Lista de artículos con la etiqueta ‘enfermedades respiratorias’

¿Hay diferentes tipos de asma?

Publicado el 22 de Mayo del 2013 en Artículos

Artículo que forma parte del monográfico “360º sobre Asma“, escrito por la Dra. Herminia Villena, miembro del equipo médico de “Para padres y madres”. Nos habla de los diferentes tipos de asma, el diagnóstico, tratamiento y perspectivas de futuro según la patología.

asma

Foto: mandylamb.com

Actualmente hay muchos niños menores de 3 años que son diagnosticados de asma. Pero, ¿tienen todos la misma enfermedad, la misma manera de enfermar? ¿La tendrán para toda la vida? ¿Es siempre el asma una enfermedad crónica?

La palabra asma viene del griego y significa “resuello, jadeo”. Por extensión, se aplica a unos síntomas respiratorios que son los roncus y las sibilancias (en lenguaje común, los llamamos “pitos”). Se acompañan de tos y dificultad respiratoria de intensidad variable, según la gravedad. Cuando un niño menor de 3 años ha tenido tos y sibilancias en 3 o más ocasiones decimos que tiene asma. Esto significa que, sea cual sea la causa que haya producido estos síntomas, diremos que el niño tiene asma y es, por lo tanto, un concepto clínico, un conjunto de síntomas, no una enfermedad en sí misma. Habitualmente, si ha aparecido en los primeros meses de vida, lo denominamos “asma del lactante”.

También hay que aclarar que el asma no es un “resfriado mal curado”; que un niño no “se vuelve asmático” porque tenga muchas bronquitis de pequeño. La mayoría de niños menores de 3 años con sibilancias, no serán asmáticos en el futuro.

El asma es una enfermedad heterogénea que se expresa de diferentes maneras. A estas maneras de expresarse, las llamamos fenotipos asmáticos. Se han propuesto tres fenotipos de niños con sibilancias. Estos tres tipos no son excluyentes entre sí y habitualmente se pueden solapar. La anamnesis (preguntas que hace el pediatra para indagar sobre los antecedentes personales, familiares, síntomas que presenta el niño, etc.) y la exploración del niño determinan una orientación clínica bastante segura antes de hacer cualquier estudio complementario:

1. Niños con sibilancias precoces transitorias: Son niños que presentan sibilancias muy pronto, incluso antes de ir a la guardería, y muchas veces sin tener resfriado. No tienen antecedentes familiares de asma o alergia, ni dermatitis atópica (piel seca, picor y eccema). Son en su mayoría hijos de madres fumadoras durante el embarazo. Otros factores de riesgo asociados son el sexo masculino, la prematuridad, la convivencia con hermanos mayores y la asistencia a guardería. Ya tienen una función pulmonar alterada antes de presentar el primer episodio de sibilancias. Sin embargo, éstas desaparecen habitualmente a los 3 años o antes y las pruebas funcionales en la adolescencia son normales. El pronóstico de estos niños a largo plazo no parece tan bueno, puesto que tienen más tendencia a hacerse fumadores y más riesgo de presentar enfermedad pulmonar crónica por el tabaquismo que los hijos de madres no fumadoras. Representan el 60% de niños con “pitos” antes de los 3 años. La situación y el pronóstico empeoran si los padres continúan fumando.

2. Niños con sibilancias persistentes no atópicas: Representan el 20% de los niños menores de 3 años con sibilancias Estos niños presentan bronquitis con, sibilancias habitualmente desencadenadas por infecciones víricas. La primera suele ser una bronquiolitis por virus respiratorio sincitial o algún otro como el rinovirus. Después, a cada resfriado que presentan pueden tener una bronquitis. No es una regla constante, pero es muy frecuente. Habitualmente, presentan las sibilancias durante los primeros 2-3 años de vida, pero algunos siguen teniendo después de esta edad. La mayoría de niños se “curan” en la adolescencia. Antes se decía que tenían “asma intrínseca”.

asma alérgica

Foto: webmd.com

3. Niños con sibilancias persistentes atópicas: Estos niños, las presentan por una alteración de la respuesta inmune frente a determinados alérgenos (sensibilización atópica). Son los que tienen “Asma alérgica” y representan el 20% restante. Suelen estar sensibilizados precozmente a alérgenos alimentarios (proteínas de leche de vaca, huevo, frutos secos), y otros neumo-alérgenos (alérgenos inhalados). A los 6-10 años tienen una función pulmonar disminuida (en la espirometría) y niveles altos de la inmunoglobulina IgE. Puede ser un factor de riesgo para desarrollar la enfermedad más grave y persistente en la adolescencia y también de adulto. El pronóstico es mejor en los niños con asma alérgica que manifiestan las sibilancias después de los 3 años y durante la etapa escolar.

Estos tres tipos de manifestaciones se pueden combinar, como decía antes: un niño puede tener dermatitis atópica y, a la vez, madre fumadora, o sufrir bronquiolitis en los primeros meses de vida, y así con varias circunstancias y combinaciones posibles. Todo esto dificulta la distinción del tipo de asma que sufre el niño y, por lo tanto, la adopción de medidas, tanto desde el punto de vista del diagnóstico como del tratamiento. Todavía resulta más difícil para el pediatra avanzar un pronóstico de la enfermedad.

Tampoco se dispone todavía de marcadores genéticos, pero sí que existe un consenso para determinar la probabilidad o riesgo de sufrir asma en un futuro. Así, la probabilidad más alta está relacionada con la existencia de asma en uno de los padres y con que el niño sufra dermatitis atópica. También hay que sospechar un asma alérgica en el niño con episodios repetidos de sibilancias sin resfriado, cuya madre no es fumadora. En estos casos, el pediatra puede pedir una analítica de sangre para confirmar si hay aumento de IgE, eosinofilia, o sensibilización a neumo-alérgenos o alérgenos alimentarios. En la Atención Primaria se dispone de estas técnicas que nos sirven a los pediatras para orientar el diagnóstico, pero no para confirmarlo. Lo que hacemos habitualmente es una derivación al especialista hospitalario para completar el estudio diagnóstico. Hay que tener en cuenta, que la negatividad de las pruebas no descarta la presencia de asma alérgica, sobre todo si hay antecedentes de asma en los padres y el niño tiene dermatitis atópica. Habrá que hacer un seguimiento del niño, puesto que es probable que en un futuro (entre los 6 y 10 años), se hagan positivas las pruebas y, si está indicado, existe tratamiento hiposensibilizante. Con un diagnóstico y tratamiento precoz, muchos niños asmáticos serán asintomáticos en la edad adulta. Por el contrario, la aparición precoz y la mayor frecuencia y gravedad de las crisis están relacionadas con la persistencia de asma en el adulto.

