Lista de artículos con la etiqueta ‘infección’

Guardería y salud infantil

Publicado el 14 de Diciembre del 2011 en Artículos

Guardería

Foto: Scott & Elaine van der Chijs (vía Flickr)

“¿Es buena la guardería para los niños?”. “¿A qué edad puede ir mi hijo a la guardería?”. “¿Por qué se resfría tanto mi hijo?”. “¿No tendrá falta de defensas?”. “Si se resfría tanto, ¿sale a cuenta llevarlo a la guardería?”. “Es que no los cuidan. Salen al patio sin abrigarse…”. “Están todos con mocos… pero lo tengo que llevar al cole, aunque esté enfermo, porque tengo que ir a trabajar…”. “¿Todo esto se hará crónico?”

Todas estas preguntas y reflexiones son un hecho común en la consulta de pediatría. La mayoría no se pueden responder taxativamente. Hace muchos años que se investiga sobre este tema y todavía es difícil sacar conclusiones.

En primer lugar, hay una cuestión evidente para mí: todos los gobiernos de los diferentes países deberían legislar la protección de la maternidad para que cualquier mujer pudiera cuidar a su bebé hasta los dos años, tanto si trabaja como si no. En España, con los 4 meses de baja laboral por maternidad, más las vacaciones que se suman a este periodo, cuando se puede, y las horas de lactancia (quien las tiene), etc., el tiempo es tan exiguo que obliga a los padres a buscarse la vida para poder encontrarle un sitio al niño. Los abuelos (quien los tiene), se convierten en unos segundos padres a pesar de ser demasiado mayores o incluso estar trabajando todavía… Y otra cosa, ¿quién encuentra un ”canguro” de garantía? ¿Y si es una familia monoparental? Por tanto, considero que la guardería es una necesidad social, pero no imprescindible para todos.

Una visión panorámica: Imaginemos que tenemos un niño de 4-5 meses en la guardería. Veremos con qué dificultades se encontrará. ¿Tendrá muchas carencias? ¿Qué beneficios puede proporcionarle la guardería? (más…)

Tratamiento a seguir despues de una crisis de bronconeumonía

Publicado el 11 de Abril del 2011 en Consultas

Consulta:

Mi hijo ya tiene 5 añitos y la primera crisis fue al año. Él nació muy bien de salud, hubo tiempo que se engordaba, pero ahora es delgadito. La última crisis le dió en diciembre y ahora le dió otra crisis, pero de bronconeumonía asmática. ¿Obligatoriamente le debo realizar el examen de alergia o le debo hacerle checar con algun especialista y qué debo hacer despues de cada crisis que pasa? ¿Cómo le debo cuidar?

Respuesta:

La mayoría de las bronquitis en menores de 3 años se deben a infecciones víricas comunes, sin relación con la alergia o el asma. A partir de esa edad, normalmente la frecuencia de este tipo de infecciones disminuyen bastante e incluso llegan a desaparecer. De todas formas, hay casos que pueden desarrollar asma escolar, sobre todo si existen antecedentes de alergias alimentarias o dermatitis atópica. Aún así, en el caso de su hijo, con dos crisis únicamente este año, más la que le ocurrió al año de edad, es pronto para sospechar que tenga asma alérgico o asma escolar.

Ahora bien, si persisten a lo largo del año o se repiten a lo largo de los años, podría ser de interés realizar un estudio de alergia, y de otras causas menos frecuentes de bronquitis de repetición como son el reflujo gastroesofágico y la fibrosis quística. Además sería entonces recomendable instaurar tratamiento con corticoides inhalados o montelukast, ya que hay estudios en los que se evidencia la utilidad de estos fármacos en la hiperreactividad bronquial producida por infecciones víricas, por el frío o por los alergenos en pacientes alérgicos.

Su pediatra habitual podrá hacer todo esto y le remitirá al neumólogo si en algún momento puede precisar de su consejo.

Con respecto a los cuidados después de las crisis, y suponiendo que se deben a cuadros infecciosos, durante una o dos semanas después de éstas, debe de cuidar algo más de lo habitual los contactos con nuevos microbios, porque su hijo está más susceptible a nuevas infecciones. Ahora bien, si en algun momento se diagnostica de asma alérgico, sí que es importante evitar en la medida de lo posible el contacto con las sustancias que estimulan su alergia.

