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Recetas contra la crisis para garantizar la salud infantil. Entrevista a tres pediatras

Publicado el 19 de Noviembre del 2012 en Artículos

Hace ya unos meses explicábamos que la crisis está teniendo impacto en la salud de los niños. Ahora hemos querido hablar con tres pediatras de atención primaria para que nos expliquen lo que perciben desde sus consultas y hagan recomendaciones a las familias para garantizar la salud de los más pequeños cuando hay dificultades económicas.

Comer fruta. Foto: Bruce Tuten (vía Flickr)

Comer fruta. Foto: Bruce Tuten (vía Flickr)

La alimentación es clave para una vida saludable y es lo primero que se debe cuidar. La doctora Herminia Villena es pediatra de atención primaria en un barrio periférico de Esplugues de Llobregat, en el área metropolitana de Barcelona,​​donde viven muchas familias con dificultades económicas. “La crisis se nota desde hace un par de años”, nos explica, “pero ahora se ha agudizado. Algunas familias te cuentan que no están dando fruta a los niños porque no pueden pagarla y cuando les recetamos algo nos preguntan el precio de la medicina, porque en ocasiones no se lo pueden permitir”.

Parte del problema es que “falta más educación a la hora de comprar para hacer una dieta equilibrada”, dice la doctora. “Hay que hacer campañas para recordar que comprar las materias primas es mucho más barato que elegir los precocinados. La cocina de mercado eligiendo los productos que tienen mejor precio según la temporada, sobre todo en el caso de la fruta y la verdura, puede ayudar a cuadrar los números y a dar una buena alimentación”.

En Sevilla, el doctor Manuel Praena, que también es pediatra de atención primaria y profesor asociado de pediatría en la Universidad de Sevilla, afirma que allí la crisis afecta sobre todo a las vacunas infantiles que no cubre la seguridad social. “Entre los estratos sociales más deprimidos, algunas familias no están poniendo la vacuna del neumococo o la del rotavirus que la Sociedad Española de Pediatría recomienda administrar en los primeros meses de edad. También afecta a la de la varicela, que es gratuita a los 13 años pero no cuando son más pequeños”. No hay datos exactos, pero es lo que él ha observado en su consulta: las familias preguntan por las consecuencias de saltarse estas vacunas ante la dificultad para pagarlas. Además, en algunas comunidades, como la de Madrid, la vacuna del neumococo sí ha sido financiada durante unos años, pero ahora con los recortes vuelve a ser de pago.

Otro impacto de los recortes es la eliminación de buena parte de las becas de comedor, que ha llevado a ofrecer la posibilidad de llevar la comida desde casa a la escuela. La doctora Villena explica que los servicios sociales están garantizando el servicio para aquellos niños que viven en familias en situación de riesgo y para los cuales esta comida en la escuela es garantía de una buena alimentación. La opción de la fiambrera es pues para familias donde los adultos trabajan pero no pueden pagar el servicio de comedor.

Comedor escolar. Foto: lainformacion.com

Comedor escolar. Foto: lainformacion.com

Y en estos casos recomienda: “Hay que considerar si existe la opción de comer en casa, que es siempre más sano, no sólo por la comida, sino por lo que supone de convivencia familiar, de afectividad y de fortalecer los vínculos entre madres, padres e hijos. Si no es posible y hay que llevar fiambrera, lo primero que hay que pensar es que hay una gran variedad, no deben limitarse a la pasta y los bocadillos”. En la misma línea, el doctor Praena alerta del peligro de que la fiambrera lleve básicamente fritos y precocinados. “El comedor escolar cuida la cantidad de calorías, la variedad de alimentos y procura una dieta equilibrada. Las familias deben hacer lo mismo”.

Hay muchas opciones para llevar una buena comida hecha en casa: las legumbres, tanto en plato caliente como en ensalada, ensaladas de verduras y también de pasta o arroz, con atún o queso para aportar proteínas, carne con salsa de tomate, estofados…

En Andalucía, sin embargo, este problema es menor, porque la jornada escolar en los centros públicos termina a las 14 horas y es más fácil ir a comer a casa, según nos dice Pilar Bellido, que es pediatra de atención primaria en Alcalá de Guadaira, cerca de Sevilla. “Aquí la crisis se nota porque hay mucha gente en el paro”, dice, “pero en el fondo esto es un pueblo, donde el coste de la vida es mucho más barato, y el apoyo familiar es muy importante. Debido a todo esto, aquí no estamos detectando problemas en la alimentación a raíz de la crisis. Pero sí vemos, por ejemplo, que disminuyen las actividades extraescolares deportivas por el gasto que supone para las familias”. Esto lo han detectado sobre todo con el seguimiento del plan Piobin de lucha contra la obesidad infantil. Pero hay alternativas para que los niños puedan hacer deporte sin tener que pagar: desde ir en bici o a patinar hasta acostumbrarse a subir siempre las escaleras a pie. “Cualquier opción que cumpla la máxima de menos sofá y más caminar”, dice la doctora.

Como conclusión, los tres pediatras coinciden en que a menudo se trata de una cuestión de prioridades. Las familias con dificultades económicas deben valorar qué gastos son imprescindibles, y garantizar la salud de los niños debería ser siempre incuestionable.

La Fundació Roger Torné ha puesto a disposición de todas las familias el consultorio de salud infantil “Para padres y madres”, donde éstos pueden contactar con un equipo médico (del que forman parte las pediatras Herminia Villena y Pilar Bellido, entrevistadas en este artículo) para preguntar sus dudas respecto a la salud de sus hijos de manera totalmente gratuita. Más información aquí.

Alcohol y salud

Publicado el 19 de Noviembre del 2012 en Artículos

Con este artículo la Dra. Esther Martín, miembro del equipo médico de “Para padres y madres”, inicia la serie “Alcohol y salud infantil” que será publicada en Inspira a lo largo de los próximos meses. Esta primera entrega ofrece un mapa completo de lo que supone la ingesta de bebidas alcohólicas, cómo afecta a la salud a corto y largo plazo y la situación en Europa de las políticas de prevención.

¿Saben qué ocurre cuando se consume alcohol? ¿A todos nos afecta del mismo modo la misma cantidad de alcohol ingerida? ¿El alcohol mata neuronas?

Qué es el alcohol y dónde podemos encontrarlo

Bebidas alcohólicas. Foto: vortistic (vía Flickr)

Bebidas alcohólicas. Foto: vortistic (vía Flickr)

Empecemos por definir qué es una bebida alcohólica. Se entiende por bebida alcohólica aquella que contiene un compuesto químico, el etanol, ya sea de forma natural o adquirida, y cuya concentración es igual o superior al 1 por ciento de su volumen. La concentración de alcohol en una bebida se expresa en grados (en los envases viene también expresado como vol%) y mide el contenido de alcohol absoluto en 100 cc, o sea el porcentaje de alcohol que contiene una bebida. Así, por ejemplo, si un vino marca en su etiqueta 15 grados, significa que 15 cc de cada 100 cc de ese vino son de alcohol absoluto, o lo que es lo mismo, el 15%. 1.

Tipos de bebidas alcohólicas

Pero, ¿de dónde y cómo se obtienen las bebidas alcohólicas? Existen dos tipos de bebidas alcohólicas: las fermentadas y las destiladas. Las primeras son las procedentes de frutas o de cereales que, sometidas a la acción de ciertos microorganismos (levaduras), convierten el azúcar que contienen en alcohol. Las bebidas fermentadas más comunes son el vino (resultante de la fermentación de las uvas frescas o del mosto), la cerveza (a partir de la malta) y la sidra (procedente de manzanas). Las concentraciones de alcohol de este tipo de bebidas alcohólicas oscilan entre los 4 y los 13 grados. Las bebidas destiladas, en cambio, se consiguen eliminando mediante calor una parte del agua contenida en las bebidas fermentadas. De esta forma, las bebidas destiladas contienen más alcohol que las fermentadas, alcanzando concentraciones entre los 30 y los 50 grados. Entre las más conocidas se encuentran el coñac o brandy (destilados del vino), la ginebra (destilados de macerados de bayas de enebro y otros cereales), el whisky (procedente de la mezcla de cebada, maíz y centeno), el ron (destilado de la melaza fermentada de la caña de azúcar o de remolacha) y el vodka (destilado generalmente de centeno y patata)1.

