Temas relacionados con la salud respiratoria infantil

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Alergia

Actualizado el 1 de Mayo del 2010, publicado en Temas

Qué es

Qué es

La alergia es una reacción del sistema defensivo ante sustancias que reconoce como dañinas, y que generalmente son inocuas. A estas sustancias realmente inocuas que provocan la reacción alérgica se les denomina “alérgenos”. Esta reacción exagerada del sistema defensivo humano frente al alérgeno es lo que provoca los síntomas alérgicos, y variarán dependiendo de los órganos que se activen: síntomas respiratorios, cutáneos, digestivos…

El sistema defensivo del niño con alergia, con la intención de proteger de sustancias que cree amenazadoras, produce unos anticuerpos denominados inmunoglobulina E (IgE) contra el alérgeno. A su vez, estas Ig E hacen que unas células denominadas mastocitos liberen sustancias químicas, incluyendo la histamina, en el torrente sanguíneo para defenderse del alergeno “invasor” [1].

Es la acción de estas sustancias químicas liberadas las que causan los síntomas alérgicos afectando a la piel, los ojos, la nariz, la garganta, los bronquios y/o el tubo digestivo.

Cuando se producen exposiciones posteriores al alérgeno se vuelve a activar la misma reacción alérgica, por lo que cada vez que el niño se exponga a una determinada cantidad del alergeno, presentará la reacción alérgica [1].

Incidencia en los niños

Es muy frecuente. Se calcula que sobre el 25% de los niños sufren algún tipo de  alergia en los países desarrollados. Los síntomas que causa a veces son muy intensos y evidentes, y otras veces pasan desapercibidos y apenas causan molestias.

En las últimas décadas el incremento de este tipo de patología, especialmente en los países  desarrollados, ha sido tan notorio que se ha llamado la “epidemia alérgica”. Los estudios han mostrado que este incremento es real y no atribuible al hecho de que se diagnostiquen más casos como resultado de la mejora de los conocimientos sobre las enfermedades alérgicas entre los médicos y la población general [2];[3]. La alta prevalencia de casos de alergia documentados en niños de padres sin historia familiar de atopia (ver en “Causas”) sugiere que la mayor parte del incremento de las enfermedades de origen alérgico está ocurriendo en niños sin una predisposición genética significativa [4].

No se sabe porqué está aumentando. Existen diversas teorías. Si bien la alergia depende de la genética y el ambiente, la carga genética no puede haber cambiado en sólo 20-30 años, así que las razones deben ser ambientales. Entre las distintas teorías están la carga de la alimentación, las infecciones, la contaminación, etc. Y puesto que es más frecuente en los países desarrollados que en los no desarrollados, se buscan causas en el “modo de vida occidental” [4];[5].

Causas

Causas

Entre las causas del desarrollo de la alergia, distinguimos distintos factores: aquellos que predisponen al desarrollo de la alergia, aquellos que la causan directamente (los alérgenos) y aquellos que influyen en su desarrollo que a su vez, una vez establecida la alergia, también son desencadenantes de los síntomas [6]. Veámoslos:

  1. Factores Predisponentes:
    • Predisposición genética, lo que se denomina atopia. Son aquellos niños con facilidad para el desarrollo de enfermedades alérgicas si hay otros miembros de la familia (padre, madre, hermano, etc.) que son alérgicos. La alergia no se hereda, pero sí la predisposición a desarrollarla.
    • El Sexo. En algunas enfermedades alérgicas, como es el caso del asma, esta enfermedad es más frecuente en varones.
  2. Factores causales: los alergenos (ácaros del polvo, hongos, epitelios de animales, cucarachas, alimentos, etc)
  3. Factores facilitadores o desencadenantes: Son factores que no producen alergia por sí mismos, pero que facilitan que una persona pueda hacerse alérgica a una sustancia, o bien pueden actuar como factores desencadenantes en una persona que ya es alérgica:
    • Contaminación
    • Humo de tabaco
    • Infecciones respiratorias
    • Aire frío
    • Ejercicio

Síntomas

Síntomas

Las reacciones alérgicas pueden producirse en cualquier parte del organismo ya que las personas entran en contacto con los alergenos a través del aire que respiran, de los alimentos que comen, o de las cosas que tocan.

El tipo y gravedad de los síntomas de la alergia varía entre los tipos de alergias y entre pacientes. Los síntomas pueden ir de leves o importantes molestias estacionales (por ejemplo, las alergias al polen o por determinados hongos) a problemas que se manifiestan durante todo el año (como los ácaros del polvo o ciertos alimentos).

Los síntomas más corrientes de alergia son [6]:

  • Congestión nasal, estornudos, frecuentemente en salvas.
  • Tos.
  • Picor de ojos, nariz, paladar, oídos o garganta, piel…
  • Ojeras.
  • Lagrimeo, enrojecimiento de los ojos, legañas, inflamación de párpados.
  • Pitos en el pecho, dificultad respiratoria, opresión en el pecho.
  • Erupciones en la piel, ronchas…
  • Dolores de abdomen, diarrea, vómitos (sobre todo en lactantes y niños pequeños).

En los lactantes raramente presentan síntomas de alergia. Pero tan pronto la leche es introducida en la dieta, algunos niños pueden comenzar vómitos, diarrea, cólicos intestinales, etc. En ocasiones, cuando estos síntomas digestivos van remitiendo, comienzan a aparecer síntomas en la piel (eritema del pañal, eczema,…). Más tarde pueden aparecer catarros bronquiales o asma. Finalmente, es común que se hagan patentes síntomas alérgicos en la nariz (rinitis) o en los ojos (conjuntivitis).

Diagnóstico

Cómo se diagnostica

Algunas alergias son bastante fáciles de diagnosticar porque el patrón de síntomas que sigue a la exposición a determinados alergenos es fácil de identificar. Pero otras alergias son menos obvias porque sus síntomas recuerdan a los cuadros clínicos de otros trastornos.

A lo largo de la vida de una persona se entra en contacto con varios miles de sustancias capaces de producir alergia. En la mayoría de los casos sólo una o unas pocas de esas sustancias producen enfermedad en alguna persona concreta. Pero aún así, a veces encontrar la causa de la alergia en un paciente determinado puede ser extremadamente difícil. Por ello no es razonable hacer un número indiscriminado de pruebas, sobre todo si es un niño. De todas formas se suelen tener alergias a sustancias con las que tiene un contacto frecuente, por eso, la realización de estas pruebas es un proceso que debe basarse necesariamente en una Historia Clínica detallada, con el fin de determinar cuáles pueden ser los alergenos responsables de la enfermedad del niño.

Según esta historia clínica detallada y una minuciosa exploración física, su pediatra podrá emitir un diagnóstico y recetarle medicación o bien derivarle a un alergólogo para que le haga un estudio de alergia en profundidad y le recomiende un tratamiento.

