Lista de artículos con la etiqueta ‘pulmones’

Tos en bebé de 3 meses

Publicado el 17 de Julio del 2012 en Consultas

Consulta:
Texto consulta: buenas mi hija tiene 3 meses y hace un mes anda con tos y flemas mas q nada cuando hace frio y no es seguida lo hace un poco y ya el pediatra dice q aparenta estar todo bien los pulmones se escuchan bien y ella come normal y no le da mocos ni calentura que puede ser? y como puedo ayudarla?

Respuesta:
La tos es un reflejo defensivo natural y, como ya hemos contestado en otras consultas, si no se asocia fiebre, inapetencia o trastorno del descanso, no debe de preocuparle. Si además ya ha sido vista por su pediatra, que es la opinión médica más cercana a la realidad de su hija, y en la exploración tampoco hay datos llamativos, debe quedarse bastante tranquila.
En algunas ocasiones los niños pequeños presentan algo de mucosidad generalmente de la nariz, que al estar fundamentalmente tumbados se desliza por la pared posterior de garganta (nosotros lo llamamos rinorrea posterior) y estimula el reflejo de la tos. Otras veces es un síntoma residual de un pequeño catarro, y puede durarle varias semanas. A veces simplemente lavando las fosas nasales con gotas de suero fisiologico y aspirando la mucosidad conseguimos mejor respiracion nasal y que disminuya la tos.
De todas formas, como ya hemos comentado otras veces en la web, la información proporcionada en este sitio está dirigida a complementar, y no a reemplazar la relación que existe entre un paciente y su médico. En este espacio abordamos los temas desde una óptica general que no sustituye visita médica. Es importante el seguimiento de la tos, por si cambia, altera la alimentación de su bebé, le da fiebre, empieza a existir ruidos en el pecho, o no la deja dormir.

Operación de vegetaciones en caso de fibrosis quística

Publicado el 30 de Abril del 2011 en Consultas

Consulta:

Quisiera saber cómo es la intervención para quitarlas y qué tipo de anestesia precisa. ¿Puede haber alguna complicación por tener fibrosis quística? ¿Existe alguna razón que obligue a poner anestesia general? Gracias.

Respuesta:

El procedimiento se denomina adenoidectomía, y consiste en la extirpación del tejido adenoideo, comúnmente denominado vegetaciones. Este tejido es de carácter linfoide, es decir, defensivo, y se localiza en la región posterior y superior de la faringe. Es una intervención que dura unos 45 minutos. Se inserta un tubo de respiración dentro de la boca y garganta, así como un pequeño aparato dentro de la boca para mantenerla abierta, mientras el niño se encuentra profundamente dormido y sin sentir dolor (bajo anestesia general). Las vegetaciones se quitan mediante un instrumento y se controla la hemorragia. El niño permanece en la sala de recuperación después de la cirugía hasta que esté despierto y capaz de respirar fácilmente y en la mayoría de los casos el alta se da pocas horas después.

La recuperación posterior es completa y rápida, después de un período de curación de siete a diez días, y los resultados varían, entre otras cosas dependiendo de la razón por la que se realice la intervención.

Es una operación que se realiza con anestesia general porque es la forma de controlar bien el dolor, no precisando así la colaboración del paciente -que en niños es mucho más difícil-. Además, se aísla la vía aérea, asegurando la respiración del niño mediante un tubo y un respirador, y previniendo que se aspiren restos de la intervención a los pulmones.

La anestesia es un procedimiento con riesgos y éstos deben ser explicados por el anestesiólogo. Él es el profesional más indicado para dar la información más precisa. Los riesgos dependen de muchos factores, considerándose fundamental el estado de ayuno, su clasificación del estado físico según la Asociación Americana de Anestesiólogos (ASA), y el riesgo asociado a la cirugía que se realiza.