Alcohol y sociedad. Consumo a nivel mundial, europeo y nacional

El alcohol ha estado presente a lo largo de nuestra historia y cultura. La Europa actual incluye una amplia gama de usos y significados del alcohol que van desde un complemento de las comidas familiares a un rito de paso, en la mayoría de los casos. El consumo de alcohol se utiliza a menudo para dar realce a un acontecimiento social o para separar el tiempo de trabajo del de ocio2. De igual forma, en España, el uso de bebidas alcohólicas es considerado normal, como un acto social, cultural y gastronómico firmemente consolidado dentro de las costumbres sociales. Esta tolerancia cultural se extiende en los últimos años a los consumos de abuso, sobre todo cuando el abuso está ligado a situaciones de fiesta o diversión. La situación es compleja, ya que por un lado se intenta otorgar a las bebidas alcohólicas (en concreto a la cerveza y al vino) un valor nutritivo e incluso protector de la salud, y por otro, se observa un rechazo social al abuso, aunque existen dificultades para concretar y delimitar este “abuso”.

Alcohol y sociedad. Foto: melalouise (vía Flickr)

Alcohol y sociedad. Foto: melalouise (vía Flickr)

A pesar de lo difícil que resulta asumir que el alcohol es una droga, por lo integrado que está en nuestra cultura, lo cierto es que se trata de la droga más consumida en el mundo. Se estima que, a nivel mundial,  el 4% de las muertes ocurridas durante 2011 tuvieron relación directa con el consumo de alcohol y esta droga ocupa el tercer lugar entre los factores de riesgo de enfermedad y discapacidad3. Los datos en Europa no son más alentadores, ya que se trata de la región del mundo donde se consume más alcohol, con 11 litros de alcohol puro bebidos por cada adulto y año durante 20022. La mayor parte de europeos consumen bebidas alcohólicas, de forma que tan sólo 55 millones de adultos (15%) se abstienen2. Por su parte, España era el 7º consumidor de bebidas alcohólicas del mundo en 2002, con un consumo medio anual per capita de 10’1 litros de alcohol3. Los jóvenes soportan una parte desproporcionada de esta carga, tal y como analizaremos en el capítulo “Alcohol y adolescencia”, y muchos de los daños derivados del consumo de alcohol son sufridos por personas pertenecientes al entorno del propio bebedor. Tal es el caso de los perjuicios sufridos por el feto como consecuencia del consumo de alcohol durante el embarazo, tema que abordamos con más profundidad en el capítulo “Alcohol y embarazo” de esta serie de artículos, o de los accidentes de tráfico derivados del consumo de alcohol previo a la conducción de vehículos. Así, la medición de las concentraciones de etanol en los fluidos corporales posee importantes implicaciones a nivel social y legislativo, ya que esta sustancia conlleva consecuencias muy significativas sobre la conducta y las facultades superiores de un sujeto.

Efecto y medición de las concentraciones de alcohol en el organismo

Para estimar la concentración de alcohol en el organismo pueden tomarse muestras de sangre o medir dichos niveles en el aire exhalado. Las medidas de las concentraciones de etanol desde otros fluidos corporales presentan una menor fiabilidad y su uso es, pues, desaconsejable4. Las concentraciones en aire espirado se correlacionan con la concentración de alcohol en sangre, lo que permite predecir el grado en que esta droga puede modificar la conducta y las facultades superiores de un sujeto. Así, y con carácter estimativo, Bogen5 propuso una clasificación de los efectos del etanol esperables, según diferentes concentraciones séricas de esta sustancia. Esta clasificación se mantiene en la actualidad con escasas variaciones. Según esta clasificación, concentraciones de alcohol en sangre:

Concentraciones de alcohol en sangre y efectos en el organismo

Concentraciones de alcohol en sangre y efectos en el organismo

Cantidades máximas permitidas

Por ello en España, la tasa de alcohol permitida al volante es de 0,25 miligramos por litro en aire expirado (equivalente a 50 mg/dl en sangre), un valor que se reduce hasta los 0,15 miligramos, respectivamente, para conductores con menos de dos años de carnet y profesionales6. Este nivel de corte es similar al empleado por la mayoría de otros países de la unión europea3 .

Otra forma de conocer los gramos de alcohol consumidos de forma orientativa y sin necesidad de análisis, es utilizando la Unidad de Bebida Estándar (UBE)1. La UBE es una forma rápida y práctica, ya que con una sencilla tabla de equivalencias podemos conocer de forma aproximada la cantidad real de alcohol ingerida, a partir de la cantidad y tipo de bebida alcohólica consumida (Tabla 1). Aunque la existencia de bebidas alcohólicas de diferente graduación y tipo ha complicado el cálculo de equivalencias entre ellas,  la figura 1 muestra dichas equivalencias de forma aproximada.

Tabla 1: Cálculo del número de UBEs consumidas

Tabla 1: Cálculo del número de UBEs consumidas

En España una UBE es igual a 10 gramos de etanol puro (Saunders y cols., 1993 Grupo de trabajo de Socidrogalcohol, 1996) y de forma aproximada, alcanza niveles de alcohol en sangre en un adulto varón de peso y constitución media de 15 mg% 7.

Fuente: Fuente: Adaptación de “Alcohol and you”, Produced by Institute of Alcohol Studies. 2004

Fuente: Fuente: Adaptación de “Alcohol and you”, Produced by Institute of Alcohol Studies. 2004

Factores que influyen en el grado de intoxicación alcohólica

Pero no todos los sujetos responden de igual forma a la ingesta de una misma cantidad de alcohol, por lo que ¿cómo se alcanzan estas concentraciones de alcohol en sangre? ¿Qué factores pueden modificarlas? Tal y como hemos visto, y al contrario de lo que podría pensarse, no es la cantidad de alcohol ingerida y que llega al estómago lo que determina el grado en que el alcohol daña al cerebro y que conlleva a los conocidos cambios en la conducta; sino el porcentaje de alcohol circulante en sangre en un momento dado. Aunque indiscutiblemente la cantidad de alcohol ingerido es el principal determinante de las concentraciones alcanzadas en sangre, existen una serie de factores que parecen afectar al paso del alcohol desde el sistema digestivo a la sangre. Entre estos factores cabe destacar:

1. El contenido gástrico. La presencia de comida sólida en el estómago enlentece su vaciado y facilita la degradación del alcohol por la acción de ciertas sustancias gástricas (enzimas). Por el contrario, las gasificación de las bebidas alcohólicas (o su mezcla con bebidas gaseosas) así como la ingestión conjunta de otros fármacos, pueden aumentar la absorción de alcohol y por tanto las concentraciones de alcohol en sangre.

2. Cuestión de herencia. Las diferencias genéticas en los enzimas capaces de metabolizar el alcohol. Así las mujeres, por ejemplo, producen menores concentraciones de esta enzima, lo que propicia mayores concentraciones de alcohol en éstas que en varones ante consumos idénticos. También esto explica la existencia de diferencias raciales (los orientales suelen tener menor tolerancia al alcohol).

3. La edad y el peso. Entre otros motivos, puesto que en ambos casos existen variaciones en el volumen sanguíneo, a una misma cantidad ingerida de alcohol, la concentración de alcohol en sangre en niños y sujetos delgados serán mayores que las registradas en un sujeto adulto de complexión normal.4.

Enfermedades derivadas del consumo de alcohol

Además de ser una droga adictiva y mermar la conducta y otras funciones cerebrales superiores, el alcohol es la causa de unas 60 enfermedades y dolencias diferentes, inclusive lesiones, trastornos mentales y del comportamiento. A grandes rasgos, y tal y como queda recogido en la Figura 2, el consumo de alcohol excesivo produce lesiones a corto y largo plazo:

· Efectos a corto plazo: Dependiendo de la cantidad que se ingiera, y de la condición física del individuo, el alcohol puede causar: habla confusa, problemas gastrointestinales (vómitos, diarrea…), dolores de cabeza, dificultades respiratorias, distorsiones auditivas y visuales, problemas de percepción y coordinación o alteraciones de la conciencia que pueden llegar incluso al coma, entre otros.

· Efectos a largo plazo: El consumo constante de alcohol en grandes cantidades está asociado a muchos problemas de salud, entre los que se incluyen: aumento de la presión sanguínea, derrame cerebral, anemia, enfermedades cardiacas, hepáticas y respiratorias), problemas sexuales, deficiencias de vitamina B1, úlceras, desnutrición e incluso cáncer de boca y garganta.

Figura 2: Efectos del consumo excesivo de alcohol

Fuente: Adaptación de “Alcohol and you”, Produced by Institute of Alcohol Studies. 2004

Fuente: Adaptación de “Alcohol and you”, Produced by Institute of Alcohol Studies. 2004

Todo ello sin olvidar que el consumo de alcohol además aumenta el riesgo de un amplio abanico de problemas sociales, que generalmente dependen de la dosis ingerida; es decir, a mayor consumo, mayor riesgo. El daño producido por el consumo de terceros abarca desde las molestias vecinales, hasta consecuencias más graves como la violencia doméstica, el maltrato infantil, el delito, la violencia o el homicidio2.