El alergólogo probablemente solicite algunas pruebas para determinar a qué es alérgico. Existen varios tipos de exploraciones para poder determinar si un/a niño/a tiene alergia:

  • Las pruebas cutáneas: se pueden hacer en lactantes de pocos meses, pero son más fiables a partir de los dos años de edad. Se realizan aplicando en la piel gotas de los extractos a los cuales se supone que el niño puede ser alérgico, y a continuación se realiza una pequeña punción sobre estas gotas para introducir una mínima cantidad del alergeno en la piel. Así se verá si se produce una reacción al cabo de 15-20 minutos, cuando se efectúa la lectura. Si su hijo está sensibilizado a algún/os alergeno/s se producirán habones (ronchas) en ese/os punto/s.
  • Analítica de sangre: es un complemento de las pruebas en la piel. Sirven para confirmar la prueba cutánea y también cuantificar la intensidad de la sensibilización alérgica.
  • Existe una prueba denominada Phadiatop Infant (Pharmacia Diagnostics -Uppssala-Sweden) que es una prueba para la atopia diseñada especialmente para niños de hasta cuatro años. Es una técnica de diagnóstico in vitro, que contiene componentes de alergenos tanto alimentarios como inhalados, basándose en la prevalencia conocida de los alergenos agresores que provocan enfermedad atópica en este grupo de edad. Contiene el 98% de los alergenos que causan la enfermedad alérgica en esa edad. Si el resultado es positivo, es altamente probable que el paciente sea efectivamente alérgico, mientras que si es negativo, lo probable es que no lo sea.

Tratamiento

Tratamientos

La prevención más obvia es procurar evitar la sustancia a la que se es alérgico, si esta es conocida. Sin embargo, esta opción es a menudo difícilmente practicable, y a veces incluso, imposible. Por ello es fundamental la educación de los niños con alergia desde pequeños, no sólo sobre la alergia en sí misma, sino también sobre las reacciones que pueden presentar si ingieren o entran en contacto con el alergeno. Además, es recomendable informar a todas y cada una de las personas que están al cuidado de su hijo (desde los monitores y profesores del colegio o guardería hasta los familiares y los padres de sus amigos) sobre la alergia que éste padece para reducir al máximo los síntomas alérgicos del niño [1].

Hay que tener en cuenta que se suele ser alérgico a más de una sustancia o se va siendo a lo largo de la vida. Por ello son fundamentales las medidas generales de evitación de los alergenos y de disminución de la carga de los mismos en el ambiente habitual. Con ello se contribuye a disminuir el número de episodios y la intensidad de los mismos, y a su vez prevenimos el desarrollo de nuevas alergias a sustancias.

La “desalergenización” del domicilio por tanto será fundamental, sobre todo en el dormitorio [6]. Para llevarla a cabo se pueden seguir las siguientes recomendaciones [6]:

  1. Los pelos y las plumas de los animales domésticos constituyen un material muy alergénico. Por lo que se aconseja evitar la presencia en las habitaciones del domicilio de animales de pelo (particularmente perros, gatos y hámsteres) y plumas, puesto que, si el paciente es ya alérgico a alguno de estos animales, su mera presencia puede causar síntomas, y si todavía no lo es, el riesgo de hacerse alérgico es muy alto.
  2. Evitar alfombras o moquetas, o en caso de que sean inevitables, someterlas a una limpieza minuciosa.
  3. Evitar colocar plantas dentro de la vivienda, pues en la tierra de la maceta a menudo crecen hongos. Sí puede haberlas en terrazas y balcones.
  4. Es conveniente pintar las paredes con pintura plástica lavable y, preferiblemente lisas (no estucadas). Son desaconsejables las paredes empapeladas o enteladas.
  5. La limpieza se hará a diario con aspiradora. A los muebles se les quitará el polvo con una bayeta húmeda, pudiendo emplearse sprays limpiamuebles. Nunca se barrerá ni se sacudirá el polvo. Conviene no olvidar lugares ocultos (cuadros, rodapiés, altillos, etc.).
  6. Deben evitarse los ambientadores, sprays, etc. con olores intensos y penetrantes.
  7. El tabaco constituye un potentísimo irritante bronquial. Por lo tanto, está contraindicado fumar en la casa de un paciente alérgico, incluso cuando él/ella no esté presente.
  8. Evitar las ventanas abiertas en exceso, sobre todo en época de polinización (primavera) y días ventosos, usando preferentemente  el aire acondicionado para aclimatar el hogar, siempre que la limpieza de filtros y el mantenimiento se realicen regularmente.

Sin embargo, no siempre es posible o factible reducir la exposición al alérgeno. En estos casos, o cuando las medidas de “desalergenización” del domicilio no son suficientes, lo más probable es que el médico prescriba medicamentos, entre los que se encuentran los siguientes [8]:

Antihistamínicos: Los antihistamínicos bloquean los efectos de la histamina, aliviando, de esta manera, los síntomas principales de la alergia, como los estornudos, la conjuntivitis, el goteo nasal,… Los nuevos antihistamínicos  no producen los efectos secundarios no deseados tradicionales. Están disponibles en cápsulas, cremas, sprays nasales, jarabes y colirios.

Corticoides: Son antiinflamatorios potentes útiles para tratar los síntomas de la alergia. Están disponibles en diversas formulaciones: cremas, lociones, sprays nasales y colirios. Son muy eficaces, y aunque deben utilizarse con regularidad durante todo el período de tiempo mientras permanezca la sintomatología alérgica, no hay que olvidar que no se deben suministrar durante más de tres meses consecutivos. Además es imprescindible utilizarlos con mucha precaución en los niños.

Cromoglicatos:  Estos medicamentos se utilizan para prevenir nuevos brotes de la enfermedad, por lo que deben estar prescritos y administrados durante un período de tiempo anterior (aproximadamente un mes) a la aparición de sintomatología alérgica. Esto es debido a que estos medicamentos no actúan sobre la reacción alérgica una vez que esta se ha desencadenado sino que evitan la liberación de histamina antes de que ocurra el episodio alérgico.

Inmunoterapia: En algunos casos específicos, y siempre que el médico lo considere necesario, se puede prescribir la inmunoterapia, aunque se suele reservar para pacientes con alergias severas que no responden a la medicación habitual. Se inyectan cantidades de alérgeno progresivamente superiores para inducir cierta inmunidad hacia el alérgeno causante. Es un proceso largo y tiene efectos secundarios.

Perspectivas

Perspectivas a largo plazo

La alergia desaparece por completo en algunos casos; en otros casos puede permanecer, pero se pueden mejorar muchos los síntomas [5]. La desaparición puede ocurrir de manera espontánea, y otras veces con el tratamiento prescrito por el médico. En ocasiones ocurre que algunos pacientes, con el tiempo, desarrollan tolerancia a la sustancia a la que tenían alergia, y no necesitan ninguna precaución especial con ella, como sucede con las personas que nunca han tenido alergia.

Bibliografía

[1] http://kidshealth.org/parent/en_espanol/medicos/allergy_esp.html

[2] Arruda LK, Sole D, Baena-Cagnani CE, Naspitz CK. Risk factors for asthma and atopy. Curr Opin Allergy Clin Immunol 2005;5(2):153-9.

[3] Beasley R, Crane J, Lai CK, Pearce N. Prevalence and etiology of asthma. J Allergy Clin Immunol 2000;105(2 Pt 2):S466-72.