El riesgo anestésico en el caso de padecer de fibrosis quística es mayor que en los pacientes sin patologías, y variará la clasificación ASA dependiendo también del estado de avance y complicaciones de su enfermedad. Además, en los niños con fibrosis quística y otras enfermedades crónicas pulmonares hay que hacer todo lo posible para asegurar que están en las mejores condiciones respiratorias antes de la cirugía. Se deben tratar las infecciones así como la posible reactividad de la vía respiratoria de modo que queden libres de sibilancias o pitos.

Recuerda: la información que aparece en esta respuesta puede servir de guía o consejo, pero en ningún caso sustituye la visita y las recomendaciones de su médico, que es quien mejor conoce la enfermedad y las circunstancias particulares del paciente.

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Neumonía (Pulmonía)

Publicado el 20 de Abril del 2010 en Temas

Qué es

Qué es

La neumonía también llamada, comunmente, pulmonía, es la infección e inflamación de una parte o de todo un pulmón (a veces los dos) [1], que puede estar provocada por diversos agentes infecciosos como las bacterias, los virus, los hongos o los parásitos [2]. Esta infección produce una inflamación y un exceso de secreciones en los pulmones que dificultan la respiración [3].

Incidencia en los niños

Entre los niños es una de las infecciones más comunes de las vías respiratorias bajas [3]. En Estados Unidos la neumonía supone el 13% de todas las enfermedades infecciosas en niños menores de 2 años [4].

Aunque la neumonía puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en niños pequeños. Según la edad, cambia la probabilidad de padecer una neumonía por un determinando germen, lo que conlleva diferentes diagnósticos y decisiones sobre el tratamiento [4].

Causas

Causas

La neumonía puede estar provocada por distintos tipos de gérmenes, como las bacterias, los virus, los hongos y los parásitos. Aunque los distintos tipos de neumonía tienden a afectar a diferentes grupos de edad, la mayoría están provocadas por virus sobre todo en bebés y niños pequeños [1];[5].

Los virus que causan neumonía más frecuentemente son el virus influenza (el virus de la gripe), virus sincitial respiratorio (VSR), parainfluenza y adenovirus [6]. La neumonía causada por bacterias tiende a ser la más grave. Cuando la neumonía es de origen bacteriano, generalmente el niño infectado enferma relativamente deprisa y sufre una fiebre alta que aparece de forma brusca y se acompaña de una respiración más rápida de lo habitual. En cambio, cuando la neumonía es de origen vírico, los síntomas tienden a aparecer de forma más progresiva y suelen ser menos intensos que en la neumonía bacteriana. Rara vez los hongos o parásitos pueden producir una neumonía y, si sucede, suele ser en niños con enfermedades previas [7].

No siempre es fácil saber si una neumonía es bacteriana o vírica. Además, también es a menudo muy difícil distinguir entre una neumonía causada por un virus o una neumonía que surge como complicación bacteriana de un proceso que en un principio era vírico.

Estos agentes infecciosos pueden llegar a infectar al niño de distintas formas [1]:

  • Por propagación directa hasta los pulmones de las bacterias y virus que viven en la nariz, los senos o la boca.
  • Inhalación de algunos de estos gérmenes, llegando así directamente a los pulmones.
  • Ingesta de alimento, líquidos, vómitos o secreciones de la boca. Se produce entonces la llamada “neumonía por aspiraciónâ€.

Existen además una serie de circunstancias o factores que aumentan el riesgo del niño de contraer y sufrir una neumonía. Estos factores de riesgo son [1]:

  • Exposición al humo del tabaco.
  • Infección viral respiratoria reciente (resfriado o catarro común, laringitis, gripe).
  • Otras enfermedades como cardiopatía o diabetes mellitus.
  • Vivir recluido en instituciones.
  • Cirugía o traumatismo reciente.
  • Problema del sistema inmunitario, debido a enfermedades o tratamientos.
  • Alteraciones anatómicas de los pulmones.

