Actualmente hay muchos niños menores de 3 años que son diagnosticados de asma. Pero, ¿tienen todos la misma enfermedad, la misma manera de enfermar? ¿La tendrán para toda la vida? ¿Es siempre el asma una enfermedad crónica?
La palabra asma viene del griego y significa “resuello, jadeoâ€. Por extensión, se aplica a unos sÃntomas respiratorios que son los roncus y las sibilancias (en lenguaje común, los llamamos “pitosâ€). Se acompañan de tos y dificultad respiratoria de intensidad variable, según la gravedad. Cuando un niño menor de 3 años ha tenido tos y sibilancias en 3 o más ocasiones decimos que tiene asma. Esto significa que, sea cual sea la causa que haya producido estos sÃntomas, diremos que el niño tiene asma y es, por lo tanto, un concepto clÃnico, un conjunto de sÃntomas, no una enfermedad en sà misma. Habitualmente, si ha aparecido en los primeros meses de vida, lo denominamos “asma del lactanteâ€.
También hay que aclarar que el asma no es un “resfriado mal curadoâ€; que un niño no “se vuelve asmático†porque tenga muchas bronquitis de pequeño. La mayorÃa de niños menores de 3 años con sibilancias, no serán asmáticos en el futuro.
El asma es una enfermedad heterogénea que se expresa de diferentes maneras. A estas maneras de expresarse, las llamamos fenotipos asmáticos. Se han propuesto tres fenotipos de niños con sibilancias. Estos tres tipos no son excluyentes entre sà y habitualmente se pueden solapar. La anamnesis (preguntas que hace el pediatra para indagar sobre los antecedentes personales, familiares, sÃntomas que presenta el niño, etc.) y la exploración del niño determinan una orientación clÃnica bastante segura antes de hacer cualquier estudio complementario:
1. Niños con sibilancias precoces transitorias: Son niños que presentan sibilancias muy pronto, incluso antes de ir a la guarderÃa, y muchas veces sin tener resfriado. No tienen antecedentes familiares de asma o alergia, ni dermatitis atópica (piel seca, picor y eccema). Son en su mayorÃa hijos de madres fumadoras durante el embarazo. Otros factores de riesgo asociados son el sexo masculino, la prematuridad, la convivencia con hermanos mayores y la asistencia a guarderÃa. Ya tienen una función pulmonar alterada antes de presentar el primer episodio de sibilancias. Sin embargo, éstas desaparecen habitualmente a los 3 años o antes y las pruebas funcionales en la adolescencia son normales. El pronóstico de estos niños a largo plazo no parece tan bueno, puesto que tienen más tendencia a hacerse fumadores y más riesgo de presentar enfermedad pulmonar crónica por el tabaquismo que los hijos de madres no fumadoras. Representan el 60% de niños con “pitos†antes de los 3 años. La situación y el pronóstico empeoran si los padres continúan fumando.
2. Niños con sibilancias persistentes no atópicas: Representan el 20% de los niños menores de 3 años con sibilancias Estos niños presentan bronquitis con, sibilancias habitualmente desencadenadas por infecciones vÃricas. La primera suele ser una bronquiolitis por virus respiratorio sincitial o algún otro como el rinovirus. Después, a cada resfriado que presentan pueden tener una bronquitis. No es una regla constante, pero es muy frecuente. Habitualmente, presentan las sibilancias durante los primeros 2-3 años de vida, pero algunos siguen teniendo después de esta edad. La mayorÃa de niños se “curan†en la adolescencia. Antes se decÃa que tenÃan “asma intrÃnsecaâ€.
3. Niños con sibilancias persistentes atópicas: Estos niños, las presentan por una alteración de la respuesta inmune frente a determinados alérgenos (sensibilización atópica). Son los que tienen “Asma alérgica†y representan el 20% restante. Suelen estar sensibilizados precozmente a alérgenos alimentarios (proteÃnas de leche de vaca, huevo, frutos secos), y otros neumo-alérgenos (alérgenos inhalados). A los 6-10 años tienen una función pulmonar disminuida (en la espirometrÃa) y niveles altos de la inmunoglobulina IgE. Puede ser un factor de riesgo para desarrollar la enfermedad más grave y persistente en la adolescencia y también de adulto. El pronóstico es mejor en los niños con asma alérgica que manifiestan las sibilancias después de los 3 años y durante la etapa escolar.
Estos tres tipos de manifestaciones se pueden combinar, como decÃa antes: un niño puede tener dermatitis atópica y, a la vez, madre fumadora, o sufrir bronquiolitis en los primeros meses de vida, y asà con varias circunstancias y combinaciones posibles. Todo esto dificulta la distinción del tipo de asma que sufre el niño y, por lo tanto, la adopción de medidas, tanto desde el punto de vista del diagnóstico como del tratamiento. TodavÃa resulta más difÃcil para el pediatra avanzar un pronóstico de la enfermedad.
