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¿Hay diferentes tipos de asma?

Publicado el 17 de Enero del 2012 en Artículos

asma

Foto: mandylamb.com

Actualmente hay muchos niños menores de 3 años que son diagnosticados de asma. Pero, ¿tienen todos la misma enfermedad, la misma manera de enfermar? ¿La tendrán para toda la vida? ¿Es siempre el asma una enfermedad crónica?

La palabra asma viene del griego y significa “resuello, jadeoâ€. Por extensión, se aplica a unos síntomas respiratorios que son los roncus y las sibilancias (en lenguaje común, los llamamos “pitosâ€). Se acompañan de tos y dificultad respiratoria de intensidad variable, según la gravedad. Cuando un niño menor de 3 años ha tenido tos y sibilancias en 3 o más ocasiones decimos que tiene asma. Esto significa que, sea cual sea la causa que haya producido estos síntomas, diremos que el niño tiene asma y es, por lo tanto, un concepto clínico, un conjunto de síntomas, no una enfermedad en sí misma. Habitualmente, si ha aparecido en los primeros meses de vida, lo denominamos “asma del lactanteâ€.

También hay que aclarar que el asma no es un “resfriado mal curadoâ€; que un niño no “se vuelve asmático†porque tenga muchas bronquitis de pequeño. La mayoría de niños menores de 3 años con sibilancias, no serán asmáticos en el futuro.

El asma es una enfermedad heterogénea que se expresa de diferentes maneras. A estas maneras de expresarse, las llamamos fenotipos asmáticos. Se han propuesto tres fenotipos de niños con sibilancias. Estos tres tipos no son excluyentes entre sí y habitualmente se pueden solapar. La anamnesis (preguntas que hace el pediatra para indagar sobre los antecedentes personales, familiares, síntomas que presenta el niño, etc.) y la exploración del niño determinan una orientación clínica bastante segura antes de hacer cualquier estudio complementario:

1. Niños con sibilancias precoces transitorias: Son niños que presentan sibilancias muy pronto,  incluso antes de ir a la guardería, y muchas veces sin tener resfriado. No tienen antecedentes familiares de asma o alergia, ni dermatitis atópica (piel seca, picor y eccema). Son en su mayoría hijos de madres fumadoras durante el embarazo. Otros factores de riesgo asociados son el sexo masculino, la prematuridad, la convivencia con hermanos mayores y la asistencia a guardería. Ya tienen una función pulmonar alterada antes de presentar el primer episodio de sibilancias. Sin embargo, éstas desaparecen habitualmente a los 3 años o antes y las pruebas funcionales en la adolescencia son normales. El pronóstico de estos niños a largo plazo no parece tan bueno, puesto que tienen más tendencia a hacerse fumadores y más riesgo de presentar enfermedad pulmonar crónica por el tabaquismo que los hijos de madres no fumadoras. Representan el 60% de niños con “pitos†antes de los 3 años. La situación y el pronóstico empeoran si los padres continúan fumando.

2. Niños con sibilancias persistentes no atópicas: Representan el 20% de los niños menores de 3 años con sibilancias Estos niños presentan bronquitis con, sibilancias habitualmente desencadenadas por infecciones víricas. La primera suele ser una bronquiolitis por virus respiratorio sincitial o algún otro como el rinovirus. Después, a cada resfriado que presentan pueden tener una bronquitis. No es una regla constante, pero es muy frecuente. Habitualmente, presentan las sibilancias durante los primeros 2-3 años de vida, pero algunos siguen teniendo después de esta edad. La mayoría de niños se “curan†en la adolescencia. Antes se decía que tenían “asma intrínsecaâ€.

asma alérgica

Foto: webmd.com

3. Niños con sibilancias persistentes atópicas: Estos niños, las presentan  por una alteración de la respuesta inmune frente a determinados alérgenos (sensibilización atópica). Son los que tienen “Asma alérgica†y representan el 20% restante. Suelen estar sensibilizados precozmente a alérgenos alimentarios (proteínas de leche de vaca, huevo, frutos secos), y otros neumo-alérgenos (alérgenos inhalados). A los 6-10 años tienen una función pulmonar disminuida (en la espirometría) y niveles altos de la inmunoglobulina IgE. Puede ser un factor de riesgo para desarrollar la enfermedad más grave y persistente en la adolescencia y también de adulto. El pronóstico es mejor en los niños con asma alérgica que manifiestan las sibilancias después de los 3 años y durante la etapa escolar.

Estos tres tipos de manifestaciones se pueden combinar, como decía antes: un niño puede tener dermatitis atópica y, a la vez, madre fumadora, o sufrir bronquiolitis en los primeros meses de vida, y así con varias circunstancias y combinaciones posibles. Todo esto dificulta la distinción del tipo de asma que sufre el niño y, por lo tanto, la adopción de medidas, tanto desde el punto de vista del diagnóstico como del tratamiento. Todavía resulta más difícil para el pediatra avanzar un pronóstico de la enfermedad.