Síntomas

Síntomas

El período de incubación desde que se contrae el gérmen hasta que aparecen los síntomas de la neumonía varía, dependiendo del tipo de virus o bacteria que esté causando la infección. Algunos de los períodos de incubación más habituales entre los virus son: de cuatro a seis días (virus sincitial respiratorio) o de 18 a 72 horas (gripe) [5].

Sea cual sea la causa, es frecuente que la neumonía comience después de dos o tres días de que el niño haya pasado una infección respiratoria de vías altas (resfriado o catarro común). Por ello, a menudo pasan varios días hasta que se diagnostica. Otras veces, pueden aparecer otros síntomas como una simple fiebre prolongada, un dolor abdominal o torácico, dificultad para respirar, decaimiento, inapetencia o vómitos acompañados de fiebre. En cualquiera de los casos la fiebre casi siempre está presente (puede que no en niños muy pequeños) y la tos es un síntoma muy común aunque puede faltar.

Los síntomas de neumonía varían, dependiendo de la edad del niño y de la causa de la neumonía. Algunos de los síntomas que más aparecen en un niño con neumonía son [1]:

  • Tos (en algunas neumonías acompañada de una mucosidad amarillenta o verdosa).
  • Fiebre que puede ser moderada o alta acompañada de sudoración.
  • Escalofríos con temblores.
  • Dificultad para respirar (puede únicamente ocurrir cuando el niño hace determinados esfuerzos como correr o subir escaleras).

Otros síntomas que pueden aparecer aunque con menor frecuencia son [1];[2]:

  • Dolor en el pecho punzante que empeora cuando el niño respira profundamente o tose.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor de barriga o abdominal.
  • Sudoración excesiva y piel pegajosa.
  • Inapetencia, baja energía y pérdida del apetito (en los niños mayores) o escaso interés por el pecho o el biberón (en los lactantes).
  • Respiración más rápida de lo habitual.
  • Emisión de ruidos al respirar (los “pitos†son más frecuente en la neumonía vírica).
  • Respiración trabajosa que hace que los músculos situados a la altura de las costillas se hundan con cada respiración.
  • Vómitos.

Sin embargo, a veces, el único síntoma que presenta un niño con neumonía es la respiración rápida. En ocasiones, cuando la neumonía afecta a la parte inferior de los pulmones, muy cercana al abdomen, puede no haber ningún problema respiratorio, pero sí fiebre y dolor abdominal o vómitos.

Algunos niños con neumonía tienen síntomas que dan pistas sobre qué gérmenes están causando la enfermedad. Por ejemplo, en niños mayores y adolescentes, la neumonía provocada por Mycoplasma (también denominada “neumonía atípicaâ€) se caracteriza por provocar dolor de garganta y de cabeza aparte de los síntomas de neumonía habituales. Sin embargo, en los lactantes, la neumonía provocada por Chlamydia, además de provocar síntomas leves, puede asociarse a una conjuntivitis (inflamación en el ojo) en ausencia de fiebre. Cuando la neumonía está provocada por la tos ferina, el niño puede tener largos episodios de tos, ponerse cianótico (azul) debido a la falta de aire o emitir un sonido aspirado característico al intentar coger aire [7].

Diagnóstico

Cómo se diagnostica

El médico podrá hacer un diagnóstico de neumonía mediante un interrogatorio de los síntomas y la auscultación de los pulmones, ya que con la respiración aparece un ruido muy característico, la cual forma parte de una exploración física minuciosa del niño. En algunos casos, y en función siempre del criterio médico, puede ser necesaria la realización de una radiografía de tórax [7].

En las radiografías realizadas, la neumonía puede aparecer de muchas formas distintas aunque lo habitual es ver una mancha blanquecina que ocupa una parte del pulmón (es la zona infectada). Hay que tener en cuenta que algunas veces, sobre todo al principio o cuando es una neumonía causada por virus, la neumonía puede no ser fácilmente visible en la radiografía [7].