Políticas de prevención del consumo de alcohol

El organismo internacional más activo en el tema de la lucha contra el consumo de alcohol ha sido la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuya oficina europea ha emprendido varias iniciativas para reducir el daño relacionado con el alcohol en sus 52 Estados Miembros. Entre ellas se incluyen el Marco para una Política de Alcohol en la Región Europea, la Carta Europea sobre Alcohol y dos conferencias ministeriales, que confirmaron la necesidad de una política de alcohol (ampliada a una política de salud pública) desarrollada sin interferencias de intereses comerciales o económicos. Si bien la propia UE no puede aprobar leyes con el simple objetivo de proteger la salud humana (los Estados Miembros no han conferido este poder a las Instituciones Europeas), algunas políticas referidas al mercado interior pueden incorporar sustanciales intereses sanitarios, tales como la cláusula sobre la publicidad de alcohol incluida en la Directiva sobre la Televisión Sin Fronteras. Por lo demás, la actuación de la UE sobre el alcohol ha sobrevivido con “leyes blandas” en forma de resoluciones no vinculantes y recomendaciones urgiendo a los Estados Miembros a actuar de una determinada manera2.

A pesar de la ubicuidad de las políticas de alcohol, casi la mitad de países de la UE todavía no poseen un plan de acción o un organismo que coordine la política de alcohol. Aún así, la mayor parte de países tienen programas para un aspecto de la política de alcohol, siendo los más comunes los programas de educación escolar. Además, todos los países tienen asimismo algún tipo de restricciones relativas al alcohol y la conducción, habiendo adoptado todos los países, salvo el Reino Unido, Irlanda y Luxemburgo, el límite de alcoholemia máxima permitida recomendado por la Comisión Europea (0,5 g/l). En la mayor parte de países de la UE las ventas de alcohol están sujetas a algunas restricciones, en general a través de licencias y en algún caso a través de monopolios de la venta al por menor; a menudo existen restricciones respecto del lugar de venta. Más de un tercio de los países (y algunas regiones) limitan las horas de venta, en tanto que unos pocos países tienen asimismo restricciones respecto a los días de venta o a la densidad de los establecimientos minoristas.

Imagen de la campaña "¿Alcohol a menores? Ni gota"

Imagen de la campaña "¿Alcohol a menores? Ni gota"

Por otra parte, todos los países prohíben la venta de alcohol a menores por debajo de cierto límite de edad en bares y pubs, aunque cuatro países carecen de política sobre la venta de alcohol a menores en comercios. La edad legal para la venta de alcohol varía dentro de Europa, tendiendo los países nórdicos a tener un límite de 18 años (el caso de España) y, los del sur, de 16 años.

El nivel de control del márketing del alcohol varía según el tipo de actividad mercantil. Los anuncios de cerveza en televisión están sujetos a restricciones legales (más allá de las restricciones de contenido) en más de la mitad de Europa, con una prohibición total en cinco países. En 14 países, está prohibido anunciar bebidas destiladas por televisión. En cambio, la publicidad en vallas publicitarias y prensa escrita no está tan regulada, careciendo de controles uno de cada tres países (sobre todo en la UE10). Las restricciones más débiles se dan en el patrocinio deportivo, legalmente restringido sólo en once países. Otro rasgo común a todos los países europeos es la fiscalidad de las bebidas alcohólicas, aunque las tasas varían notablemente de un país a otro. Un buen ejemplo es el vino, exento de impuestos en casi la mitad de los países, aunque uno de cada cinco tenga una tasa de impuestos superior a 1.000 €, ajustado por poder adquisitivo. En general, la fiscalidad efectiva media más elevada se da en los países del norte de Europa y, la más baja, en los países del sur y en algunos de la Europa Central. En cualquier caso, el panorama de la política de alcohol actual es muy distinto del que se observaba hace cincuenta años, de forma que el control del marketing, la edad legal para comprar alcohol y las estructuras públicas capaces de elaborar una política de alcohol son asimismo mucho más comunes en el año 2005 que en 19502.

Sea como fuere, es importante tener en cuenta que, en última instancia y al margen de políticas sanitarias existentes, la responsabilidad sobre el consumo de alcohol y sus consecuencias recae sobre cada uno de nosotros. Por ello, es fundamental conocer cómo actúa y los efectos que tiene sobre nuestra salud y las personas que nos rodean. Ese era nuestro principal objetivo con este artículo. Esperamos haberlo conseguido.

Más información

http://es.drugfreeworld.org/drugfacts/alcohol.html
http://www.msc.es/ciudadanos/proteccionSalud/adolescencia/alcohol/home.htm
http://www.pnsd.msc.es/gl/Categoria2/publica/otras.htm
http://infodrogas.org/inf-drogas/alcohol?start=1
http://apps.who.int/ghodata/?theme=GISAH

BIBLIOGRAFÍA

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3.  Organization WH. Global status report on alcohol and health. 2011 [cited 2012 Sep 14]; Available from: http://scholar.google.com/scholar?hl=en&btnG=Search&q=intitle:Global+status+report+on+alcohol+and+health#1
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5. E. B. The human toxicology of alcohol. Chapter IV in Alcohol and Man. Emerson, H. (Ed.). The Macmillan company, New York. 1932;
6.  El alcohol y la conducción. 2008;
7. Alcohol and You. :1–5.

Se puede seguir toda la información en relación a este tema en nuestro perfil de Twitter (@FundRogerTorne) y nuestra página de Facebook.

Obesidad y asma

Publicado el 28 de Julio del 2012 en Artículos

Obesidad y asma

Foto: alertadigital.com

Las prevalencias del asma y la obesidad han tenido un aumento casi paralelo en las últimas décadas. ¿Existe alguna relación entre estas dos enfermedades? ¿Puede una ser causa de la otra? ¿El asma agrava la obesidad o es la obesidad la que empeora el asma? ¿Pueden haber aumentado paralelamente sin que tengan nada que ver entre ellas?

Ya hemos hablado en otras muchas ocasiones del incremento de casos de asma. El aumento de la obesidad es debido a un desequilibrio entre la ingesta calórica y el gasto energético. Ni el tiroides, ni la constitución, ni el estrés, ni el metabolismo lento tienen relación, en la inmensa mayoría de los casos, con el aumento de la obesidad. Se come más comida de peor calidad y la ausencia de actividad física juega un papel importante.

Hay varios hechos evidentes y demostrados a través de estudios de población infantil que han sido publicados en los últimos años:

· La obesidad precede y predice el asma. Es decir, los niños obesos tiene más probabilidad de sufrir asma en un futuro. Las niñas obesas o con sobrepeso, entre los 6 y 11 años, tienen mucho más riesgo de padecer asma que los niños obesos de la misma edad, independientemente de su actividad física y su condición alérgica. En el adulto, el riesgo es el mismo para hombres y mujeres obesos, y siempre mayor que en los no obesos. Los adultos con sobrepeso tienen doble riesgo de padecer asma y los obesos 2,7 veces más riesgo. La obesidad se relaciona, además, con un peor control del asma: los obesos con asma, precisan más broncodilatadores de rescate, responden peor a los corticoides inhalados, tienen con más frecuencia sibilantes, tos nocturna, peor calidad de sueño, más frecuencia de sibilantes por esfuerzo, y las estancias hospitalarias son más frecuentes y duraderas que las de los asmáticos no obesos. Sin embargo, hay dudas sobre si se desencadena un asma más severa por el hecho de ser obeso.

· La reducción del peso mejora el asma. Funciona como fenómeno dosis-respuesta. A más peso, asma más grave. Al disminuir el peso, disminuyen los síntomas de asma. Mejora la función pulmonar. Sin embargo, no mejora la hiperreactividad bronquial, ni la rinoconjuntivitis alérgica ni la dermatitis atópica. La obesidad actuaría como un desencadenante y agravante más en el asma alérgica.

· Los niños con asma realizan menos actividad física de la recomendada. Existe una relación entre menor actividad física, asma y obesidad. Los padres de los niños con asma tienen una opinión negativa sobre la actividad física.

Foto: Bebesymas

Foto: Bebesymas

Pero, ¿podemos decir entonces que la obesidad puede ser causa de asma? La mayoría de estudios, incluso algunos con cohortes de miles de niños, son estudios transversales (estudio de una población o muestra de población en un momento dado), por eso es difícil demostrar qué sucede primero. Sin embargo, estudios longitudinales (seguimiento de una población durante un tiempo) sugieren que la obesidad precede al asma.

Hay diversas hipótesis para explicar esta relación:

· La obesidad produce una alteración de la función pulmonar por sobrecarga al disminuir los volúmenes pulmonares.

· La obesidad produce un aumento de reflujo gastroesofágico y éste se ha demostrado que produce hiperreactividad bronquial.

