Lista de artículos con la etiqueta ‘inflamación’

Amígdalas inflamadas

Publicado el 6 de Septiembre del 2012 en Consultas

Consulta:

Tengo un nene de 2 años y tres meses, hace como 15 días resultó enfermo de la respiración y se le inflamaron las amígdalas, lo lleve con el medicó y le envio el jarabe Sinisthan D, pero no le funcionó, lo volvio a revirar y esta vez le receto bactro 2cc cada 12 horas x cinco dias y desloratadina 2cc cada 12 horas por 3 meses, pero ya termino el antibiotico y sigue con las amigdalas inflamadas, solo sigue tomando la desloratadina. Este medicamento es para desinflamarlas?  Mi nene empezó a comer un poco mas pero siempre le cuesta respirar. Gracias por su respuesta.

Respuesta:

Hemos hablado en otras ocasiones de la muralla defensiva natural que hay en la garganta, de tal manera que amígdalas y adenoides (tejido semejante al amigdalar, situado detrás de la nariz en la faringe posterior) se van estimulando con los sucesivos ataques bacterianos y víricos, y se hipertrofian (aumentan de tamaño en exceso). Lo que causa habitualmente una obstrucción, que si llega a ser grande, dificulta la respiración: respiración  ruidosa, ronquido nocturno, boca entreabierta, babeo, expulsión moco continuo o abundante moco retronasal, que produce tos nocturna y matutina, incluso apneas del sueño. Es muy posible que no se puedan desinflamar así como así las amígdalas, por mucha medicación que le demos, sean antibióticos (indicados en amigdalitis  bacteriana) o antihistamínicos (indicados en rinitis alérgica). Si la niña se encuentra bien, sin fiebre y va comiendo, es muy posible que tenga que esperar un tiempo, para ver como evoluciona.  Habría que mirar si tiene hipertrofia adenoidea que puede ser subsidiaria de intervención quirúrgica más precoz.

Operación de vegetaciones en caso de fibrosis quística

Publicado el 30 de Abril del 2011 en Consultas

Consulta:

Quisiera saber cómo es la intervención para quitarlas y qué tipo de anestesia precisa. ¿Puede haber alguna complicación por tener fibrosis quística? ¿Existe alguna razón que obligue a poner anestesia general? Gracias.

Respuesta:

El procedimiento se denomina adenoidectomía, y consiste en la extirpación del tejido adenoideo, comúnmente denominado vegetaciones. Este tejido es de carácter linfoide, es decir, defensivo, y se localiza en la región posterior y superior de la faringe. Es una intervención que dura unos 45 minutos. Se inserta un tubo de respiración dentro de la boca y garganta, así como un pequeño aparato dentro de la boca para mantenerla abierta, mientras el niño se encuentra profundamente dormido y sin sentir dolor (bajo anestesia general). Las vegetaciones se quitan mediante un instrumento y se controla la hemorragia. El niño permanece en la sala de recuperación después de la cirugía hasta que esté despierto y capaz de respirar fácilmente y en la mayoría de los casos el alta se da pocas horas después.

La recuperación posterior es completa y rápida, después de un período de curación de siete a diez días, y los resultados varían, entre otras cosas dependiendo de la razón por la que se realice la intervención.

Es una operación que se realiza con anestesia general porque es la forma de controlar bien el dolor, no precisando así la colaboración del paciente -que en niños es mucho más difícil-. Además, se aísla la vía aérea, asegurando la respiración del niño mediante un tubo y un respirador, y previniendo que se aspiren restos de la intervención a los pulmones.

La anestesia es un procedimiento con riesgos y éstos deben ser explicados por el anestesiólogo. Él es el profesional más indicado para dar la información más precisa. Los riesgos dependen de muchos factores, considerándose fundamental el estado de ayuno, su clasificación del estado físico según la Asociación Americana de Anestesiólogos (ASA), y el riesgo asociado a la cirugía que se realiza.