Lo más importante para salud de todos, y para los niños especialmente, es evitar los irritantes respiratorios en lo posible (humos, tabaco y contaminantes) y mantener una dieta sana y equilibrada. Le recomiendo un pequeño artículo publicado en nuestra web: http://www.parapadresymadres.com/que-no-cunda-el-panico-los-virus-nos-hacen-mas-fuertes

Recuerda: la información que aparece en esta respuesta puede servir de guía o consejo, pero en ningún caso sustituye la visita y las recomendaciones de su médico, que es quien mejor conoce la enfermedad y las circunstancias particulares del paciente.

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Que no cunda el pánico: los virus nos hacen más fuertes. Entrevista a las Dras. Villena y González

Publicado el 27 de Enero del 2011 en Artículos

En cuanto llega el invierno, se multiplican los virus respiratorios. Y con ellos, las infecciones de los más pequeños y las preocupaciones de madres y padres. Hemos hablado con dos de las doctoras de nuestro equipo médico, Herminia Villena y Sandra González, para que nos explicaran qué son estos virus, si hay forma de prevenirlos y cómo actuar cuando ya se ha producido el contagio.

virus

Foto: Creativity 103

Los virus respiratorios, microbios indestructibles

Los virus son, junto a las bacterias, los hongos y otras partículas, los microbios responsables de las infecciones. Pero así como los antibióticos nos permiten luchar contra la mayoría de las bacterias, en el caso de la mayoría de los virus hoy por hoy casi no contamos con tratamientos eficaces que los destruyan. Además, se multiplican muy fácilmente, y sufren mutaciones que les permiten sobrevivir, como en el caso de los virus de la gripe. Así que son prácticamente indestructibles.

Nos tienen rodeados

Los virus se transmiten muy fácilmente de persona a persona, y son muy contagiosos. El periodo de incubación depende del tipo de virus: muy corto en el caso del catarro o la gripe común, o muy largo como el de la hepatitis. Causan enfermedades muy diversas: un mismo virus puede provocar desde un poco de mucosidad a una neumonía. Y diferentes virus pueden causar los mismos síntomas. Por eso es tan difícil diagnosticarlos con precisión.

A los virus les gusta el frío

Los virus viven mejor en un ambiente frío, que les permite sobrevivir más y, por tanto, causar más contagios. Además, los cambios de temperatura debilitan las defensas del organismo humano, y por eso los niños y niñas –y los adultos- son más propensos a contraer virus en invierno. A eso hay que añadir que cada infección que se pasa también disminuye las defensas; de ahí que sea tan frecuente contraer un nuevo virus cuando se acaba de pasar otro, e ir encadenándolos.

¿Se pueden prevenir?

Es prácticamente inevitable contraer los virus, sobre todo en colegios y guarderías. Pero hay algunas medidas que pueden ayudar a prevenirlos y, sobre todo, a impedir que se compliquen los síntomas.

  • Hay que tener mucho cuidado con los cambios de temperatura, y evitar estar expuestos mucho tiempo al frío: es recomendable abrigar a niños y niñas, pero sin exageración.
  • También es muy importante una buena higiene de manos, que son una de las vías de contagio indirecta –la directa es la saliva- más frecuentes, sobre todo cuando se está en contacto con bebés.
  • Hay que seguir una dieta rica y sana que incluya zumos de frutas naturales, para proporcionarle vitamina C al organismo.
  • Debe mantenerse un ambiente bien ventilado, y evitar totalmente el humo del tabaco, que aumenta la reactividad bronquial y la frecuencia de bronquitis derivadas de las infecciones.

Foto: quiquemendizabal

Que no cunda el pánico

A pesar de las precauciones que se tomen, lo habitual será contraer algún virus respiratorio a lo largo del invierno. Y hay que tener claro que, en la mayoría de los casos, no será necesario un tratamiento, sino dejar que las propias defensas hagan su trabajo, y en 48 o 72 horas empezará a notarse una gran mejoría. De entrada, es importante beber líquidos abundantes (incluyendo zumos naturales) y seguir una dieta sana y fraccionada: comidas más veces al día pero en poca cantidad para no sobrecargar al sistema digestivo mientras existe dificultad para respirar. Y sin forzar a comer.

Aunque los virus como tales no se pueden tratar, sí que se puede actuar contra los síntomas.