¿Y mientras tanto?

Podemos prevenir evitando factores predisponentes o desencadenantes:
- Fumar durante el embarazo.
- Exposición al tabaco y la polución.
- Bronquiolitis. No hay evidencia de que predispongan al asma alérgica si no hay predisposición genética, pero sí que aumentan la sensibilización. También está comprobado que en los niños alérgicos, las bronquitis de origen vírico son más intensas y de más duración que en los niños no atópicos. Esta “hiperactividad bronquial” persiste incluso después de haber tratado el asma y que estemos ante un niño “asintomático”. Un niño de 4 meses que tiene que ir a la guardería en noviembre, que ha manifestado dermatitis atópica los primeros meses y con antecedentes familiares de asma, es de sentido común que tiene probabilidades de sufrir bronquitis con sibilancias desde muy temprano y sería razonable tratar de atrasar unos meses la guardería.
- Antibióticos. Pueden avanzar la sensibilización y no son útiles en las crisis de asma. Los niños con bronquitis repetidas suelen estar hipertratados con antibióticos.
- Estrés materno y en el ambiente familiar.

No hay evidencia de que evitar el resto de factores disminuya la posibilidad de sufrir asma en el futuro. En los niños con dermatitis atópica, la leche parcialmente hidrolizada puede disminuir los brotes de eccema en los primeros meses, pero no influye en la evolución posterior de la alergia ni del asma. Solamente mejora la dermatitis si hay una alergia a las proteínas de la leche de vaca. Por lo tanto, no hay que retirar determinados alimentos ni de la madre ni del niño, ni evitar los posibles alérgenos. Incluso se ha demostrado un cierto efecto protector en caso de tener mascotas en casa antes de nacer el niño. Sí que hay una mejora si se evitan durante el tratamiento, una vez desencadenado el asma y demostrada la sensibilización al alérgeno.

Frutas y verduras

Foto: Stefano Chiarelli (vía Flickr)

Se habla mucho del beneficio que supone añadir a la leche prebióticos y probióticos. Parece ser que mejoran la dermatitis atópica. Actualmente se está estudiando la influencia de la dieta mediterránea en el desarrollo del asma, rinitis alérgica y dermatitis atópica. No hay resultados concluyentes. Sí que se piensa que es debido a la presencia de alimentos con alto contenido en antioxidantes y a la presencia de los ácidos grasos de cadena larga y los omega 3 y 6 en algunos alimentos de la dieta mediterránea (tomates, uvas, nueces, manzanas, algunas verduras).

Tratamiento preventivo:

En caso de que se ponga un tratamiento, es necesario que sea el mínimo posible para controlar los síntomas y no producir efectos secundarios.

Si el niño sufre menos de 4 – 5 episodios leves al año, no hay que poner tratamiento preventivo. Solamente se tratan las crisis.

En niños menores de 4 años, está muy discutida la utilidad de los corticoides inhalados versus la de los antileucotrienos para prevenir los ataques de asma. Según los estudios que se revisen los resultados son diferentes. Es posible que influyan intereses económicos por parte de la administración y por parte de los laboratorios. Lo que está claro es que ninguno de ellos modifican la evolución de la enfermedad. Solamente disminuyen las bronquitis de repetición. Puede ser que las sibilancias de repetición inducidas por virus sean más agradecidas a los antileucotrienos. La mayor parte de guías clínicas recomiendan en primer lugar el uso de corticoides inhalados.

La evidencia más positiva:

El asma es una de las enfermedades más estudiadas. Su diagnóstico y tratamiento están tan consensuados y son tan universales que cualquier pediatra está al día de la mayoría de avances en este tema. Seguro que sabrá orientar el caso de cada niño y adoptar las medidas adecuadas.

Tratamiento Asma

Foto: webmd.com

Aunque las bronquitis, las sibilaciones, los tratamientos con cámaras de inhalación, los corticoides orales o inhalados, las idas y venidas a urgencias asusten, preocupen y angustien a los padres, es muy probable que la mayoría de los niños mejoren después de los 3 años. Para el resto, hay tratamiento.

La dieta mediterránea, por su variedad, equilibrio y riqueza en antioxidantes, mucha vida al aire libre, lejos de la contaminación y sin tabaco alrededor, son medios de prevención al alcance de todos.

Bibliografía:

1. Alba Moreno F., Buñuel Alvarez C., Fos Escrivà E., Moreno Galdó A., Oms Arias M., Puig Congost M., Ridao Redondo M., Sanz Borrell L. Asma Infantil [En linia] Barcelona: Institut Català de la Salut, 2008. Guies de pràctica clínica i material docent, núm. 13 [URL disponible en: http://www.gencat.net/ics/professionals/guies/asma_infantil.htm]

2. Perdikidi Olivieri L. Metaanálisis de la evidencia a favor de la fórmula parcialmente hidrolizada, con un 100% de seroproteínas, para la prevención de enfermedades alérgicas. Evid Pediatr. 2011;7:20. Traducción autorizada de: Centre for Reviews and Dissemination (CRD). Meta-analysis of the evidence for a partially hydrolyzed 100% whey formula for the prevention of allergic diseases. Database of Abstracts of Review of Effects web site (DARE) [en línea] [fecha de actualización: 2011; fecha de consulta: 2011]. Disponible en: http://www.crd.york.ac.uk/CRDWeb/ShowRecord.asp?ID=12010001178.

3. Puebla Molina SF, Aparicio Sánchez JL. El retraso de la introducción de alimentos sólidos en la dieta del lactante no parece proteger de un posterior desarrollo de asma, rinitis alérgica y sensibilización a neumoalergenos y alimentos. Evid Pediatr. 2008;4:36

4. González de Dios J, Perdikidis Olivieri L. En recién nacidos con alto riesgo de atopia, la suplementación con prebióticos de la fórmula adaptada parece disminuir la aparición de dermatitis atópica. Evid Pediatr. 2007;3:11.

5. Castillo Laita JA, Torregrosa Bertet MJ y Grupo de Vías Respiratorias. Protocolo de Diagnóstico de Asma. El Pediatra de Atención Primaria y el diagnóstico de Asma. Protocolo del GVR (publicación P-GVR-1) [consultado dia/mes/año]. Disponible en:http://www.aepap.org/gvr/protocolos.htm

6. Gema 2009. Guía española para el manejo del asma. Disponible en http://www.gemasma.com

7. Global strategy for the diagnosis and Management of asthma in children 5 years and younger. Available at http://www.ginasthma.org

8. Martín Mateos MA, Enrubia M, Vallés A. Document de consenso sobre el diagnòstic i tractament de l’asma en el nen menor de 3 anys. Maig de 2008. Disponible a: http://www.hsjdbcn.org/portal/ca/web/vincles

9. Nancy E. Lange, Sheryl L. Rifas-Shiman, Carlos A. Camargo Jr., Diane R. Gold, Matthew W. Gillman, and Augusto A. Litonjua, Maternal dietary pattern during pregnancy is not associated with recurrent wheeze in children. J Allergy Clin Immunol. 2010 August ; 126(2): 250–255.e4.