Algunos niños pueden necesitar otras pruebas, que aunque no son siempre necesarias, sí que pueden orientar en los casos dudosos. Estas pruebas son [1]:

  • Análisis de sangre.
  • Gasometría arterial, que consiste en un análisis de sangre especial para ver si está llegando suficiente oxígeno a la sangre.
  • Tomografía computarizada del tórax (TAC), se trata de una prueba radiológica distinta a la radiografía.
  • Cultivo de esputo (mucosidad expectorada) para buscar el organismo causante de los síntomas.
  • Cultivo de líquido pleural si hay presencia de líquido en el espacio que rodea los pulmones.

Tratamiento

Tratamientos

A pesar de que la mayoría de los niños pueden recibir tratamiento en casa, una de las decisiones iniciales del médico es si el niño precisa ser hospitalizado para recibir tratamiento. Las circunstancias que aumentan el riesgo de que el niño sea ingresado son [1];[5]:

  • Tener otra enfermedad además de la neumonía.
  • Presentar síntomas graves.
  • Imposibilidad de cuidar al niño en casa.
  • Ser lactante menor de 3 meses.
  • Neumonías recurrentes.
  • Precisar mayor aporte de oxígeno.

Una vez determinado si el tratamiento puede realizarse de forma domiciliaria, el médico planificará el tratamiento del niño en función del tipo de neumonía que padece y en los síntomas que esté manifestando.

Generalmente, si se sospecha que la neumonía está causada por un virus, la actitud más correcta es no emplear antibióticos, si bien, el tratamiento antibiótico es obligado cuando se sospecha una neumonía bacteriana [7]. El tipo de antibiótico vendrá determinado por el tipo de neumonía que presente el niño y normalmente se administra de forma oral, en jarabe. Este tratamiento se debe administrar de forma minuciosa con la frecuencia y duración prescritos por su médico y durante el tiempo necesario para la curación de esta enfermedad, no debiendo suspenderlo NUNCA antes del tiempo prescrito si no es por indicación de un profesional [5]. De esta forma el niño se recuperará antes y se reducirán las probabilidades de que contagie a otros miembros de la familia.

Otras medidas que se pueden realizar en casa y que son necesarias para tratar con éxito a un niño que sufre neumonía son [1];[3];[5];[7]:

  • Ofrecer al niño mucho líquido para ayudar a fluidificar las secreciones y que sean expulsadas con mayor facilidad.
  • Permitir el descanso.
  • No administrar fármacos para aliviar la tos sin hablar primero con el médico, ya que algunos fármacos antitusígenos impiden que los pulmones se limpien de mucosidades, lo que puede ser contraproducente en algunos tipos de neumonía.
  • Controlar la fiebre con paracetamol o ibuprofeno según le haya pautado su médico. Se aconseja poner el termómetro por lo menos una vez por la mañana y otra por la tarde.
  • Mantener una buena humedad en el ambiente (en el norte de España ya hay demasiada humedad, simplemente no ponga la calefacción alta y mantenga un recipiente con agua en la habitación).
  • Registrar la temperatura del niño para detectar posibles nuevos picos febriles.
  • No forzar al niño a comer si se encuentra mal.
  • Si el niño se queja de dolor en el pecho, se puede aplicar una manta eléctrica o un paño caliente en la zona.
  • Comprobar la buena coloración de las uñas de las manos y los labios del niño.
  • Mantener la cabeza y el pecho del niño ligeramente elevados.
  • Enseñar al niño a cubrirse la nariz y la boca cuando tosa o estornude.

Perspectivas

Perspectivas a largo plazo

La neumonía, habitualmente no es grave, salvo en raras excepciones, y puede tratarse en casa sin temor a que surjan complicaciones. No obstante, deben diferenciarse las neumonías producidas por virus que suelen tener poca trascendencia y que no requieren de tratamiento antibiótico, de las producidas por bacterias que pueden ser algo más importantes y requieren de antibióticos [7].