  • La fiebre es variable de un virus a otro, y de una persona a otra, y por sí sola no indica la gravedad de la infección. Hay que usar antitérmicos cuando se superan los 37,5 o 38 grados. Pero si es alta durante más de tres o cuatro días seguidos, hay que acudir al centro de salud.
  • No hay que administrar antibióticos sin un diagnóstico claro, porque de hecho pueden enmascarar posibles complicaciones. Una de las más frecuentes es la neumonía, que aparece en los días posteriores a la infección, pero si se han usado antibióticos, no se detectará adecuadamente.
  • A menos que presenten una tos muy frecuente, no se recomiendan los antitusígenos, sobre todo en los bebés, porque al fin y al cabo la tos es una defensa del organismo.
  • En el caso de los lactantes menores de un año hay que vigilar la posible evolución hacia la bronquiolitis, y acudir al pediatra si se detecta dificultad para respirar, no sólo por la nariz, sino en el pecho: si se hunden las costillas y se marca mucho la barriguita, indica que están utilizando la musculatura auxiliar para respirar.
  • También hay que ir a la consulta en el caso de menores de tres meses, y cuando se trata de niños y niñas con enfermedades crónicas, o si se detectan otros síntomas, como manchas en la piel, que pueden ser signo de otras patologías.

El aislamiento es fundamental: virus y colegio deben ser incompatibles. No está contraindicado salir un poco a la calle a tomar el aire, pero hay que evitar los cambios bruscos de temperatura y el contacto con otros niños y niñas.

Los virus nos hacen más fuertes

En cualquier caso, en unos días habrá pasado la infección. El cuerpo habrá fabricado defensas que fortalecen el sistema inmunitario y habrá vencido a los microbios.

Y es que vencer a los virus nos hace más fuertes.

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Combatir la mucosidad

Publicado el 23 de Enero del 2011 en Consultas

Consulta:

Tengo una niña de un año que empezó la guardería cuando tenía 7 meses, después tenía una bronquitis detrás de otra junto a otitis. Creo que en estos 4 meses han sido 4 bronquitis y 3 otitis. Después vinieron las pasas de estómago, después el rotavirus y el parásito la giardia.

Hemos realizado análisis de sangre y ha salido bien. También el gluten y la lactosa.

Hemos decidido que no acuda más a la guardería hasta primavera para que al menos durante un periodo de tiempo haga limpio de tanto antibiótico.

El pediatra siempre ha dicho que es una niña muy mucosa y nos dio un antibiótico para hacer limpio pero aun así la semana pasada la mucosidad tapaba los bronquios y nos ha aconsejado que durante dos meses tome dos veces al día Pulmicort.

Por las noches sobre todo no descansa de tanta tos y nos ha comentado que si no mejora después se harían  pruebas ambientales.

Mi pregunta es la siguiente:

1- ¿Se podría utilizar otro producto más natural que no sea el Pulmicort?
2- Para poder bajar dicha mucosidad, ¿ayuda darle cucharadas de miel, limón y cebolla?
3- Hemos comprado un humificador, ¿nos puede ayudar? La humedad de la habitación es de 46, la temperatura de la habitación es de 19 grados.
4- ¿Puede ser que haya cogido frío en los pulmones y que sea un constipado mal curado?
5- ¿Cómo se puede evitar que tenga tanta mucosidad? ¿es verdad que la leche ayuda a tener más mucosidad?

Respuesta:

Como ya hemos comentado en otras consultas, hasta el 80% de las bronquitis en los niños menores de tres años, incluidos los lactantes, son desencadenadas fundamentalmente por infecciones víricas (resfriados) y la clínica es transitoria.

Según los estudios, la especial sensibilidad de los bronquios de su hija irá disminuyendo con la edad y a partir de los 3 años se reducirán e incluso desaparecerán las bronquitis. Al menos así ocurre en la mayoría de los niños.

Lo que llamamos los “resfriados mal curados”, no es tanto que sea así, sino que cuando se acaba de pasar una infección, las barreras naturales frente a otros microbios quedan durante un tiempo debilitadas, y se tiene más facilidad para sufrir otra infección en ese periodo, que puede ser bastante largo y a veces vienen encadenadas varias infecciones.

En cuanto al uso del Pulmicort, es un fármaco seguro. Es un fármaco de aplicación directa sobre las vías respiratorias con la cámara espaciadora. Esto siempre es más deseable que la toma de medicamentos por boca, ya que supone mayor efectividad y menos efectos secundarios. Ayudará a bajar la sensibilidad de las vías respiratorias, y bajará la secreción mucosa.