· Se dice que la obesidad es un estado “pro-inflamatorio” y que en el tejido graso se encuentran sustancias iguales o semejantes a las que se hallan en el asma: citoquinas, interleukinas, leptina, adipoleptina, etc.

· Genética: se han identificado zonas comunes al asma y la obesidad en el genoma humano. Dentro de los mismos cromosomas, habría también zonas específicas para el asma y la obesidad.

· Influencia hormonal: en la obesidad hay un aumento de estrógenos que retrasan la pubertad en el hombre y la adelantan en la mujer. Las adolescentes obesas tienen más riesgo de padecer asma. La obesidad y el asma son más frecuentes en las niñas con menarquía (primera regla) más temprana.

· Influencia de la dieta: Los antioxidantes disminuyen la prevalencia del asma. Mujeres adultas con dieta rica en fruta y verdura tienen menor prevalencia de asma.

· Peso al nacimiento. Tanto el bajo peso como el alto para la edad gestacional, están relacionados con un aumento de asma. Se le ha denominado “programación fetal”

Una vez repasados los factores que pueden relacionarse con la obesidad y el asma, ¿qué podemos hacer para evitar la curva exponencial de crecimiento de estas dos enfermedades? Hay factores causales sobre los que no se puede influir, pero otros son susceptibles de cambiar:

· Fundamental: dieta mediterránea. No nos cansaremos de decirlo. Rica en frutas y verduras y por tanto, rica en antioxidantes. Tenemos el aceite de oliva que puede substituir a los ácidos grasos trans de las margarinas. Previene la obesidad y el asma. La dieta rica en vitamina A y C previene la sensibilización alérgica. La dieta mediterránea previene además la obesidad por su alto contenido en fibra. La comida rápida es rica en grasas saturadas y tiene un alto contenido calórico y es baja en antioxidantes, por lo que favorece el asma y la obesidad.

Foto: Blog "Gimnasio, salud e imagen"

Foto: Blog "Gimnasio, salud e imagen"

· Practicar ejercicio aeróbico. Es decir, al aire libre. Es el mejor, para los niños con asma. No hay que tener miedo al ejercicio aunque se tenga asma. Se trata de iniciar la actividad física de una manera progresiva, para ir adaptándose. Hay niños que sufren un asma de esfuerzo y es posible que necesiten un entrenamiento gradual. También existen tratamientos para este trastorno: Se ha probado la eficacia de los antileucotrienos y de broncodilatadores de acción rápida antes del ejercicio (ya que después de desencadenar la crisis por el esfuerzo no son efectivos). El asmático debe realizar una actividad física regular, si no, favorecemos el sedentarismo y la obesidad. El niño asmático no debe ser un inválido. A veces vienen padres a pedirme certificados para que su hijo no haga gimnasia. Es un error. Se debe adaptar graduando las carreras o los deportes que impliquen resistencia. Hay una prueba en el instituto que consiste en dar vueltas al patio corriendo hasta que no pueden más, con un mínimo de vueltas “para aprobar”. El “pundonor” del niño o niña puede jugarles una mala pasada. En este caso, se debería avisar al profesor para que no fuerce al principio a los niños con asma y se vayan entrenando poco a poco. Igual sucede con los deportes de competición.

· Respecto al asma y las piscinas, ha habido controversia y aun no está resuelta la cuestión. En general, se sabe que la natación mejora la función pulmonar. Solo algunos niños, sin embargo, no toleran el ambiente húmedo de las piscinas cubiertas, o bien, no les van bien las altas concentraciones de cloro. No se debe contraindicar la natación a los niños con asma. Se debe recomendar. Si se demuestra luego una intolerancia se puede dejar y cambiar por otra actividad deportiva.

En general, existe una preocupación en la comunidad médica por la relación entre obesidad y asma. Consultando artículos me he encontrado que se trata en todo el mundo, desde Irán y Turquía hasta Corea o Taiwán, pasando por Latinoamérica o Estados Unidos, Canadá o Europa. La comida rápida, el sedentarismo, mucho tiempo viendo la tele o jugando con la videoconsola, y que fumen los progenitores en casa es un cuadro, por desgracia, muy común y más frecuente en clases desfavorecidas cultural y económicamente. Los anuncios de TV no contribuyen en su mayoría a mejorar la situación. Sería fundamental abordar campañas institucionales de educación sobre estos dos problemas tan prevalentes. En este sentido, la campaña en TV de las 5 raciones “de colores” al día y la de los Desayunos saludables en las escuelas tienen una enorme importancia porque están calando bastante en la sociedad.

Bibliografía

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Cómo influye el sol en la salud infantil

Publicado el 24 de Julio del 2012 en Artículos

Sun and children. Foto: Randa Nichole (via Flickr)

Foto: Randa Nichole (via Flickr)

El verano ya está aquí y con él llegan muchos cambios, en las rutinas, horarios, actividades al aire libre…

El Sol, un astro lleno de belleza, energía y adorado a lo largo de toda la Historia, ¿qué esconde? ¿Cómo influye en la salud de nuestros hijos? ¿El sol es salud? ¿Es necesario para nuestros recién nacidos? ¿Cuanto “sol” es sano?

Cuando nacen, nuestros hijos llevan un carnet por puntos biológicos como el que tenemos de conducir. Conforme los exponemos al sol van perdiendo esos puntos. Con la edad, como en el de conducir, si no tienen infracciones importantes, ganan puntos. Pero, ¿dónde pierden esos puntos? Jugando al sol, en la piscina, en la playa, en el patio del colegio, cogiendo ese bronceado que los pone tan guapos y con aspecto tan saludable según los cánones de belleza actuales.

El Sol es una fuente de energía, una lámpara que emite luz de todos los “colores” (frecuencias), incluidos “colores” que nuestros ojos no son capaces de ver. Entre los “colores” con más energía están los llamados Ultravioletas (UV). El color invisible del Ultravioleta no es el que más calor da y su cantidad puede ser importante en días frescos o algo nublados, pero su color tiene la suficiente energía para producir alteraciones químicas en nuestro cuerpo. Una de ellas es la oxidación de una sustancia de la piel denominada melanina que se oscurece dándonos ese color de piel tan deseado en verano. Pero otra de las alteraciones que produce son cambios en la bioquímica de nuestras células, restándonos esos “puntos biológicos” de los que hablábamos antes, que nos predisponen o incluso provocan graves enfermedades una vez agotados.

¿Qué ocurre cuando se pierden esos puntos? Bueno, es una analogía, y no es matemática, depende de muchos factores, pero sí podemos tener la seguridad que habremos incrementado trágicamente el riesgo de contraer cáncer.

Hace tiempo que la comunidad científica lo tiene claro. Salvo casos muy concretos, de los que hablaremos, la radiación ultravioleta, o lo que es lo mismo, la exposición al sol, es sinónimo de alto riesgo de cáncer de piel y de otros como el de labio.

Podemos hacer paralelismos con el tabaco, que se consume en la vida adulta bajo nuestro derecho individual, y exponemos a nuestros hijos al humo. O quizás hacemos lo saludable y no fumamos, y no dejamos que nuestros hijos se expongan a temprana edad al humo, evitándole el alto riesgo que conlleva.

Con el sol nos volvemos más permisivos, quizás porque asociamos las actividades al aire libre como saludables, la absorción de vitamina D como necesaria y enriquecedora, y estéticamente el bronceado es un valor añadido. De la mano de esta forma de hacer las cosas viene la radiación ultravioleta (UV), que a lo largo de años de estudios ha demostrado aumentar el riesgo de muchas patologías, fundamentalmente cutáneas y, sobre todo, por su importancia, del cáncer de piel. La relación es aún más intensa cuanto más pequeño es el niño que se expone.

Al igual que prohibimos el tabaco en menores de edad, debemos considerar un drástico control de la exposición a la radiación UV de los menores, y una base educacional y de control en los adolescentes.

Tipos de radiación UV:

Sun. Foto: Xavi Talleda (via Flickr).

Foto: Xavi Talleda (via Flickr)

Las radiaciones UV provocan efectos nocivos, por su poder fotoquímico, variables según la longitud de onda, la intensidad y el tiempo de exposición. Hay tres tipos básicos (clasificados por su energía):

· UVA, que afecta básicamente a la dermis, alterando su vascularización y el tejido colágeno, inducen reacciones de fotosensibilidad y deshidratación, dejando una piel poco elástica y seca, de aspecto envejecido.

· UVB con acciones melanogénicas y eritematogénicas. Su poder de prenetración les permite alterar el ADN celular, por lo que son los principales carcinogénicos. Su incidencia aumenta a raíz del la disminución de la capa de ozono

· UVC, tienen poder germicida y eritematogénico, provocan descamación, que elimina las capas protectoras ya melanizadas, y además son carcinogénicos. Éstas no llegan a penetrar en la atmósfera.