El riesgo anestésico en el caso de padecer de fibrosis quística es mayor que en los pacientes sin patologías, y variará la clasificación ASA dependiendo también del estado de avance y complicaciones de su enfermedad. Además, en los niños con fibrosis quística y otras enfermedades crónicas pulmonares hay que hacer todo lo posible para asegurar que están en las mejores condiciones respiratorias antes de la cirugía. Se deben tratar las infecciones así como la posible reactividad de la vía respiratoria de modo que queden libres de sibilancias o pitos.

Recuerda: la información que aparece en esta respuesta puede servir de guía o consejo, pero en ningún caso sustituye la visita y las recomendaciones de su médico, que es quien mejor conoce la enfermedad y las circunstancias particulares del paciente.

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Neumonía (Pulmonía)

Publicado el 20 de Abril del 2010 en Temas

Qué es

Qué es

La neumonía también llamada, comunmente, pulmonía, es la infección e inflamación de una parte o de todo un pulmón (a veces los dos) [1], que puede estar provocada por diversos agentes infecciosos como las bacterias, los virus, los hongos o los parásitos [2]. Esta infección produce una inflamación y un exceso de secreciones en los pulmones que dificultan la respiración [3].

Incidencia en los niños

Entre los niños es una de las infecciones más comunes de las vías respiratorias bajas [3]. En Estados Unidos la neumonía supone el 13% de todas las enfermedades infecciosas en niños menores de 2 años [4].

Aunque la neumonía puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en niños pequeños. Según la edad, cambia la probabilidad de padecer una neumonía por un determinando germen, lo que conlleva diferentes diagnósticos y decisiones sobre el tratamiento [4].

Causas

Causas

La neumonía puede estar provocada por distintos tipos de gérmenes, como las bacterias, los virus, los hongos y los parásitos. Aunque los distintos tipos de neumonía tienden a afectar a diferentes grupos de edad, la mayoría están provocadas por virus sobre todo en bebés y niños pequeños [1];[5].

Los virus que causan neumonía más frecuentemente son el virus influenza (el virus de la gripe), virus sincitial respiratorio (VSR), parainfluenza y adenovirus [6]. La neumonía causada por bacterias tiende a ser la más grave. Cuando la neumonía es de origen bacteriano, generalmente el niño infectado enferma relativamente deprisa y sufre una fiebre alta que aparece de forma brusca y se acompaña de una respiración más rápida de lo habitual. En cambio, cuando la neumonía es de origen vírico, los síntomas tienden a aparecer de forma más progresiva y suelen ser menos intensos que en la neumonía bacteriana. Rara vez los hongos o parásitos pueden producir una neumonía y, si sucede, suele ser en niños con enfermedades previas [7].

No siempre es fácil saber si una neumonía es bacteriana o vírica. Además, también es a menudo muy difícil distinguir entre una neumonía causada por un virus o una neumonía que surge como complicación bacteriana de un proceso que en un principio era vírico.

Estos agentes infecciosos pueden llegar a infectar al niño de distintas formas [1]:

  • Por propagación directa hasta los pulmones de las bacterias y virus que viven en la nariz, los senos o la boca.
  • Inhalación de algunos de estos gérmenes, llegando así directamente a los pulmones.
  • Ingesta de alimento, líquidos, vómitos o secreciones de la boca. Se produce entonces la llamada “neumonía por aspiración”.

Existen además una serie de circunstancias o factores que aumentan el riesgo del niño de contraer y sufrir una neumonía. Estos factores de riesgo son [1]:

  • Exposición al humo del tabaco.
  • Infección viral respiratoria reciente (resfriado o catarro común, laringitis, gripe).
  • Otras enfermedades como cardiopatía o diabetes mellitus.
  • Vivir recluido en instituciones.
  • Cirugía o traumatismo reciente.
  • Problema del sistema inmunitario, debido a enfermedades o tratamientos.
  • Alteraciones anatómicas de los pulmones.

Síntomas

Síntomas

El período de incubación desde que se contrae el gérmen hasta que aparecen los síntomas de la neumonía varía, dependiendo del tipo de virus o bacteria que esté causando la infección. Algunos de los períodos de incubación más habituales entre los virus son: de cuatro a seis días (virus sincitial respiratorio) o de 18 a 72 horas (gripe) [5].