En general con el tratamiento adecuado, la mayoría de los niños con neumonías causadas por  bacterias mejoran al cabo de dos semanas, aunque en el caso de la neumonía vírica pueden tardar más [1];[5].

En algunas ocasiones es posible que el médico quiera comprobar que la radiografía de tórax vuelve a ser normal después de tomar el tratamiento antibiótico prescrito. Sin embargo, pueden llegar a pasar varias semanas hasta que las radiografías sean normales [1].

Bibliografía

[1] Neumonía. Medline plus 2009. Available from: URL: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000145.htm
[2] Neumonía. Greenwich Hospital 2004. Available from: URL: http://www.greenhosp.org/pe_pdf_espanol/genmed_pneumonia.pdf
[3] La neumonía. Children Hospital and Clinics of Minnesota 2009. Available from: URL: http://www.childrensmn.org/Manuals/PFS/Condill/018669.pdf
[4] Pneumonia. emedicine 2010. Available from: URL: http://emedicine.medscape.com/article/967822-overview
[5] Pneumonía. Kids health 2008. Available from: URL: http://kidshealth.org/parent/h1n1_center/h1n1_center_esp/pneumonia_esp.html
[6] Neumonía/Pulmonía. Asociación Española de Pediatría para Atención Primaria 2010. Available from: URL: http://www.aepap.org/familia/neumonia.htm
[7] Neumonía. Asociación Española de Pediatria 2002. Available from: URL: http://www.aeped.es/infofamilia/temas/neumonia.htm

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¿Cómo se puede prevenir la neumonía?

Publicado el 20 de Abril del 2010 en Preguntas Frecuentes

Para prevenir el contagio de una neumonía se recomiendan las siguientes medidas [1];[3]:

  • Lavarse las manos frecuentemente, en especial después de sonarse la nariz, ir al baño, cambiar pañales y antes de comer o preparar alimentos.
  • Evitar la exposición al humo del tabaco.
  • Utilizar cubiertos y vajillas específicos para el niño.
  • Evitar el contacto con objetos de uso personal (pañuelos) del enfermo.
  • El tratamiento antibiótico preventivo no está justificado ante un simple cuadro catarral pues da lugar a resistencias (las bacterias del ambiente se hacen insensibles al antibiótico).

Además, existen vacunas frente algunos gérmenes que producen neumonía que pueden ayudar a prevenir la neumonía en los niños. Estas vacunas son[1];[2]:

  • Vacuna antineumocócica, reduce las posibilidades de contraer neumonía a causa de un tipo concreto de gérmen (Streptococcus pneumoniae).
  • Vacuna antigripal que previene contra la neumonía y otros problemas causados por el virus de la influenza. Esta vacuna, aunque es recomendable administrarla también a los niños sanos que tienen 6 meses a 19 años, se recomienda especialmente a los niños con enfermedades crónicas, (trastornos cardíacos o pulmonares como el asma).
  • Todos los niños suelen recibir otras vacunaciones sistemáticas contra Haemophilus influenzae y la tos ferina (pertusis) a partir de los 2 meses de edad. (La vacuna de la tos ferina o pertusis es la “p” parte de la “triple” o DPT).

Bibliografía

[1]  Neumonía. Medline plus 2009. Available from: URL: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000145.htm
[2] Pneumonía. Kids health 2008. Available from: URL: http://kidshealth.org/parent/h1n1_center/h1n1_center_esp/pneumonia_esp.html
[3] Neumonía. Asociación Española de Pediatria 2002. Available from: URL: http://www.aeped.es/infofamilia/temas/neumonia.htm

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¿Cómo se puede evitar la aparición de una bronconeumonía?

Publicado el 15 de Abril del 2010 en Preguntas Frecuentes
  • Reduciendo los factores de riesgo descritos en el capítulo causas del Tema Bronconeumonía.
  • Mediante la vacunación frente al sarampión, Influenza, Neumococo, especialmente en niños que ya padezcan otras enfermedades.
  • Evitar el reposo en cama prolongado y realizar ejercicios sencillos de respiración.
  • Evitar la exposición al humo del tabaco.
  • Evitar tomar antibióticos en el caso de neumonías virales.
  • Realizar una dieta saludable.