Lesiones básicas por radiación UV:

· Eritema solar: su forma leve es el enrojecimiento de la piel. Se inicia a las 2-6 horas tras la exposición, su intensidad es maxima a las 12-24 horas y desaparece a los 4-7 días con la descamación. La radiación UV no produce calor por lo que se pueden producir quemaduras graves aún sin excesivo calor ambiental. Fundamentalmente son los UVB los que producen las quemaduras.

· Envejecimiento cutáneo prematuro: La exposición frecuente durante años causa un importante daño acumulativo que se traduce en un envejecimiento prematuro de la piel. La radiación UVA causa menos daños agudos, pero al penetrar más en la piel los daños moleculares al ADN son más intensos. Efectivamente, ese bonito moreno de cada temporada provoca arrugas y que nuestra piel gane en años.

· Cáncer de piel: es una de las enfermedades más frecuentes a nivel mundial, suponiendo hasta el 10% de todos los cánceres. Hay varios tipos: el carcinoma basocelular, el espinocelular y en melanoma cutáneo maligno.

· Lesiones oculares, queratitis y queratoconjuntivitis, e influye en el desarrollo de cataratas y melanoma ocular. El uso de gafas de Sol debidamente homologadas se hace imprescindible hasta para bebés que estén expuestos al Sol por ridículo que esta práctica pueda parecer.

· También se sabe que altera la barrera inmunitaria de la piel, disminuyendo su eficacia por modificar la actividad y la distribución de las células encargadas. Es por ello por lo que se producen por ejemplo más reactivaciones del herpes labial.

Factores de los que depende el riesgo:

El riesgo se asocia tanto a la duración de la exposición como a la intensidad con la que se reciben la radiación.

El nivel de radiación varía según la localización geográfica y la época del año, además de factores atmosféricos, la hora y factores más locales como la reflexión (la arena en la playa refleja hasta un 20% de la radiación, la nieve el 80%). En la web de la Agencia Española de Meteorología (www.aemet.es) disponemos de información a diario y por zonas geográficas del Índice de Radiación UV (IUV), que es un indicador consensuado mundialmente de la intensidad, señalando la capacidad de producir lesiones en la piel.

Los peores horarios y zonas geográficas para exponerse son aquellos donde el Sol entra más perpendicular a la superficie de la Tierra. En España el peor horario es de 12:00 a 16:00, y cuanto más al sur más radiación. En general debemos tener en cuanta que el peor horario es cuando nuestra “sombra” es más pequeña pues tendremos el Sol sobre nuestras cabezas y la cantidad de radiación ultravioleta es mayor y más perjudicial.

Piel blanca con pecas. Foto: fotologic (via Flickr)

Foto: fotologic (via Flickr)

Otro factor que influye en la posibilidad del desarrollo de patologías es el fototipo de piel. Hay pieles más resistentes que otras, eso lo sabemos todos. La diferencia está en la capacidad de activar la melanina preexistente, generando respuestas distintas a la exposición solar. Es importante identificar en qué fototipo nos encontramos y se encuentran nuestros hijos para adecuar la protección. Están establecidos seis fototipos:

· Fototipo I, de piel muy blanca con pecas, habitualmente pelirrojos. Siempre se queman fácilmente, pudiendo ser muy intensa, y nunca se broncea.

· Fototipo II, de piel blanca, habitualmente ojos claros, que se quema fácilmente, también puede ser intensa y puede llegar a broncearse mínimamente.

· Fototipo III, piel blanca, con mínima tonalidad marrón. Engloba a los caucásicos. Puede quemarse, incluso de forma moderada y puede llegar a broncearse gradualmente.

· Fototipo IV: Tono marrón más o menos intenso, es un fototipo más mediterráneo, con posibilidad de alguna quemadura, y siempre se broncea.

· Fototipo V, de piel bastante oscura, que raramente se quema y se broncea con intensidad.

· Fototipo VI, piel negra de tonalidad intensa, que nunca se quema.

Además de esto, hay que saber que la edad en la que nos exponemos más al sol nos condiciona el desarrollo de lesiones. La piel de nuestros hijos aún es inmadura. El número de horas de sol acumuladas en la piel de los niños y adolescentes, y la intensidad y frecuencia de las quemaduras se relaciona con la probabilidad del desarrollo de cáncer de piel.

Beneficios de la radiación solar

No todo es malo en la radiación UV. Existen indicaciones médicas beneficiosas de la radiación ultravioleta, pero se usan en determinadas situaciones clínicas y bajo estricto control médico. Se utilizan para tratar patologías como el vitíligo o la psoriasis.

También para la corrección de la ictericia en el recién nacido. Además, por todos es sabido que las dosis bajas de radiacion UV son esenciales para el desarrollo y fortalecimiento del sistema osteomuscular, ya que es precisa para la activación de la vitamina D.

Medidas de Protección

La Organización Mundial de la Salud (OMS) nos da unas recomendaciones generales para la protección de la radiación solar y la prevención de las patologias asociadas. Si bien hay que añadir que la prevención de los problemas por el exceso de calor en la época estival son también importantes. Por supuesto, se deben extremar los cuidados en el caso de nuestros hijos.

· Evitar la exposición en las horas centrales del día, en España incluso desde las 11 a las 18 horas.

· Acostumbrarnos a buscar la sombra.

· Después del baño, secarse bien la piel, ya que el agua amplifica la intensidad de la radiación sobre la piel.

· Usar prendas protectoras en la cabeza, mejor si protege la radiación de la cara y el cuello.

· Usar gafas de sol, mejor si son cerradas que no permitan la entrada de luz sin filtro por los lados y que nos asegure completa protección contra las radiaciones ultravioleta A y B.

Foto: Medicina21

Foto: Medicina21

· En las zonas de la piel que no estén cubiertas por la ropa, usar cremas con alto filtro solar de amplio espectro. Factor de protección Solar (FPS) mínimo del 15, dependiendo del fototipo y edad. A edades menores y fototipo claro (I o II) el FPS debe de ser de al menos 30. Se debe reponer cada 2 horas y tras cada baño secando bien la piel.

· Evitar las Cabinas de Ultravioletas: la OMS nos dice que el uso de estos aparatos antes de los 35 años de edad se acompaña de un aumento de 75% del riesgo de melanoma maligno. Las cabinas y las lámparas bronceadoras no deberían usarse a menos que sea bajo supervisión médica. Está prohibido su uso en los menores de 18 años. Desgraciadamente en España la crisis ha frenado mucho la puesta en marcha operativa del Real Decreto 1002/2002.

· Proteger a los bebés y los niños pequeños: siempre se debe mantener a los niños a la sombra.

· Un ambiente fresco, mucho mejor:

- Para jugar, dormir o convivir, lo ideal es la habitación más fresca de la casa. Evitar habitaciones con techos de caracteristicas materiales amplificadoras del calor (plásticos, cristal…).

- Si utilizas el aire acondicionado, la temperatura debe bastar para evitar el calor, no para que haga frío.

- Cuidado con los cambios bruscos de temperatura, los bebés y las niñas y niños pequeños tienen menos capacidad de adaptación a dichos cambios.

- Duchar o bañar al bebé o a los niños varias veces al día, si es necesario. Las toallas húmedas también ayudan a refrescar la piel.

- Evita el exceso de abrigo y los lugares cerrados y expuestos al sol sin climatización como automóviles, casetas o tiendas de campaña.

- Si el coche está aparcado al sol, antes de meter al niño, recuerda abrir puertas y ventanas y esperar a que baje la temperatura interior del vehículo.

· Qué dar de beber y de comer a los niños.

- Hasta los 12 meses, es suficiente beber cerca de 1 litro de agua al día, presente en la leche materna, en zumos, frutas y verduras.

· Si tu bebé tiene menos de 6 meses y se alimenta de leche materna no necesita agua. En caso de elevado calor ambiental o pérdida de líquidos por diarrea o vómitos, con aumentar las tomas es suficiente. Eso sí, la madre debe tener una buena hidratación, mediante la ingesta de frutas, verduras y líquidos -sobre todo agua- en cantidad superior a 2 o 3 litros al día.

· Si tu bebé se alimenta exclusivamente con leche preparada en biberón, recuerda no alterar la relación entre el agua y cacitos de polvo, según aconseje el fabricante. En este caso puedes darle agua (hervida o envasada) entre las tomas de leche. Cuando hace calor, los biberones deben prepararse justo antes de su consumo.

- A partir del año, aumenta la ingesta de líquidos, preferentemente agua, hasta casi 3 litros, y zumos naturales.

