Lista de artículos con la etiqueta ‘contagio’

Resfriado bebé 5 meses

Publicado el 3 de Mayo del 2012 en Consultas

Consulta:
Mi bebé de 5 meses está con constipado, se está resolviendo aparentemente bien con lavados nasales. Hoy parece que no ha presentado tanto moco. Mi duda es que estamos todos en casa con síntomas y el último en empezar ha sido mi padre que se encuentra con un cuadro catarral y mucho malestar. ¿Puede el bebé volver a contagiarse o ya queda protegido? Supongo que se tratará del mismo cuadro aunque cada uno lo hemos expresado de una manera. Empezó mi madre hace dos semanas casi, luego mi bebé hace casi una semana, mi hermana y mi marido tres días más tarde y hace dos días mi padre. Yo parece que me he librado. ¡Gracias!

Respuesta:

Siempre que contestamos alguna pregunta sobre trastornos agudos, suponemos situaciones ya que ni siquiera estamos a la cabecera del enfermo. Si en pediatría, viendo al niño en la consulta, siempre decimos “actualmente…â€, puede ser que…, vigile si…, etc, imagínese tener que pronunciarnos sobre algo que se interpreta y después se nos comunica. Así que esta respuesta no se puede tomar nunca al pie de la letra. Puede ser que le sirva de orientación, pero nunca será igual que una visita médica.
Si su bebé ha mejorado con remedios caseros y está bien, no se ha de preocupar. Efectivamente, es posible que sea el mismo virus el que ha afectado a toda la familia. El periodo de incubación de estos virus es variable. Suele ser de 3-5 días, una semana. A veces incluso menos: no es raro aquello de “coger frío y resfriarse†casi enseguida. También puede llegar a ser más largo, como es el caso de los adenovirus o mucho más largo como la hepatitis. El caso de su familia es bastante típico y puede tener usted razón al decir que se manifiesta de diferente manera según cada persona. En una persona mayor puede ocasionar más molestias incluso complicaciones. También en un bebé en invierno, es más fácil que se complique con bronquitis o bronquiolitis.
Respecto a que se contagie de nuevo, depende de si ha “tenido tiempo de “fabricar†sus defensas. A veces, se producen recaídas o infecciones. Como muchos de los resfriados que cogen los niños se parecen, muchas veces es difícil de saber si es el mismo que ha reinfectado o es otro que se aprovecha de “pillar descuidadas a las defensasâ€. Tenga en cuenta además, que en contra de lo que se supone habitualmente, un resfriado puede durar hasta 10 días. En la fase final el moco se espesa a veces y se hace verdoso. Eso no implica complicación. Como decíamos en un artículo de esta sección, un niño puede tener varios resfriados al año, a veces se agrupan y alarman más. Si el niño asiste a guardería, se suelen multiplicar.
Si el niño tiene buen estado general, no ha de alarmarse porque se resfríe mucho. Su sistema inmunitario irá formándose y se fortalecerán sus defensas. No lo tenga encerrado todo el tiempo, sáquelo a pasear, cuidando los cambios bruscos de temperatura. No deje que se fume en casa.
Acuda a su médico si empeora el estado general, si hay llanto inconsolable, si aparece dificultad respiratoria o si rechaza el alimento. La fiebre constituye una respuesta frente a la infección. Aunque sea alta y motivo de consulta, no siempre implica gravedad.

Guardería y salud infantil

Publicado el 14 de Diciembre del 2011 en Artículos

Guardería

Foto: Scott & Elaine van der Chijs (vía Flickr)

“¿Es buena la guardería para los niños?â€. “¿A qué edad puede ir mi hijo a la guardería?â€. “¿Por qué se resfría tanto mi hijo?â€. “¿No tendrá falta de defensas?â€. “Si se resfría tanto, ¿sale a cuenta llevarlo a la guardería?â€. “Es que no los cuidan. Salen al patio sin abrigarse…â€. “Están todos con mocos… pero lo tengo que llevar al cole, aunque esté enfermo, porque tengo que ir a trabajar…â€. “¿Todo esto se hará crónico?â€

Todas estas preguntas y reflexiones son un hecho común en la consulta de pediatría. La mayoría no se pueden responder taxativamente. Hace muchos años que se investiga sobre este tema y todavía es difícil sacar conclusiones.

En primer lugar, hay una cuestión evidente para mí: todos los gobiernos de los diferentes países deberían legislar la protección de la maternidad para que cualquier mujer pudiera cuidar a su bebé hasta los dos años, tanto si trabaja como si no. En España, con los 4 meses de baja laboral por maternidad, más las vacaciones que se suman a este periodo, cuando se puede, y las horas de lactancia (quien las tiene), etc., el tiempo es tan exiguo que obliga a los padres a buscarse la vida para poder encontrarle un sitio al niño. Los abuelos (quien los tiene), se convierten en unos segundos padres a pesar de ser demasiado mayores o incluso estar trabajando todavía… Y otra cosa, ¿quién encuentra un â€canguro†de garantía? ¿Y si es una familia monoparental? Por tanto, considero que la guardería es una necesidad social, pero no imprescindible para todos.