10. Chatzi L, Apostolaki G, Bibakis I, Skypala I, Bibaki-Liakou V, Tzanakis N, Kogevinas M, Cullinan P. Protective effect of fruits, vegetables and the Mediterranean diet on asthma and allergies among children in Crete. Thorax 2007;62:677–683

11. Chatzi l, Torrent M, Romieu I, García –Esteban R, Ferrer C, Vioque J, Kogevinas M, Sunyer J. Diet, wheeze, and atopy in school children in Menorca, Spain. Pediatr allergy Immunol 2007, Sep; 18(6): 480-5.

◊ Herminia Villena es Licenciada en Medicina por la Universidad de Murcia  y especialista en Pediatría. Ejerce como Pediatra de Atención Primaria desde 1981. Desde noviembre de 1991 tiene plaza en el ABS Can Vidalet de Esplugues. Responsable de Formación continuada para Pediatras de la Subdirecció d’ Atención Primària Baix Llobregat Centre (Direcció d’Atenció Primària Costa de Ponent), desde 2009. En la actualidatd forma parte del equipo médico del proyecto “Para padres y madres” de la Fundació Roger Torné.

Tabaquismo y asma

Publicado el 22 de Mayo del 2013 en Artículos

Artículo que forma parte del monográfico “360º sobre Asma” y analiza la relación entre asma y tabaquismo. Escrito por la Dra. Herminia Villena, miembro del equipo médico de “Para padres y madres”.

Cuando me planteé escribir este artículo, lo primero que hice fue decidir que me confesaría ante los lectores: soy ex-fumadora, fumé durante el embarazo (siempre decimos que menos, puede ser, porque fumas a escondidas los cigarrillos que no confiesas) y seguí fumando después de nacer mi hijo. A los dos meses, ya empezó a pitar, tenía una bronquitis detrás de otra. Se agravaron a los 4 meses cuando lo tuve que llevar a la guardería. Eso sí, era un “silbante feliz”, pero solo se mantenía libre de síntomas en verano. Ni que decir tiene que yo seguía fumando, y muchas veces delante de él. Mi casa era muy pequeña, no tenía galería ni terraza y la cocina era minúscula. (La verdad es que tampoco “se llevaba” lo de fumar en la terraza). Dejó de tener bronquitis a los dos años y estuvo, desde entonces, sano y fuerte. No desarrolló asma posteriormente, porque es probable que no tuviera la predisposición, pero con el tiempo tendrá más tendencia a hacerse fumador, le costará más la deshabituación y tendrá más tendencia a padecer enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Sin embargo, dejé de fumar porque perdía visión y no me podía sacar el carnet de conducir. ¿Les suena de algo la historia? Deseo que los lectores fumadores (hombres y mujeres) comprendan que se puede hacer, que dejar de fumar es posible aunque cueste muchísimo. Pero si tienen hijos, éstos han de ser el motivo que les estimule para dejarlo.

En este artículo, hablaremos solo de tabaco y asma, pero en muchos otros, encontrarán más motivos para dejar el hábito tabáquico que les perjudica a ustedes y a todos los que le rodean. Creo que las campañas anti-tabaco han de ser agresivas, valientes. La ley antitabaco en España ha sido fundamental en este sentido.

Adolescentes fumadoras

Adolescentes fumadoras. Foto: nerissa's ring (vía Flickr)

Y tras este preámbulo necesario, pasemos a hablar de tabaquismo y asma en concreto. Comenzaremos por el tabaquismo activo del adolescente. Cada vez fuman antes los niños, no andaremos aquí con estadísticas. El adolescente asmático fumador tiene un asma más severa, más crisis, más estancias en urgencias y mayor necesidad de medicación de rescate. En comparación con los no fumadores, tiene peor calidad de vida. Si ha estado previamente expuesto al humo del tabaco en su hogar o durante el periodo de gestación, su función pulmonar previa ya estará alterada, por lo que los síntomas de asma se agravan y la respuesta al tratamiento es peor. Su adicción será muy fuerte e inmediata. Tendrá también tendencia a abusar de los aerosoles de rescate.

En las consultas de pediatría damos siempre consejos antitabaco. Si existe el riesgo de convertirse en fumador para todo adolescente, el adolescente asmático requeriría, si cabe, una mayor vigilancia. Pienso que, de alguna manera, deberíamos “concienciarlos”, como si fueran diabéticos o celíacos: Asumir que hay cosas que su cuerpo no puede tolerar. La motivación que puede tener un adolescente es de índole tan diferente de la que tiene el adulto que resulta difícil dar un consejo eficaz. A veces motiva más hablarles del mal aliento al dar un beso, por ejemplo, que algo más trascendental. De todas formas, el mejor consejo antitabaco y la mejor prevención, es que no se fume en el entorno familiar.

La Exposición al Humo del Tabaco (en adelante, EHT) durante la gestación y su relación con la aparición de asma ha originado numerosos estudios de investigación desde los años 80. Era difícil separar sus efectos durante el embarazo y en la etapa postnatal y primera infancia. Está clara la relación de la EHT durante la gestación con la disminución del desarrollo pulmonar, la aparición de sibilantes, mayor tendencia a bronquiolitis y aumento de las infecciones de vías respiratorias altas, otitis media con derrame y neumonías durante el primer año de vida, además de la influencia sobre el peso al nacer. En la década de los 2000, en estudios continuados durante años de miles de recién nacidos, se demostró, finalmente, la asociación con un mayor número de diagnósticos de asma después de los 7 años, de manera independiente de la exposición postnatal. Es importante decir que si la madre deja de fumar durante el embarazo, no se producen estos efectos nocivos. La magnitud de los mismos está relacionada con la cantidad de cigarrillos que fuma la madre al día: cuanto más fuma, peores son los efectos. Sin embargo, la disminución de cantidad no disminuye los efectos ni los anula. O sea, madres futuras: no fumen o dejen de fumar antes.

Exposición al humo del tabaco (EHT) durante la gestación

Exposición al humo del tabaco (EHT) durante la gestación

Hay otro efecto que se ha descubierto en la actualidad y del que queda mucho por investigar: la afectación en los genes. Hay que tener en cuenta que en el tabaco aparecen innumerables tóxicos, muchos de ellos ya investigados en catástrofes ambientales. Se sabe que estos tóxicos inducen modificaciones genéticas en el feto y que éste las transmitirá a la siguiente generación o generaciones. Ya existen trabajos específicos sobre el efecto del tabaco en los genes del feto y sobre la transmisión de estas modificaciones a la siguiente generación.