- Incrementa el consumo de frutas y verduras y evita las comidas copiosas y ricas en grasas así como las bebidas muy azucaradas.

- Aumenta moderada y transitoriamente el aporte de sal.

Síntomas y tratamientos de la sobreexposición al sol

  • Deshidratación.

Fuente para beber. Foto: Jeffery Turner (vía Flickr)

Foto: Jeffery Turner (vía Flickr)

Es uno de los síntomas más frecuentes y menospreciado en niños y adultos. La exposición durante horas al sol no sólo se atenúa con cremas solares. Especialmente si estamos desarrollando una actividad física, la pérdida de líquido puede ser muy importante, y únicamente con el baño no permite la recuperación. Es muy importante cuidar la ingesta de líquidos muy por encima de lo habitual y de lo que nuestra sed nos demande, pues ésta puede ser un indicador poco fiable. Si la deshidratación es elevada puede acompañarse de suero oral o bebidas isotónicas. Si es extrema y va acompañada de otros síntomas, puede requerir asistencia médica.

  • Insolación / golpe de calor.

También muy frecuente entre los menores y a veces difícil de detectar. Va acompañada y multiplicada por la deshidratación. Se pone de manifiesto desde minutos hasta horas después de la exposición al sol. Entre los síntomas están alteraciones de comportamiento y sueño entre los más pequeños, náuseas, mareos, dolor de cabeza y bajada de tensión. Si lo dividimos en estadios: Calambres o tirones (por actividad al sol y bajada de electrolitos), insolación, colapso y finalmente golpe de calor que conlleva hasta un fallo multiorgánico.

Los niños son más susceptibles al exceso de calor ambiental porque tienen menos peso, producen menos sudor que los adultos, por lo que su temperatura corporal sube más deprisa y se adaptan peor a las altas temperaturas.

La mejor herramienta es la prevención, en caso de que ocurra, combatiendo la deshidratación con la ingesta de agua y se puede tomar algún termoregulador (paracetamol por ejemplo). Consulte con su farmacéutico en casos leves y solicite ayuda médica en casos extremos.

  • Quemaduras solares.

Muchas rutinas familiares del verano, aunque parezca mentira, comienzan por la primera quemadura de julio y la retirada de las capa de la piel muerta. El eritema o enrojecimiento puede no apreciarse hasta pasado un tiempo de la exposición (de 2 a 6 horas). Especialmente cuando nos bañamos perdemos las referencias de la cantidad de sol, que se ve reflejada por el agua, además de perder la posible protección solar que llevemos. El tratamiento es similar al de cualquier quemadura. Consulte con su farmacéutico (existen productos que calman la irritación) o asistencia médica en casos extremos. Es imprecindible no exponerse en las horas extremas, y en general a la sombra, y volver a extender crema solar de factores elevados (depende de fototipo y edad) después de cada baño o cada dos horas.

Conclusiones

Después de todo esto, pensamos probablemente que mimamos a nuestros hijos en este sentido, pero estudios que ha realizado estos últimos años en nuestro país la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), nos dice que estadísticamente a medida que crecen nuestros hijos vamos abandonando esta supervisión. Se usa menos protección solar, sólo lo hacemos cuando el sol más calienta y con factor de protección menor. Y además se van abandonando el uso de otras medidas más eficaces de protección, como la ropa, gafas y resguardarlos a la sombra.

Niño en la playa. Foto: Chris P. (via Flickr)

Foto: Chris P. (via Flickr)

En nuestro país, la mayor exposición solar es en verano, en vacaciones, y el destino más frecuente es la playa, y dado que en esa época sí percibimos un mayor riesgo, usamos más medidas de protección. Pero las medidas hay que extenderlas no sólo durante las vacaciones, sino también a todas las actividades que hacemos con nuestros hijos al aire libre, sean cotidianas en verano o vacacionales y hay que tener en cuenta que siguen siendo muy sensibles a la radiación y al calor, a pesar de que crezcan tan rápido.

Es esencial proteger cada punto del carnet de la piel de nuestros hijos.

Poner en marcha los consejos explicados en los más pequeños, estimular y vigilar a los niños mayores, y supervisar a los adolescentes para que tomen las precauciones sencillas descritas anteriormente, evitará lesiones a corto y a largo plazo sin impedir que disfruten el tiempo que pasan al aire libre. Es nuestra responsabilidad evitarles una exposición inadecuada.

Bibliografía

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http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000056.htm
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs305/es/
http://www.sas.junta-andalucia.es/principal/documentosAcc.asp?pagina=gr_calor
http://www.cdc.gov/spanish/cancer/skin/basic_info/prevention.htm
https://www.aecc.es/Investigacion/observatoriodelcancer/Documents/Comportamientos_proteccion_solar_percepcion_riesgo.pdf
http://www.aemet.es/es/eltiempo/observacion/radiacion/ultravioleta

Niño de 18 meses afónico

Publicado el 25 de Febrero del 2012 en Consultas

Consulta:

Tengo un niño de 18 meses y hace dos dias que lo llevé al médico porque lo veía resfriado y algo afónico, sobre todo al toser. Me dijeron que el niño sólo tenía la garganta irritada, que le diera Dalsy cada 8 horas y un jarabe para la tos, pero despues de 2 días está parecido, lo que hace es echar más mocos y estornudar, pero la afonía está parecida. ¿Qué puedo hacer? Me da miedo que le salga asma al estar afónico.

Respuesta:

Por lo que usted refiere, el niño está resfriado, con mocos, afonía y tos ronca. No tiene fiebre. Descrito así, parece un catarro común, con un componente de inflamación de las cuerdas vocales (laringitis). Este tipo de catarros, a veces “descienden” (la inflamación, no los mocos) y efectivamente, pueden producir una laringo-traqueo-bronquitis. Se nota un empeoramiento de la dificultad respiratoria y la ronquera se acompaña de pitos. Usted tiene miedo de que se haga asma. Es posible que su hijo ya haya tenido alguna bronquitis repetida y le hayan dicho que tenía asma. En este caso, suele ser transitorio, y lo que sucede es que las infecciones virales suelen conllevar una hiperreactividad bronquial, que hace que cada vez que se constipan tengan una bronquitis. Éso no quiere decir que vaya a tener asma en el futuro. En esta misma página de “Para padres y madres”, hay un artículo que habla sobre este tema. Por otro lado, a no ser que al visitar al niño el médico le encuentre ya una bronquitis, nos es muy difícil prever qué resfriado se convertirá en bronquitis y más difícil aún resulta prevenir que ese resfriado en concreto se convierta en una bronquitis: No hay tratamiento adecuado para ello. Los antibióticos no previenen ni el asma ni las bronquitis. La fiebre tampoco es una indicación para dar antibióticos. Ni tan siquiera los jarabes para la tos son eficaces, generalmente sólo la alivian.

Una cosa muy importante en la actualidad en que hay epidemia de gripe: no se sorprenda si estos días de resfriado son el preludio de una gripe. Puede ser que inicie un cuadro febril intenso. Normalmente dura de 3 a 5 días. Los pediatras acostumbramos a advertir de que si la fiebre no ha cedido, acudan de nuevo al médico, pues es entre el 5º y 7º día en que suelen surgir las complicaciones. Por desgracia, tampoco “sabemos” ni podemos tratar la gripe para que se pase enseguida, ni tenemos opciones para evitar las complicaciones.

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¿Hay diferentes tipos de asma?

Publicado el 17 de Enero del 2012 en Artículos

asma

Foto: mandylamb.com

Actualmente hay muchos niños menores de 3 años que son diagnosticados de asma. Pero, ¿tienen todos la misma enfermedad, la misma manera de enfermar? ¿La tendrán para toda la vida? ¿Es siempre el asma una enfermedad crónica?

La palabra asma viene del griego y significa “resuello, jadeo”. Por extensión, se aplica a unos síntomas respiratorios que son los roncus y las sibilancias (en lenguaje común, los llamamos “pitos”). Se acompañan de tos y dificultad respiratoria de intensidad variable, según la gravedad. Cuando un niño menor de 3 años ha tenido tos y sibilancias en 3 o más ocasiones decimos que tiene asma. Esto significa que, sea cual sea la causa que haya producido estos síntomas, diremos que el niño tiene asma y es, por lo tanto, un concepto clínico, un conjunto de síntomas, no una enfermedad en sí misma. Habitualmente, si ha aparecido en los primeros meses de vida, lo denominamos “asma del lactante”.

También hay que aclarar que el asma no es un “resfriado mal curado”; que un niño no “se vuelve asmático” porque tenga muchas bronquitis de pequeño. La mayoría de niños menores de 3 años con sibilancias, no serán asmáticos en el futuro.