Sea cual sea la causa, es frecuente que la neumonía comience después de dos o tres días de que el niño haya pasado una infección respiratoria de vías altas (resfriado o catarro común). Por ello, a menudo pasan varios días hasta que se diagnostica. Otras veces, pueden aparecer otros síntomas como una simple fiebre prolongada, un dolor abdominal o torácico, dificultad para respirar, decaimiento, inapetencia o vómitos acompañados de fiebre. En cualquiera de los casos la fiebre casi siempre está presente (puede que no en niños muy pequeños) y la tos es un síntoma muy común aunque puede faltar.

Los síntomas de neumonía varían, dependiendo de la edad del niño y de la causa de la neumonía. Algunos de los síntomas que más aparecen en un niño con neumonía son [1]:

  • Tos (en algunas neumonías acompañada de una mucosidad amarillenta o verdosa).
  • Fiebre que puede ser moderada o alta acompañada de sudoración.
  • Escalofríos con temblores.
  • Dificultad para respirar (puede únicamente ocurrir cuando el niño hace determinados esfuerzos como correr o subir escaleras).

Otros síntomas que pueden aparecer aunque con menor frecuencia son [1];[2]:

  • Dolor en el pecho punzante que empeora cuando el niño respira profundamente o tose.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor de barriga o abdominal.
  • Sudoración excesiva y piel pegajosa.
  • Inapetencia, baja energía y pérdida del apetito (en los niños mayores) o escaso interés por el pecho o el biberón (en los lactantes).
  • Respiración más rápida de lo habitual.
  • Emisión de ruidos al respirar (los “pitos” son más frecuente en la neumonía vírica).
  • Respiración trabajosa que hace que los músculos situados a la altura de las costillas se hundan con cada respiración.
  • Vómitos.

Sin embargo, a veces, el único síntoma que presenta un niño con neumonía es la respiración rápida. En ocasiones, cuando la neumonía afecta a la parte inferior de los pulmones, muy cercana al abdomen, puede no haber ningún problema respiratorio, pero sí fiebre y dolor abdominal o vómitos.

Algunos niños con neumonía tienen síntomas que dan pistas sobre qué gérmenes están causando la enfermedad. Por ejemplo, en niños mayores y adolescentes, la neumonía provocada por Mycoplasma (también denominada “neumonía atípica”) se caracteriza por provocar dolor de garganta y de cabeza aparte de los síntomas de neumonía habituales. Sin embargo, en los lactantes, la neumonía provocada por Chlamydia, además de provocar síntomas leves, puede asociarse a una conjuntivitis (inflamación en el ojo) en ausencia de fiebre. Cuando la neumonía está provocada por la tos ferina, el niño puede tener largos episodios de tos, ponerse cianótico (azul) debido a la falta de aire o emitir un sonido aspirado característico al intentar coger aire [7].

Diagnóstico

Cómo se diagnostica

El médico podrá hacer un diagnóstico de neumonía mediante un interrogatorio de los síntomas y la auscultación de los pulmones, ya que con la respiración aparece un ruido muy característico, la cual forma parte de una exploración física minuciosa del niño. En algunos casos, y en función siempre del criterio médico, puede ser necesaria la realización de una radiografía de tórax [7].

En las radiografías realizadas, la neumonía puede aparecer de muchas formas distintas aunque lo habitual es ver una mancha blanquecina que ocupa una parte del pulmón (es la zona infectada). Hay que tener en cuenta que algunas veces, sobre todo al principio o cuando es una neumonía causada por virus, la neumonía puede no ser fácilmente visible en la radiografía [7].