Tampoco se dispone todavía de marcadores genéticos, pero sí que existe un consenso para determinar la probabilidad o riesgo de sufrir asma en un futuro. Así, la probabilidad más alta está relacionada con la existencia de asma en uno de los padres y con que el niño sufra dermatitis atópica. También hay que sospechar un asma alérgica en el niño con episodios repetidos de sibilancias sin resfriado, cuya madre no es fumadora. En estos casos, el pediatra puede pedir una analítica de sangre para confirmar si hay aumento de IgE, eosinofilia, o sensibilización a neumo-alérgenos o alérgenos alimentarios. En la Atención Primaria se dispone de estas técnicas que nos sirven a los pediatras para orientar el diagnóstico, pero no para confirmarlo. Lo que hacemos habitualmente es una derivación al especialista hospitalario para completar el estudio diagnóstico. Hay que tener en cuenta, que la negatividad de las pruebas no descarta la presencia de asma alérgica, sobre todo si hay antecedentes de asma en los padres y el niño tiene dermatitis atópica. Habrá que hacer un seguimiento del niño, puesto que es probable que en un futuro (entre los 6 y 10 años), se hagan positivas las pruebas y, si está indicado, existe tratamiento hiposensibilizante. Con un diagnóstico y tratamiento precoz, muchos niños asmáticos serán asintomáticos en la edad adulta. Por el contrario, la aparición precoz y la mayor frecuencia y gravedad de las crisis están relacionadas con la persistencia de asma en el adulto.

¿Y mientras tanto?

Podemos prevenir evitando factores predisponentes o desencadenantes:

- Fumar durante el embarazo.
- Exposición al tabaco y la polución.
- Bronquiolitis. No hay evidencia de que predispongan al asma alérgica si no hay predisposición genética, pero sí que aumentan la sensibilización. También está comprobado que en los niños alérgicos, las bronquitis de origen vírico son más intensas y de más duración que en los niños no atópicos. Esta “hiperactividad bronquial†persiste incluso después de haber tratado el asma y que estemos ante un niño “asintomáticoâ€. Un niño de 4 meses que tiene que ir a la guardería en noviembre, que ha manifestado dermatitis atópica los primeros meses y con antecedentes familiares de asma, es de sentido común que tiene probabilidades de sufrir bronquitis con sibilancias desde muy temprano y sería razonable tratar de atrasar unos meses la guardería.
- Antibióticos. Pueden avanzar la sensibilización y no son útiles en las crisis de asma. Los niños con bronquitis repetidas suelen estar hipertratados con antibióticos.
- Estrés materno y en el ambiente familiar.

No hay evidencia de que evitar el resto de factores disminuya la posibilidad de sufrir asma en el futuro. En los niños con dermatitis atópica, la leche parcialmente hidrolizada puede disminuir los brotes de eccema en los primeros meses, pero no influye en la evolución posterior de la alergia ni del asma. Solamente mejora la dermatitis si hay una alergia a las proteínas de la leche de vaca. Por lo tanto, no hay que retirar determinados alimentos ni de la madre ni del niño, ni evitar los posibles alérgenos. Incluso se ha demostrado un cierto efecto protector en caso de tener mascotas en casa antes de nacer el niño. Sí que hay una mejora si se evitan durante el tratamiento, una vez desencadenado el asma y demostrada la sensibilización al alérgeno.

Frutas y verduras

Foto: Stefano Chiarelli (vía Flickr)

Se habla mucho del beneficio que supone añadir a la leche prebióticos y probióticos. Parece ser que mejoran la dermatitis atópica. Actualmente se está estudiando la influencia de la dieta mediterránea en el desarrollo del asma, rinitis alérgica y dermatitis atópica. No hay resultados concluyentes. Sí que se piensa que es debido a la presencia de alimentos con alto contenido en antioxidantes y a la presencia de los ácidos grasos de cadena larga y los omega 3 y 6 en algunos alimentos de la dieta mediterránea (tomates, uvas, nueces, manzanas, algunas verduras).

Tratamiento preventivo:
En caso de que se ponga un tratamiento, es necesario que sea el mínimo posible para controlar los síntomas y no producir efectos secundarios.

Si el niño sufre menos de 4 – 5 episodios leves al año, no hay que poner tratamiento preventivo. Solamente se tratan las crisis.

En niños menores de 4 años, está muy discutida la utilidad de los corticoides inhalados versus la de los antileucotrienos para prevenir los ataques de asma. Según los estudios que se revisen los resultados son diferentes. Es posible que influyan intereses económicos por parte de la administración y por parte de los laboratorios. Lo que está claro es que ninguno de ellos modifican la evolución de la enfermedad. Solamente disminuyen las bronquitis de repetición. Puede ser que las sibilancias de repetición inducidas por virus sean más agradecidas a los antileucotrienos. La mayor parte de guías clínicas recomiendan en primer lugar el uso de corticoides inhalados.

La evidencia más positiva:

El asma es una de las enfermedades más estudiadas. Su diagnóstico y tratamiento están tan consensuados y son tan universales que cualquier pediatra está al día de la mayoría de avances en este tema. Seguro que sabrá orientar el caso de cada niño y adoptar las medidas adecuadas.

