Qué es
La neumonía también llamada, comunmente, pulmonía, es la infección e inflamación de una parte o de todo un pulmón (a veces los dos) [1], que puede estar provocada por diversos agentes infecciosos como las bacterias, los virus, los hongos o los parásitos [2]. Esta infección produce una inflamación y un exceso de secreciones en los pulmones que dificultan la respiración [3].
Incidencia en los niños
Entre los niños es una de las infecciones más comunes de las vías respiratorias bajas [3]. En Estados Unidos la neumonía supone el 13% de todas las enfermedades infecciosas en niños menores de 2 años [4].
Aunque la neumonía puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en niños pequeños. Según la edad, cambia la probabilidad de padecer una neumonía por un determinando germen, lo que conlleva diferentes diagnósticos y decisiones sobre el tratamiento [4].
Causas
La neumonía puede estar provocada por distintos tipos de gérmenes, como las bacterias, los virus, los hongos y los parásitos. Aunque los distintos tipos de neumonía tienden a afectar a diferentes grupos de edad, la mayoría están provocadas por virus sobre todo en bebés y niños pequeños [1];[5].
Los virus que causan neumonía más frecuentemente son el virus influenza (el virus de la gripe), virus sincitial respiratorio (VSR), parainfluenza y adenovirus [6]. La neumonía causada por bacterias tiende a ser la más grave. Cuando la neumonía es de origen bacteriano, generalmente el niño infectado enferma relativamente deprisa y sufre una fiebre alta que aparece de forma brusca y se acompaña de una respiración más rápida de lo habitual. En cambio, cuando la neumonía es de origen vírico, los síntomas tienden a aparecer de forma más progresiva y suelen ser menos intensos que en la neumonía bacteriana. Rara vez los hongos o parásitos pueden producir una neumonía y, si sucede, suele ser en niños con enfermedades previas [7].
No siempre es fácil saber si una neumonía es bacteriana o vírica. Además, también es a menudo muy difícil distinguir entre una neumonía causada por un virus o una neumonía que surge como complicación bacteriana de un proceso que en un principio era vírico.
Estos agentes infecciosos pueden llegar a infectar al niño de distintas formas [1]:
- Por propagación directa hasta los pulmones de las bacterias y virus que viven en la nariz, los senos o la boca.
- Inhalación de algunos de estos gérmenes, llegando así directamente a los pulmones.
- Ingesta de alimento, líquidos, vómitos o secreciones de la boca. Se produce entonces la llamada “neumonía por aspiración”.
Existen además una serie de circunstancias o factores que aumentan el riesgo del niño de contraer y sufrir una neumonía. Estos factores de riesgo son [1]:
- Exposición al humo del tabaco.
- Infección viral respiratoria reciente (resfriado o catarro común, laringitis, gripe).
- Otras enfermedades como cardiopatía o diabetes mellitus.
- Vivir recluido en instituciones.
- Cirugía o traumatismo reciente.
- Problema del sistema inmunitario, debido a enfermedades o tratamientos.
- Alteraciones anatómicas de los pulmones.
Síntomas
El período de incubación desde que se contrae el gérmen hasta que aparecen los síntomas de la neumonía varía, dependiendo del tipo de virus o bacteria que esté causando la infección. Algunos de los períodos de incubación más habituales entre los virus son: de cuatro a seis días (virus sincitial respiratorio) o de 18 a 72 horas (gripe) [5].
Sea cual sea la causa, es frecuente que la neumonía comience después de dos o tres días de que el niño haya pasado una infección respiratoria de vías altas (resfriado o catarro común). Por ello, a menudo pasan varios días hasta que se diagnostica. Otras veces, pueden aparecer otros síntomas como una simple fiebre prolongada, un dolor abdominal o torácico, dificultad para respirar, decaimiento, inapetencia o vómitos acompañados de fiebre. En cualquiera de los casos la fiebre casi siempre está presente (puede que no en niños muy pequeños) y la tos es un síntoma muy común aunque puede faltar.
Los síntomas de neumonía varían, dependiendo de la edad del niño y de la causa de la neumonía. Algunos de los síntomas que más aparecen en un niño con neumonía son [1]:
- Tos (en algunas neumonías acompañada de una mucosidad amarillenta o verdosa).