Algunos niños pueden necesitar otras pruebas, que aunque no son siempre necesarias, sí que pueden orientar en los casos dudosos. Estas pruebas son [1]:

  • Análisis de sangre.
  • Gasometría arterial, que consiste en un análisis de sangre especial para ver si está llegando suficiente oxígeno a la sangre.
  • Tomografía computarizada del tórax (TAC), se trata de una prueba radiológica distinta a la radiografía.
  • Cultivo de esputo (mucosidad expectorada) para buscar el organismo causante de los síntomas.
  • Cultivo de líquido pleural si hay presencia de líquido en el espacio que rodea los pulmones.

Tratamiento

Tratamientos

A pesar de que la mayoría de los niños pueden recibir tratamiento en casa, una de las decisiones iniciales del médico es si el niño precisa ser hospitalizado para recibir tratamiento. Las circunstancias que aumentan el riesgo de que el niño sea ingresado son [1];[5]:

  • Tener otra enfermedad además de la neumonía.
  • Presentar síntomas graves.
  • Imposibilidad de cuidar al niño en casa.
  • Ser lactante menor de 3 meses.
  • Neumonías recurrentes.
  • Precisar mayor aporte de oxígeno.

Una vez determinado si el tratamiento puede realizarse de forma domiciliaria, el médico planificará el tratamiento del niño en función del tipo de neumonía que padece y en los síntomas que esté manifestando.

Generalmente, si se sospecha que la neumonía está causada por un virus, la actitud más correcta es no emplear antibióticos, si bien, el tratamiento antibiótico es obligado cuando se sospecha una neumonía bacteriana [7]. El tipo de antibiótico vendrá determinado por el tipo de neumonía que presente el niño y normalmente se administra de forma oral, en jarabe. Este tratamiento se debe administrar de forma minuciosa con la frecuencia y duración prescritos por su médico y durante el tiempo necesario para la curación de esta enfermedad, no debiendo suspenderlo NUNCA antes del tiempo prescrito si no es por indicación de un profesional [5]. De esta forma el niño se recuperará antes y se reducirán las probabilidades de que contagie a otros miembros de la familia.

Otras medidas que se pueden realizar en casa y que son necesarias para tratar con éxito a un niño que sufre neumonía son [1];[3];[5];[7]:

  • Ofrecer al niño mucho líquido para ayudar a fluidificar las secreciones y que sean expulsadas con mayor facilidad.
  • Permitir el descanso.
  • No administrar fármacos para aliviar la tos sin hablar primero con el médico, ya que algunos fármacos antitusígenos impiden que los pulmones se limpien de mucosidades, lo que puede ser contraproducente en algunos tipos de neumonía.
  • Controlar la fiebre con paracetamol o ibuprofeno según le haya pautado su médico. Se aconseja poner el termómetro por lo menos una vez por la mañana y otra por la tarde.
  • Mantener una buena humedad en el ambiente (en el norte de España ya hay demasiada humedad, simplemente no ponga la calefacción alta y mantenga un recipiente con agua en la habitación).
  • Registrar la temperatura del niño para detectar posibles nuevos picos febriles.
  • No forzar al niño a comer si se encuentra mal.
  • Si el niño se queja de dolor en el pecho, se puede aplicar una manta eléctrica o un paño caliente en la zona.
  • Comprobar la buena coloración de las uñas de las manos y los labios del niño.
  • Mantener la cabeza y el pecho del niño ligeramente elevados.
  • Enseñar al niño a cubrirse la nariz y la boca cuando tosa o estornude.

Perspectivas

Perspectivas a largo plazo

La neumonía, habitualmente no es grave, salvo en raras excepciones, y puede tratarse en casa sin temor a que surjan complicaciones. No obstante, deben diferenciarse las neumonías producidas por virus que suelen tener poca trascendencia y que no requieren de tratamiento antibiótico, de las producidas por bacterias que pueden ser algo más importantes y requieren de antibióticos [7].

En general con el tratamiento adecuado, la mayoría de los niños con neumonías causadas por  bacterias mejoran al cabo de dos semanas, aunque en el caso de la neumonía vírica pueden tardar más [1];[5].

En algunas ocasiones es posible que el médico quiera comprobar que la radiografía de tórax vuelve a ser normal después de tomar el tratamiento antibiótico prescrito. Sin embargo, pueden llegar a pasar varias semanas hasta que las radiografías sean normales [1].