El asma es una enfermedad heterogénea que se expresa de diferentes maneras. A estas maneras de expresarse, las llamamos fenotipos asmáticos. Se han propuesto tres fenotipos de niños con sibilancias. Estos tres tipos no son excluyentes entre sí y habitualmente se pueden solapar. La anamnesis (preguntas que hace el pediatra para indagar sobre los antecedentes personales, familiares, síntomas que presenta el niño, etc.) y la exploración del niño determinan una orientación clínica bastante segura antes de hacer cualquier estudio complementario:

1. Niños con sibilancias precoces transitorias: Son niños que presentan sibilancias muy pronto,  incluso antes de ir a la guardería, y muchas veces sin tener resfriado. No tienen antecedentes familiares de asma o alergia, ni dermatitis atópica (piel seca, picor y eccema). Son en su mayoría hijos de madres fumadoras durante el embarazo. Otros factores de riesgo asociados son el sexo masculino, la prematuridad, la convivencia con hermanos mayores y la asistencia a guardería. Ya tienen una función pulmonar alterada antes de presentar el primer episodio de sibilancias. Sin embargo, éstas desaparecen habitualmente a los 3 años o antes y las pruebas funcionales en la adolescencia son normales. El pronóstico de estos niños a largo plazo no parece tan bueno, puesto que tienen más tendencia a hacerse fumadores y más riesgo de presentar enfermedad pulmonar crónica por el tabaquismo que los hijos de madres no fumadoras. Representan el 60% de niños con “pitos” antes de los 3 años. La situación y el pronóstico empeoran si los padres continúan fumando.

2. Niños con sibilancias persistentes no atópicas: Representan el 20% de los niños menores de 3 años con sibilancias Estos niños presentan bronquitis con, sibilancias habitualmente desencadenadas por infecciones víricas. La primera suele ser una bronquiolitis por virus respiratorio sincitial o algún otro como el rinovirus. Después, a cada resfriado que presentan pueden tener una bronquitis. No es una regla constante, pero es muy frecuente. Habitualmente, presentan las sibilancias durante los primeros 2-3 años de vida, pero algunos siguen teniendo después de esta edad. La mayoría de niños se “curan” en la adolescencia. Antes se decía que tenían “asma intrínseca”.

asma alérgica

Foto: webmd.com

3. Niños con sibilancias persistentes atópicas: Estos niños, las presentan  por una alteración de la respuesta inmune frente a determinados alérgenos (sensibilización atópica). Son los que tienen “Asma alérgica” y representan el 20% restante. Suelen estar sensibilizados precozmente a alérgenos alimentarios (proteínas de leche de vaca, huevo, frutos secos), y otros neumo-alérgenos (alérgenos inhalados). A los 6-10 años tienen una función pulmonar disminuida (en la espirometría) y niveles altos de la inmunoglobulina IgE. Puede ser un factor de riesgo para desarrollar la enfermedad más grave y persistente en la adolescencia y también de adulto. El pronóstico es mejor en los niños con asma alérgica que manifiestan las sibilancias después de los 3 años y durante la etapa escolar.

Estos tres tipos de manifestaciones se pueden combinar, como decía antes: un niño puede tener dermatitis atópica y, a la vez, madre fumadora, o sufrir bronquiolitis en los primeros meses de vida, y así con varias circunstancias y combinaciones posibles. Todo esto dificulta la distinción del tipo de asma que sufre el niño y, por lo tanto, la adopción de medidas, tanto desde el punto de vista del diagnóstico como del tratamiento. Todavía resulta más difícil para el pediatra avanzar un pronóstico de la enfermedad.

Tampoco se dispone todavía de marcadores genéticos, pero sí que existe un consenso para determinar la probabilidad o riesgo de sufrir asma en un futuro. Así, la probabilidad más alta está relacionada con la existencia de asma en uno de los padres y con que el niño sufra dermatitis atópica. También hay que sospechar un asma alérgica en el niño con episodios repetidos de sibilancias sin resfriado, cuya madre no es fumadora. En estos casos, el pediatra puede pedir una analítica de sangre para confirmar si hay aumento de IgE, eosinofilia, o sensibilización a neumo-alérgenos o alérgenos alimentarios. En la Atención Primaria se dispone de estas técnicas que nos sirven a los pediatras para orientar el diagnóstico, pero no para confirmarlo. Lo que hacemos habitualmente es una derivación al especialista hospitalario para completar el estudio diagnóstico. Hay que tener en cuenta, que la negatividad de las pruebas no descarta la presencia de asma alérgica, sobre todo si hay antecedentes de asma en los padres y el niño tiene dermatitis atópica. Habrá que hacer un seguimiento del niño, puesto que es probable que en un futuro (entre los 6 y 10 años), se hagan positivas las pruebas y, si está indicado, existe tratamiento hiposensibilizante. Con un diagnóstico y tratamiento precoz, muchos niños asmáticos serán asintomáticos en la edad adulta. Por el contrario, la aparición precoz y la mayor frecuencia y gravedad de las crisis están relacionadas con la persistencia de asma en el adulto.

¿Y mientras tanto?

Podemos prevenir evitando factores predisponentes o desencadenantes:

- Fumar durante el embarazo.
- Exposición al tabaco y la polución.
- Bronquiolitis. No hay evidencia de que predispongan al asma alérgica si no hay predisposición genética, pero sí que aumentan la sensibilización. También está comprobado que en los niños alérgicos, las bronquitis de origen vírico son más intensas y de más duración que en los niños no atópicos. Esta “hiperactividad bronquial” persiste incluso después de haber tratado el asma y que estemos ante un niño “asintomático”. Un niño de 4 meses que tiene que ir a la guardería en noviembre, que ha manifestado dermatitis atópica los primeros meses y con antecedentes familiares de asma, es de sentido común que tiene probabilidades de sufrir bronquitis con sibilancias desde muy temprano y sería razonable tratar de atrasar unos meses la guardería.
- Antibióticos. Pueden avanzar la sensibilización y no son útiles en las crisis de asma. Los niños con bronquitis repetidas suelen estar hipertratados con antibióticos.
- Estrés materno y en el ambiente familiar.

No hay evidencia de que evitar el resto de factores disminuya la posibilidad de sufrir asma en el futuro. En los niños con dermatitis atópica, la leche parcialmente hidrolizada puede disminuir los brotes de eccema en los primeros meses, pero no influye en la evolución posterior de la alergia ni del asma. Solamente mejora la dermatitis si hay una alergia a las proteínas de la leche de vaca. Por lo tanto, no hay que retirar determinados alimentos ni de la madre ni del niño, ni evitar los posibles alérgenos. Incluso se ha demostrado un cierto efecto protector en caso de tener mascotas en casa antes de nacer el niño. Sí que hay una mejora si se evitan durante el tratamiento, una vez desencadenado el asma y demostrada la sensibilización al alérgeno.

Frutas y verduras

Foto: Stefano Chiarelli (vía Flickr)

Se habla mucho del beneficio que supone añadir a la leche prebióticos y probióticos. Parece ser que mejoran la dermatitis atópica. Actualmente se está estudiando la influencia de la dieta mediterránea en el desarrollo del asma, rinitis alérgica y dermatitis atópica. No hay resultados concluyentes. Sí que se piensa que es debido a la presencia de alimentos con alto contenido en antioxidantes y a la presencia de los ácidos grasos de cadena larga y los omega 3 y 6 en algunos alimentos de la dieta mediterránea (tomates, uvas, nueces, manzanas, algunas verduras).

Tratamiento preventivo:
En caso de que se ponga un tratamiento, es necesario que sea el mínimo posible para controlar los síntomas y no producir efectos secundarios.

Si el niño sufre menos de 4 – 5 episodios leves al año, no hay que poner tratamiento preventivo. Solamente se tratan las crisis.

En niños menores de 4 años, está muy discutida la utilidad de los corticoides inhalados versus la de los antileucotrienos para prevenir los ataques de asma. Según los estudios que se revisen los resultados son diferentes. Es posible que influyan intereses económicos por parte de la administración y por parte de los laboratorios. Lo que está claro es que ninguno de ellos modifican la evolución de la enfermedad. Solamente disminuyen las bronquitis de repetición. Puede ser que las sibilancias de repetición inducidas por virus sean más agradecidas a los antileucotrienos. La mayor parte de guías clínicas recomiendan en primer lugar el uso de corticoides inhalados.

La evidencia más positiva:

El asma es una de las enfermedades más estudiadas. Su diagnóstico y tratamiento están tan consensuados y son tan universales que cualquier pediatra está al día de la mayoría de avances en este tema. Seguro que sabrá orientar el caso de cada niño y adoptar las medidas adecuadas.

