/medicos/allergy_esp.html#a_Signos_y_s_ntomas
[8] http://www.laalergia.com/bgdisplay.jhtml?itemname=tratamientos




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