Bibliografía

[1] Neumonía. Medline plus 2009. Available from: URL: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000145.htm
[2] Neumonía. Greenwich Hospital 2004. Available from: URL: http://www.greenhosp.org/pe_pdf_espanol/genmed_pneumonia.pdf
[3] La neumonía. Children Hospital and Clinics of Minnesota 2009. Available from: URL: http://www.childrensmn.org/Manuals/PFS/Condill/018669.pdf
[4] Pneumonia. emedicine 2010. Available from: URL: http://emedicine.medscape.com/article/967822-overview
[5] Pneumonía. Kids health 2008. Available from: URL: http://kidshealth.org/parent/h1n1_center/h1n1_center_esp/pneumonia_esp.html
[6] Neumonía/Pulmonía. Asociación Española de Pediatría para Atención Primaria 2010. Available from: URL: http://www.aepap.org/familia/neumonia.htm
[7] Neumonía. Asociación Española de Pediatria 2002. Available from: URL: http://www.aeped.es/infofamilia/temas/neumonia.htm

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Otitis media

Publicado el 14 de Abril del 2010 en Temas

Qué es

Qué es

La otitis media es una inflamación del oído medio. El hueco que queda detrás del tímpano se denomina oído medio y la única comunicación que tiene con el exterior es a través de un conducto (trompa de Eustaquio) que llega a la faringe (detrás de las amígdalas).

Incidencia en los niños

La otitis media aguda es una enfermedad propia de lactantes y niños pequeños. Se calcula que a la edad de 5 años más del 90% de los niños han sufrido algún episodio de otitis media aguda y un 30% tiene otitis media aguda recurrente. Se estima que 7 de cada 10 niños o niñas tendrán un episodio de otitis media  secretoria antes de que cumplan los 4 años.

Las personas especialmente predispuestas a padecer  otitis media aguda  recurrente son:

  • Los niños, en mayor medida que las niñas.
  • Quienes se encuentren  en ambientes con humo.
  • Bebés que hayan tomado biberón en lugar del pecho materno.
  • Quienes usen chupete más allá del primer año de edad.
  • Quienes asisten a guardería.
  • Las personas que sufren frecuentes resfriados o infecciones respiratorias.
  • Quienes tengan algún hermano o hermana con este problema.
  • Las personas con Síndrome de Down o con paladar hendido.

Causas

Causas

Existen dos tipos de otitis media:

  • Otitis media aguda: Cuando la trompa de Eustaquio se obstruye a consecuencia de un catarro, se acumula moco en el oído medio que es incapaz de salir y se infecta por bacterias, formándose pus. La repetición de varios episodios de otitis media agua define la otitis media recurrente.
  • Otitis media con exudado (también  conocida como otitis media serosa o secretoria): No es una infección sino tan sólo el acumulo de moco (con o sin catarro) en el oído medio. Si el exudado  o moco persiste más de 3 meses  la enfermedad pasa a llamarse otitis media crónica.

Síntomas

Síntomas

Otitis media aguda:

  • Fiebre (no siempre).
  • Dolor de oídos (la mayoría de las veces), acentuándose por las noches; en lactantes y niños pequeños es frecuente el  llanto nocturno y durante la alimentación (al masticar o deglutir se intensifica el dolor), junto con irritabilidad diurna injustificada y prolongada.
  • A veces se produce la ruptura del tímpano con salida de pus al exterior, e incluso algo de sangre. Sorprende que el dolor desaparece cuando sale líquido o pus por el oído. Se explica porque se libera la presión del líquido en el interior del oído.

Otitis media con exudado, serosa o secretoria:

  • Sordera, zumbidos o sensación de presión en el oído.
  • No duele, no produce fiebre ni se expulsa pus desde el oído.