Una visión panorámica: Imaginemos que tenemos un niño de 4-5 meses en la guardería. Veremos con qué dificultades se encontrará. ¿Tendrá muchas carencias? ¿Qué beneficios puede proporcionarle la guardería? (más…)

Que no cunda el pánico: los virus nos hacen más fuertes. Entrevista a las Dras. Villena y González

Publicado el 27 de Enero del 2011 en Artículos

En cuanto llega el invierno, se multiplican los virus respiratorios. Y con ellos, las infecciones de los más pequeños y las preocupaciones de madres y padres. Hemos hablado con dos de las doctoras de nuestro equipo médico, Herminia Villena y Sandra González, para que nos explicaran qué son estos virus, si hay forma de prevenirlos y cómo actuar cuando ya se ha producido el contagio.

virus

Foto: Creativity 103

Los virus respiratorios, microbios indestructibles

Los virus son, junto a las bacterias, los hongos y otras partículas, los microbios responsables de las infecciones. Pero así como los antibióticos nos permiten luchar contra la mayoría de las bacterias, en el caso de la mayoría de los virus hoy por hoy casi no contamos con tratamientos eficaces que los destruyan. Además, se multiplican muy fácilmente, y sufren mutaciones que les permiten sobrevivir, como en el caso de los virus de la gripe. Así que son prácticamente indestructibles.

Nos tienen rodeados

Los virus se transmiten muy fácilmente de persona a persona, y son muy contagiosos. El periodo de incubación depende del tipo de virus: muy corto en el caso del catarro o la gripe común, o muy largo como el de la hepatitis. Causan enfermedades muy diversas: un mismo virus puede provocar desde un poco de mucosidad a una neumonía. Y diferentes virus pueden causar los mismos síntomas. Por eso es tan difícil diagnosticarlos con precisión.

A los virus les gusta el frío

Los virus viven mejor en un ambiente frío, que les permite sobrevivir más y, por tanto, causar más contagios. Además, los cambios de temperatura debilitan las defensas del organismo humano, y por eso los niños y niñas –y los adultos- son más propensos a contraer virus en invierno. A eso hay que añadir que cada infección que se pasa también disminuye las defensas; de ahí que sea tan frecuente contraer un nuevo virus cuando se acaba de pasar otro, e ir encadenándolos.

¿Se pueden prevenir?

Es prácticamente inevitable contraer los virus, sobre todo en colegios y guarderías. Pero hay algunas medidas que pueden ayudar a prevenirlos y, sobre todo, a impedir que se compliquen los síntomas.

  • Hay que tener mucho cuidado con los cambios de temperatura, y evitar estar expuestos mucho tiempo al frío: es recomendable abrigar a niños y niñas, pero sin exageración.
  • También es muy importante una buena higiene de manos, que son una de las vías de contagio indirecta –la directa es la saliva- más frecuentes, sobre todo cuando se está en contacto con bebés.
  • Hay que seguir una dieta rica y sana que incluya zumos de frutas naturales, para proporcionarle vitamina C al organismo.
  • Debe mantenerse un ambiente bien ventilado, y evitar totalmente el humo del tabaco, que aumenta la reactividad bronquial y la frecuencia de bronquitis derivadas de las infecciones.

Foto: quiquemendizabal

Que no cunda el pánico

A pesar de las precauciones que se tomen, lo habitual será contraer algún virus respiratorio a lo largo del invierno. Y hay que tener claro que, en la mayoría de los casos, no será necesario un tratamiento, sino dejar que las propias defensas hagan su trabajo, y en 48 o 72 horas empezará a notarse una gran mejoría. De entrada, es importante beber líquidos abundantes (incluyendo zumos naturales) y seguir una dieta sana y fraccionada: comidas más veces al día pero en poca cantidad para no sobrecargar al sistema digestivo mientras existe dificultad para respirar. Y sin forzar a comer.

Aunque los virus como tales no se pueden tratar, sí que se puede actuar contra los síntomas.