[4] J. Torres-Borrego, A.B. Molina-Terán and C. Montes-Mendoza. Prevalence and associated factors of allergic rhinitis and atopic dermatitis in children. Allergol Immunopathol 2008;36(2):90-100

[5] Web de la Sociedad Española de Inmunologia Clinica y Alergia Pediátrica. Disponible URL: http://www.seicap.es/que_es_la_alergia.asp

[6] Web de la Unidad de Alergia del Hospital la Fe de Valencia. Disponible URL: http://www.alergiainfantillafe.org/infoalergia.htm#top

[7] http://kidshealth.org/parent/en_espanol/medicos/allergy_esp.html#a_Signos_y_s_ntomas

[8] http://www.laalergia.com/bgdisplay.jhtml?itemname=tratamientos

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Alergia alimentaria

Actualizado el 10 de Mayo del 2010, publicado en Temas

Qué es

Qué es

Es una respuesta inmunitaria exagerada del cuerpo desencadenada por el consumo de ciertos alimentos que actúan como antígenos [1]. Es decir, en personas predispuestas, su sistema inmune o defensivo reacciona  de forma excesiva ante un alimento que en una persona no alérgica resultaría inocuo. Esto lo causa un anticuerpo llamado IgE (Inmunoglobulina E), que se encuentra en las personas con alergia. Este anticuerpo puede producirse aun cuando el alimento se haya comido varias veces en el pasado sin ningún problema. La alergia a los alimentos puede aparecer con más frecuencia en las personas que tienen parientes con alergias, y pueden ocurrir síntomas después de que esa persona alérgica ingiera incluso una cantidad mínima del alimento [2].

Incidencia en los niños

Las reacciones alérgicas son más frecuentes en los niños que en los adultos afectando a desde un 0,3% a un 10% de niños, según los estudios, pudiendo llegar a afectar hasta el 8% de los niños [3] y principalmente en los primeros años de vida. Durante este periodo de tiempo, las causas más frecuentes son las proteínas de la leche de vaca y el huevo, mientras que, con el paso de los años, aumentan los casos de niños con alergia a alimentos como el pescado, los frutos secos y algunas frutas [4].

Causas

Causas

Realmente no se sabe por qué alguien se hace alérgico a los alimentos. Sí se sabe que para presentar síntomas alérgicos frente a un alimento debe haber más de un contacto. La primera vez que se toma el alimento no provoca síntomas de alergia pero a partir de este primer contacto se puede ir desarrollando la alergia, y tras el segundo, el tercero, o tras otros muchos contactos, la alergia ya desarrollada es capaz de causar síntomas [5].

La Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología estima que hay ocho alimentos “responsables” de la mayoría de las alergias alimentarias infantiles: los huevos, el pescado, la leche, los cacahuetes, el marisco, la soja, los frutos secos y el trigo [6]:

  • Leche de vaca (o proteínas de la leche de vaca): En torno al 80% de las leches artificiales comercializadas se elaboran con leche de vaca. Hay que tener en cuenta que estas proteínas de la leche también pueden estar presentes de forma “oculta” en muchos alimentos que vienen ya preparados.
  • Huevos: La alergia al huevo, una de las alergias alimentarias más frecuentes en lactantes y niños pequeños, puede plantear problemas a los padres dado que los huevos se utilizan en muchos alimentos de consumo infantil y con frecuencia como ingredientes “ocultos”, dificultando su identificación. Este tipo de alergia se suele manifestar muy precozmente, pero la mayoría de los niños la superan alrededor de los 5 años de edad.
  • Pescado y marisco: las proteínas del pescado pueden provocar diversos tipos de reacciones alérgicas. Los niños no siempre la acaban superando con los años.
  • Cacahuetes y frutos secos: Los cacahuetes se encuentran entre los alergenos alimentarios que provocan reacciones más graves, y a veces desencadenan reacciones que pueden poner en peligro la vida del paciente. La mitad de las personas alérgicas a los cacahuetes también son alérgicas a los frutos secos, como las almendras y las nueces, y a menudo a las pipas de girasol y a las semillas de sésamo.
  • Soja: La alergia a la soja aparece con mayor frecuencia entre los lactantes que en los niños mayores; aproximadamente entre el 30% y el 40% de los bebés que son alérgicos a la proteína de la leche de vaca también lo son a la proteína de las leches infantiles elaboradas con soja.
  • Trigo: Las proteínas del trigo se encuentran en muchos alimentos de consumo habitual. Es importante recordar que la alergia al trigo no es lo mismo que la enfermedad celiaca (ver apartado saber más).

Sin embargo, hay que tener en cuenta dos situaciones en las que es difícil conocer qué alimento es el que está causando la reacción alérgica [5]:

  1. Alguien puede haber tomado un alimento desconocido, bien porque se encuentra oculto entre los ingredientes de alimentos ya preparados o, en el caso de los lactantes, porque parte de los alimentos que toma la madre pasan a la leche materna.
  2. La segunda situación es por la llamada reactividad cruzada. Es decir, algunos alimentos o sustancias no alimenticias pueden tener componentes comunes o muy similares por lo que puede ocurrir que el niño con alergia a un alimento tenga, además, alergia a otros alimentos con componentes similares. Por ejemplo, es muy frecuente la alergia a frutas como el melocotón, albaricoque, ciruela, cereza, etc. (todas ellas componentes del mismo grupo de frutas rosáceas). También es posible que pacientes con alergia no alimentaria puedan presentar reacciones alérgicas tras el contacto con algún alimento, siendo relativamente frecuente encontrar sujetos alérgicos al polen, que lo son también a frutas o verduras, miel o infusiones. Otros ejemplos son [6]:
    • Los casos de alergia al látex en los cuales se pueden presentar problemas con la ingestión de kiwi, castaña, aguacate y plátano.
    • los niños alérgicos a ácaros que, en ocasiones, presentan reacciones alérgicas tras la ingesta de marisco.

Síntomas

Síntomas

Los síntomas de una alergia alimentaria pueden ser únicos o abarcar una serie de ellos, y son debidos a mecanismos de defensa del cuerpo que se vuelven dañinos frente a uno mismo. Entre estos síntomas podemos ver [3];[4];[6]:

  • Alteraciones cutáneas y mucosas: Son las manifestaciones más frecuentes después de las digestivas. Pueden afectar a la mucosa oral y de la garganta en forma de picor y/o irritación local al tragar el alimento asociándose, en ocasiones, a una hinchazón labial o de lengua. En la piel pueden aparecer manchas rojas asociadas a picor (ronchas).
  • Inflamación de la mucosa nasal (rinitis).
  • Clínica respiratoria: Los casos agudos de asma bronquial o rinitis alérgica tras la ingestión de alimentos son raros y es más frecuente que estos síntomas se produzcan por inhalación de partículas que están en el aire y que proceden de alimentos como, por ejemplo, partículas de pescado o harinas de cereales (asma de los panaderos).
  • Asma.
  • Manifestaciones gastrointestinales: Pueden aparecer aisladas o asociadas a otros síntomas no digestivos. Cursan con naúseas, vómitos, dolor abdominal y/o diarrea.
  • Reacción alérgica generalizada (Anafilaxia), con síntomas en diferentes zonas del cuerpo a la vez.