Tratamiento Asma

Foto: webmd.com

Aunque las bronquitis, las sibilancias, los tratamientos con cámaras de inhalación, los corticoides orales o inhalados, las idas y venidas a urgencias asusten, preocupen y angustien a los padres, es muy probable que la mayoría de los niños mejoren después de los 3 años. Para el resto, hay tratamiento.

La dieta mediterránea, por su variedad, equilibrio y riqueza en antioxidantes, mucha vida al aire libre, lejos de la contaminación y sin tabaco alrededor, son medios de prevención al alcance de todos.

Bibliografía:

1. Alba Moreno F., Buñuel Alvarez C., Fos Escrivà E., Moreno Galdó A., Oms Arias M., Puig Congost M., Ridao Redondo M., Sanz Borrell L. Asma Infantil [En linia] Barcelona: Institut Català de la Salut, 2008. Guies de pràctica clínica i material docent, núm. 13 [URL disponible en: http://www.gencat.net/ics/professionals/guies/asma_infantil.htm]

2. Perdikidi Olivieri L. Metaanálisis de la evidencia a favor de la fórmula parcialmente hidrolizada, con un 100% de seroproteínas, para la prevención de enfermedades alérgicas. Evid Pediatr. 2011;7:20. Traducción autorizada de: Centre for Reviews and Dissemination (CRD). Meta-analysis of the evidence for a partially hydrolyzed 100% whey formula for the prevention of allergic diseases. Database of Abstracts of Review of Effects web site (DARE) [en línea] [fecha de actualización: 2011; fecha de consulta: 2011]. Disponible en: http://www.crd.york.ac.uk/CRDWeb/ShowRecord.asp?ID=12010001178.

3. Puebla Molina SF, Aparicio Sánchez JL. El retraso de la introducción de alimentos sólidos en la dieta del lactante no parece proteger de un posterior desarrollo de asma, rinitis alérgica y sensibilización a neumoalergenos y alimentos. Evid Pediatr. 2008;4:36

4. González de Dios J, Perdikidis Olivieri L. En recién nacidos con alto riesgo de atopia, la suplementación con prebióticos de la fórmula adaptada parece disminuir la aparición de dermatitis atópica. Evid Pediatr. 2007;3:11.

5. Castillo Laita JA, Torregrosa Bertet MJ y Grupo de Vías Respiratorias. Protocolo de Diagnóstico de Asma. El Pediatra de Atención Primaria y el diagnóstico de Asma. Protocolo del GVR (publicación P-GVR-1) [consultado dia/mes/año]. Disponible en:http://www.aepap.org/gvr/protocolos.htm

6. Gema 2009. Guía española para el manejo del asma. Disponible en http://www.gemasma.com

7. Global strategy for the diagnosis and Management of asthma in children 5 years and younger. Available at http://www.ginasthma.org

8. Martín Mateos MA, Enrubia M, Vallés A. Document de consenso sobre el diagnòstic i tractament de l’asma en el nen menor de 3 anys. Maig de 2008. Disponible a: http://www.hsjdbcn.org/portal/ca/web/vincles

9. Nancy E. Lange, Sheryl L. Rifas-Shiman, Carlos A. Camargo Jr., Diane R. Gold, Matthew W. Gillman, and Augusto A. Litonjua, Maternal dietary pattern during pregnancy is not associated with recurrent wheeze in children. J Allergy Clin Immunol. 2010 August ; 126(2): 250–255.e4.

10. Chatzi L, Apostolaki G, Bibakis I, Skypala I, Bibaki-Liakou V, Tzanakis N, Kogevinas M, Cullinan P. Protective effect of fruits, vegetables and the Mediterranean diet on asthma and allergies among children in Crete. Thorax 2007;62:677–683

11. Chatzi l, Torrent M, Romieu I, García –Esteban R, Ferrer C, Vioque J, Kogevinas M, Sunyer J. Diet, wheeze, and atopy in school children in Menorca, Spain. Pediatr allergy Immunol 2007, Sep; 18(6): 480-5.

¿Podéis recomendar algún alergólogo?

Publicado el 26 de Octubre del 2011 en Preguntas Frecuentes

Respuesta:

Cada vez más alergólogos están en contacto con AEPNAA para una colaboración que ya es recíproca. No recomendamos ningún alergólogo en especial, tampoco si es mejor la sanidad pública o privada (a menudo los mismos médicos ejercen en ambas). El mejor alergólogo es aquel con quien exista una mejor comunicación. El alergólogo es el que diagnostica las alergias, pone un tratamiento, hace un seguimiento y control de la alergia, de manera que el paciente mejore. Ninguno le cura la alergia, pero permite combatir los síntomas, y el alérgico recupera la salud y calidad de vida. Si hay problemas con el alergólogo establecido, se puede solicitar un cambio en el que AEPNAA podría asesorar. Lo más importante es que el seguimiento de la alergia lo haga un alergólogo, ya que es el único especialista en alergia.

Referencia:

Instituto Tomás Pascual

AEPNAA

Contenidos pertenecientes al libro “Alergias alimentarias, ¿y ahora qué?”, editado por AEPNAA y el Instituto Tomás Pascual y avalado por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) y la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica (SEICAP).