Diagnóstico

Cómo se diagnostica

Se llega al diagnóstico por los síntomas que refieren los padres, e incluso el niño si es mayor, junto con la exploración realizada por el pediatra. En esta exploración se tira primero del pabellón auricular; la ausencia de dolor al tirar de la oreja es propio de la otitis media, mientras que si duele, es indicativo de otitis externa (inflamación de la piel que recubre el conducto auditivo externo, antes de llegar al tímpano). Una excepción a esta regla en las otitis medias ocurre en los lactantes en los que puede doler esta maniobra.

Después se visualiza el interior del oído  mediante un otoscopio.  El otoscopio es un aparato con luz incorporada que introduce un pequeño cono en el agujero externo del oído. Tiene un cristal que permite ver aumentada la imagen del tímpano. En la otitis media aguda puede observarse un fuerte enrojecimiento del tímpano, líquido en oído medio y pus saliendo al exterior. En la otitis media secretoria muchas veces se pueden ver por trasparencia burbujas y nivel de líquido en el oído medio.

En ocasiones es conveniente estudiar el estado de las adenoides (vegetaciones), situadas al fondo de la nariz, a la entrada de la trompa de Eustaquio. Unas adenoides muy grandes o infectadas pueden ser responsables de la persistencia de líquido en el oído.

La sospecha de otitis media secretoria se puede confirmar con una timpanometria. Sirve para medir con más precisión la movilidad del tímpano y verificar si hay líquido en el oído medio.

Para conocer el grado de pérdida auditiva hay que recurrir a una audiometría tonal.  Durante la prueba hay que indicar cuándo empiezan a percibir los sonidos.

Tratamiento

Tratamientos

Otitis media aguda

  • Lavados nasales con suero salino fisiológico o agua de mar para evitar la obstrucción de la trompa de Eustaquio por el moco.
  • Ingesta abundante de agua para fluidificar la mucosidad.
  • La otitis media aguda presenta una curación espontánea entre el 80-90%, por ello suele ser suficiente el tratamiento con analgésico o antiinflamatorio (paracetamol o ibuprofeno).
  • Si los síntomas son más intensos o se mantienen más tiempo, entonces requerirán antibióticos, siendo la amoxicilina a dosis altas el antibiótico de elección. En niños con alergias a la penicilina se utilizan la azitromicina o la claritromicina. Se aconseja una duración de diez días en lugar de cinco días en niños de corta edad, en otitis media aguda grave y en otitis media recurrente.
  • Cuando se han padecido tres o más episodio de otitis media aguda en seis meses o durante un año se han padecido cuatro otitis media aguda es aconsejable la operación de miringotomía, la cual consiste en hacer una pequeña incisión en el tímpano. A través de ella se coloca un tubo de ventilación. Estos tubos permiten la entrada de aire y evitan que se acumule líquido en oído medio, haciendo de sustitutos de la trompa de Eustaquio.

Otitis media con exudado, serosa o secretoria

Recordemos que esta otitis media es debida a que la trompa de Eustaquio es muy estrecha y dificulta la salida de moco. Si no produce síntomas ni sordera no debe tratarse pues cura con la edad, ya que la trompa se va agrandando.

Si favorece las infecciones de oído (otitis media aguda recurrente) o causa pérdida de audición moderada en ambos oídos durante más de tres meses puede ser necesaria la operación de  miringotomía y colocación de tubos de ventilación.

Perspectivas

Perspectivas a largo plazo

Se calcula que después de una otitis media aguda tratada el 50% de los niños presenta una otitis media secretoria, siendo ésta más frecuente cuanto más pequeño es el niño. Si la otitis media secretoria persiste más de tres meses, ya hemos comentado que se llama otitis media crónica, y la complicación más importante de ésta es la sordera. Esta puede ocasionar en el niño un retraso del lenguaje, un retraso escolar y alteraciones de conducta (aislamiento, falta de relación, falta de concentración).

Sin realizar ningún tratamiento la audición será normal en 5 de cada 10 casos antes de tres meses y en 9 de cada 10 antes de un año.