Estos síntomas a veces ocurren de manera rápida y brusca poco tiempo después de tomar el alimento, y otras veces de manera más suave y prolongada, horas o días después de tomar el alimento, llegando incluso a hacerse crónicos [5].

La gravedad de los síntomas de una alergia alimentaria depende de [6]:

  • La cantidad del alimento alergénico ingerido.
  • El grado de exposición que haya tenido previamente al alimento alergénico (en cuántas ocasiones lo haya ingerido).
  • La sensibilidad que tenga al alimento.

Diagnóstico

Cómo se diagnostica

Ante una sospecha de alergia a alimentos, se debe buscar una relación de la aparición de los síntomas con la ingesta de algún alimento. Así, el diagnóstico se basa en la historia clínica, la cual debe ser detallada porque, a veces, el alimento que la causa es difícil de identificar. Un aspecto relevante es la posible relación de los síntomas con la realización de ejercicio tras la ingesta de un alimento [4]. Se debe sospechar y estudiar una posible alergia a alimentos en las siguientes situaciones [5]:

  • Si los síntomas aparecen poco tiempo después de tomar un alimento concreto.
  • Silos síntomas aparecen repetidas veces tras tomar el mismo alimento.
  • Si no se encuentra otra causa para los síntomas.
  • Si los síntomas son graves o persistentes.
  • Si los síntomas no responden bien al tratamiento habitual.

Igual que ocurre con otras alergias, la alergia alimentaria puede precisar, además, de la realización de pruebas de piel, análisis de sangre, y pruebas de provocación. Las dos primeras indican si el paciente está sensibilizado a un determinado alimento, y la de provocación si el paciente presenta síntomas tras tomar el alimento [5].

Las pruebas cutáneas (prick-test) se pueden realizar con extractos comerciales o de modo directo con el alimento fresco, haciendo una punción sobre el alimento y, después, sobre la piel. Si se reproduce una reacción urticarial en la zona probada se considerará la probabilidad de una alergia a este alimento [3].

La determinación de determinadas sustancias en sangre (IgE) se debe realizar cuando [4]:

  1. Los tests cutáneos no sean concluyentes, sobre todo cuando no coincidan con la sospecha diagnóstica realizada al conocer la historia clínica.
  2. El alimento sea irritante para la piel.
  3. Existan lesiones cutáneas como eccema que impidan la realización de las pruebas cutáneas.

Con frecuencia estos test cutáneos son positivos para alimentos que no producen síntomas. Por ello, aunque el médico dará las pautas a seguir en estos casos, en general un resultado positivo de un alimento no justifica una prohibición del mismo si éste se tolera bien.

Las pruebas de provocación deben ser realizadas siempre bajo la indicación y supervisión del médico. Se pueden realizar en el labio, aplicando una gota del extracto alergénico o del alimento en la parte externa del labio, y controlando los síntomas varios minutos después [4].

En cuanto a los alimentos que se suele investigar de forma inicial, depende de si existen sospechas concretas a determinados alimentos. Si hay una sospecha muy concreta, se estudia el alimento sospechoso y algunos que puedan estar relacionados. Si no hay sospecha concreta, se miran los más frecuentes según la edad del paciente, los síntomas que haya tenido, y el patrón cultural de alimentación [5].

Por ello es muy importante informar al médico de qué alimento se tomaron antes de la reacción y de cómo estaban preparados. Si estaba hecho en casa, se debe informar de todos los ingredientes empleados, incluso de las especias. Por ejemplo, si había tomado arroz, debe decir si además llevaba ajo, cebolla, tomate, mariscos, pescado, etc. Si el alimento estaba envasado, también ha de informar de los ingredientes, preferiblemente llevando la lista del envase. Algunos alimentos pueden causar síntomas, no por sí mismos, sino por estar contaminados con otros, o por contener parásitos, como ocurre con el Anisakis del pescado.

Tratamiento

Tratamientos

Si una persona tiene sensibilización sin síntomas, generalmente se recomienda que siga tomando el alimento con normalidad. Sin embargo, el paciente alérgico a un alimento debe evitarlo, siguiendo las indicaciones del médico respecto a posibles reacciones cruzadas, y vigilando especialmente “fuentes ocultas” del alimento (por ejemplo, vacunas con virus atenuados que han sido cultivadas en huevo o embrión de pollo).

No existe inmunoterapia (o vacunas) específicas con alimentos [4].

Sin embargo hay ocasiones en los que el alimento no se puede evitar o se ingiere de forma accidental. En estos casos se pueden necesitar tres tipos de tratamiento: el tratamiento de rescate de una reacción aguda, el tratamiento preventivo, y el tratamiento etiológico o de la causa [5]:

  1. Tratamiento de rescate: Se realiza una vez que aparecen los síntomas y depende de los síntomas concretos que aparezcan. Así, para los síntomas digestivos se recomienda tomar líquidos de rehidratación, para los síntomas de piel se suelen usar antihistamínicos, igual que para los síntomas de nariz o de ojos (siempre prescritos por un médico). Para los síntomas de asma se usan broncodilatadores. Además, para todos los síntomas se pueden usar corticoides, bien sean tomados o inyectados.
  2. Raramente se usan medicamentos como tratamiento preventivo en la alergia a alimentos. En caso de necesidad se usa el tratamiento preventivo correspondiente a los síntomas (asma, rinitis, dermatitis, etc) que provoca el alimento.
  3. El tratamiento etiológico o de la causa consiste básicamente en hacer una dieta evitando el alimento responsable y todos los productos preparados que lo lleven entre sus ingredientes. Se debe consultar la lista de ingredientes de todo producto que no prepare uno mismo personalmente. Debe avisarse a familiares, colegios, comedores y otros sitios donde vaya a comer un niño con alergia de que padece esta enfermedad.  Además se ha de tener precaución con los cubiertos, utensilios de cocina, planchas de cocinado, etc, que pueden estar en contacto primero con el alimento culpable y después ser usados para tocar la comida que toma el paciente alérgico.

Perspectivas

Perspectivas a largo plazo

La mayoría de las alergias a alimentos desaparecen con el paso del tiempo, aunque depende de la edad a la que empiezan y del alimento concreto que las causa.

Así, suelen desaparecer mejor las que empiezan cuando el niño es más pequeño, sobre todo la alergia a la leche de vaca y al huevo. Las que empiezan más tarde, cuando el niño es más mayor, tienden a permanecer más tiempo, incluso de por vida. Los alimentos que dan alergias más difíciles de desaparecer son los pescados, mariscos, frutos secos, y algunas frutas.