Bibliografía:

[1] Bronchial Pneumonia. ecureme 2010. Available from: URL: http://www.ecureme.com/emyhealth/data/Bronchial_Pneumonia.asp
[2] Bronchial Pneumonia. astha-treatment 2010. Available from: URL: http://www.asthma-treatment-resources.com/bronchitis/bronchial-pneumonia.html

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Bronquitis

Publicado el 14 de Abril del 2010 en Temas

Qué es

Qué es

La bronquitis es un conjunto de síntomas producidos por la inflamación del  árbol bronquial o bronquios, que están formados por una serie de tubos huecos que llevan aire a los pulmones ([1]). Esta enfermedad afecta principalmente a los bronquios de gran tamaño y, en ocasiones, a la tráquea, de ahí que también se la llame traqueobronquitis.

La inflamación de los bronquios hace que la membrana o superficie que recubre los conductos bronquiales por dentro se hinche. Puesto que esta membrana es la encargada de producir el moco que recubre y protege nuestro sistema respiratorio, su inflamación produce un aumento excesivo de la cantidad de moco, lo que dificulta la respiración normal.

Aunque existen varios tipos diferentes de bronquitis, los dos más comunes son la bronquitis aguda y la bronquitis crónica. La bronquitis aguda puede afectar a niños y adultos mientras que la bronquitis crónica afecta principalmente a las personas adultas y raramente a los niños([2]).

La bronquitis aguda aparece con más frecuencia, y se presenta de forma brusca ocasionando síntomas severos, aunque tiene una duración menor (pocas semanas). Es más frecuente que la bronquitis crónica, de hecho, la mayoría de las personas padecen de bronquitis aguda en algún momento de su vida.

La bronquitis crónica produce una inflamación progresiva que persiste a lo largo del tiempo (desde varios meses hasta años) y puede ser leve o severa. La inflamación continua que se produce hace que los tubos bronquiales permanezcan rojos e hinchados, y con el tiempo produzcan excesiva mucosidad. Suele dar síntomas como tos crónica y dificultad al respirar durante la mayor parte de los días del mes o de los meses del año.

Incidencia en los niños

La incidencia de bronquitis aguda es difícil de precisar debido a la ausencia de criterios diagnósticos claros y su difícil diferenciación del asma. Sin embargo, esta incidencia es similar en niñas y niños. La bronquitis aguda afecta con más frecuencia a niños menores de 2 años, con otro pico de incidencia sobre los 9-15 años([3]).

En Estados Unidos, sólo en un año se han llegado a registrar 2,774,000 visitas de niños menores de 15 años con diagnóstico de bronquitis([3]). Así, la frecuencia de visitas por bronquitis es ligeramente inferior a las realizadas por otitis media o asma.

Causas

Causas

La causa más frecuente de la bronquitis aguda en los niños suele ser la infección. Esta infección puede estar producida por virus, bacterias u hongos. Sin embargo, los agentes infecciosos que con más frecuencia producen bronquitis son los virus y con frecuencia infectan durante o después de haber pasado otras infecciones respiratorias([4]). En la mayoría de los casos, estos virus que producen bronquitis son los mismos virus que causan los resfriados.

Algunas investigaciones realizadas en niños con bronquitis han demostrado que la infección por bacterias es mucho menos frecuente de lo que se creía, y muy rara vez una bronquitis aguda está causada por una infección por hongos([1]).

Para evitar estas infecciones, en el orificio de la nariz existen pequeñas vellosidades que, al respirar, filtran el polvo, polen y otras bacterias que se inhalan junto al aire. Las partículas que no son filtradas en este proceso se quedan adheridas a unas estructuras de la superficie interna que recubre la cavidad de la nariz denominadas cilios. Pero en algunas ocasiones, por alteraciones de los cilios u otros motivos, los gérmenes atraviesan estas estructuras y evaden otros sistemas de defensa de las vías respiratorias, dando lugar a la infección([4])  o lo que es lo mismo, a la bronquitis en este caso.