  • La fiebre es variable de un virus a otro, y de una persona a otra, y por sí sola no indica la gravedad de la infección. Hay que usar antitérmicos cuando se superan los 37,5 o 38 grados. Pero si es alta durante más de tres o cuatro días seguidos, hay que acudir al centro de salud.
  • No hay que administrar antibióticos sin un diagnóstico claro, porque de hecho pueden enmascarar posibles complicaciones. Una de las más frecuentes es la neumonía, que aparece en los días posteriores a la infección, pero si se han usado antibióticos, no se detectará adecuadamente.
  • A menos que presenten una tos muy frecuente, no se recomiendan los antitusígenos, sobre todo en los bebés, porque al fin y al cabo la tos es una defensa del organismo.
  • En el caso de los lactantes menores de un año hay que vigilar la posible evolución hacia la bronquiolitis, y acudir al pediatra si se detecta dificultad para respirar, no sólo por la nariz, sino en el pecho: si se hunden las costillas y se marca mucho la barriguita, indica que están utilizando la musculatura auxiliar para respirar.
  • También hay que ir a la consulta en el caso de menores de tres meses, y cuando se trata de niños y niñas con enfermedades crónicas, o si se detectan otros síntomas, como manchas en la piel, que pueden ser signo de otras patologías.

El aislamiento es fundamental: virus y colegio deben ser incompatibles. No está contraindicado salir un poco a la calle a tomar el aire, pero hay que evitar los cambios bruscos de temperatura y el contacto con otros niños y niñas.

Los virus nos hacen más fuertes

En cualquier caso, en unos días habrá pasado la infección. El cuerpo habrá fabricado defensas que fortalecen el sistema inmunitario y habrá vencido a los microbios.

Y es que vencer a los virus nos hace más fuertes.

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Volver al cole… ¡con salud!

Publicado el 21 de Septiembre del 2010 en Artículos

Herminia Villena

Comienza septiembre y las familias ya lo tienen todo listo para la vuelta al cole: los libros, las mochilas, el despertador y los zapatos nuevos. Es un momento de cambios, y también de preocupaciones. ¿Cómo afecta la escolarización a la salud de los niños y niñas? ¿Se pondrán enfermos? ¿Qué precauciones se deben tener en cuenta?

Para hablar de todo eso, en Inspira hemos entrevistado a Herminia Villena, pediatra de atención primaria y con casi treinta años de experiencia.

Lee el artículo completo en Inspira, el blog sobre salud infantil y medioambiente.

¿Cómo evitar el contagio de la gripe?

Publicado el 11 de Julio del 2010 en Preguntas Frecuentes

No existe ninguna forma garantizada de impedir el contagio de la gripe, ni siquiera la vacuna. Evitar las aglomeraciones de gente puede ayudar, pero a menudo es imposible mantener a los niños pequeños encerrados sin salir.

Estas son algunas normas que pueden impedir que la gripe se propague:

  • Lavarse bien las manos con frecuencia.
  • No recoger pañuelos de papel usados.
  • No compartir tazas, cubiertos, platos y otros utensilios usados para comer.
  • Cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo cuando se estornude o se tosa.

Referencia:

[1] Gripe. KidsHealth Organization 2009 January 1. Available from: URL: http://kidshealth.org/parent/en_espanol/infecciones/flu_esp.html

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¿Qué personas tienen mayor riesgo en caso de sufrir gripe?

Publicado el 11 de Julio del 2010 en Preguntas Frecuentes

Los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades suelen recomendar dar prioridad a ciertos grupos de riesgo cuando las existencias de vacunas para la gripe están limitadas. Dichos centros recomiendan actualmente vacunar a los siguientes grupos de mayor riesgo:

  • Todos los niños, desde los 6 meses a los 18 años.
  • Mujeres que estén embarazadas en la temporada de gripe.
  • Todas las personas que trabajen con niños pequeños menores de 6 meses.
  • Cualquier niño o adulto que padezca una enfermedad crónica, como el asma.
  • El personal de los servicios médicos que esté en contacto directo con pacientes.
  • Cuidadores de cualquiera que pertenezca a los grupos de mayor riesgo o personas que esté en contacto con ellos.

Referencia:

[1] Gripe. KidsHealth Organization 2009 January 1. Available from: URL: http://kidshealth.org/parent/en_espanol/infecciones/flu_esp.html

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Gripe

Publicado el 11 de Julio del 2010 en Temas

Qué es

Qué es

La gripe, también conocida como influenza, es una infección vírica muy contagiosa de las vías respiratorias que afecta a la nariz, la garganta y los pulmones y que está causada por el virus de la gripe. Aunque esta enfermedad afecta a ambos sexos y a cualquier grupo de edad, los niños tienden a contraerla con mayor frecuencia que los adultos. Además, esta enfermedad es más frecuente durante un período determinado del año, que suele comprender de noviembre a abril, produciéndose la mayoría de los casos entre finales de diciembre y principios de marzo [1].

Es frecuente la confusión entre resfriado y gripe, ya que ambas son enfermedades que comparten algunos síntomas y normalmente se presentan en la misma época del año. Sin embargo, las dos son diferentes porque están causadas por distintos tipos de virus, y por tanto el pronóstico y curso de ambas enfermedades son distintos. Además, los resfriados se pueden sufrir varias veces al año y la gripe, en cambio, suele aparecer sólo una vez en varios años [2].

Incidencia en los niños

Decenas de millones de personas en los Estados Unidos contraen la gripe cada año. La mayoría mejora en una o dos semanas [2].