Como ayudas más naturales siempre es importante que esté bien hidratada, es importante que tome líquidos, y mantener una alimentación equilibrada para su edad.

El uso del humedificador es adecuado para asegurar siempre un ambiente con la humedad adecuada en las horas de sueño. Está bien en torno al 45-50%.

De todas maneras, inicialmente se recomienda descartar otras causas menos frecuentes de sibilancias recurrentes en lactantes como son la fibrosis quística y el reflujo gastroesofágico, que imagino que es el estudio que le ha recomendado realizar su pediatra si su hija mantiene la frecuencia de las bronquitis.

Recuerda: la información que aparece en esta respuesta puede servir de guía o consejo, pero en ningún caso sustituye la visita y las recomendaciones de su médico, que es quien mejor conoce la enfermedad y las circunstancias particulares del paciente.

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¿Cuáles son los riesgos de la gripe?

Publicado el 11 de Julio del 2010 en Preguntas Frecuentes

En algunas personas, la influenza puede causar complicaciones graves, como neumonía bacteriana, deshidratación y agravamiento de afecciones crónicas, como insuficiencia cardíaca congestiva, asma o diabetes. Tanto los niños como los adultos pueden presentar sinusitis e infecciones del oído.

Referencias

[1] Gripe: MedlinePlus enciclopedia médica. Medline plus 2009 January 1. Available from: URL: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000080.htm
[2] CDC – Influenza Español (Flu) | Síntomas de la gripe, cómo protegerse y qué hacer si se enferma. CDC: Centros para el control y prevención de enfermedades 2009 January 1. Available from: URL: http://www.cdc.gov/flu/espanol/symptoms.htm

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¿Cómo evitar el contagio de la gripe?

Publicado el 11 de Julio del 2010 en Preguntas Frecuentes

No existe ninguna forma garantizada de impedir el contagio de la gripe, ni siquiera la vacuna. Evitar las aglomeraciones de gente puede ayudar, pero a menudo es imposible mantener a los niños pequeños encerrados sin salir.

Estas son algunas normas que pueden impedir que la gripe se propague:

  • Lavarse bien las manos con frecuencia.
  • No recoger pañuelos de papel usados.
  • No compartir tazas, cubiertos, platos y otros utensilios usados para comer.
  • Cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo cuando se estornude o se tosa.

Referencia:

[1] Gripe. KidsHealth Organization 2009 January 1. Available from: URL: http://kidshealth.org/parent/en_espanol/infecciones/flu_esp.html

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¿Qué personas tienen mayor riesgo en caso de sufrir gripe?

Publicado el 11 de Julio del 2010 en Preguntas Frecuentes

Los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades suelen recomendar dar prioridad a ciertos grupos de riesgo cuando las existencias de vacunas para la gripe están limitadas. Dichos centros recomiendan actualmente vacunar a los siguientes grupos de mayor riesgo:

  • Todos los niños, desde los 6 meses a los 18 años.
  • Mujeres que estén embarazadas en la temporada de gripe.
  • Todas las personas que trabajen con niños pequeños menores de 6 meses.
  • Cualquier niño o adulto que padezca una enfermedad crónica, como el asma.
  • El personal de los servicios médicos que esté en contacto directo con pacientes.
  • Cuidadores de cualquiera que pertenezca a los grupos de mayor riesgo o personas que esté en contacto con ellos.

Referencia:

[1] Gripe. KidsHealth Organization 2009 January 1. Available from: URL: http://kidshealth.org/parent/en_espanol/infecciones/flu_esp.html

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Neumonía (Pulmonía)

Publicado el 20 de Abril del 2010 en Temas

Qué es

Qué es

La neumonía también llamada, comunmente, pulmonía, es la infección e inflamación de una parte o de todo un pulmón (a veces los dos) [1], que puede estar provocada por diversos agentes infecciosos como las bacterias, los virus, los hongos o los parásitos [2]. Esta infección produce una inflamación y un exceso de secreciones en los pulmones que dificultan la respiración [3].

Incidencia en los niños

Entre los niños es una de las infecciones más comunes de las vías respiratorias bajas [3]. En Estados Unidos la neumonía supone el 13% de todas las enfermedades infecciosas en niños menores de 2 años [4].