Bibliografía

[1] “Guías de salud: Proceso otitis media secretoria”. Consejería de Salud de la Junta de Andalucía
[2] “Guías de salud: Proceso otitis media recurrente”. Consejería de Salud de la Junta de Andalucía
[3] “Otitis media aguda. Protocolos Diagnósticos Terapéuticos de la AEP: Infectología Pediátrica”. Fernando del Castillo Martín, Fernando Baquero Artiago, Mª Jesús García Miguel, Ana Méndez Echevarría. Hospital infantil La Paz. Madrid
[4] “Otitis”. J. Guerrero-Fdez. Hospital infantil La Paz. www.aeped.es/infofamilia

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Rinitis o rinoconjuntivitis alérgica

Publicado el 9 de Marzo del 2010 en Temas

Qué es

Qué es

Se denomina rinitis alérgica o rinoconjuntivitis alérgica al conjunto de procesos inflamatorios que afectan a las fosas nasales (nariz) y a la conjuntiva de los ojos, cuya causa es la hipersensibilidad a diferentes sustancias presentes en el ambiente.

Se puede presentar en cualquier etapa de la vida, aunque se hace más evidente a partir de los 5-6 años de edad.

Hay dos tipos: la perenne, con síntomas durante todo el año y la estacional, típicamente primaveral y debida a los pólenes.

Incidencia en los niños

La rinitis alérgica es la enfermedad alérgica más frecuente. La proporción de población afectada varía entre el 3% y el 15%, según distintos estudios.

Existen diversas causas de rinitis, tanto en el niño como en el adulto, pero se estima que gran parte de los casos de las rinitis son de origen alérgico.

Su prevalencia está aumentando en la población, tanto en edad pediátrica como en la adulta, y una de las causas más importantes que están detrás del aumento de la alergia y, por consiguiente, de la rinitis alérgica, es la contaminación ambiental.

Causas

Causas

La causa de rinocunjuntivitis alérgica es reacción del sistema inmune humano ante algunas partículas que se encuentran en el ambiente (alergenos) que comúnmente son inocuas, y que son aceptadas normalmente por la mayoría de las personas (Ver ficha de alergia) provocando inflamación de la mucosa de la fosas nasales.

Según la región en que se viva, la probabilidad de ser alérgico varía: en el norte de España, la alergia más frecuente es a los ácaros del polvo doméstico y en el centro-sur a pólenes (gramíneas, olivo, arbustos…)

Síntomas

Síntomas

Los más frecuentes son:

• A nivel nasal:
-    Picor (se frotan mucho la nariz).
-    Obstrucción o taponamiento nasal.
-    Respiración bucal.
-    Rinorrea (mocos) líquida y transparente.
-    Estornudos, con frecuencia varios seguidos, como en salvas.

• A nivel conjuntival:
-    Hinchazón de los párpados.
-    Enrojecimiento.
-    Picor ocular y en los párpados.

No todos los síntomas tienen por qué estar presentes y, en ocasiones, sólo aparecen las manifestaciones de la nariz.

Diagnóstico

Cómo se diagnostica

El médico llevará a cabo un examen físico y hará preguntas acerca de los síntomas. La historia de los síntomas es importante para el diagnóstico de la rinitis alérgica, incluyendo el hecho de si dichos síntomas cambian de acuerdo con el momento del día o la época del año, exposición a mascotas u otros alergenos o cambios en la alimentación.

Las pruebas para alergias pueden revelar las sustancias específicas que desencadenan los síntomas. Las pruebas cutáneas son el método más común de pruebas para detectar alergias. Esta prueba consiste en introducir una pequeña cantidad de las sustancias que más frecuentemente producen las alergias en la piel de la cara interna del antebrazo mediante unas punciones muy superficiales, y observar si existe reacción (un habón o roncha) a los 20 minutos.

Tratamiento

Tratamientos

El tratamiento de la rinitis alérgica se basa en tres pilares fundamentales. El primero de ellos es evitar aquello a lo que se tiene alergia. El segundo es el tratamiento de los síntomas, que consiste en aplicar antihistamínicos, inhaladores nasales o gotas nasales, colirios e inhaladores en caso de que también existiera asma. El tercero, es la inmunoterapia, el único cuyo objetivo es curar la enfermedad. Consiste en administrar vacunas terapéuticas que contienen el alérgeno que provoca la rinitis y que, a medida que se aplican, van haciendo tolerante a la persona afectada al alergeno.