La gripe generalmente aparece en pequeños brotes, pero cada pocos años suele producirse una epidemia. Las epidemias (cuando la enfermedad se propaga rápidamente y afecta a muchas personas de una misma zona al mismo tiempo) suelen alcanzar su máximo desarrollo 2 o 3 semanas después de la aparición de los primeros casos [1].

Causas

Causas

Los virus que causan la gripe son básicamente de tres tipos: los virus A, B y C, cada uno de los cuales varía en cuanto a la gravedad de los síntomas que producen. Se sabe que los virus de la gripe cambian su estructura para prolongar su supervivencia, por lo que es difícil para el organismo poder defenderse de las nuevos tipos que van apareciendo, ya que no han estado nunca en contacto con ellos.

Los virus de la gripe tipo A se clasifican en subtipos y se nombran según dos proteínas que tienen en su exterior y que reciben el nombre de hemaglutinina (HA) y neuraminidasa (NA). Son posibles muchas combinaciones diferentes de proteínas HA y NA. Entre otros, están circulando actualmente entre las personas en todo el mundo los virus de la gripe A H1N1, H1N2, y H3N2. El virus de la gripe A es el más grave y normalmente causa epidemias cada 2-3 años [3]. Cambia con mucha facilidad produciendo nuevas cepas y síntomas graves con fiebre alta.

El tipo B, en cambio, es menos grave y tiende a afectar a niños que no han sido expuestos antes al virus. Después de la infección por este tipo de virus se desarrolla inmunidad (es decir, el cuerpo será capaz de defenderse ante una nueva exposición) debido a que este tipo de virus cambia muy poco, de modo que el riesgo de infectarse en más de una ocasión es pequeño [3].

En climas templados, la gripe de tipo A generalmente aparece a finales del invierno y comienzos de la primavera, mientras que la gripe de tipo B puede aparecer en cualquier momento del año [2].

El tipo C es la forma más benigna del virus y produce síntomas parecidos a los de un resfriado común.

La forma más frecuente de contraer la gripe es por medio del aire en el que quedan suspendidas gotitas infectadas procedentes de la tos y los estornudos de otras personas afectadas por la gripe. Al respirar, las gotitas se inhalan y el virus de la gripe entra en contacto con el nuevo organismo. En otras ocasiones, se transmite desde las manos a la boca, la nariz o los ojos después de tocar una superficie de un objeto en la que está el virus, como el mango de un grifo o un teléfono [3]. Las personas que tienen la gripe pueden contagiarla desde el día antes de empezar a sentirse enfermas y hasta que sus síntomas desaparecen (lo que, en los adultos, generalmente ocurre en 1 semana, pero en el caso de los bebés, hasta en 2 semanas)[1].

Las personas más propensas a sufrir complicaciones por la gripe son las que tienen una edad de 65 años o más, las que tienen enfermedades crónicas (como asma, diabetes o enfermedades cardiacas), las mujeres embarazadas y los niños pequeños [4].

Síntomas

Síntomas

En el niño, los síntomas son variables, pero por lo general parece que se trata de “uno más” de los resfriados que suelen padecer durante el invierno. La gripe puede presentarse de varias formas y generalmente comienza de manera brusca. Aunque lo más habitual es que aparezca fiebre, que puede ser elevada (entre 39º y 41º C) [2];[3], suelen aparecer otros síntomas de las vías respiratorias (tos, ronquera, dolor de garganta, obstrucción nasal y moqueo, o en algunos casos ruidos al respirar, rinorrea o estornudos, etc.), del aparato digestivo (vómitos, náuseas o diarrea), dolores musculares, escalofríos, mareos, dolor de cabeza, inapetencia, sudoración, dolor de oídos o falta de energía.

En algún punto entre el segundo y el cuarto día de la enfermedad, los síntomas de “todo el cuerpo” comienzan a desaparecer y los síntomas respiratorios comienzan a aumentar. Los síntomas de la gripe (a excepción de la tos)  pueden durar hasta una o dos semanas, excepto la fiebre, que dura habitualmente 1 ó 2 días, y raramente alcanza los 5 días. La tos y el cansancio generalmente duran semanas después de que hayan desaparecido el resto de los síntomas de la enfermedad [2];[3]. Es conveniente recordar que estos síntomas no siempre son indicativos de gripe. Hay muchas otras enfermedades, entre ellas el resfriado común, que pueden manifestarse con síntomas similares.

Por lo general no es una enfermedad grave, aunque puede resultarlo especialmente en los ancianos y también en los niños más pequeños [3]. Los niños que van a guarderías son el grupo más expuesto y propenso a las complicaciones, además de otros niños que padecen enfermedades como asma, diabetes, etc.