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¿Por qué aumenta la IgE específica si no se ha ingerido el alimento que provoca la alergia? ¿Puede disminuir la IgE específica si se pasa mucho tiempo sin tomar el alimento?

Publicado el 20 de Octubre del 2011 en Preguntas Frecuentes

Respuesta:

El resultado de la IgE específica no guarda relación definitiva con el aumento o receso de la alergia o con el grado de las reacciones. En el caso de los niños, el nivel de la IgE específica aumenta desde el nacimiento hasta los 4 años, edad en la que empieza a estabilizarse o disminuir. Puede no haber correspondencia entre las distintas pruebas, por ejemplo, una prueba cutánea negativa con IgE específica muy alta. Por ello se considera la prueba de exposición controlada o prueba de provocación como la más fiable y definitiva. Será el alergólogo quien le dé el valor a ésta o a las otras pruebas.

Referencia:

Instituto Tomás Pascual

AEPNAA

Contenidos pertenecientes al libro “Alergias alimentarias, ¿y ahora qué?”, editado por AEPNAA y el Instituto Tomás Pascual y avalado por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) y la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica (SEICAP).

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Purificadoras de aire

Publicado el 30 de Abril del 2011 en Consultas

Consulta:

Mi consulta es sobre qué opinais sobre las máquinas que venden como purificadoras del aire (IQair, Hyla, Proaqua,etc), que eliminan polvo, ácaros, alergenos, gases, sustancias químicas… si las conocéis y si realmente funcionan. Gracias.

Respuesta:

Para contestarle a su pregunta hemos consultado con la Sociedad Española de Electromedicina, que es la sociedad cientifica de profesionales especialistas en tecnología médica. Nos han contestado que aunque los filtros HEPA que poseen muchos de estos aparatos consiguen filtrar el aire, “la eficacia en la purificación del aire sería comparable a la de limpiar el mar con un cazamariposas”. Para conseguir cierta disminución de partículas debe usarse varias horas en habitaciones cerradas y, aún así, no está claro que disminuya el impacto de estos agentes en el desarrollo de patologías.

Por otra parte, hemos realizado una búsqueda de bibliografía al respecto. Aunque existen diversos estudios en los que se intenta demostrar la eficacia en la disminución de concentraciones de partículas en los hogares cerrados, no conocemos publicaciones científicas en las que se demuestre la eficacia de estos aparatos en la disminución del número y gravedad de los episodios de alergia o infecciones.

Por tanto, como profesional no lo desaconsejo, ya que no lo considero perjudicial para la salud, pero realmente es un aparato bastante caro para no tener demostrada su eficacia.

Recuerda: la información que aparece en esta respuesta puede servir de guía o consejo, pero en ningún caso sustituye la visita y las recomendaciones de su médico, que es quien mejor conoce la enfermedad y las circunstancias particulares del paciente.

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Bronquitis recurrente

Publicado el 17 de Noviembre del 2010 en Consultas

Consulta:
Mi hijo tiene ahora 11 años y ha sido el bebe típico de las bronquitis y la atopia. Recién nacido salió del hospital lleno de granitos y el pediatra ya me dijo que desarrollaría alergias. Efectivamente a los 3 años o quizás antes todo remitió pero al cumplir los 10 ha vuelto a necesitar Salbutamol casi cada vez que se resfría, pero no ha necesitado ni corticoides ni antibióticos. Es deportista y ayer llegó bastante tapado y le administré Salbutamol en dosis de “ataque” (10 pufs y diez respiraciones de cada uno) tal como me indicaron en el hospital la última vez que fuimos. Aunque dominamos bastante los síntomas tanto mi hijo como yo, siempre que puedo me acerco a su pediatra o al hospital a que le den un vistazo. Le hemos hecho dos análiticas de sangre para ver si hay indicios de antígenos pero no parece que salga nada muy evidente en cuanto a alergias. Otro dato es que casi todo el año y sobre todo al levantarse estornuda y moquea bastante. Y por fín, mi consulta es si me recomendáis hacer pruebas de alergia “en serio” y si el hecho de que haya vuelto a aparecer esta sensibilidad a esta edad es preocupante o relativamente habitual. Muchas gracias.

Respuesta:
El asma es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia y adolescencia, con una prevalencia estimada del 9% en los niños de 13-14 años y del 10% en los de 6-7 años. Su hijo presentó un “asma del lactante y preescolar” (término actualmente objeto de controversia), definida como 3 o más episodios de sibilantes (pitos) en menores de 24 meses, independientemente de su causa y que en estas edades es predominantemenete de origen vírico. El niño ha permanecido clínicamente asintomático hasta hace un año, en el que ha reiniciado los síntomas. Pues bien, debe saber que la historia personal o familiar de atopia, como ha ocurrido en este caso, es el principal factor de riesgo de persistencia del asma.

El pilar del diagnóstico de asma es, junto con la clínica, la medición de la función pulmonar mediante la espirometría forzada, permitiendo además clasificar la gravedad del asma, por lo que sí le aconsejo ahondar en el estudio del niño. Este estudio también incluye pruebas para identificar los alérgenos responsables, ya que en el niño mayor la principal causa de asma son los alérgenos inhalados. Las técnicas fundamentales en el diagnóstico alergológico son el prick test o test cutáneo y la determinación de Ig E antigénico específico en suero. Me imagino que ésta última es la que su hijo tiene realizada.