Bibliografía

[1] Stuart I.Henochowicz M. Alergia alimentaria. Medline Plus 2009. Available from: URL: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000817.htm
[2] Comisión de Educación Pública de la Academia Americana de Alergia AeI. Alergia a los alimentos. American Academy of Allergy,Asthma and Immunology (AAAAI) 2006. Available from: URL: http://www.aaaai.org/espanol/tips/alergias_a_los_alimentos.stm
[3] Alergias a alimentos. Tu otro médico 2010. Available from: URL: http://www.tuotromedico.com/temas/alergia_a_alimentos.htm
[4] La alergia alimentaria. La casa del alérgico 2010. Available from: URL: http://www.lacasadelalergico.com/frontend/lacasadelalergico/noticia.php?id_noticia=196&id_seccion=40
[5] Alergia a alimentos. Sociedad Española de Inmunología clínica y alergia pediátrica 2010. Available from: URL: http://www.seicap.es/alimentos_generalidades.asp
[6] Todo sobre las alergias. Kidshealth for Nemour 2010. Available from: URL: http://kidshealth.org/parent/en_espanol/medicos/allergy_esp.html#

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Alergia respiratoria

Actualizado el 1 de Mayo del 2010, publicado en Temas

Qué es

Qué es

La alergia respiratoria, también conocida como hipersensibilidad bronquial o respiratoria, hace referencia a aquellas enfermedades en las que existe una inflamación de las vías respiratorias causada por una reacción o respuesta inmunitaria exagerada del sistema inmune que está desencadenada por sustancias que generalmente no son dañinas [1]. Esta inflamación puede afectar a distintas partes del sistema respiratorio:

  1. Cuando afecta al tejido que recubre internamente las vías superiores, es decir, la mucosa nasal, la enfermedad es conocida como Rinitis Alérgica.
  2. En cambio, cuando la inflamación tiene lugar en el tejido que recubre las vías aéreas bajas, los pulmones y bronquios, se habla de Asma bronquial o Hiperreactividad bronquial. En la hiperreactividad bronquial existe una excesiva susceptibilidad de los bronquios para reaccionar frente a estímulos, es decir, un mínimo estímulo es capaz de desencadenar en el bronquio  una contracción de los músculos que lo rodean para estrechar su calibre y dificultar así el paso del aire.

Estos estímulos desencadenantes son comúnmente llamados alérgenos respiratorios.  Un alérgeno es una sustancia frente a la que el cuerpo reacciona de forma exagerada [2].   Los alérgenos más frecuentes son los pólenes, el polvo, el tabaco, los agentes contaminantes y el epitelio de los animales, los cuales suelen entrar en contacto con las vías respiratorias de forma inhalada.

Incidencia en los niños

La prevalencia en Estados Unidos es del 10 al 20%3. La alergia respiratoria produce una morbilidad significativa. Anualmente, se estima que se pierden 824.000 días escolares como consecuencia de esta enfermedad [3], y es frecuente la coexistencia de alergia respiratoria con otras enfermedades (asma, dermatitis atópica, sinusitis, otitis media). En definitiva, es una enfermedad que compromete los niveles de actividad diaria de las personas que la sufren.

Causas

Causas

Las alergias son relativamente frecuentes y tanto la genética como los factores ambientales pueden jugar un papel importante en el desarrollo de una alergia respiratoria.

Con respecto a la genética como una de las causas de esta enfermedad, en general, este tipo de alergia no se transmite de forma hereditaria de padres a hijos. Sin embargo, si ambos padres padecen alergia, es más probable el desarrollo de la enfermedad en el hijo, e incluso, este riesgo es mayor si es la madre quien sufre de alergia [4].

Además de la genética como causa, la intervención de determinados factores ambientales o alérgenos juegan un papel fundamental en la evolución de la enfermedad. El sistema inmunitario normalmente protege al cuerpo de sustancias nocivas como las bacterias y los virus, pero en una persona con alergias, la respuesta inmunitaria es muy sensible, por lo que también puede reaccionar ante sustancias extrañas, llamadas alergenos, que generalmente son inocuas y que en la mayoría de las personas no causan ningún problema [4].

Así, cuando el sistema inmunitario reconoce un alergeno, libera sustancias químicas, como la histamina para luchar frente a él. Estas sustancias son las responsables de los síntomas que con más frecuencia aparecen en personas que padecen alergia respiratoria: el picor, la hinchazón y el aumento en la producción de moco, entre otros síntomas.

Los alergenos respiratorios más frecuentes son el polen, el moho, la caspa de animales y el polvo [4].

Síntomas

Síntomas

Aunque la mayoría de las alergias respiratorias tienen poca importancia pueden llegar a ocasionar síntomas graves en niños asmáticos y a veces pueden incluso dar lugar al desarrollo de infecciones bacterianas en los órganos afectados.

A pesar de que la alergia respiratoria puede no dar ningún síntoma en los casos en los que sea muy leve, puede llegar a producir dificultad para respirar en los casos más graves [5]. Los signos y síntomas varían, pero pueden incluir con más frecuencia en los casos de alergia respiratoria, los siguientes [1];[2]:

  • Picor nasal.
  • Estornudos.
  • Picor, hinchazón o ardor en los ojos y/o párpados así como lagrimeo ocular.
  • Tos, que suele ser seca o estar acompañada de mucosidad escasa.
  • Congestión ótica o nasal.
  • Dolor de cabeza.
  • Ronquera.
  • Cosquilleo en la región nasal posterior y garganta.
  • Picazón en el paladar.
  • Moqueo frecuente o rinorrea.
  • Problemas respiratorios.

En niños mayores, los síntomas pueden haber estado presentes durante años e incluso ser más leves debido a que el niño ha podido desarrollar tolerancia a los mismos.  Esto ocurre sobre todo en los pacientes con alergia respiratoria al epitelio de animales domésticos. En estos casos los síntomas aparecen de forma repentina después de años de estar asintomáticos. Además, es frecuente la creencia de que el hecho de que el animal estuviera presente antes del inicio de los síntomas del niño, excluye la posibilidad de alergia a la mascota de la familia, aunque esto no es cierto [3].

Diagnóstico

Cómo se diagnostica

El diagnóstico se realiza por el médico, mediante la realización de un examen físico y un interrogatorio sobre determinados aspectos relacionados con la sintomatología. Conocer los siguientes datos puede ayudar a orientar el diagnóstico [3];[4]:

  • El tipo de síntomas que sufre el niño, bien referidos por él mismo o por sus padres.
  • Las circunstancias en las que aparecen los síntomas de alergia.
  • La existencia de variación estacional clara de los síntomas, es decir, si estos síntomas se presentan  o empeoran durante ciertas estaciones del año, como la primavera o el otoño.
  • Los elementos ambientales que producen la sintomatología, o lo que es lo mismo, si los síntomas se agravan en lugares específicos,  como el hogar, el trabajo o el colegio, o cuando el paciente está cerca de los animales. Para los niños menores de 3 años, es importante conocer datos sobre la cama donde descansa el niño, ya que los colchones de las camas habituales  pueden alojar ácaros en su interior.
  • La reciente adquisición de una mascota en la familia, en ocasiones, la exposición a animales de compañía coincide con el inicio de los síntomas, haciendo más fácil el diagnóstico.
  • Otros síntomas asociados (oculares o respiratorios).
  • Circunstancias que mejoran la sintomatología, como el salir de determinados lugares. Por ejemplo, un niño que mejora cuando está en el colegio puede sufrir una alergia a mascotas o los ácaros del polvo que habitan en su cama.
  • La duración de los síntomas, la mayoría de las estaciones de polen tienen una duración aproximada de unas 6 semanas en los climas más templados.
  • La historia familiar: los niños con padres que tienen alergias o asma son más propensos a padecer alergia respiratoria.
  • Otras enfermedades del niño: los pacientes con antecedentes de eccema infantil (dermatitis atópica) tienen un 70% más de probabilidades de padecer rinitis alérgica, asma, o ambas cosas.