Diagnóstico

Cómo se diagnostica

Es muy difícil distinguir los síntomas de la gripe de otras infecciones solamente teniendo en cuenta los síntomas que aparecen, por lo que la evaluación de un individuo con síntomas de gripe debe incluir un examen físico completo.

Asimismo, se pueden necesitar estudios adicionales, como análisis de sangre, hemocultivos, cultivos de esputo o radiografías de tórax en los casos en los cuales se sospecha neumonía. El método más común para diagnosticar la gripe es una prueba de detección de antígenos, que se realiza tomando muestras de secreciones de nariz y garganta, que posteriormente son enviadas al laboratorio para ser analizadas. Los resultados de estas pruebas se pueden obtener rápidamente y pueden ayudar a determinar si es apropiado realizar un tratamiento específico. Sin embargo, lo más habitual es que el diagnóstico se haga simplemente identificando los síntomas, sin necesidad de pruebas posteriores [2].

Tratamiento

Tratamientos

Al igual que otras enfermedades producidas por virus, la gripe no tiene tratamiento.

Los antibióticos no son de utilidad para tratar la gripe, salvo en el caso de alguna de sus complicaciones. Todo lo que se puede hacer es aliviar las molestias y la fiebre, prevenir en lo posible las complicaciones y cuidar al enfermo. Para aliviar las molestias, se pueden utilizar antitérmicos, que ayudan a disminuir la fiebre y el malestar, pero no es aconsejable administrar ácido acetil salicílico ni otros medicamentos que lo contengan a los niños con gripe, ya que estos medicamentos pueden favorecer la aparición de una complicación grave, llamada Síndrome de Reye [3].

Es conveniente ofrecerle líquidos con frecuencia y humedecer el ambiente con un vaporizador, así como evitar la exposición al humo del tabaco.

En la mayoría de las ocasiones, los niños con gripe estacional se recuperan sin necesidad de más tratamiento que el referido. Sin embargo, en otras ocasiones y siempre bajo supervisión médica puede ser necesario el empleo de fármacos antivirales, especialmente en aquellos niños con alto riesgo de sufrir complicaciones. El beneficio principal de los medicamentos antivirales es que pueden acortar la duración de los síntomas en aproximadamente un día, pero sólo si se inicia su administración dentro de las 48 horas posteriores al comienzo de dichos síntomas [1].

Perspectivas

Perspectivas a largo plazo

Cualquier persona a cualquier edad puede sufrir complicaciones graves de la gripe, pero los que tienen mayor riesgo de sufrirlas son, entre otros [2]:

  • Personas mayores de 50 años.
  • Niños entre 6 meses y 2 años de edad.
  • Mujeres con más de 3 meses de embarazo durante la temporada gripal.
  • Cualquier persona que viva en un centro de tratamiento a largo plazo.
  • Cualquier persona que padezca enfermedad cardíaca, pulmonar o renal crónicas, diabetes o que tenga un sistema inmunitario debilitado.

Sin embargo, para la mayoría de los individuos que por lo demás estén sanos, la gripe desaparecerá en cuestión de 7 a 10 días.

Bibliografía

[1] Gripe. KidsHealth Organization 2009 January 1. Available from: URL: http://kidshealth.org/parent/en_espanol/infecciones/flu_esp.html
[2] Gripe: MedlinePlus enciclopedia médica. Medline plus 2009 January 1. Available from: URL: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000080.htm
[3] Gripe. Preguntas frecuentes. Asociación Española de Pediatria 2002 January 1. Available from: URL: http://www.aepap.org/familia/gripe.htm
[4] CDC – Influenza Español (Flu) | Síntomas de la gripe, cómo protegerse y qué hacer si se enferma. CDC: Centros para el control y prevención de enfermedades 2009 January 1. Available from: URL: http://www.cdc.gov/flu/espanol/symptoms.htm

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Neumonía (Pulmonía)

Publicado el 20 de Abril del 2010 en Temas

Qué es

Qué es

La neumonía también llamada, comunmente, pulmonía, es la infección e inflamación de una parte o de todo un pulmón (a veces los dos) [1], que puede estar provocada por diversos agentes infecciosos como las bacterias, los virus, los hongos o los parásitos [2]. Esta infección produce una inflamación y un exceso de secreciones en los pulmones que dificultan la respiración [3].

Incidencia en los niños

Entre los niños es una de las infecciones más comunes de las vías respiratorias bajas [3]. En Estados Unidos la neumonía supone el 13% de todas las enfermedades infecciosas en niños menores de 2 años [4].

Aunque la neumonía puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en niños pequeños. Según la edad, cambia la probabilidad de padecer una neumonía por un determinando germen, lo que conlleva diferentes diagnósticos y decisiones sobre el tratamiento [4].

Causas

Causas

La neumonía puede estar provocada por distintos tipos de gérmenes, como las bacterias, los virus, los hongos y los parásitos. Aunque los distintos tipos de neumonía tienden a afectar a diferentes grupos de edad, la mayoría están provocadas por virus sobre todo en bebés y niños pequeños [1];[5].