El efecto de la EHT después del nacimiento depende de la edad del niño. En la primera infancia se asocia a un mayor número de infecciones de vías respiratorias altas y bajas y al asma del lactante. La influencia es mayor si quién fuma es la madre. En etapas posteriores está claro que produce disminución de función pulmonar con alteración en la espirometría. Ha sido discutido si la EHT producía asma, ya que existe un componente genético de predisposición al asma. Se ha comprobado que, a igualdad de riesgo de padecer asma (Índice predictivo de asma), los niños con EHT, tienen mayor riesgo de padecer asma que los hijos de padres no fumadores. A su vez, la sensibilización a alergenos es más precoz, así como las manifestaciones de atopia. El mecanismo por el que se produce el asma en estos niños no se conoce bien. La prevalencia (nº de casos existentes en un momento dado) del asma en niños fumadores pasivos es mayor que en hijos de padres no fumadores. Los niños con asma y EHT padecen más crisis, éstas son más severas y acuden con más frecuencia a urgencias; tienen más episodios de sibilancias nocturnas y tos espasmódica. Aumenta el uso y abuso de los inhaladores de rescate. Si disminuye la EHT, los síntomas se hacen menos severos.

A parte del asma, se ha visto que los niños (y un poco más las niñas) fumadores pasivos, tienen dos veces más riesgo de desarrollar Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica que los no expuestos al humo del tabaco y más riesgo también que los adultos fumadores pasivos.

Pero los padres fumadores se preocupan hoy día de no fumar delante del niño. “Yo sólo fumo en la terraza”, “en casa no fumo”, “sólo fumo en la cocina con la campana encendida”… Y aquí tenemos al humo de “3ª mano”. Desde los años 90 se investiga este aspecto. Se empezaron a estudiar los niveles de cotinina en orina y los de nicotina en el pelo. Se vio que la cantidad de ambas disminuía si se fumaba tratando de proteger al niño de la EHT, de tal manera que los hijos cuyos padres fumaban en su presencia tenían mayor contenido (3 a 8 veces mayor) que los que fumaban en la terraza o fuera de casa, pero en éstos el contenido era de 5 a 7 veces más alto que en los hijos de padres no fumadores. El tratar de proteger del humo no es suficiente. Es decir, no fuméis si tenéis hijos. Mi experiencia personal en la actualidad, lo que he percibido en la consulta, es que los niños con asma se controlan mucho peor si los padres son fumadores, confiesen o no fumar delante de ellos.

Exposición al humo del tabaco (EHT) después del nacimiento

Exposición al humo del tabaco (EHT) después del nacimiento

La puesta en práctica actual de todas las medidas antitabaco está modificando parte de la vida cotidiana de los fumadores activos y pasivos. Estamos empezando a disfrutar de la comida sin humo en los restaurantes, incluso los fumadores se han percatado de ello. En las reuniones de amigos, ya no preguntan si pueden fumar, simplemente desaparecen “para echar una caladita”. Ya hay estudios en los que se observa, efectivamente, una modificación del estilo de vida en el hogar debido a las prohibiciones de fumar en lugares públicos. No se trata de prohibir fumar en casa, sino de que los fumadores dejen de sentirse perseguidos y empiecen a experimentar las ventajas de no fumar.

Bibliografia consultada:

1. Sam Pattenden, Temenuga Antova, Manfred Neuberger, Bojidar Nikiforov, Manuela De Sario, Leticia Grize et alts. Tobacco Control 2006;15:294–301

2. American Academian of Pediatrie. Committee on Environmental Health, 1996 to 1997. Environmental Tobacco Smoke: A Hazard to Children. Pediatrics 1997; 99 (4): 639-642

3. Joseph R. DiFranza, C. Andrew Aligne and Michael Weitzman. Prenatal and Postnatal Environmental Tobacco Smoke Exposure and Children’s Health. Pediatrics 2004;113;1007-1015

4. R.G. Suárez López de Vergara.  Hablemos de… Tabaquismo en el niño. An Pediatr Contin. 2012;10(2):115-9

5. M.T. Asensi Monzó y M.I. Moneo Hernández. Hablemos de… Educación en el niño con asma An Pediatr Contin. 2012;10(1):59-63

6. M. Ian Gilmour, Maritta S. Jaakkola, Stephanie J. London, Andre E. Nel, and Christine A. Rogers. How Exposure to Environmental Tobacco Smoke, Outdoor Air Pollutants, and Increased Pollen Burdens Influences the Incidence of Asthma. Environ Health Perspect 114:627–633 (2006)

7. M. Kabesch, S. Michel, and J. Tost. Epigenetic mechanisms and the relationship to childhood asthma. Eur Respir J 2010; 36: 950–961

8. Fernando D. Martinez. New insights into the natural history of asthma: Primary prevention on the horizon. J Allergy clin immunol 2011;128 (5):939-45

9. Suzy A. A. Comhair et alts. Detrimental Effects of Environmental Tobacco Smoke in Relation to Asthma Severity. Artículo de acceso libre disponible en PLoS ONE | www.plosone.org

10. G E Matt, P J E Quintana, M F Hovell, J T Bernert, S Song, N Novianti et alts. Households contaminated by environmental tobacco smoke: sources of infant exposures. Tobacco Control 2004;13:29–37

11. Artículos publicados en el Blog Inspira. Fundació Roger Torné:

- La exposición a productos químicos en el útero tiene efectos en la salud de por vida. Entrevista a Brenda Eskenazi. Publicado por Anna Boluda el 4 de octubre del 2011.
- Philipe Grandjean: “Algunos contaminantes pueden promover el desarrollo del asma”. Gloria Valdivia. Coordinadora del Proyecto Inspira. Publicado en Junio de 2011.
- Tabaquismo de tercera mano: el riesgo no se acaba cuando se apaga el cigarrillo. Anna Boluda. Periodista. Publicado en Enero de 2011.

12. Artículos publicados en  www.parapadresymadres.com. Fundació Roger Torné:

- Tabaquismo activo. Mª Carmen Pérez Alonso. Médico de familia. Publicado en abril de 2010
- Tabaquismo pasivo. Mª Carmen Pérez Alonso. Publicado en abril de 2010.

Obesidad y asma

Publicado el 22 de Mayo del 2013 en Artículos

Artículo que forma parte del monográfico “360º sobre Asma” y analiza la relación entre asma y obesidad. Escrito por la Dra. Herminia Villena, miembro del equipo médico de “Para padres y madres”.