Aunque la neumonía puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en niños pequeños. Según la edad, cambia la probabilidad de padecer una neumonía por un determinando germen, lo que conlleva diferentes diagnósticos y decisiones sobre el tratamiento [4].

Causas

Causas

La neumonía puede estar provocada por distintos tipos de gérmenes, como las bacterias, los virus, los hongos y los parásitos. Aunque los distintos tipos de neumonía tienden a afectar a diferentes grupos de edad, la mayoría están provocadas por virus sobre todo en bebés y niños pequeños [1];[5].

Los virus que causan neumonía más frecuentemente son el virus influenza (el virus de la gripe), virus sincitial respiratorio (VSR), parainfluenza y adenovirus [6]. La neumonía causada por bacterias tiende a ser la más grave. Cuando la neumonía es de origen bacteriano, generalmente el niño infectado enferma relativamente deprisa y sufre una fiebre alta que aparece de forma brusca y se acompaña de una respiración más rápida de lo habitual. En cambio, cuando la neumonía es de origen vírico, los síntomas tienden a aparecer de forma más progresiva y suelen ser menos intensos que en la neumonía bacteriana. Rara vez los hongos o parásitos pueden producir una neumonía y, si sucede, suele ser en niños con enfermedades previas [7].

No siempre es fácil saber si una neumonía es bacteriana o vírica. Además, también es a menudo muy difícil distinguir entre una neumonía causada por un virus o una neumonía que surge como complicación bacteriana de un proceso que en un principio era vírico.

Estos agentes infecciosos pueden llegar a infectar al niño de distintas formas [1]:

  • Por propagación directa hasta los pulmones de las bacterias y virus que viven en la nariz, los senos o la boca.
  • Inhalación de algunos de estos gérmenes, llegando así directamente a los pulmones.
  • Ingesta de alimento, líquidos, vómitos o secreciones de la boca. Se produce entonces la llamada “neumonía por aspiración”.

Existen además una serie de circunstancias o factores que aumentan el riesgo del niño de contraer y sufrir una neumonía. Estos factores de riesgo son [1]:

  • Exposición al humo del tabaco.
  • Infección viral respiratoria reciente (resfriado o catarro común, laringitis, gripe).
  • Otras enfermedades como cardiopatía o diabetes mellitus.
  • Vivir recluido en instituciones.
  • Cirugía o traumatismo reciente.
  • Problema del sistema inmunitario, debido a enfermedades o tratamientos.
  • Alteraciones anatómicas de los pulmones.

Síntomas

Síntomas

El período de incubación desde que se contrae el gérmen hasta que aparecen los síntomas de la neumonía varía, dependiendo del tipo de virus o bacteria que esté causando la infección. Algunos de los períodos de incubación más habituales entre los virus son: de cuatro a seis días (virus sincitial respiratorio) o de 18 a 72 horas (gripe) [5].

Sea cual sea la causa, es frecuente que la neumonía comience después de dos o tres días de que el niño haya pasado una infección respiratoria de vías altas (resfriado o catarro común). Por ello, a menudo pasan varios días hasta que se diagnostica. Otras veces, pueden aparecer otros síntomas como una simple fiebre prolongada, un dolor abdominal o torácico, dificultad para respirar, decaimiento, inapetencia o vómitos acompañados de fiebre. En cualquiera de los casos la fiebre casi siempre está presente (puede que no en niños muy pequeños) y la tos es un síntoma muy común aunque puede faltar.

Los síntomas de neumonía varían, dependiendo de la edad del niño y de la causa de la neumonía. Algunos de los síntomas que más aparecen en un niño con neumonía son [1]:

  • Tos (en algunas neumonías acompañada de una mucosidad amarillenta o verdosa).
  • Fiebre que puede ser moderada o alta acompañada de sudoración.
  • Escalofríos con temblores.
  • Dificultad para respirar (puede únicamente ocurrir cuando el niño hace determinados esfuerzos como correr o subir escaleras).

Otros síntomas que pueden aparecer aunque con menor frecuencia son [1];[2]:

  • Dolor en el pecho punzante que empeora cuando el niño respira profundamente o tose.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor de barriga o abdominal.
  • Sudoración excesiva y piel pegajosa.
  • Inapetencia, baja energía y pérdida del apetito (en los niños mayores) o escaso interés por el pecho o el biberón (en los lactantes).
  • Respiración más rápida de lo habitual.
  • Emisión de ruidos al respirar (los “pitos” son más frecuente en la neumonía vírica).
  • Respiración trabajosa que hace que los músculos situados a la altura de las costillas se hundan con cada respiración.
  • Vómitos.