Tampoco se dispone todavÃa de marcadores genéticos, pero sà que existe un consenso para determinar la probabilidad o riesgo de sufrir asma en un futuro. AsÃ, la probabilidad más alta está relacionada con la existencia de asma en uno de los padres y con que el niño sufra dermatitis atópica. También hay que sospechar un asma alérgica en el niño con episodios repetidos de sibilancias sin resfriado, cuya madre no es fumadora. En estos casos, el pediatra puede pedir una analÃtica de sangre para confirmar si hay aumento de IgE, eosinofilia, o sensibilización a neumo-alérgenos o alérgenos alimentarios. En la Atención Primaria se dispone de estas técnicas que nos sirven a los pediatras para orientar el diagnóstico, pero no para confirmarlo. Lo que hacemos habitualmente es una derivación al especialista hospitalario para completar el estudio diagnóstico. Hay que tener en cuenta, que la negatividad de las pruebas no descarta la presencia de asma alérgica, sobre todo si hay antecedentes de asma en los padres y el niño tiene dermatitis atópica. Habrá que hacer un seguimiento del niño, puesto que es probable que en un futuro (entre los 6 y 10 años), se hagan positivas las pruebas y, si está indicado, existe tratamiento hiposensibilizante. Con un diagnóstico y tratamiento precoz, muchos niños asmáticos serán asintomáticos en la edad adulta. Por el contrario, la aparición precoz y la mayor frecuencia y gravedad de las crisis están relacionadas con la persistencia de asma en el adulto.
¿Y mientras tanto?
Podemos prevenir evitando factores predisponentes o desencadenantes:
- Fumar durante el embarazo.
- Exposición al tabaco y la polución.
- Bronquiolitis. No hay evidencia de que predispongan al asma alérgica si no hay predisposición genética, pero sà que aumentan la sensibilización. También está comprobado que en los niños alérgicos, las bronquitis de origen vÃrico son más intensas y de más duración que en los niños no atópicos. Esta “hiperactividad bronquial†persiste incluso después de haber tratado el asma y que estemos ante un niño “asintomáticoâ€. Un niño de 4 meses que tiene que ir a la guarderÃa en noviembre, que ha manifestado dermatitis atópica los primeros meses y con antecedentes familiares de asma, es de sentido común que tiene probabilidades de sufrir bronquitis con sibilancias desde muy temprano y serÃa razonable tratar de atrasar unos meses la guarderÃa.
- Antibióticos. Pueden avanzar la sensibilización y no son útiles en las crisis de asma. Los niños con bronquitis repetidas suelen estar hipertratados con antibióticos.
- Estrés materno y en el ambiente familiar.
No hay evidencia de que evitar el resto de factores disminuya la posibilidad de sufrir asma en el futuro. En los niños con dermatitis atópica, la leche parcialmente hidrolizada puede disminuir los brotes de eccema en los primeros meses, pero no influye en la evolución posterior de la alergia ni del asma. Solamente mejora la dermatitis si hay una alergia a las proteÃnas de la leche de vaca. Por lo tanto, no hay que retirar determinados alimentos ni de la madre ni del niño, ni evitar los posibles alérgenos. Incluso se ha demostrado un cierto efecto protector en caso de tener mascotas en casa antes de nacer el niño. Sà que hay una mejora si se evitan durante el tratamiento, una vez desencadenado el asma y demostrada la sensibilización al alérgeno.
Se habla mucho del beneficio que supone añadir a la leche prebióticos y probióticos. Parece ser que mejoran la dermatitis atópica. Actualmente se está estudiando la influencia de la dieta mediterránea en el desarrollo del asma, rinitis alérgica y dermatitis atópica. No hay resultados concluyentes. Sà que se piensa que es debido a la presencia de alimentos con alto contenido en antioxidantes y a la presencia de los ácidos grasos de cadena larga y los omega 3 y 6 en algunos alimentos de la dieta mediterránea (tomates, uvas, nueces, manzanas, algunas verduras).
Tratamiento preventivo:
En caso de que se ponga un tratamiento, es necesario que sea el mÃnimo posible para controlar los sÃntomas y no producir efectos secundarios.
Si el niño sufre menos de 4 – 5 episodios leves al año, no hay que poner tratamiento preventivo. Solamente se tratan las crisis.
En niños menores de 4 años, está muy discutida la utilidad de los corticoides inhalados versus la de los antileucotrienos para prevenir los ataques de asma. Según los estudios que se revisen los resultados son diferentes. Es posible que influyan intereses económicos por parte de la administración y por parte de los laboratorios. Lo que está claro es que ninguno de ellos modifican la evolución de la enfermedad. Solamente disminuyen las bronquitis de repetición. Puede ser que las sibilancias de repetición inducidas por virus sean más agradecidas a los antileucotrienos. La mayor parte de guÃas clÃnicas recomiendan en primer lugar el uso de corticoides inhalados.
La evidencia más positiva:
El asma es una de las enfermedades más estudiadas. Su diagnóstico y tratamiento están tan consensuados y son tan universales que cualquier pediatra está al dÃa de la mayorÃa de avances en este tema. Seguro que sabrá orientar el caso de cada niño y adoptar las medidas adecuadas.
Aunque las bronquitis, las sibilancias, los tratamientos con cámaras de inhalación, los corticoides orales o inhalados, las idas y venidas a urgencias asusten, preocupen y angustien a los padres, es muy probable que la mayorÃa de los niños mejoren después de los 3 años. Para el resto, hay tratamiento.
La dieta mediterránea, por su variedad, equilibrio y riqueza en antioxidantes, mucha vida al aire libre, lejos de la contaminación y sin tabaco alrededor, son medios de prevención al alcance de todos.
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