Los virus que causan neumonía más frecuentemente son el virus influenza (el virus de la gripe), virus sincitial respiratorio (VSR), parainfluenza y adenovirus [6]. La neumonía causada por bacterias tiende a ser la más grave. Cuando la neumonía es de origen bacteriano, generalmente el niño infectado enferma relativamente deprisa y sufre una fiebre alta que aparece de forma brusca y se acompaña de una respiración más rápida de lo habitual. En cambio, cuando la neumonía es de origen vírico, los síntomas tienden a aparecer de forma más progresiva y suelen ser menos intensos que en la neumonía bacteriana. Rara vez los hongos o parásitos pueden producir una neumonía y, si sucede, suele ser en niños con enfermedades previas [7].

No siempre es fácil saber si una neumonía es bacteriana o vírica. Además, también es a menudo muy difícil distinguir entre una neumonía causada por un virus o una neumonía que surge como complicación bacteriana de un proceso que en un principio era vírico.

Estos agentes infecciosos pueden llegar a infectar al niño de distintas formas [1]:

  • Por propagación directa hasta los pulmones de las bacterias y virus que viven en la nariz, los senos o la boca.
  • Inhalación de algunos de estos gérmenes, llegando así directamente a los pulmones.
  • Ingesta de alimento, líquidos, vómitos o secreciones de la boca. Se produce entonces la llamada “neumonía por aspiraciónâ€.

Existen además una serie de circunstancias o factores que aumentan el riesgo del niño de contraer y sufrir una neumonía. Estos factores de riesgo son [1]:

  • Exposición al humo del tabaco.
  • Infección viral respiratoria reciente (resfriado o catarro común, laringitis, gripe).
  • Otras enfermedades como cardiopatía o diabetes mellitus.
  • Vivir recluido en instituciones.
  • Cirugía o traumatismo reciente.
  • Problema del sistema inmunitario, debido a enfermedades o tratamientos.
  • Alteraciones anatómicas de los pulmones.

Síntomas

Síntomas

El período de incubación desde que se contrae el gérmen hasta que aparecen los síntomas de la neumonía varía, dependiendo del tipo de virus o bacteria que esté causando la infección. Algunos de los períodos de incubación más habituales entre los virus son: de cuatro a seis días (virus sincitial respiratorio) o de 18 a 72 horas (gripe) [5].

Sea cual sea la causa, es frecuente que la neumonía comience después de dos o tres días de que el niño haya pasado una infección respiratoria de vías altas (resfriado o catarro común). Por ello, a menudo pasan varios días hasta que se diagnostica. Otras veces, pueden aparecer otros síntomas como una simple fiebre prolongada, un dolor abdominal o torácico, dificultad para respirar, decaimiento, inapetencia o vómitos acompañados de fiebre. En cualquiera de los casos la fiebre casi siempre está presente (puede que no en niños muy pequeños) y la tos es un síntoma muy común aunque puede faltar.

Los síntomas de neumonía varían, dependiendo de la edad del niño y de la causa de la neumonía. Algunos de los síntomas que más aparecen en un niño con neumonía son [1]:

  • Tos (en algunas neumonías acompañada de una mucosidad amarillenta o verdosa).
  • Fiebre que puede ser moderada o alta acompañada de sudoración.
  • Escalofríos con temblores.
  • Dificultad para respirar (puede únicamente ocurrir cuando el niño hace determinados esfuerzos como correr o subir escaleras).

Otros síntomas que pueden aparecer aunque con menor frecuencia son [1];[2]:

  • Dolor en el pecho punzante que empeora cuando el niño respira profundamente o tose.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor de barriga o abdominal.
  • Sudoración excesiva y piel pegajosa.
  • Inapetencia, baja energía y pérdida del apetito (en los niños mayores) o escaso interés por el pecho o el biberón (en los lactantes).
  • Respiración más rápida de lo habitual.
  • Emisión de ruidos al respirar (los “pitos†son más frecuente en la neumonía vírica).
  • Respiración trabajosa que hace que los músculos situados a la altura de las costillas se hundan con cada respiración.
  • Vómitos.

Sin embargo, a veces, el único síntoma que presenta un niño con neumonía es la respiración rápida. En ocasiones, cuando la neumonía afecta a la parte inferior de los pulmones, muy cercana al abdomen, puede no haber ningún problema respiratorio, pero sí fiebre y dolor abdominal o vómitos.