Los síntomas “estornudos y mucosidad matutina” nos hacen pensar en una rinitis alérgica. En nuestro medio, un 80-90% de asmáticos tienen rinitis alérgica. También aconsejo la realización del estudio alergológico para identificar los alérgenos desencadenantes de la rinitis. El tratamiento tanto del asma como de la rinitis se basa en la eliminación de los alérgenos específicos, cuando es posible, y en el uso de medicamentos que disminuyan los síntomas. En este caso podríamos iniciar una budesonida inhalada para el control del asma y un corticoide nasal para el tratamiento de la rinitis.

Recuerda: la información que aparece en esta respuesta puede servir de guía o consejo, pero en ningún caso sustituye la visita y las recomendaciones de su médico, que es quien mejor conoce la enfermedad y las circunstancias particulares del paciente.

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Vacuna para prevenir resfriados

Publicado el 11 de Mayo del 2010 en Consultas

Consulta: Tengo una niña de 21 meses con asma y bronquitis desde los 8.  Cada resfriado es un drama y el neumólogo nos comentó en la última visita que a finales de este próximo verano le suministrará una vacuna para prevenir tantos resfriados. ¿Me pueden explicar un poco de qué vacuna se puede tratar?  En la visita no nos dió tiempo de profundizar en el tema. Muchas gracias.

Respuesta:

La inmunoterapia, también conocida como “vacuna antialérgica”, es un tratamiento utilizado en algunos casos de asma en los que los síntomas no se pueden aliviar evitando los alérgenos (sustancias que provocan alergias) o tratándolos con medicamentos. La inmunoterapia consiste en la aplicación de múltiples inyecciones con pequeñas cantidades de la sustancia que produce los síntomas de alergia y que gradualmente se van aumentando de forma que el niño va desarrollando una tolerancia al alérgeno (“se va acostumbrandoâ€). Si la inmunoterapia da buenos resultados, el tratamiento, por lo general, se suele mantener durante un periodo de tiempo que oscila entre los 3 y los 5 años y la decisión de detenerlo debe ser tomada por un médico en función del caso particular del niño. Sin embargo, la edad mínima recomendada para iniciar la inmunoterapia suele ser de cinco años por diversas razones, entre ellas por la dificultad de determinación del alérgeno responsable de la alergia en edades más tempranas y por las dificultades que pueden presentar los niños menores para cooperar con el programa de inmunoterapia.

Existen además otros tratamientos en forma de comprimidos orales que pueden ayudar a prevenir o disminuir el número de episodios de bronquitis asmática, que se pueden administrar a edades más tempranas y que pueden ser confundidos con “vacunasâ€.

La elección de un tipo de tratamiento u otro depende de las características particulares del niño y de su enfermedad alérgica, por lo que es fundamental disponer del diagnóstico definitivo y de la valoración médica detenida de las condiciones particulares de los síntomas del niño.

No obstante, y a pesar de los tratamientos disponibles para tratar las alergias, es importante recordar que la mejor manera de prevenir o controlar los síntomas de alergia de su hija es evitando el alergeno. Puede consultar los consejos para mejorar el ambiente dentro del hogar disponibles en nuestra página web.

Recuerda: la información que aparece en esta respuesta puede servir de guía o consejo, pero en ningún caso sustituye la visita y las recomendaciones de su médico, que es quien mejor conoce la enfermedad y las circunstancias particulares del paciente.

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Alergia

Publicado el 1 de Mayo del 2010 en Temas

Qué es

Qué es

La alergia es una reacción del sistema defensivo ante sustancias que reconoce como dañinas, y que generalmente son inocuas. A estas sustancias realmente inocuas que provocan la reacción alérgica se les denomina “alérgenosâ€. Esta reacción exagerada del sistema defensivo humano frente al alérgeno es lo que provoca los síntomas alérgicos, y variarán dependiendo de los órganos que se activen: síntomas respiratorios, cutáneos, digestivos…

El sistema defensivo del niño con alergia, con la intención de proteger de sustancias que cree amenazadoras, produce unos anticuerpos denominados inmunoglobulina E (IgE) contra el alérgeno. A su vez, estas Ig E hacen que unas células denominadas mastocitos liberen sustancias químicas, incluyendo la histamina, en el torrente sanguíneo para defenderse del alergeno “invasor” [1].

Es la acción de estas sustancias químicas liberadas las que causan los síntomas alérgicos afectando a la piel, los ojos, la nariz, la garganta, los bronquios y/o el tubo digestivo.

Cuando se producen exposiciones posteriores al alérgeno se vuelve a activar la misma reacción alérgica, por lo que cada vez que el niño se exponga a una determinada cantidad del alergeno, presentará la reacción alérgica [1].

Incidencia en los niños

Es muy frecuente. Se calcula que sobre el 25% de los niños sufren algún tipo de  alergia en los países desarrollados. Los síntomas que causa a veces son muy intensos y evidentes, y otras veces pasan desapercibidos y apenas causan molestias.