Obesidad y asma

Foto: alertadigital.com

Las prevalencias del asma y la obesidad han tenido un aumento casi paralelo en las últimas décadas. ¿Existe alguna relación entre estas dos enfermedades? ¿Puede una ser causa de la otra? ¿El asma agrava la obesidad o es la obesidad la que empeora el asma? ¿Pueden haber aumentado paralelamente sin que tengan nada que ver entre ellas?

Ya hemos hablado en otras muchas ocasiones del incremento de casos de asma. El aumento de la obesidad es debido a un desequilibrio  entre la ingesta calórica y el gasto energético. Ni el tiroides, ni la constitución, ni el estrés, ni el metabolismo lento tienen relación, en la inmensa mayoría de los casos, con el aumento de la obesidad. Se come más comida de peor calidad y la ausencia de actividad física juega un papel importante.

Hay varios hechos evidentes y demostrados a través de estudios de población infantil que han sido publicados en los últimos años:

· La obesidad precede y predice el asma. Es decir, los niños obesos tiene más probabilidad de sufrir asma en un futuro. Las niñas obesas o con sobrepeso, entre los 6 y 11 años, tienen mucho más riesgo de padecer asma que los niños obesos de la misma edad, independientemente de su actividad física y su condición alérgica. En el adulto, el riesgo es el mismo para hombres y mujeres obesos, y siempre mayor que en los no obesos. Los adultos con sobrepeso tienen doble riesgo de padecer asma y los obesos 2,7 veces más riesgo. La obesidad se relaciona, además, con un peor control del asma: los obesos con asma, precisan más broncodilatadores de rescate, responden peor a los corticoides inhalados, tienen con más frecuencia sibilantes, tos nocturna, peor calidad de sueño, más frecuencia de sibilantes por esfuerzo, y las estancias hospitalarias son más frecuentes y duraderas que las de los asmáticos no obesos. Sin embargo, hay dudas sobre si se desencadena un asma más severa por el hecho de ser obeso.

· La reducción del peso mejora el asma. Funciona como fenómeno dosis-respuesta. A más peso, asma más grave. Al disminuir el peso, disminuyen los síntomas de asma. Mejora la función pulmonar. Sin embargo, no mejora la hiperreactividad bronquial, ni la rinoconjuntivitis alérgica ni la dermatitis atópica. La obesidad actuaría como un desencadenante y agravante más en el asma alérgica.

· Los niños con asma realizan menos actividad física de la recomendada. Existe una relación entre menor actividad física, asma y obesidad. Los padres de los niños con asma tienen una opinión negativa sobre la actividad física.

Foto: Bebesymas

Foto: Bebesymas

Pero, ¿podemos decir entonces que la obesidad puede ser causa  de asma? La mayoría de estudios, incluso algunos con cohortes de miles de niños, son estudios transversales (estudio de  una población o muestra de población en un momento dado), por eso es difícil demostrar qué sucede primero. Sin embargo, estudios longitudinales (seguimiento de una población durante un tiempo) sugieren que la obesidad precede al asma.

Hay diversas hipótesis para explicar esta relación:

· La obesidad  produce una alteración de la función pulmonar por sobrecarga al disminuir los volúmenes pulmonares.

· La obesidad produce un aumento de reflujo gastroesofágico y éste se ha demostrado que produce hiperreactividad bronquial.

· Se dice que la obesidad es un estado “pro-inflamatorio” y que en el tejido graso se encuentran sustancias iguales o semejantes a las que se hallan en el asma: citoquinas, interleukinas, leptina, adipoleptina, etc.

· Genética: se han identificado zonas comunes al asma y la obesidad en el genoma humano. Dentro de los mismos cromosomas, habría también zonas específicas para el asma y la obesidad.

· Influencia hormonal: en la obesidad hay un aumento de estrógenos que retrasan la pubertad en el hombre y la adelantan en la mujer. Las adolescentes obesas tienen más riesgo de padecer asma. La obesidad y el asma son más frecuentes en las niñas con menarquía (primera regla) más temprana.

· Influencia de la dieta: Los antioxidantes disminuyen la prevalencia del asma. Mujeres adultas con dieta rica en fruta y verdura tienen menor prevalencia de asma.

· Peso al nacimiento. Tanto el bajo peso como el alto para la edad gestacional, están relacionados con un aumento de asma. Se le ha denominado “programación fetal”

Una vez repasados los factores que pueden relacionarse con la obesidad y el asma, ¿qué podemos hacer para evitar la curva exponencial  de crecimiento de estas dos enfermedades? Hay factores causales sobre los que no se puede influir, pero otros son susceptibles de cambiar:

· Fundamental: dieta mediterránea. No nos cansaremos de decirlo. Rica en frutas y verduras y por tanto, rica en antioxidantes. Tenemos el aceite de oliva que  puede substituir a los ácidos grasos trans de las margarinas. Previene la obesidad y el asma. La dieta rica en vitamina A y C previene la sensibilización alérgica. La dieta mediterránea previene además la obesidad por su alto contenido en fibra. La comida rápida es rica en grasas saturadas y tiene un alto contenido calórico y es baja en antioxidantes, por lo que favorece el asma y la obesidad.

Foto: Blog "Gimnasio, salud e imagen"

Foto: Blog "Gimnasio, salud e imagen"

· Practicar ejercicio aeróbico. Es decir, al aire libre. Es el mejor, para los niños con asma. No hay que tener miedo al ejercicio aunque se tenga asma. Se trata de iniciar la actividad física de una manera progresiva, para ir adaptándose. Hay niños que sufren un asma de esfuerzo y es posible que necesiten un entrenamiento gradual. También existen tratamientos para este trastorno: Se ha probado la eficacia de los antileucotrienos y de broncodilatadores de acción rápida antes del ejercicio (ya que después de desencadenar la crisis por el esfuerzo no son efectivos). El asmático debe realizar una actividad física regular, si no, favorecemos el sedentarismo y la obesidad. El niño asmático no debe ser un inválido. A veces vienen padres a pedirme certificados para que su hijo no haga gimnasia. Es un error. Se debe adaptar graduando las carreras o los deportes que impliquen resistencia. Hay una prueba en el instituto que consiste en dar vueltas al patio corriendo hasta que no pueden más, con un mínimo de vueltas “para aprobar”. El “pundonor” del niño o niña puede jugarles una mala pasada. En este caso, se debería avisar al profesor para que no fuerce al principio a los niños con asma y se vayan entrenando poco a poco. Igual sucede con los deportes de competición.