Algunos niños con neumonía tienen síntomas que dan pistas sobre qué gérmenes están causando la enfermedad. Por ejemplo, en niños mayores y adolescentes, la neumonía provocada por Mycoplasma (también denominada “neumonía atípicaâ€) se caracteriza por provocar dolor de garganta y de cabeza aparte de los síntomas de neumonía habituales. Sin embargo, en los lactantes, la neumonía provocada por Chlamydia, además de provocar síntomas leves, puede asociarse a una conjuntivitis (inflamación en el ojo) en ausencia de fiebre. Cuando la neumonía está provocada por la tos ferina, el niño puede tener largos episodios de tos, ponerse cianótico (azul) debido a la falta de aire o emitir un sonido aspirado característico al intentar coger aire [7].

Diagnóstico

Cómo se diagnostica

El médico podrá hacer un diagnóstico de neumonía mediante un interrogatorio de los síntomas y la auscultación de los pulmones, ya que con la respiración aparece un ruido muy característico, la cual forma parte de una exploración física minuciosa del niño. En algunos casos, y en función siempre del criterio médico, puede ser necesaria la realización de una radiografía de tórax [7].

En las radiografías realizadas, la neumonía puede aparecer de muchas formas distintas aunque lo habitual es ver una mancha blanquecina que ocupa una parte del pulmón (es la zona infectada). Hay que tener en cuenta que algunas veces, sobre todo al principio o cuando es una neumonía causada por virus, la neumonía puede no ser fácilmente visible en la radiografía [7].

Algunos niños pueden necesitar otras pruebas, que aunque no son siempre necesarias, sí que pueden orientar en los casos dudosos. Estas pruebas son [1]:

  • Análisis de sangre.
  • Gasometría arterial, que consiste en un análisis de sangre especial para ver si está llegando suficiente oxígeno a la sangre.
  • Tomografía computarizada del tórax (TAC), se trata de una prueba radiológica distinta a la radiografía.
  • Cultivo de esputo (mucosidad expectorada) para buscar el organismo causante de los síntomas.
  • Cultivo de líquido pleural si hay presencia de líquido en el espacio que rodea los pulmones.

Tratamiento

Tratamientos

A pesar de que la mayoría de los niños pueden recibir tratamiento en casa, una de las decisiones iniciales del médico es si el niño precisa ser hospitalizado para recibir tratamiento. Las circunstancias que aumentan el riesgo de que el niño sea ingresado son [1];[5]:

  • Tener otra enfermedad además de la neumonía.
  • Presentar síntomas graves.
  • Imposibilidad de cuidar al niño en casa.
  • Ser lactante menor de 3 meses.
  • Neumonías recurrentes.
  • Precisar mayor aporte de oxígeno.

Una vez determinado si el tratamiento puede realizarse de forma domiciliaria, el médico planificará el tratamiento del niño en función del tipo de neumonía que padece y en los síntomas que esté manifestando.

Generalmente, si se sospecha que la neumonía está causada por un virus, la actitud más correcta es no emplear antibióticos, si bien, el tratamiento antibiótico es obligado cuando se sospecha una neumonía bacteriana [7]. El tipo de antibiótico vendrá determinado por el tipo de neumonía que presente el niño y normalmente se administra de forma oral, en jarabe. Este tratamiento se debe administrar de forma minuciosa con la frecuencia y duración prescritos por su médico y durante el tiempo necesario para la curación de esta enfermedad, no debiendo suspenderlo NUNCA antes del tiempo prescrito si no es por indicación de un profesional [5]. De esta forma el niño se recuperará antes y se reducirán las probabilidades de que contagie a otros miembros de la familia.

Otras medidas que se pueden realizar en casa y que son necesarias para tratar con éxito a un niño que sufre neumonía son [1];[3];[5];[7]:

  • Ofrecer al niño mucho líquido para ayudar a fluidificar las secreciones y que sean expulsadas con mayor facilidad.
  • Permitir el descanso.
  • No administrar fármacos para aliviar la tos sin hablar primero con el médico, ya que algunos fármacos antitusígenos impiden que los pulmones se limpien de mucosidades, lo que puede ser contraproducente en algunos tipos de neumonía.
  • Controlar la fiebre con paracetamol o ibuprofeno según le haya pautado su médico. Se aconseja poner el termómetro por lo menos una vez por la mañana y otra por la tarde.
  • Mantener una buena humedad en el ambiente (en el norte de España ya hay demasiada humedad, simplemente no ponga la calefacción alta y mantenga un recipiente con agua en la habitación).
  • Registrar la temperatura del niño para detectar posibles nuevos picos febriles.
  • No forzar al niño a comer si se encuentra mal.
  • Si el niño se queja de dolor en el pecho, se puede aplicar una manta eléctrica o un paño caliente en la zona.
  • Comprobar la buena coloración de las uñas de las manos y los labios del niño.
  • Mantener la cabeza y el pecho del niño ligeramente elevados.
  • Enseñar al niño a cubrirse la nariz y la boca cuando tosa o estornude.