En las últimas décadas el incremento de este tipo de patología, especialmente en los países  desarrollados, ha sido tan notorio que se ha llamado la “epidemia alérgicaâ€. Los estudios han mostrado que este incremento es real y no atribuible al hecho de que se diagnostiquen más casos como resultado de la mejora de los conocimientos sobre las enfermedades alérgicas entre los médicos y la población general [2];[3]. La alta prevalencia de casos de alergia documentados en niños de padres sin historia familiar de atopia (ver en “Causasâ€) sugiere que la mayor parte del incremento de las enfermedades de origen alérgico está ocurriendo en niños sin una predisposición genética significativa [4].

No se sabe porqué está aumentando. Existen diversas teorías. Si bien la alergia depende de la genética y el ambiente, la carga genética no puede haber cambiado en sólo 20-30 años, así que las razones deben ser ambientales. Entre las distintas teorías están la carga de la alimentación, las infecciones, la contaminación, etc. Y puesto que es más frecuente en los países desarrollados que en los no desarrollados, se buscan causas en el “modo de vida occidental†[4];[5].

Causas

Causas

Entre las causas del desarrollo de la alergia, distinguimos distintos factores: aquellos que predisponen al desarrollo de la alergia, aquellos que la causan directamente (los alérgenos) y aquellos que influyen en su desarrollo que a su vez, una vez establecida la alergia, también son desencadenantes de los síntomas [6]. Veámoslos:

  1. Factores Predisponentes:
    • Predisposición genética, lo que se denomina atopia. Son aquellos niños con facilidad para el desarrollo de enfermedades alérgicas si hay otros miembros de la familia (padre, madre, hermano, etc.) que son alérgicos. La alergia no se hereda, pero sí la predisposición a desarrollarla.
    • El Sexo. En algunas enfermedades alérgicas, como es el caso del asma, esta enfermedad es más frecuente en varones.
  2. Factores causales: los alergenos (ácaros del polvo, hongos, epitelios de animales, cucarachas, alimentos, etc)
  3. Factores facilitadores o desencadenantes: Son factores que no producen alergia por sí mismos, pero que facilitan que una persona pueda hacerse alérgica a una sustancia, o bien pueden actuar como factores desencadenantes en una persona que ya es alérgica:
    • Contaminación
    • Humo de tabaco
    • Infecciones respiratorias
    • Aire frío
    • Ejercicio

Síntomas

Síntomas

Las reacciones alérgicas pueden producirse en cualquier parte del organismo ya que las personas entran en contacto con los alergenos a través del aire que respiran, de los alimentos que comen, o de las cosas que tocan.

El tipo y gravedad de los síntomas de la alergia varía entre los tipos de alergias y entre pacientes. Los síntomas pueden ir de leves o importantes molestias estacionales (por ejemplo, las alergias al polen o por determinados hongos) a problemas que se manifiestan durante todo el año (como los ácaros del polvo o ciertos alimentos).

Los síntomas más corrientes de alergia son [6]:

  • Congestión nasal, estornudos, frecuentemente en salvas.
  • Tos.
  • Picor de ojos, nariz, paladar, oídos o garganta, piel…
  • Ojeras.
  • Lagrimeo, enrojecimiento de los ojos, legañas, inflamación de párpados.
  • Pitos en el pecho, dificultad respiratoria, opresión en el pecho.
  • Erupciones en la piel, ronchas…
  • Dolores de abdomen, diarrea, vómitos (sobre todo en lactantes y niños pequeños).

En los lactantes raramente presentan síntomas de alergia. Pero tan pronto la leche es introducida en la dieta, algunos niños pueden comenzar vómitos, diarrea, cólicos intestinales, etc. En ocasiones, cuando estos síntomas digestivos van remitiendo, comienzan a aparecer síntomas en la piel (eritema del pañal, eczema,…). Más tarde pueden aparecer catarros bronquiales o asma. Finalmente, es común que se hagan patentes síntomas alérgicos en la nariz (rinitis) o en los ojos (conjuntivitis).

Diagnóstico

Cómo se diagnostica

Algunas alergias son bastante fáciles de diagnosticar porque el patrón de síntomas que sigue a la exposición a determinados alergenos es fácil de identificar. Pero otras alergias son menos obvias porque sus síntomas recuerdan a los cuadros clínicos de otros trastornos.

A lo largo de la vida de una persona se entra en contacto con varios miles de sustancias capaces de producir alergia. En la mayoría de los casos sólo una o unas pocas de esas sustancias producen enfermedad en alguna persona concreta. Pero aún así, a veces encontrar la causa de la alergia en un paciente determinado puede ser extremadamente difícil. Por ello no es razonable hacer un número indiscriminado de pruebas, sobre todo si es un niño. De todas formas se suelen tener alergias a sustancias con las que tiene un contacto frecuente, por eso, la realización de estas pruebas es un proceso que debe basarse necesariamente en una Historia Clínica detallada, con el fin de determinar cuáles pueden ser los alergenos responsables de la enfermedad del niño.