- Fiebre que puede ser moderada o alta acompañada de sudoración.
- Escalofríos con temblores.
- Dificultad para respirar (puede únicamente ocurrir cuando el niño hace determinados esfuerzos como correr o subir escaleras).
Otros síntomas que pueden aparecer aunque con menor frecuencia son [1];[2]:
- Dolor en el pecho punzante que empeora cuando el niño respira profundamente o tose.
- Dolor de cabeza.
- Dolor de barriga o abdominal.
- Sudoración excesiva y piel pegajosa.
- Inapetencia, baja energía y pérdida del apetito (en los niños mayores) o escaso interés por el pecho o el biberón (en los lactantes).
- Respiración más rápida de lo habitual.
- Emisión de ruidos al respirar (los “pitos” son más frecuente en la neumonía vírica).
- Respiración trabajosa que hace que los músculos situados a la altura de las costillas se hundan con cada respiración.
- Vómitos.
Sin embargo, a veces, el único síntoma que presenta un niño con neumonía es la respiración rápida. En ocasiones, cuando la neumonía afecta a la parte inferior de los pulmones, muy cercana al abdomen, puede no haber ningún problema respiratorio, pero sí fiebre y dolor abdominal o vómitos.
Algunos niños con neumonía tienen síntomas que dan pistas sobre qué gérmenes están causando la enfermedad. Por ejemplo, en niños mayores y adolescentes, la neumonía provocada por Mycoplasma (también denominada “neumonía atípica”) se caracteriza por provocar dolor de garganta y de cabeza aparte de los síntomas de neumonía habituales. Sin embargo, en los lactantes, la neumonía provocada por Chlamydia, además de provocar síntomas leves, puede asociarse a una conjuntivitis (inflamación en el ojo) en ausencia de fiebre. Cuando la neumonía está provocada por la tos ferina, el niño puede tener largos episodios de tos, ponerse cianótico (azul) debido a la falta de aire o emitir un sonido aspirado característico al intentar coger aire [7].
Cómo se diagnostica
El médico podrá hacer un diagnóstico de neumonía mediante un interrogatorio de los síntomas y la auscultación de los pulmones, ya que con la respiración aparece un ruido muy característico, la cual forma parte de una exploración física minuciosa del niño. En algunos casos, y en función siempre del criterio médico, puede ser necesaria la realización de una radiografía de tórax [7].
En las radiografías realizadas, la neumonía puede aparecer de muchas formas distintas aunque lo habitual es ver una mancha blanquecina que ocupa una parte del pulmón (es la zona infectada). Hay que tener en cuenta que algunas veces, sobre todo al principio o cuando es una neumonía causada por virus, la neumonía puede no ser fácilmente visible en la radiografía [7].
Algunos niños pueden necesitar otras pruebas, que aunque no son siempre necesarias, sí que pueden orientar en los casos dudosos. Estas pruebas son [1]:
- Análisis de sangre.
- Gasometría arterial, que consiste en un análisis de sangre especial para ver si está llegando suficiente oxígeno a la sangre.
- Tomografía computarizada del tórax (TAC), se trata de una prueba radiológica distinta a la radiografía.
- Cultivo de esputo (mucosidad expectorada) para buscar el organismo causante de los síntomas.
- Cultivo de líquido pleural si hay presencia de líquido en el espacio que rodea los pulmones.
Tratamientos
A pesar de que la mayoría de los niños pueden recibir tratamiento en casa, una de las decisiones iniciales del médico es si el niño precisa ser hospitalizado para recibir tratamiento. Las circunstancias que aumentan el riesgo de que el niño sea ingresado son [1];[5]:
- Tener otra enfermedad además de la neumonía.
- Presentar síntomas graves.
- Imposibilidad de cuidar al niño en casa.
- Ser lactante menor de 3 meses.
- Neumonías recurrentes.
- Precisar mayor aporte de oxígeno.
Una vez determinado si el tratamiento puede realizarse de forma domiciliaria, el médico planificará el tratamiento del niño en función del tipo de neumonía que padece y en los síntomas que esté manifestando.