Sin embargo, a veces, el único síntoma que presenta un niño con neumonía es la respiración rápida. En ocasiones, cuando la neumonía afecta a la parte inferior de los pulmones, muy cercana al abdomen, puede no haber ningún problema respiratorio, pero sí fiebre y dolor abdominal o vómitos.

Algunos niños con neumonía tienen síntomas que dan pistas sobre qué gérmenes están causando la enfermedad. Por ejemplo, en niños mayores y adolescentes, la neumonía provocada por Mycoplasma (también denominada “neumonía atípica”) se caracteriza por provocar dolor de garganta y de cabeza aparte de los síntomas de neumonía habituales. Sin embargo, en los lactantes, la neumonía provocada por Chlamydia, además de provocar síntomas leves, puede asociarse a una conjuntivitis (inflamación en el ojo) en ausencia de fiebre. Cuando la neumonía está provocada por la tos ferina, el niño puede tener largos episodios de tos, ponerse cianótico (azul) debido a la falta de aire o emitir un sonido aspirado característico al intentar coger aire [7].

Diagnóstico

Cómo se diagnostica

El médico podrá hacer un diagnóstico de neumonía mediante un interrogatorio de los síntomas y la auscultación de los pulmones, ya que con la respiración aparece un ruido muy característico, la cual forma parte de una exploración física minuciosa del niño. En algunos casos, y en función siempre del criterio médico, puede ser necesaria la realización de una radiografía de tórax [7].

En las radiografías realizadas, la neumonía puede aparecer de muchas formas distintas aunque lo habitual es ver una mancha blanquecina que ocupa una parte del pulmón (es la zona infectada). Hay que tener en cuenta que algunas veces, sobre todo al principio o cuando es una neumonía causada por virus, la neumonía puede no ser fácilmente visible en la radiografía [7].

Algunos niños pueden necesitar otras pruebas, que aunque no son siempre necesarias, sí que pueden orientar en los casos dudosos. Estas pruebas son [1]:

  • Análisis de sangre.
  • Gasometría arterial, que consiste en un análisis de sangre especial para ver si está llegando suficiente oxígeno a la sangre.
  • Tomografía computarizada del tórax (TAC), se trata de una prueba radiológica distinta a la radiografía.
  • Cultivo de esputo (mucosidad expectorada) para buscar el organismo causante de los síntomas.
  • Cultivo de líquido pleural si hay presencia de líquido en el espacio que rodea los pulmones.

Tratamiento

Tratamientos

A pesar de que la mayoría de los niños pueden recibir tratamiento en casa, una de las decisiones iniciales del médico es si el niño precisa ser hospitalizado para recibir tratamiento. Las circunstancias que aumentan el riesgo de que el niño sea ingresado son [1];[5]:

  • Tener otra enfermedad además de la neumonía.
  • Presentar síntomas graves.
  • Imposibilidad de cuidar al niño en casa.
  • Ser lactante menor de 3 meses.
  • Neumonías recurrentes.
  • Precisar mayor aporte de oxígeno.

Una vez determinado si el tratamiento puede realizarse de forma domiciliaria, el médico planificará el tratamiento del niño en función del tipo de neumonía que padece y en los síntomas que esté manifestando.

Generalmente, si se sospecha que la neumonía está causada por un virus, la actitud más correcta es no emplear antibióticos, si bien, el tratamiento antibiótico es obligado cuando se sospecha una neumonía bacteriana [7]. El tipo de antibiótico vendrá determinado por el tipo de neumonía que presente el niño y normalmente se administra de forma oral, en jarabe. Este tratamiento se debe administrar de forma minuciosa con la frecuencia y duración prescritos por su médico y durante el tiempo necesario para la curación de esta enfermedad, no debiendo suspenderlo NUNCA antes del tiempo prescrito si no es por indicación de un profesional [5]. De esta forma el niño se recuperará antes y se reducirán las probabilidades de que contagie a otros miembros de la familia.