Además, puede ser necesario para el diagnóstico de alergia respiratoria la realización de determinadas pruebas con el fin de determinar si los síntomas corresponden a una alergia real o son causados por otros problemas. Por ejemplo, algunos medicamentos, como el ácido acetilsalicílico y algunos antibióticos, pueden producir reacciones similares a las alérgicas, incluyendo erupciones o brotes.

Un ejemplo son los exámenes de sangre donde se puede medir los niveles de sustancias específicas relacionadas con las alergias, especialmente de inmunoglobulina E (IgE) o eosinófilos, a menudo relacionados con la presencia de alergias [4].

Tratamiento

Tratamientos

En primer lugar, la mejor forma de reducir los síntomas es tratar de evitar lo que causa las alergias. Para ello pueden tomarse las siguientes medidas:

  • Mantener un hogar limpio de polvo, especialmente en el área de las habitaciones.
  • Bañar con frecuencia a las mascotas y mantenerlas alejadas de las habitaciones y muebles tapizados.
  • Cerrar las ventanas de casa y del coche y limitar el tiempo que permanecen abiertas en las estaciones del año en las que haya altas concentraciones de alérgenos desencadenantes.

Además, existen varios tipos de medicamentos disponibles para prevenir y tratar las alergias. El tipo de medicamento recomendado por el médico dependerá del tipo y severidad de los síntomas, la edad y la salud general del niño.

De forma general, los medicamentos que se pueden utilizar para tratar las síntomas de alergias respiratorias comprenden [4]:

  1. Antihistamínicos: Los antihistamínicos están disponibles en muchas formas (cápsulas y pastillas, inyecciones, líquidos, aerosoles).
  2. Corticoesteroides: Son antinflamatorios, también disponibles en muchas formas. Las más utilizadas en niños son la inhalatoria y la líquida por vía oral, aunque a los pacientes con síntomas alérgicos severos se les pueden prescribir inyecciones de corticoesteroides durante períodos de tiempo cortos.
  3. Descongestionantes: Los descongestionantes pueden ayudar a aliviar la congestión nasal. Sin embargo, los aerosoles nasales descongestionantes no se deben usar durante periodos de tiempo prolongados, dado que pueden causar un efecto de “rebote” y empeorar la congestión.
  4. Otros medicamentos: Los inhibidores de leucotrienos son medicamentos que específicamente impiden la actuación de las sustancias que desencadenan las alergias. Zafirlukast y Montelukast están aprobados para aquellas personas con asma, al igual que alergias a espacios interiores y exteriores.
  5. Vacunas antialérgicas: En circunstancias muy concretas, se puede recomendar el uso de vacunas para las alergias (inmunoterapia) en caso de que el alergeno no se pueda evitar y los síntomas sean difíciles de controlar. La función de estas vacunas es impedir que el cuerpo reaccione exageradamente al alergeno. Se administran en forma de inyecciones regulares que contienen el alergeno en dosis ligeramente mayor que la anterior, hasta alcanzar la máxima dosis. Estas vacunas no funcionan para todas las personas y requieren frecuentes visitas al médico.

No obstante, los tratamientos están expuestos de forma general ya que las enfermedades específicas que son causadas por las alergias (como asma, rinitis alérgica) pueden requerir otros tratamientos particulares.

Perspectivas

Perspectivas a largo plazo

En algunos casos es probable que este estado de gran susceptibilidad a sustancias del exterior desaparezca con el tiempo (semanas, meses o años). A veces un simple cuadro catarral es capaz de producir un estado de hiperreactividad transitoria que desaparecerá en días o semanas4. Sin embargo, como regla general, una vez que una sustancia haya provocado una reacción alérgica, suele seguir afectando a la persona.

Bibliografía

[1]Stuart I.Henochowicz M. Alergias. Medline Plus 2009. Available from: URL: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000812.htm
[2]Guerrero-Fernandez J. Alérgeno. Asociación Española de Pediatría 2007. Available from: URL: http://www.aeped.es/infofamilia/temas/alergeno.htm
[3]Jack M Becker M. Allergic Rhinitis. Emedicine from webMD 2010. Available from: URL: http://emedicine.medscape.com/article/889259-overview
[4]Guerrero-Fernandez J. Hiperreactividad bronquial. Asociación Española de Pediatría 2002. Available from: URL: http://www.aeped.es/infofamilia/temas/hiperreactividad.htm
[5]Guerrero-Fernandez J. Broncoespasmo. Asociación Española de Pediatría 2007. Available from: URL: http://www.aeped.es/infofamilia/temas/broncoespasmo.htm

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Anginas

Actualizado el 1 de Mayo del 2010, publicado en Temas

Qué es

Qué es

Se denomina anginas, amigdalitis o faringoamigdalitis aguda a la inflamación de la faringe y del tejido defensivo de la boca y la faringe como son las amígdalas palatinas, que son dos estructuras redondeadas que se localizan a ambos lados de la zona posterior de la lengua. Son una causa muy frecuente de infección de las vías respiratorias altas y se transmiten a través del aire.

Incidencia en los niños

La faringitis aguda es una de las causas más frecuente por las que se consulta al pediatra. No sólo es un problema sanitario que afecta a un gran número de niños y adultos, sino que supone un costo económico y social importante, con pérdidas de escolaridad del niño y de horas de trabajo de los padres [1].

En España se ha comprobado que casi el 30% de las consultas médicas relacionadas con la infección respiratoria son debidas a resfriados y el 20% a faringitis [2].

El origen de dicha inflamación puede deberse a una infección vírica o bacteriana.

Causas

Causas

Más del 50% de los casos son provocadas por virus (rinovirus, coronavirus, adenovirus, enterovirus, herpesvirus simple, virus de Epstein Bar, etc), y si es en niños de menos de 3 años el porcentaje del origen vírico es aún mayor.

El resto son producidas por bacterias.
Dentro del grupo de las amigdalitis agudas bacterianas se pueden hacer tres subgrupos:

  • Anginas por estreptococo beta-hemolítico del grupo A, que son las más frecuentes , siendo este microorganismo el responsable del 15-20% de los casos en niños de más de 3-4 años.
  • Anginas por estreptococo beta-hemolítico del grupo no A.
  • Otras bacterias no estreptocócicas.

Síntomas

Síntomas

El síntoma principal es el dolor faríngeo, que se manifiesta como dolor al tragar, escozor, opresión. Otros síntomas acompañantes suelen ser:

  • Dolor reflejado a uno o los dos oídos.
  • Dificultad para tragar.
  • Síntomas generales constitucionales como malestar general, decaimiento.
  • Pueden aparecer fiebre, adenopatías (ganglios inflamados móviles, dolorosos al tacto, bien delimitados, generalmente en el cuello y bajo la mandibula).

En los niños más pequeños hay rechazo de la alimentación, irritabilidad e incluso vómitos y diarrea.

No existe ningún síntoma o signo clínico que sea completamente decisivo en la diferenciación entre infección viral o bacteriana.