Según esta historia clínica detallada y una minuciosa exploración física, su pediatra podrá emitir un diagnóstico y recetarle medicación o bien derivarle a un alergólogo para que le haga un estudio de alergia en profundidad y le recomiende un tratamiento.

El alergólogo probablemente solicite algunas pruebas para determinar a qué es alérgico. Existen varios tipos de exploraciones para poder determinar si un/a niño/a tiene alergia:

  • Las pruebas cutáneas: se pueden hacer en lactantes de pocos meses, pero son más fiables a partir de los dos años de edad. Se realizan aplicando en la piel gotas de los extractos a los cuales se supone que el niño puede ser alérgico, y a continuación se realiza una pequeña punción sobre estas gotas para introducir una mínima cantidad del alergeno en la piel. Así se verá si se produce una reacción al cabo de 15-20 minutos, cuando se efectúa la lectura. Si su hijo está sensibilizado a algún/os alergeno/s se producirán habones (ronchas) en ese/os punto/s.
  • Analítica de sangre: es un complemento de las pruebas en la piel. Sirven para confirmar la prueba cutánea y también cuantificar la intensidad de la sensibilización alérgica.
  • Existe una prueba denominada Phadiatop Infant (Pharmacia Diagnostics -Uppssala-Sweden) que es una prueba para la atopia diseñada especialmente para niños de hasta cuatro años. Es una técnica de diagnóstico in vitro, que contiene componentes de alergenos tanto alimentarios como inhalados, basándose en la prevalencia conocida de los alergenos agresores que provocan enfermedad atópica en este grupo de edad. Contiene el 98% de los alergenos que causan la enfermedad alérgica en esa edad. Si el resultado es positivo, es altamente probable que el paciente sea efectivamente alérgico, mientras que si es negativo, lo probable es que no lo sea.

Tratamiento

Tratamientos

La prevención más obvia es procurar evitar la sustancia a la que se es alérgico, si esta es conocida. Sin embargo, esta opción es a menudo difícilmente practicable, y a veces incluso, imposible. Por ello es fundamental la educación de los niños con alergia desde pequeños, no sólo sobre la alergia en sí misma, sino también sobre las reacciones que pueden presentar si ingieren o entran en contacto con el alergeno. Además, es recomendable informar a todas y cada una de las personas que están al cuidado de su hijo (desde los monitores y profesores del colegio o guardería hasta los familiares y los padres de sus amigos) sobre la alergia que éste padece para reducir al máximo los síntomas alérgicos del niño [1].

Hay que tener en cuenta que se suele ser alérgico a más de una sustancia o se va siendo a lo largo de la vida. Por ello son fundamentales las medidas generales de evitación de los alergenos y de disminución de la carga de los mismos en el ambiente habitual. Con ello se contribuye a disminuir el número de episodios y la intensidad de los mismos, y a su vez prevenimos el desarrollo de nuevas alergias a sustancias.

La “desalergenización†del domicilio por tanto será fundamental, sobre todo en el dormitorio [6]. Para llevarla a cabo se pueden seguir las siguientes recomendaciones [6]:

  1. Los pelos y las plumas de los animales domésticos constituyen un material muy alergénico. Por lo que se aconseja evitar la presencia en las habitaciones del domicilio de animales de pelo (particularmente perros, gatos y hámsteres) y plumas, puesto que, si el paciente es ya alérgico a alguno de estos animales, su mera presencia puede causar síntomas, y si todavía no lo es, el riesgo de hacerse alérgico es muy alto.
  2. Evitar alfombras o moquetas, o en caso de que sean inevitables, someterlas a una limpieza minuciosa.
  3. Evitar colocar plantas dentro de la vivienda, pues en la tierra de la maceta a menudo crecen hongos. Sí puede haberlas en terrazas y balcones.
  4. Es conveniente pintar las paredes con pintura plástica lavable y, preferiblemente lisas (no estucadas). Son desaconsejables las paredes empapeladas o enteladas.
  5. La limpieza se hará a diario con aspiradora. A los muebles se les quitará el polvo con una bayeta húmeda, pudiendo emplearse sprays limpiamuebles. Nunca se barrerá ni se sacudirá el polvo. Conviene no olvidar lugares ocultos (cuadros, rodapiés, altillos, etc.).
  6. Deben evitarse los ambientadores, sprays, etc. con olores intensos y penetrantes.
  7. El tabaco constituye un potentísimo irritante bronquial. Por lo tanto, está contraindicado fumar en la casa de un paciente alérgico, incluso cuando él/ella no esté presente.
  8. Evitar las ventanas abiertas en exceso, sobre todo en época de polinización (primavera) y días ventosos, usando preferentemente  el aire acondicionado para aclimatar el hogar, siempre que la limpieza de filtros y el mantenimiento se realicen regularmente.

Sin embargo, no siempre es posible o factible reducir la exposición al alérgeno. En estos casos, o cuando las medidas de “desalergenización†del domicilio no son suficientes, lo más probable es que el médico prescriba medicamentos, entre los que se encuentran los siguientes [8]:

Antihistamínicos: Los antihistamínicos bloquean los efectos de la histamina, aliviando, de esta manera, los síntomas principales de la alergia, como los estornudos, la conjuntivitis, el goteo nasal,… Los nuevos antihistamínicos  no producen los efectos secundarios no deseados tradicionales. Están disponibles en cápsulas, cremas, sprays nasales, jarabes y colirios.