Hablamos de cada uno de ellos:

• El principal, evitar el contacto con el desencadenante, es decir, tratamiento preventivo, con el objetivo de disminuir el contacto con los alergenos. Puede ser imposible evitar completamente todos los desencadenantes, pero con frecuencia se pueden tomar medidas para reducir la exposición.

Tratamiento con fármacos.

Existen medicamentos para aliviar las manifestaciones oculares y nasales, muy eficaces, y con escasos o nulos efectos secundarios. Estas medicinas también pueden utilizarse anticipadamente, adelantándose a la época de inicio de los síntomas, especialmente en el caso de la rinoconjuntivitis primaveral.

Existen muchos medicamentos diferentes disponibles para tratar la rinitis alérgica. Los medicamentos que recete el médico dependerán del tipo y gravedad de los síntomas, de la edad y de si tiene otras afecciones de salud como el asma.

Los tratamientos para la rinitis alérgica abarcan:

Antihistamínicos
Los antihistamínicos consiguen buena respuesta para tratar los síntomas de alergias, especialmente cuando éstos no suceden muy a menudo o no duran mucho tiempo.

Los administrados por vía oral pueden aliviar los síntomas de leves a moderados, pero pueden causar somnolencia. Muchos se pueden comprar sin necesidad de receta. Hable con el médico antes de darle estos medicamentos a un niño, dado que pueden afectar el aprendizaje. Los más nuevos causan poca o ninguna somnolencia.

Corticoesteroides
En aerosol nasal,  los corticoesteroides son el tratamiento más efectivo para la rinitis alérgica. Pueden servir cuando se utilizan por períodos de tiempo cortos. Aunque funcionan mejor cuando se usan de manera continúa.

Hay muchas marcas disponibles, las cuales son seguras para niños y adultos.

Descongestionantes
Los descongestionantes también pueden ayudar a reducir síntomas, principalmente la congestión nasal. Los descongestionantes en aerosol nasal no se deben utilizar por más de 3 días.

Otros tratamientos
El inhibidor de leucotrienos, como es el montelukast, es un medicamento aprobado para ayudar a controlar el asma y para ayudar a aliviar los síntomas de las alergias estacionales.

“Vacunas” desensibilizantes (inmunoterapia).
Las vacunas contra las alergias (inmunoterapia) se recomiendan ocasionalmente si el alergeno no se puede evitar y si los síntomas son difíciles de controlar.

Esta terapia supone la administración regular del alergeno, a dosis creciente (cada dosis es un poco mayor que la dosis previa) de forma que ayuda al cuerpo a adaptarse a la sustancia que  provoca la alergia.

Aunque se trata de un tratamiento a largo plazo, en el primer año, en la mayoría de los casos, el paciente ya puede notar cierta mejoría y, en consecuencia, suele empezar a disminuir la medicación para los síntomas. Este tratamiento, además, persiste durante años después de haber finalizado.

Perspectivas

Perspectivas a largo plazo

La mayoría de los síntomas de la rinitis alérgica se pueden tratar. Los casos más graves requieren vacunas para alergias.

Algunas personas, y particularmente los niños, pueden superar una alergia a medida que el sistema inmunitario se vuelve menos sensible al alergeno. Sin embargo, como regla general, una vez que una sustancia le causa alergias a un individuo, ésta sigue afectando a la persona por mucho tiempo.

Bibliografía

[1] Navarro A, Valero A, Juliá B, Quirce S. Coexistence of asthma and allergic rhinitis in adult patients attending allergy clinics: ONEAIR study. J Investig Allergol Clin Immunol. 2008;18(4):233-8.
[2] Valovirta E. PAT–the Preventive Allergy Treatment Study design and preliminary results. Wien Med Wochenschr. 1999;149(14-15):442-3.
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