Otras causas menos frecuentes de bronquitis son el contacto con el humo del tabaco, polvo, vapores químicos u otros agentes contaminantes, que dañan el bronquio aumentando el riesgo de desarrollar bronquitis.

Síntomas

Síntomas

El síntoma más común de la bronquitis es la tos, que al principio es seca y molesta y que más tarde se transforma en tos con abundante mucosidad([5]).

Es frecuente también en los niños la aparición de un cuadro de catarro en los días previos al inicio de la bronquitis. Existen otros síntomas que aparecen con menos frecuencia en la bronquitis, y que cada niño puede manifestar de forma diferente. Estos síntomas son([2];[4];[5]):

  • Tos frecuente con mucosidad espesa de color blanco, amarillo o verdoso.
  • Dolor de cabeza.
  • Sensación general de estar enfermo y falta de energía.
  • Escalofríos.
  • Fiebre de intensidad variable aunque normalmente la temperatura axilar no supera los 38,5º C.
  • Dificultad al respirar, en general poco llamativa.
  • Ronquera o una sensación de opresión en el pecho al toser o respirar profundamente.
  • Ruidos graves (roncus) o agudos (pitos o sibilancias) con la respiración.
  • Goteo nasal, generalmente antes de que comience la tos.
  • Dolores musculares y de espalda.
  • Dolor de garganta.
  • Los niños más pequeños pueden incluso tener vómitos o náuseas junto a la tos.

En general, la bronquitis aguda es un trastorno leve y su curso clínico es autolimitado, es decir, mejora de forma natural. Suele durar entre 5 y 10 días y alcanzar la recuperación completa de la función respiratoria entre los 10 y 14 días siguientes al comienzo de la aparición de los síntomas([4]), aunque éstos pueden persistir entre tres y cuatro semanas más. En ocasiones, puede pasar algún tiempo hasta que los síntomas desaparezcan del todo, pudiendo quedar algunos episodios de tos seca durante más de una semana([6]).

Es importante recordar que los síntomas de la bronquitis aguda pueden parecerse a los de otras enfermedades o problemas médicos. Por ello, siempre es aconsejable consultar al médico para realizar el tratamiento correcto.

Diagnóstico

Cómo se diagnostica

Normalmente, la bronquitis la diagnostica el médico en función de un interrogatorio y un examen físico. Durante el interrogatorio el médico realiza preguntas sobre los síntomas, el estado de salud previo del niño y su familia, el tratamiento que esté realizando, o las alergias que padece, entre otras cuestiones. Mientras que en la exploración física, con un estetoscopio examina los sonidos del pecho producidos durante la respiración.

Es posible que además sea necesaria la realización de pruebas para excluir otras posibles enfermedades (por ejemplo, la neumonía o el asma) o para confirmar el diagnóstico de bronquitis. Estas pruebas pueden ser([5]):

  • Radiografía de tórax (del pecho). Es una prueba para diagnósticar enfermedades que utiliza rayos de energía invisibles para obtener imágenes de los tejidos internos, los huesos y los órganos.
  • Análisis de sangre (hemogramas o bioquímicas).
  • Pulsioximetría. Se realiza para medir la cantidad de oxígeno que hay en la sangre. Para realizar dicha medición, se coloca un pequeño sensor (como un pequeño dedal) en un dedo de la mano o del pie. El sensor no provoca dolor.
  • Cultivos de esputo (análisis de la mucosidad expectorada) u otras pruebas pulmonares.