Diagnóstico

Cómo se diagnostica

En la mayoría de los casos el pediatra tendrá suficiente para el diagnóstico con lo que le pregunte y la exploración física. El objetivo fundamental es diferenciar si tiene una alta probabilidad de estar padeciendo una infección bacteriana de aquellos que probablemente padezcan una infección viral, dadas las diferencias de tratamiento entre ambos orígenes.

Se usan generalmente unos criterios estandarizados que son los más útiles y aceptados:

  • La presencia de exudado (secreción blanca purulenta) en las amígdalas.
  • Ganglios inflamados en la región anterior del cuello.
  • Fiebre (temperatura mayor de 38ºC).
  • Ausencia de tos.

Si se dan 3 o más criterios la probabilidad de que sea bacteriana es alta. La presencia de menos de 3 criterios hace que la probabilidad de que sea bacteriana sea baja.

Otros datos que hacen menos probable la infección por bacterias, y por tanto la conveniencia de tratamiento con antibióticos, son rinorrea (moco nasal claro), aftas (llagas) o diarrea.

En algunos casos especiales puede en que el pediatra sospeche presencia de alguna complicación o de un origen vírico específico, como el síndrome mononucleósico, se realizaran otras pruebas como una analítica de sangre.

Existen otras técnicas diagnósticas para orientar el origen de la infección, pero su aplicación es controvertida.

Tratamiento

Tratamientos

Tratamiento no farmacológico:

El descanso, intentar respirar por la nariz y beber líquidos, sobre todo si hay fiebre, son medidas generales adecuadas para intentar acortar el proceso.

Tratamiento con fármacos:

Para el tratamiento de los síntomas, como la fiebre, el malestar y el dolor, se suelen usar paracetamol o ibuprofeno. Se podrán usar independientemente del origen vírico o bacteriano de la infección.

Para ayudar a mejorar el dolor al tragar y así que el niño tome suficientes líquidos y no medre en exceso la alimentación, se pueden usar los analgésicos media hora antes de las comidas.

La decisión de tratar con antibióticos la deberá establecer el pediatra, y lo hará basándose en la sospecha del origen bacteriano. Una vez iniciado el tratamiento, es importante el cumplimiento de los días establecidos.

Tratamiento quirúrgico:

La intervención quirúrgica a este nivel se denomina amigdalectomía-adenoidectomía (amígdalas y vegetaciones).

Los pacientes candidatos deben reunir una serie de criterios:

  • Cinco o más episodios documentados de amigdalitis de probable origen bacteriano por año durante al menos un año.
  • Que la sintomatología en dichos cuadros sea significativa y tenga repercusión funcional.
  • Pacientes con cuadros focales asociados a patología infecciosa bacteriana de las amígdalas.
  • Paciente con extrema dificultad respiratoria por el gran tamaño de las amígdalas o adenoides (vegetaciones).
  • Paciente con 4 o más episodios de rinorrea mucosa por infeccion de las vegetaciones (adenoiditis) en los doce meses previos, síntomas persistentes de adenoiditis después de dos cursos de tratamiento antibiótico con una duración mínima de dos semanas.

Perspectivas

Perspectivas a largo plazo

Cada vez se conciencia más a la población de la importancia del uso racional de los antibióticos. Esto es muy importante para evitar resistencias innecesarias a antibióticos.

Las indicaciones de tratamiento quirúrgico están consensuadas entre los profesionales que hace que sólo se intervengan los pacientes que lo necesitan, y van a obtener un beneficio importante.

Saber +

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Posibles complicaciones de las amigdalitis:

Existen una serie de complicaciones que son muy poco frecuentes:

• Locales:

-Deglución marcadamente dificultosa.
-Trismo: contractura involuntaria tónica de los músculos de la mandíbula (imposibilidad de abrir bien la boca).
-Asimetría en la tumefacción faringoamigdalar (con desviación de la campanilla)
-Tumefacción de la faringe posterior.
-Tumefacción de la base de la lengua.
-Dificultad para respirar con estridor y ronquido.
-Trombosis por infección de la vena yugular interna.
-Cuello de toro.

• Generalizadas:

-Fiebre reumática.
-Glomerulonefritis aguda (inflamación a nivel del riñón).
-Corea de Sydenham, que es un temblor y alteración del movimiento en relación con algunos casos de fiebre reumática.

Referencias

[1] Protocolo clínico S.E.I.M.C III. Infección de vías respiratorias superiores: faringoamigdalitis.
[2] Batista .N, Bordes .A, Díez. O. Diagnóstico microbiológico de las infecciones del tracto respiratorio superior. Procedimientos en microbiología clínica. 2006.


Bibliografía

• Compendio de pediatría. Cruz. M Ed. ESPAXS. S.A. 1998
• Otorrinolaringología. P. Abelló J. Traserves Ed. Doyma 1998
• Otorrinolaringología. Paparelle-Shumrick Ed Panamericana 1987
• Enciclopedia Médico Quirúrgica ORL Edición año 2000.
• Consejería de Salud, Junta de Andalucía. Proceso asistencial integrado amigdalectomia/ adenoidectomía. Cartera de Servicios de Atención Primaria 2008. Web: http://.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/principal/documentosAcc.asp.
• Clinical Knowledge Summary (CSK). National Library of Health, National Health Service (NHS). Sore throat 2008. Web: http://cks.library.nhs.uk/patient_information_leaflet/sore_throat
• INFAC (Información Fármaco terapéutica de la Comarca). Actualización en el tratamiento antibiótico delas infecciones respiratorias agudas parte I, volumen 13, n º 9/ Octubre 2005: 33-38. Web: http://www.osasun.ejgv.euskadi.net/r52-
• INFAC (Información Fármaco terapéutica de la Comarca). Actualización en el tratamiento antibiótico delas infecciones respiratorias agudas parte II , volumen 13,nº 10/Noviembre-Diciembre 2005:39-42. Web: http://www.osasun.ejgv.euskadi.net/r52-
• UpToDateMedicine. In http://www.uptodate.com
• NPS. Case study 26. Management of sore throat, April 2003.

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Asma

Actualizado el 1 de Mayo del 2010, publicado en Temas

Qué es

Qué es

El asma es una enfermedad inflamatoria que afecta a los bronquios de algunas personas con una sensibilidad mayor de lo normal. Como respuesta a diversas circunstancias, los bronquios se inflaman por dentro, estrechándose. También se contraen (broncoespasmo), lo que hace que se cierren aun más, unido al aumento de la producción de moco. En consecuencia, el aire no entra ni sale con la misma facilidad de los pulmones.

El asma es una enfermedad crónica, porque los bronquios permanecen inflamados gran parte del tiempo. Su forma de presentación, gravedad y evolución son variables.

Incidencia en los niños

El asma es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia y adolescencia, con una prevalencia estimada entre el 8% y el 14% según los estudios para España.

Hay pocos trabajos que citen la prevalencia de la enfermedad en lactantes y preescolares en nuestro país, esto es debido probablemente a que el término “asma del lactante” es objeto de controversia. Con él se define a los niños menores de 24 meses con tres ó más episodios de sibilantes (pitos), independientemente de su causa y que en estas edades es predominantemente de origen vírico. El asma del niño mayor es de origen alérgico hasta en el 85% de los casos. El preescolar (de los 2 a los 6 años) es considerado una etapa de transición, pues comparte características del asma del lactante y del escolar.