Tratamiento Asma

Foto: webmd.com

Aunque las bronquitis, las sibilancias, los tratamientos con cámaras de inhalación, los corticoides orales o inhalados, las idas y venidas a urgencias asusten, preocupen y angustien a los padres, es muy probable que la mayoría de los niños mejoren después de los 3 años. Para el resto, hay tratamiento.

La dieta mediterránea, por su variedad, equilibrio y riqueza en antioxidantes, mucha vida al aire libre, lejos de la contaminación y sin tabaco alrededor, son medios de prevención al alcance de todos.

Bibliografía:

1. Alba Moreno F., Buñuel Alvarez C., Fos Escrivà E., Moreno Galdó A., Oms Arias M., Puig Congost M., Ridao Redondo M., Sanz Borrell L. Asma Infantil [En linia] Barcelona: Institut Català de la Salut, 2008. Guies de pràctica clínica i material docent, núm. 13 [URL disponible en: http://www.gencat.net/ics/professionals/guies/asma_infantil.htm]

2. Perdikidi Olivieri L. Metaanálisis de la evidencia a favor de la fórmula parcialmente hidrolizada, con un 100% de seroproteínas, para la prevención de enfermedades alérgicas. Evid Pediatr. 2011;7:20. Traducción autorizada de: Centre for Reviews and Dissemination (CRD). Meta-analysis of the evidence for a partially hydrolyzed 100% whey formula for the prevention of allergic diseases. Database of Abstracts of Review of Effects web site (DARE) [en línea] [fecha de actualización: 2011; fecha de consulta: 2011]. Disponible en: http://www.crd.york.ac.uk/CRDWeb/ShowRecord.asp?ID=12010001178.

3. Puebla Molina SF, Aparicio Sánchez JL. El retraso de la introducción de alimentos sólidos en la dieta del lactante no parece proteger de un posterior desarrollo de asma, rinitis alérgica y sensibilización a neumoalergenos y alimentos. Evid Pediatr. 2008;4:36

4. González de Dios J, Perdikidis Olivieri L. En recién nacidos con alto riesgo de atopia, la suplementación con prebióticos de la fórmula adaptada parece disminuir la aparición de dermatitis atópica. Evid Pediatr. 2007;3:11.

5. Castillo Laita JA, Torregrosa Bertet MJ y Grupo de Vías Respiratorias. Protocolo de Diagnóstico de Asma. El Pediatra de Atención Primaria y el diagnóstico de Asma. Protocolo del GVR (publicación P-GVR-1) [consultado dia/mes/año]. Disponible en:http://www.aepap.org/gvr/protocolos.htm

6. Gema 2009. Guía española para el manejo del asma. Disponible en http://www.gemasma.com

7. Global strategy for the diagnosis and Management of asthma in children 5 years and younger. Available at http://www.ginasthma.org

8. Martín Mateos MA, Enrubia M, Vallés A. Document de consenso sobre el diagnòstic i tractament de l’asma en el nen menor de 3 anys. Maig de 2008. Disponible a: http://www.hsjdbcn.org/portal/ca/web/vincles

9. Nancy E. Lange, Sheryl L. Rifas-Shiman, Carlos A. Camargo Jr., Diane R. Gold, Matthew W. Gillman, and Augusto A. Litonjua, Maternal dietary pattern during pregnancy is not associated with recurrent wheeze in children. J Allergy Clin Immunol. 2010 August ; 126(2): 250–255.e4.

10. Chatzi L, Apostolaki G, Bibakis I, Skypala I, Bibaki-Liakou V, Tzanakis N, Kogevinas M, Cullinan P. Protective effect of fruits, vegetables and the Mediterranean diet on asthma and allergies among children in Crete. Thorax 2007;62:677–683

11. Chatzi l, Torrent M, Romieu I, García –Esteban R, Ferrer C, Vioque J, Kogevinas M, Sunyer J. Diet, wheeze, and atopy in school children in Menorca, Spain. Pediatr allergy Immunol 2007, Sep; 18(6): 480-5.

¿Se hereda la alergia a alimentos?

Publicado el 4 de Enero del 2012 en Preguntas Frecuentes

Respuesta:

El hecho de tener antecedentes familiares con alergia, sobre todo si son los padres, pero también los abuelos o tíos o primos, influye genéticamente en que el niño tenga alta probabilidad de desarrollar una alergia. En los casos en que no existe esta influencia hereditaria, la probabilidad disminuye pero no se excluye. No podemos tampoco saber cuál de los hijos desarrollará la alergia.

Referencia:

Instituto Tomás Pascual

AEPNAA

Contenidos pertenecientes al libro “Alergias alimentarias, ¿y ahora qué?”, editado por AEPNAA y el Instituto Tomás Pascual y avalado por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) y la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica (SEICAP).

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Guardería y salud infantil

Publicado el 14 de Diciembre del 2011 en Artículos

Guardería

Foto: Scott & Elaine van der Chijs (vía Flickr)

“¿Es buena la guardería para los niños?”. “¿A qué edad puede ir mi hijo a la guardería?”. “¿Por qué se resfría tanto mi hijo?”. “¿No tendrá falta de defensas?”. “Si se resfría tanto, ¿sale a cuenta llevarlo a la guardería?”. “Es que no los cuidan. Salen al patio sin abrigarse…”. “Están todos con mocos… pero lo tengo que llevar al cole, aunque esté enfermo, porque tengo que ir a trabajar…”. “¿Todo esto se hará crónico?”

Todas estas preguntas y reflexiones son un hecho común en la consulta de pediatría. La mayoría no se pueden responder taxativamente. Hace muchos años que se investiga sobre este tema y todavía es difícil sacar conclusiones.

En primer lugar, hay una cuestión evidente para mí: todos los gobiernos de los diferentes países deberían legislar la protección de la maternidad para que cualquier mujer pudiera cuidar a su bebé hasta los dos años, tanto si trabaja como si no. En España, con los 4 meses de baja laboral por maternidad, más las vacaciones que se suman a este periodo, cuando se puede, y las horas de lactancia (quien las tiene), etc., el tiempo es tan exiguo que obliga a los padres a buscarse la vida para poder encontrarle un sitio al niño. Los abuelos (quien los tiene), se convierten en unos segundos padres a pesar de ser demasiado mayores o incluso estar trabajando todavía… Y otra cosa, ¿quién encuentra un ”canguro” de garantía? ¿Y si es una familia monoparental? Por tanto, considero que la guardería es una necesidad social, pero no imprescindible para todos.

Una visión panorámica: Imaginemos que tenemos un niño de 4-5 meses en la guardería. Veremos con qué dificultades se encontrará. ¿Tendrá muchas carencias? ¿Qué beneficios puede proporcionarle la guardería? (más…)

¿Qué hago cuando pasa tanto tiempo hasta una nueva revisión y creo que ha habido algún cambio?

Publicado el 27 de Octubre del 2011 en Preguntas Frecuentes

Respuesta:

Las revisiones suelen ser cada 6 meses o 1 año, dependiendo de la edad, periodo para el cual tenemos un tratamiento y unas pautas a seguir. Durante este tiempo tenemos que apuntar todo lo que le ocurre al alérgico: alimentación, si algún alimento da reacción, qué cantidad, guardar la etiqueta si es un producto elaborado… Es fundamental referir todo esto en la siguiente visita para evaluar las medidas y el tratamiento a seguir. Si hay un notable empeoramiento no hay que dejar pasar tanto tiempo y hay que pedir que se adelante la visita. O si es necesario, acudir a urgencias.

Referencia:

Instituto Tomás Pascual

AEPNAA

Contenidos pertenecientes al libro “Alergias alimentarias, ¿y ahora qué?”, editado por AEPNAA y el Instituto Tomás Pascual y avalado por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) y la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica (SEICAP).

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¿Qué es más importante, la alergia o la intolerancia?

Publicado el 24 de Octubre del 2011 en Preguntas Frecuentes

Respuesta:

Para cada persona lo más importante es lo que le afecte a él. Son entidades diferentes, la intolerancia no tiene un mecanismo inmunológico sino habitualmente una deficiencia enzimática. Aunque ambas pueden producir cuadros graves, la intolerancia no provoca jamás cuadros de anafilaxia con afectación cardiovascular, que puede comprometer la vida del afectado. La alergia sí supone un riesgo vital en minutos. Por otro lado, la intolerancia suele estar ligada a la cantidad ingerida (siempre se toleran pequeñas cantidades); en la alergia debe evitarse cualquier cantidad del alimento implicado, por pequeña que sea puede causar una reacción grave.

Referencia:

Instituto Tomás Pascual

AEPNAA

Contenidos pertenecientes al libro “Alergias alimentarias, ¿y ahora qué?”, editado por AEPNAA y el Instituto Tomás Pascual y avalado por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) y la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica (SEICAP).

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