· Respecto al asma y las piscinas, ha habido controversia y aun no está resuelta la cuestión. En general, se sabe que la natación mejora la función pulmonar. Solo algunos niños, sin embargo, no toleran el ambiente húmedo de las piscinas cubiertas, o bien, no les van bien las altas concentraciones de cloro. No se debe contraindicar la natación a los niños con asma. Se debe recomendar. Si se demuestra luego una intolerancia se puede dejar y cambiar por otra actividad deportiva.

En general, existe una preocupación en la comunidad médica por la relación entre obesidad y asma. Consultando artículos me he encontrado que se trata en todo el mundo, desde Irán y Turquía hasta Corea o Taiwán, pasando por Latinoamérica o Estados Unidos, Canadá o Europa. La comida rápida, el sedentarismo, mucho tiempo viendo la tele o jugando con la videoconsola, y que fumen los progenitores en casa es un cuadro, por desgracia, muy común y más frecuente en clases desfavorecidas cultural y económicamente. Los anuncios de TV no contribuyen en su mayoría a mejorar la situación. Sería fundamental abordar campañas institucionales de educación sobre estos dos problemas tan prevalentes. En este sentido,  la campaña en TV de las 5 raciones “de colores” al día y la de los Desayunos saludables en las escuelas tienen una enorme importancia porque están calando bastante en la sociedad.

Bibliografía (más…)

Necesidad de controlar las condiciones ambientales que vive la infancia

Publicado el 22 de Mayo del 2013 en Artículos

Primero de los artículos del monográfico “360º sobre Asma” que serán publicados en Inspira a lo largo de los próximos días, con motivo de la celebración del Día Mundial del Asma el 7 de mayo de este mes, escritos por pediatras del Grupo de Vías Respiratorias de la AEPap. En esta primera entrega, el Dr. Manuel Praena expone la influencia de la contaminación en la función respiratoria y qué podemos hacer para minimizar su impacto.

Foto: Exposición Aire de la Fundació Roger Torné

Foto: Exposición Aire de la Fundació Roger Torné

¿Estamos preocupados realmente por la salud respiratoria de la infancia?

La contaminación atmosférica debería ser una preocupación de todos debido a la universalidad de la exposición humana. Tanto la calidad del aire en interiores como al aire libre contribuyen sustancialmente a la carga del asma y otros problemas respiratorios en los niños. Los médicos asisten a los niños con problemas respiratorios con una frecuencia mayor que cualquier otro problema de salud crónico. Además, los niños son más propensos a ser hospitalizados por problemas respiratorios que personas de otras edades. La incidencia de asma en la infancia  ha aumentado en los últimos años en España, como han mostrado las dos sucesivas fases del estudio ISAAC realizado en España. El estudio ISACC ha puesto de manifiesto que el asma ha empeorado en frecuencia e intensidad en los niños de 6 a 7 años de edad. En España se han promulgado leyes que  han conseguido mejorar en gran medida la contaminación de interiores en relación al humo del tabaco, sin embargo en cuanto a la contaminación exterior aún hay grandes deficiencias y queda mucho por hacer. (más…)

Derechos de los niños con asma: podemos mejorar su calidad de vida

Publicado el 22 de Mayo del 2013 en Artículos

Artículo de la serie 360º sobre Asma que se publicará en Inspira a lo largo de los próximos días, con motivo de la celebración del Día Mundial del Asma el 7 de mayo. Esta serie ha contado con la colaboración del Grupo de Vías Respiratorias de la AEPap. En esta segunda entrega, la pediatra Dra. Águeda García, expone los derechos de los niños y niñas con asma y cómo contribuir a que se cumplan.

Juegos al aire libre en Respiro

Juegos al aire libre en Respiro

Los niños con asma tienen derecho a llevar una vida activa y saludable y poder practicar el deporte y los juegos que deseen. Aunque, de momento, esta enfermedad no tiene cura y durará toda la vida, puede ser controlada con un conjunto de medidas muy eficaces. Entre el momento en que se emite el diagnóstico de asma y el momento en que se controla de la manera adecuada, hay mucho que aprender y mucho que hacer. Controlar el asma puede llevar algo de tiempo y energía, ¡pero el esfuerzo vale la pena!

Todo niño a quien se le haya diagnosticado asma, así como su familia, tienen derecho a recibir información sobre su enfermedad, sus síntomas, los factores que la desencadenan y los medicamentos más adecuados para su control, así como la forma de utilizarlos, ya que las medicinas más comúnmente empleadas para el tratamiento del asma son presentadas en inhaladores. Es conveniente usar un lenguaje claro para que entiendan lo que le pasa, y emplear los medios materiales disponibles más útiles en cada caso. Así mismo, tienen derecho a ser escuchados y a que sus opiniones sean tenidas en cuenta a la hora de plantear la forma de manejar la enfermedad.

Una vez realizado el diagnóstico de la enfermedad, todo niño con asma tiene derecho a un plan de tratamiento personalizado para ayudarle a controlarla,  diseñado por su médico  y  consensuado con su familia y el mismo, en la medida de sus posibilidades, con el fin de que puedan tener un papel activo y responsable en el manejo de la enfermedad que contribuya a disminuir las visitas al médico y al hospital. Muchas cosas son más sencillas cuando se tiene un plan, y la lucha contra el asma no es la excepción. Este plan constará de una serie de instrucciones escritas que incluirán información acerca de los medicamentos que el niño debe usar, cuales son y cuándo debe tomarlos, también sobre cómo evitar los agentes o situaciones que desencadenan sus síntomas, como reconocerlos y cómo actuar ante una crisis de asma, y cuando solicitar ayuda médica de urgencia. También es conveniente asegurarse de que todas las personas que cuidan al niño conozcan este plan y puedan seguirlo.

Aire acondicionado

Aire acondicionado

Los niños con asma tienen derecho a que el aire que respiran, tanto en su  hogar como en la calle, esté lo más libre posible de los agentes que son capaces de provocar problemas respiratorios y crisis de asma. Además de los alérgenos (sustancias orgánicas que causan reacciones alérgicas) como los ácaros del polvo doméstico, la caspa y la saliva de los animales, el moho y los pólenes, el aire del interior de los hogares puede contener irritantes como el tabaco, el humo de la leña, perfumes y productos de limpieza. En el exterior, es bien conocido que la contaminación del aire es un importante factor de riesgo de problemas respiratorios y también puede entrar en la casa. Los agentes o situaciones que desencadenan síntomas de asma son diferentes para cada niño y pueden variar según las estaciones y a medida que éste va creciendo, siendo importante averiguar cuáles son en cada persona. En ocasiones, identificarlos  puede requerir tiempo y un trabajo de detective, pero una vez que se identifica el patrón que siguen los síntomas del niño, muchos se pueden evitar con medidas de control ambiental. Es conveniente también que los niños con asma, en la medida que sea posible, conozcan los factores que pueden desencadenarla y aprendan a evitarlos. Mejorar la calidad del aire en el interior del hogar con medidas tan sencillas como no fumar en el domicilio,  mantener la casa limpia, seca y ventilada y utilizar, si es posible, el aire acondicionado, especialmente durante los días en los que los niveles de polen o de contaminación ambiental sean altos, contribuirá a que los niños con asma se sientan bien en su domicilio. En general, todas las iniciativas destinadas a mejorar la calidad del aire que respiramos favorecerán la salud de la población infantil y ayudaran a que los niños con asma puedan jugar y hacer deporte al aire libre más seguros.