Perspectivas

Perspectivas a largo plazo

La neumonía, habitualmente no es grave, salvo en raras excepciones, y puede tratarse en casa sin temor a que surjan complicaciones. No obstante, deben diferenciarse las neumonías producidas por virus que suelen tener poca trascendencia y que no requieren de tratamiento antibiótico, de las producidas por bacterias que pueden ser algo más importantes y requieren de antibióticos [7].

En general con el tratamiento adecuado, la mayoría de los niños con neumonías causadas por  bacterias mejoran al cabo de dos semanas, aunque en el caso de la neumonía vírica pueden tardar más [1];[5].

En algunas ocasiones es posible que el médico quiera comprobar que la radiografía de tórax vuelve a ser normal después de tomar el tratamiento antibiótico prescrito. Sin embargo, pueden llegar a pasar varias semanas hasta que las radiografías sean normales [1].

Bibliografía

[1] Neumonía. Medline plus 2009. Available from: URL: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000145.htm
[2] Neumonía. Greenwich Hospital 2004. Available from: URL: http://www.greenhosp.org/pe_pdf_espanol/genmed_pneumonia.pdf
[3] La neumonía. Children Hospital and Clinics of Minnesota 2009. Available from: URL: http://www.childrensmn.org/Manuals/PFS/Condill/018669.pdf
[4] Pneumonia. emedicine 2010. Available from: URL: http://emedicine.medscape.com/article/967822-overview
[5] Pneumonía. Kids health 2008. Available from: URL: http://kidshealth.org/parent/h1n1_center/h1n1_center_esp/pneumonia_esp.html
[6] Neumonía/Pulmonía. Asociación Española de Pediatría para Atención Primaria 2010. Available from: URL: http://www.aepap.org/familia/neumonia.htm
[7] Neumonía. Asociación Española de Pediatria 2002. Available from: URL: http://www.aeped.es/infofamilia/temas/neumonia.htm

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¿Es contagiosa la neumonía?

Publicado el 20 de Abril del 2010 en Preguntas Frecuentes

Sí, aunque el grado de contagiosidad dependerá de la causa de la neumonía. Las neumonías bacterianas, a diferencia de las víricas, suelen ser poco contagiosas. No obstante, aunque una persona contraiga el gérmen, puede ser que no se produzca la infección o que ésta sea banal (un simple cuadro catarral, una otitis, etc). De todas formas, lo más recomendable es mantener al niño alejado de las personas que tengan una infección de las vías respiratorias altas.

La enfermedad puede contagiarse a través de la saliva, mediante la tos o los estornudos, de los utensilios de comida y los pañuelos usados por la persona infectada.

Bibliografía

[1] Pneumonía. Kids health 2008. Available from: URL: http://kidshealth.org/parent/h1n1_center/h1n1_center_esp/pneumonia_esp.html
[2] Neumonía. Asociación Española de Pediatria 2002. Available from: URL: http://www.aeped.es/infofamilia/temas/neumonia.htm

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¿Cómo se puede prevenir la neumonía?

Publicado el 20 de Abril del 2010 en Preguntas Frecuentes

Para prevenir el contagio de una neumonía se recomiendan las siguientes medidas [1];[3]:

  • Lavarse las manos frecuentemente, en especial después de sonarse la nariz, ir al baño, cambiar pañales y antes de comer o preparar alimentos.
  • Evitar la exposición al humo del tabaco.
  • Utilizar cubiertos y vajillas específicos para el niño.
  • Evitar el contacto con objetos de uso personal (pañuelos) del enfermo.
  • El tratamiento antibiótico preventivo no está justificado ante un simple cuadro catarral pues da lugar a resistencias (las bacterias del ambiente se hacen insensibles al antibiótico).

Además, existen vacunas frente algunos gérmenes que producen neumonía que pueden ayudar a prevenir la neumonía en los niños. Estas vacunas son[1];[2]:

  • Vacuna antineumocócica, reduce las posibilidades de contraer neumonía a causa de un tipo concreto de gérmen (Streptococcus pneumoniae).
  • Vacuna antigripal que previene contra la neumonía y otros problemas causados por el virus de la influenza. Esta vacuna, aunque es recomendable administrarla también a los niños sanos que tienen 6 meses a 19 años, se recomienda especialmente a los niños con enfermedades crónicas, (trastornos cardíacos o pulmonares como el asma).
  • Todos los niños suelen recibir otras vacunaciones sistemáticas contra Haemophilus influenzae y la tos ferina (pertusis) a partir de los 2 meses de edad. (La vacuna de la tos ferina o pertusis es la “p” parte de la “triple” o DPT).

Bibliografía

[1]  Neumonía. Medline plus 2009. Available from: URL: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000145.htm
[2] Pneumonía. Kids health 2008. Available from: URL: http://kidshealth.org/parent/h1n1_center/h1n1_center_esp/pneumonia_esp.html
[3] Neumonía. Asociación Española de Pediatria 2002. Available from: URL: http://www.aeped.es/infofamilia/temas/neumonia.htm

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