Generalmente, si se sospecha que la neumonía está causada por un virus, la actitud más correcta es no emplear antibióticos, si bien, el tratamiento antibiótico es obligado cuando se sospecha una neumonía bacteriana [7]. El tipo de antibiótico vendrá determinado por el tipo de neumonía que presente el niño y normalmente se administra de forma oral, en jarabe. Este tratamiento se debe administrar de forma minuciosa con la frecuencia y duración prescritos por su médico y durante el tiempo necesario para la curación de esta enfermedad, no debiendo suspenderlo NUNCA antes del tiempo prescrito si no es por indicación de un profesional [5]. De esta forma el niño se recuperará antes y se reducirán las probabilidades de que contagie a otros miembros de la familia.
Otras medidas que se pueden realizar en casa y que son necesarias para tratar con éxito a un niño que sufre neumonía son [1];[3];[5];[7]:
- Ofrecer al niño mucho líquido para ayudar a fluidificar las secreciones y que sean expulsadas con mayor facilidad.
- Permitir el descanso.
- No administrar fármacos para aliviar la tos sin hablar primero con el médico, ya que algunos fármacos antitusígenos impiden que los pulmones se limpien de mucosidades, lo que puede ser contraproducente en algunos tipos de neumonía.
- Controlar la fiebre con paracetamol o ibuprofeno según le haya pautado su médico. Se aconseja poner el termómetro por lo menos una vez por la mañana y otra por la tarde.
- Mantener una buena humedad en el ambiente (en el norte de España ya hay demasiada humedad, simplemente no ponga la calefacción alta y mantenga un recipiente con agua en la habitación).
- Registrar la temperatura del niño para detectar posibles nuevos picos febriles.
- No forzar al niño a comer si se encuentra mal.
- Si el niño se queja de dolor en el pecho, se puede aplicar una manta eléctrica o un paño caliente en la zona.
- Comprobar la buena coloración de las uñas de las manos y los labios del niño.
- Mantener la cabeza y el pecho del niño ligeramente elevados.
- Enseñar al niño a cubrirse la nariz y la boca cuando tosa o estornude.
Perspectivas a largo plazo
La neumonía, habitualmente no es grave, salvo en raras excepciones, y puede tratarse en casa sin temor a que surjan complicaciones. No obstante, deben diferenciarse las neumonías producidas por virus que suelen tener poca trascendencia y que no requieren de tratamiento antibiótico, de las producidas por bacterias que pueden ser algo más importantes y requieren de antibióticos [7].
En general con el tratamiento adecuado, la mayoría de los niños con neumonías causadas por bacterias mejoran al cabo de dos semanas, aunque en el caso de la neumonía vírica pueden tardar más [1];[5].
En algunas ocasiones es posible que el médico quiera comprobar que la radiografía de tórax vuelve a ser normal después de tomar el tratamiento antibiótico prescrito. Sin embargo, pueden llegar a pasar varias semanas hasta que las radiografías sean normales [1].
Saber más
Algunas preguntas frecuentes sobre la neumonía:
¿Cuándo consultar al médico durante la evolución de una neumonía en tratamiento?
¿Cómo se puede prevenir la neumonía?
¿Debe acudir al colegio un niño con neumonía?
¿Es contagiosa la neumonía?
Bibliografía
[1] Neumonía. Medline plus 2009. Available from: URL: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000145.htm
[2] Neumonía. Greenwich Hospital 2004. Available from: URL: http://www.greenhosp.org/pe_pdf_espanol/genmed_pneumonia.pdf
[3] La neumonía. Children Hospital and Clinics of Minnesota 2009. Available from: URL: http://www.childrensmn.org/Manuals/PFS/Condill/018669.pdf
[4] Pneumonia. emedicine 2010. Available from: URL: http://emedicine.medscape.com/article/967822-overview
[5] Pneumonía. Kids health 2008. Available from: URL: http://kidshealth.org/parent/h1n1_center/h1n1_center_esp/pneumonia_esp.html
[6] Neumonía/Pulmonía. Asociación Española de Pediatría para Atención Primaria 2010. Available from: URL: http://www.aepap.org/familia/neumonia.htm
[7] Neumonía. Asociación Española de Pediatria 2002. Available from: URL: http://www.aeped.es/infofamilia/temas/neumonia.htm
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