Otras medidas que se pueden realizar en casa y que son necesarias para tratar con éxito a un niño que sufre neumonía son [1];[3];[5];[7]:

  • Ofrecer al niño mucho líquido para ayudar a fluidificar las secreciones y que sean expulsadas con mayor facilidad.
  • Permitir el descanso.
  • No administrar fármacos para aliviar la tos sin hablar primero con el médico, ya que algunos fármacos antitusígenos impiden que los pulmones se limpien de mucosidades, lo que puede ser contraproducente en algunos tipos de neumonía.
  • Controlar la fiebre con paracetamol o ibuprofeno según le haya pautado su médico. Se aconseja poner el termómetro por lo menos una vez por la mañana y otra por la tarde.
  • Mantener una buena humedad en el ambiente (en el norte de España ya hay demasiada humedad, simplemente no ponga la calefacción alta y mantenga un recipiente con agua en la habitación).
  • Registrar la temperatura del niño para detectar posibles nuevos picos febriles.
  • No forzar al niño a comer si se encuentra mal.
  • Si el niño se queja de dolor en el pecho, se puede aplicar una manta eléctrica o un paño caliente en la zona.
  • Comprobar la buena coloración de las uñas de las manos y los labios del niño.
  • Mantener la cabeza y el pecho del niño ligeramente elevados.
  • Enseñar al niño a cubrirse la nariz y la boca cuando tosa o estornude.

Perspectivas

Perspectivas a largo plazo

La neumonía, habitualmente no es grave, salvo en raras excepciones, y puede tratarse en casa sin temor a que surjan complicaciones. No obstante, deben diferenciarse las neumonías producidas por virus que suelen tener poca trascendencia y que no requieren de tratamiento antibiótico, de las producidas por bacterias que pueden ser algo más importantes y requieren de antibióticos [7].

En general con el tratamiento adecuado, la mayoría de los niños con neumonías causadas por  bacterias mejoran al cabo de dos semanas, aunque en el caso de la neumonía vírica pueden tardar más [1];[5].

En algunas ocasiones es posible que el médico quiera comprobar que la radiografía de tórax vuelve a ser normal después de tomar el tratamiento antibiótico prescrito. Sin embargo, pueden llegar a pasar varias semanas hasta que las radiografías sean normales [1].

Bibliografía

[1] Neumonía. Medline plus 2009. Available from: URL: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000145.htm
[2] Neumonía. Greenwich Hospital 2004. Available from: URL: http://www.greenhosp.org/pe_pdf_espanol/genmed_pneumonia.pdf
[3] La neumonía. Children Hospital and Clinics of Minnesota 2009. Available from: URL: http://www.childrensmn.org/Manuals/PFS/Condill/018669.pdf
[4] Pneumonia. emedicine 2010. Available from: URL: http://emedicine.medscape.com/article/967822-overview
[5] Pneumonía. Kids health 2008. Available from: URL: http://kidshealth.org/parent/h1n1_center/h1n1_center_esp/pneumonia_esp.html
[6] Neumonía/Pulmonía. Asociación Española de Pediatría para Atención Primaria 2010. Available from: URL: http://www.aepap.org/familia/neumonia.htm
[7] Neumonía. Asociación Española de Pediatria 2002. Available from: URL: http://www.aeped.es/infofamilia/temas/neumonia.htm

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¿Los tubos de ventilación utilizados en el tratamiento de otitis se expulsan solos?

Publicado el 19 de Abril del 2010 en Preguntas Frecuentes

Lo habitual es que los tubos de ventilación se desprendan del tímpano por sí mismos. Al principio se situarán al fondo del conducto auditivo. Progresivamente irán desplazándose hasta la salida al exterior. En las consultas  se visualizará la evolución de los tubos. Si ya han salido del tímpano, se podrán extraer con una pequeña pinza de oído. Es una maniobra que no duele. También puede salir por sí solos y encontrárselos en la almohada.

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¿Hay alguna forma de prevenir la otitis media?

Publicado el 19 de Abril del 2010 en Preguntas Frecuentes

La mayoría de los casos no podrán prevenirse. Su causa no es bien conocida o bien no puede actuarse sobre ella.

Muchas se evitarán si no se exponen a ambientes de tabaco, abandonan pronto el chupete y se alimentan del pecho materno, sobre todo cuando tengan menos de dos años.

La vacuna contra la gripe ha demostrado ser beneficiosa. Reduce las infecciones respiratorias. En consecuencia, se padecen menos otitis.

Alejarse de personas resfriadas hará que no se acatarre. Esto motivará que, en ocasiones, se plantee el alejamiento temporal de la guardería o acudir a guarderías con poco alumnado.

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