Causas

Causas

La causa del asma no se conoce. Sí sabemos que se desarrolla en personas genéticamente predispuestas. En esas personas la exposición repetida a diversos estímulos desencadena la liberación de las sustancias que provocan la inflamación crónica de la vía aérea.

Son múltiples los factores que pueden actuar como desencadenantes de asma (tabla 1), sin embargo, no todo asmático reacciona de igual modo a un estímulo. Cada niño asmático tiene sus propios factores precipitantes, siendo esencial su identificación para conseguir un buen control de la enfermedad.

Tabla 1 – Factores desencadenantes del asma

1. Alérgenos ambientales:

  • Ácaros del polvo doméstico.
  • Pólenes.
  • Alérgenos animales.
  • Hongos.
  • Cucarachas.

2. Alérgenos ocupacionales:

  • Irritantes:
    • Humo de tabaco.
    • Contaminantes ambientales.
      • Infecciones virales respiratorias.
      • Ejercicio físico.
  • Otros factores:
    • Infecciones virales respiratorias.
    • Ejercicio físico.
    • Emociones (risa, llanto).
    • Cambios atmosféricos (aire frío, humedad ambiental).
    • Enfermedades concomitantes: Rinitis/sinusitis.
    • Reflujo gastroesofágico.
    • Fármacos: AINE, b-bloqueantes.
    • Alimentos y aditivos.

En líneas generales se puede decir que la influencia de estos factores es distinta dependiendo de la edad. Así, mientras en el niño menor de 2 años la causa principal de sibilancias (pitos) son las infecciones virales respiratorias, en el niño mayor son los alérgenos inhalados y en el adolescente hay que añadir factores como el tabaco, el ejercicio físico y los contaminantes ambientales.

Síntomas

Síntomas

Los síntomas que la enfermedad puede producir son:

  • Tos: seca, irritativa, de predominio nocturno a primeras horas de la mañana.
  • Ruidos en el pecho (“pitos en el pecho”). Es el síntoma más característico.
  • Sensación de falta de aire o dificultad para tomar y expulsar el aire.
  • Opresión o tirantez en el pecho.

A veces, sólo se presenta alguno de los síntomas, lo que puede hacer más difícil reconocer la enfermedad. Puede haber periodos de tiempo en los que la persona con asma puede estar sin síntomas, incluso sin recibir tratamiento.

Diagnóstico

Cómo se diagnostica

En los niños menores de 6 años, el diagnóstico se basa en la presencia de síntomas, en los mayores de 6 años, adolescentes y adultos, además, en los resultados de las pruebas de función pulmonar (espirometría).

Se investiga la frecuencia, intensidad y el predominio estacional de los síntomas. Hay que prestar particular atención a los que se repiten e intentar relacionarlos con posibles desencadenantes: cuándo aparecen, qué actividad está realizando, donde está, qué hay en el ambiente… También interesan los antecedentes personales (dermatitis atópica, alergia alimentaria, rinoconjuntivitis) y los antecedentes familiares que puedan estar relacionadas con el asma.

Los estudios complementarios no son la base del diagnóstico del asma. Se pueden realizar pruebas para descartar otras enfermedades como análisis de sangre, radiografía de tórax, estudio digestivo, test del sudor, entre otras.

También es importante averiguar si en su asma hay o no alergia y cuáles son los factores desencadenantes. Para ello se realiza un análisis de sangre que detecta si hay un aumento en los anticuerpos específicos  para diferentes alérgenos (ácaros, polvo, pólenes etc.) y las pruebas cutáneas, método de elección para el diagnóstico de alergia por ser muy específico, fácil de realizar y con una obtención rápida de resultados.

Tratamiento

Tratamientos

1.- Correcto control de los desencadenantes

Para ello hay que tomar algunas medidas:

  • Evitar el humo del tabaco.
  • Si tiene alergia a los ácaros intentar que el entorno del asmático esté libre de polvo (usar aspiradora o paños húmedos, fundas herméticas en colchón y almohadas, lavar ropa de cama, vestimenta y muñecos de peluche una vez a la semana).
  • Si tiene alergia al polen: en época polínica evitar ir al campo, viajar con las ventanillas cerradas en el coche, usar filtros antipolen en el coche y procurar airear la casa muy temprano para evitar que el polen entre en la casa.
  • Si tiene alergia a algún animal evitar el contacto con ellos, especialmente en lugares cerrados. Si convive con alguno, no permitir que entre en el dormitorio del asmático e intentar bañar al animal una vez por semana.
  • Si tiene asma inducido por el ejercicio procurar realizar la actividad de forma gradual, hacer un precalentamiento y tener cuidado con los cambios bruscos de temperatura.

2.- Medicamentos para el asma

Se utilizan fundamentalmente de forma inhalada para cualquier edad y gravedad ya que el medicamento llega directamente donde es necesario, actúa más rápido, a menor dosis y con menos efectos secundarios que si se toma por vía oral.

Existen dos tipos de medicamentos para el asma:

  • Broncodilatadores de acción corta o alivio rápido: terbutalina, salbutamol. Relajan los músculos que cierran los bronquios controlando la agudización de los síntomas. Sólo se toman cuando la persona nota que sus síntomas han empeorado.
  • Antiinflamatorios, preventivos o de control a largo plazo: Este tratamiento reduce la inflamación de los bronquios, ayudando a reducir el número e intensidad de las crisis. Hay que tomarlo durante largos periodos de tiempo aunque no tenga síntomas. Existen varios tipos de estos medicamentos, siendo los más eficaces los corticoides inhalados (budesonida, fluticasona, triamcinolona). También son útiles los inhibidores de los leucotrienos, que se toman por vía oral, como el montelukast.

3.- Vacunas para la alergia

Se utilizan cuando se ha demostrado que en el asma está influyendo un alérgeno de manera muy intensa, que no se puede eliminar de su ambiente y que con tratamiento no se ha conseguido el control de los síntomas. En ese caso, las vacunas pueden disminuir la gravedad de los síntomas alérgicos y las necesidades de medicación. Las vacunas se administran en un período de 3 a 5 años y se pueden administrar por vía oral o con inyecciones subcutáneas.

Perspectivas

Perspectivas a largo plazo

Actualmente el asma no se cura, por lo que se clasifica como una enfermedad crónica. Sí es posible ofrecer a las personas con asma una vida libre de síntomas, habitualmente con medicación. Si el paciente y la familia abandonan los cuidados correctos y/o la medicación, los síntomas volverán.

El asma es más frecuente que se inicie en la infancia. Si aparece o persiste por encima de los 6 años es bastante probable que se mantenga en la edad adulta. En los menores de 6 años, en quienes no se puede establecer un diagnóstico definitivo, hay una serie de factores que pueden llevar a pensar que el asma va a persistir en el tiempo: antecedente familiar directo (padre, madre) de asma, la gravedad de los síntomas, la presencia de alergia y la exposición al humo del tabaco.

Bibliografía:
[1] “Guía de salud del Proceso Asma”, Consejería de Salud de la Junta de Andalucía.
[2] “Asma en el niño y adolescente”, Cano Garcinuño A., Díaz Vazquez C.A., Montón Alvarez J.L

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