Tratamiento

Tratamientos

Normalmente, la bronquitis se resuelve por sí sola, aunque la tos podría durar varios días o semanas. Sin embargo se aconsejan una serie de medidas que pueden acelerar la recuperación y mejorar la sintomatología. Estas recomendaciones son([2];[6]):

  • Beber líquidos con frecuencia.
  • Hacer reposo.
  • Evitar cambios bruscos de temperatura.
  • Dormir semiincorporado (con la cabecera algo más elevada que los pies de la cama).
  • Evitar el polvo, el humo u otros agentes contaminantes.
  • Puede ser beneficioso respirar aire húmedo y recibir masajes en el pecho y la espalda.

El tratamiento con medicamentos para la bronquitis será determinado por un profesional médico, basándose en los siguientes parámetros([5]):

  • la edad del niño, su estado general de salud y sus antecedentes médicos
  • la gravedad de la enfermedad
  • la tolerancia del niño a determinados medicamentos o terapias
  • las expectativas para la evolución de la enfermedad

El tratamiento médico sirve principalmente para aliviar los síntomas y puede incluir lo siguiente([5]):

  • Analgésicos, como el paracetamol, para aliviar la fiebre y el malestar general.
  • Medicamentos para disminuir la tos. Es importante saber que, en la mayoría de los casos, no es conveniente tomar este tipo de medicamentos, ya que al impedir la tos, facilitan la acumulación de secreciones y pueden llegar incluso a empeorar la dificultad respiratoria.
  • En algunos casos, y siempre bajo criterio médico, la bronquitis aguda puede tratarse con broncodilatadores. Estos medicamentos generalmente son administrados a través de inhaladores o nebulizadores para ayudar a relajar y abrir los conductos bronquiales y eliminar las mucosidades para que sea más fácil respirar.
  • En la mayoría de los casos de bronquitis, los antibióticos no son eficaces. Dado que la principal causa de las bronquitis son las infecciones por virus, los antibióticos no ayudan, porque no actúan sobre los virus. Además, tomar antibióticos cuando no es necesario puede ser perjudicial, al crear gérmenes más resistentes a los tratamientos de los que disponemos([6]).

Perspectivas

Perspectivas a largo plazo

En general, la bronquitis aguda es un trastorno leve y su curso clínico es autolimitado, es decir, mejora de forma natural. Suele durar entre 5 y 10 días y alcanzar la recuperación completa de la función respiratoria entre los 10 y 14 días siguientes al comienzo de la aparición de los síntomas([4]), salvo en raras ocasiones en las que surgen complicaciones. Con menos frecuencia, puede pasar algún tiempo hasta que los síntomas desaparezcan del todo, pudiendo quedar algunos episodios de tos seca durante más de una semana([6]).

La bronquitis es una causa frecuente de ausentismo escolar.

Referencias:

[1]Kelli RB. Bronquitis Aguda. Family doctor org, Health Information for whole family 2006. Available from: URL: http://familydoctor.org/online/famdoces/home/common/infections/common/mulitsource/677.html

[2]Bronquitis. AEPAP 2009. Available from: URL: http://www.aepap.org/familia/bronquitis.htm#uno

[3]Bronchitis, acute y chronic. emedicine from webMD 2009. Available from: URL: http://emedicine.medscape.com/article/1001332-overview

[4]Chidekel MD. Bronquitis. Teens Health from Nemours 2007. Available from: URL: http://kidshealth.org/teen/en_espanol/enfermedades/bronchitis_esp.html

[5]La Bronquitis Aguda. University of Virginia 2004. Available from: URL: http://www.healthsystem.virginia.edu/uvahealth/peds_respire_sp/bronchit.cfm

[6]Bronquitis aguda. Washington State Departament of Health Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, Academia Estadounidense de Médicos Familiares y Healthwise 2009. Available from: URL: http://here.doh.wa.gov/materials/antibiotic-resistance-education-fact-sheet-bronchitis/?searchterm=BRONCHITIS

[7]Bronchitis. Cleveland clinics 2010. Available from: URL: http://my.clevelandclinic.org/es_/disorders/bronchitis/hic_bronchitis.aspx

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