Corticoides: Son antiinflamatorios potentes útiles para tratar los síntomas de la alergia. Están disponibles en diversas formulaciones: cremas, lociones, sprays nasales y colirios. Son muy eficaces, y aunque deben utilizarse con regularidad durante todo el período de tiempo mientras permanezca la sintomatología alérgica, no hay que olvidar que no se deben suministrar durante más de tres meses consecutivos. Además es imprescindible utilizarlos con mucha precaución en los niños.

Cromoglicatos:  Estos medicamentos se utilizan para prevenir nuevos brotes de la enfermedad, por lo que deben estar prescritos y administrados durante un período de tiempo anterior (aproximadamente un mes) a la aparición de sintomatología alérgica. Esto es debido a que estos medicamentos no actúan sobre la reacción alérgica una vez que esta se ha desencadenado sino que evitan la liberación de histamina antes de que ocurra el episodio alérgico.

Inmunoterapia: En algunos casos específicos, y siempre que el médico lo considere necesario, se puede prescribir la inmunoterapia, aunque se suele reservar para pacientes con alergias severas que no responden a la medicación habitual. Se inyectan cantidades de alérgeno progresivamente superiores para inducir cierta inmunidad hacia el alérgeno causante. Es un proceso largo y tiene efectos secundarios.

Perspectivas

Perspectivas a largo plazo

La alergia desaparece por completo en algunos casos; en otros casos puede permanecer, pero se pueden mejorar muchos los síntomas [5]. La desaparición puede ocurrir de manera espontánea, y otras veces con el tratamiento prescrito por el médico. En ocasiones ocurre que algunos pacientes, con el tiempo, desarrollan tolerancia a la sustancia a la que tenían alergia, y no necesitan ninguna precaución especial con ella, como sucede con las personas que nunca han tenido alergia.

Bibliografía

[1] http://kidshealth.org/parent/en_espanol/medicos/allergy_esp.html

[2] Arruda LK, Sole D, Baena-Cagnani CE, Naspitz CK. Risk factors for asthma and atopy. Curr Opin Allergy Clin Immunol 2005;5(2):153-9.

[3] Beasley R, Crane J, Lai CK, Pearce N. Prevalence and etiology of asthma. J Allergy Clin Immunol 2000;105(2 Pt 2):S466-72.

[4] J. Torres-Borrego, A.B. Molina-Terán and C. Montes-Mendoza. Prevalence and associated factors of allergic rhinitis and atopic dermatitis in children. Allergol Immunopathol 2008;36(2):90-100

[5] Web de la Sociedad Española de Inmunologia Clinica y Alergia Pediátrica. Disponible URL: http://www.seicap.es/que_es_la_alergia.asp

[6] Web de la Unidad de Alergia del Hospital la Fe de Valencia. Disponible URL: http://www.alergiainfantillafe.org/infoalergia.htm#top

[7] http://kidshealth.org/parent/en_espanol/medicos/allergy_esp.html#a_Signos_y_s_ntomas

[8] http://www.laalergia.com/bgdisplay.jhtml?itemname=tratamientos

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¿Qué es una reacción anafiláctica?

Publicado el 1 de Mayo del 2010 en Preguntas Frecuentes

En contadas ocasiones, si la sensibilidad a un alergeno es extrema, un niño puede presentar una reacción anafiláctica (o choque (shock) anafiláctico). Se trata de una reacción muy intensa y repentina que afecta a la piel y los sistemas respiratorio, digestivo y cardiovascular. Estos síntomas pueden estar ocasionados por cualquier tipo de alérgeno, desde determinados alimentos hasta al veneno de ciertos insectos, y siempre requieren de atención médica inmediata. Entre los síntomas de la reacción anafiláctica, se incluyen [1]:

  1. Dificultad para respirar.
  2. Inflamación (sobre todo de la cara, la garganta, los labios y la lengua, en el caso de las alergias alimentarias).
  3. Rápido descenso de la tensión arterial.
  4. Mareo.
  5. Pérdida de la conciencia.
  6. Ronchas.
  7. Ronquera o afonía.

La reacción anafiláctica se puede producir al cabo de sólo dos segundos de exponerse a la sustancia desencadenante o puede tener una latencia de dos horas si ha sido desencadenada por un alimento.

Afortunadamente, las reacciones alérgicas graves que pueden poner en peligro la vida sólo se dan en una cantidad reducida de niños. De hecho, la incidencia anual de reacciones anafilácticas es baja -en torno al 30 sobre 100.000- aunque las personas con asma, eccema o fiebre del heno tienen más probabilidades de presentarlas. En cuanto a las causas, la mayoría -hasta el 80%- de las reacciones anafilácticas son desencadenadas por cacahuetes o frutos secos [1].

Referencias:

[1] Kidshealth.org: http://kidshealth.org/parent/en_espanol/medicos/allergy_esp.html

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