La escuela ocupa una gran parte del tiempo en el día a día de los niños por ello los niños con asma tiene derecho a estudiar en una escuela donde todos los que trabajen en ella tengan unos conocimientos básicos sobre esta enfermedad. También es conveniente que conozcan una serie de medidas que ayudan a prevenir los síntomas y las crisis de asma en el horario escolar, y en el caso que se produzcan, que sepan cómo actuar. La participación y colaboración del colegio como entidad y del profesorado, unida a la de los  padres y el propio niño son fundamentales para mantener controlada la enfermedad. Los padres deben informar al centro escolar y al profesor encargado de la enfermedad de su hijo y entregar las normas del tratamiento, preferiblemente por escrito, incluyendo los consejos en caso de tener síntomas. Es conveniente que el profesorado tenga una ficha de datos básicos de cada niño con asma, con el teléfono de sus padres, la medicación que usa habitualmente si tiene síntomas y con el teléfono al que solicitar asistencia médica o el lugar al que acudir en caso de necesidad. Esta información debe ser conocida también por el profesorado de educación física ya que  no hay ningún motivo para que los niños con asma dejen de asistir a las clases de gimnasia o de practicar otro tipo de actividad física, siempre que se adopten las precauciones adecuadas, de acuerdo con las indicaciones médicas, con el fin de tener controlada la enfermedad.

Foto: Guía "Mi asma y yo" de Escuela de Pacientes

Foto: Guía "Mi asma y yo" de Escuela de Pacientes

Los niños con asma tienen derecho a aprender lo más que puedan sobre su enfermedad y la forma de controlarla para poder cuidarse ellos mismos, y para poder colaborar con su médico, sus padres y maestros en la toma de decisiones sobre el manejo de su asma. Es un hecho: las personas qué más aprenden acerca del asma son las que mejor lo controlan. Para los niños, los padres o las personas interesadas en saber más sobre esta enfermedad existen páginas web como:

· Respirar
· Escuela de Pacientes
· Para padres y madres

Estas páginas están elaboradas por personal sanitario y contienen información sobre el asma explicada de forma cercana y accesible, así como videos, y folletos informativos. También ofrecen la posibilidad de ponerse en contacto con grupos de apoyo y conocer a otras personas para compartir experiencias, estrategias y consejos útiles en el manejo de esta enfermedad.

Por último, los niños con asma tienen derecho a un futuro en el que esta enfermedad se pueda curar.

◊ Dra. Águeda Garcia Merino es Pediatra de Atención Primaria en el Centro de Salud Vallobín-La Florida de Oviedo (Asturias) y miembro del Grupo de Vías Respiratorias de la AEPap.

Asma e información medioambiental del paciente

Publicado el 22 de Mayo del 2013 en Artículos

Artículo de la serie 360º sobre Asmaque se publicará en Inspira a lo largo de los próximos días, con motivo de la celebración del Día Mundial del Asma el 7 de mayo. Esta serie ha contado con la colaboración del Grupo de Vías Respiratorias de la AEPap. En esta entrega, el pediatra Dr. José Antonio Castilla habla de la necesidad de los pacientes de asma de acceder a una información medioambiental fiable para poder evitar los desencadenantes del asma.

Desencadenantes del asma. Foto: AEPap

Desencadenantes del asma. Foto: AEPap

En el asma los síntomas se producen como respuesta a una serie de factores llamados desencadenantes, que están en el medio ambiente  donde respira el paciente. Por eso es conveniente conocerlos para evitarlos. El acceso a una información medioambiental fiable es prioritario para el paciente y su familia con objeto de  establecer las medidas de evitación oportunas. En este documento  mostramos los factores desencadenantes más importantes y como evitarlos

Los desencadenantes del asma

Los preescolares tienen como principal desencadenante a las infecciones respiratorias víricas. En el escolar y adolescente toman preponderancia los aeroalérgenos; sin olvidar el ejercicio. La exposición al humo del tabaco y la contaminación del aire afecta a todos.

Los virus respiratorios son los que con más frecuencia desencadenan síntomas de asma en todas las edades y en los niños menores de dos años causan episodios de sibilancias graves (virus respiratorio sincitial, rinovirus, bocavirus). Estos virus tienen un patrón estacional característico produciendo epidemias en los meses  de septiembre a abril.

¿Podemos evitar las infecciones respiratorias? Es difícil porque la transmisión de estas infecciones es alta en los meses fríos al convivir en ambientes cerrados. No obstante es de utilidad la lactancia materna, ventilar el aire de las habitaciones, evitar aglomeraciones como centros comerciales, mantener un ambiente libre de humo de tabaco, lavarse las manos con frecuencia y evitar, en lo posible el contacto con personas resfriadas.

  • El ejercicio

Puede desencadenar una crisis de asma sobre todo si el asma no está bien controlada, no obstante hay que tener presente que los deportes que se realizan en ambientes con aire frío y seco o contaminados (por humos del tráfico o de la industria) tienen más probabilidad de producir síntomas.

Como medidas de evitación de los síntomas por ejercicio se aconseja tener el asma bien contralada,  no hacer deporte durante una crisis, antes del ejercicio realizar calentamiento, respirar por la nariz tener las fosas nasales despejadas y respirar utilizando adecuadamente la nariz y la boca. Conviene no hacer ejercicio los días con altos niveles de ozono o alto contenido de polen si se tiene alergia. El  asma inducido por ejercicio  puede prevenirse inhalando 10 minutos antes del ejercicio broncodilatadores de acción corta (salbutamol, terbutalina).

  • Los aeroalérgenos

Los aeroalérgenos son sustancias que  entran en las vías respiratorias  provocando una  respuesta del organismo llamada reacción alérgica.  Los más frecuentes son los ácaros del polvo,  pólenes de plantas, epitelios de animales (gato, perro, hámster, cobaya, conejo, caballo, vaca) y hongos de la humedad (alternaria, cladosporium.  Las pruebas alérgicas sirven para identificarlos

Los ácaros del polvo doméstico  son los aeroalérgenos más frecuentes como desencadenante de asma, rinitis y conjuntivitis alérgica. Viven en el colchón y almohada, alfombras, cortinas, peluches. Como medidas de evitación, se propone el uso de fundas antiácaros (colchón y almohadas),  limpieza con aspiradora, retirar del dormitorio alfombras, moquetas, cortinas y peluches que acumulen polvo y reducir la humedad ambiental (no usar humidificadores).

Pólenes. Foto: euroallergy.com

Pólenes. Foto: euroallergy.com

Los pólenes de árboles, arbustos, gramíneas y malezas son los segundos alérgenos más frecuentes en la alergia respiratoria. Son de exterior. Cada persona suele sensibilizarse a los pólenes de la zona donde vive. Cada árbol o planta tiene una época concreta de polinización.

El ciprés poliniza desde enero a junio, el abedul y el platanero de sombra de marzo a mayo. En el mes de abril comienza a florecer el olivo, siendo máxima su polinización en mayo y junio. Luego polinizan las gramíneas salvajes (grama, hierba timotea, dáctilo, espiguilla, etc.) y las cultivables (avena, cebada, centeno, trigo, maíz. Los pacientes polisensibilizados a varios pólenes de árboles, gramíneas y malezas pueden notar síntomas antes de la primavera y no dejar de tenerlos hasta el final del verano o inicio del otoño. Si sólo están sensibilizados a un tipo de polen tendrán síntomas estacionales (mientras dure la polinización). Hay algunas diferencias en la polinización según las diferentes zonas de la península ibérica en la que interviene también las condiciones climatológicas (las frecuentes lluvias limpian el polen atenuando el problema). Cada persona debe conocer el polen que le hace daño e informarse de la situación en el medio ambiente.

La Red Española de Aerobiología publica los niveles de  concentración polínica a nivel local. A través de esta información sabrá cuándo el riesgo es mayor y así poder extremar las precauciones para evitar los síntomas. La información está disponible en teletexto,  prensa  e internet. Se debe evitar las actividades al aire libre los días de máxima polinización (días ventosos, secos y soleados), viajar con las ventanillas del coche cerradas, el aire acondicionado con filtro de polen, cerrar las ventanas del dormitorio por la noche y  utilizar gafas de sol.

Entre los animales, el epitelio de gato es muy sensibilizante y a continuación le sigue el del perro. Producen síntomas perennes que pueden durar meses tras retirar la mascota del domicilio. En caso de alergia lo ideal es retirar la mascota del domicilio. Si no es posible: disminuir el contacto con la mascota, manteniéndola fuera del dormitorio y de las habitaciones comunes, lavarla semanalmente,  retirar alfombras y moquetas que acumulan residuos orgánicos.

La Alternaria (perteneciente a los hongos) es un alérgeno de exterior. Crece en sustratos del suelo del bosque, madera podrida, compost, etc. Necesita una humedad entre el 75 y 90%,  y desencadena síntomas en días de humedad.

Conviene evitar ambientes húmedos como bodegas y graneros, el contacto con hojas o maderas en descomposición. Se deben ventilar las habitaciones húmedas o cerradas, evitar manchas de humedad, evitar humidificadores y  limpiar los filtros de aire acondicionado.  No tener plantas de interior de mucho riego.

  • La contaminación del aire interior: el humo del tabaco

Tabaco en el interior. Foto: CNPT

Tabaco en el interior. Foto: CNPT

Todos deberíamos poder vivir en un ambiente libre de humo de tabaco. El humo de tabaco en niños y adolescentes produce deterioro de la función pulmonar y contribuye a la persistencia y mal control del asma. El tabaquismo materno está relacionado con el síndrome de Muerte Súbita del Lactante, retraso del crecimiento intrauterino, desprendimiento de placenta, prematuridad y reducción de la función pulmonar en lactantes. Aunque se han dictado normas para proteger la infancia del humo del tabaco en lugares públicos, no es suficiente porque dichas normas no se pueden aplicar en los domicilios de los fumadores. Por eso a las madres y padres fumadores se les debe informar de los riesgos y proponerles estrategias de abandono del hábito tabáquico. A los preadolescentes y adolescentes proporcionarles mensajes de prevención del consumo de tabaco y asesoramiento para ayudarles a dejar de fumar.

  • La contaminación del aire exterior

Tiene consecuencias nefastas en la salud humana.  Los niveles altos de contaminación del aire aumentan los casos de personas  que enferman y mueren por problemas respiratorios. Los niños que viven cerca de carreteras con mucho tráfico tienen más probabilidad de tener asma. Las emisiones de diesel agravan el asma. La contaminación de los espacios de interior puede tener un efecto más grave en el asma que la exposición a contaminantes atmosféricos de exterior.

La OMS recomienda reducir de manera significativa los niveles de ozono, óxido de nitrógeno y sobre todo partículas en suspensión, provenientes en su mayoría de vehículos con combustibles fósiles.

La legislación española es clara sobre los niveles de contaminación en las ciudades y la necesidad de informar a la sociedad, sin embargo la realidad es que casi nadie se informa de los niveles de contaminación que hay en su ciudad viviendo de espaldas a un problema de salud pública grave. Los medios de prensa sólo se hacen eco de los niveles de contaminación cuando el aire de las ciudades se hace irrespirable. Como ciudadanos tenemos el derecho y la obligación de estar informados de estos niveles de contaminantes en nuestras ciudades

Bibliografía

García-García ML, Calvo C, Falcón A, Pozo F, Pérez-Breña P, De Cea JM et al. Role of emerging respiratory viruses in children with severe acute wheezing. Pediatric Pulmonology 2010; 45(6): 585-91.

Castillo JA.  Uso racional de las pruebas diagnósticas: la exploración del niño alérgico.  Form Act Pediatr Aten Prim 2009; 2(1): 42-49. E Disponible en url:  www.fapap.es/numero-actual?id=3

Moneo Hernández I, Forés Catalá A, Esteller Carceller M. Tabaquismo: papel del Pediatra de Atención Primaria. Disponible en: http://www.aepap.org/grupos/grupo-de-vias-respiratorias/protocolos-del-gvr

Annesi-Maesano I, Hulin M, Lavaud F, Raherison Ch, Kopferschmitt Ch, de Blay F et al. Poor air quality in classrooms related to asthma and rhinitis in primary schoolchildren of the French 6 Cities Study. Thorax 2012; 67: 682-8,

Medio ambiente y asma. Disponible en Respirar. http://www.respirar.org/Observatorio/medio-ambiente-y-asma.html (Fecha de acceso 14-04-2013)

◊ Dr. José Antonio Castillo Laita es Pediatra de Atención Primaria en el Centro de Salud de Fuentes de Ebro (Zaragoza), del Servicio Aragonés de Salud y miembro del Grupo de Vías Respiratorias de la AEPap.