Consulta:
Preocupado por la salud de mi hijo no hace mucho estuve buscando información en Internet para ver si podíamos encontrar alguna entidad o especialista que nos pudiese orientar.
Nuestro hijo tiene 12 años y desde siempre ha tenido problemas de afonía. Tiene la costumbre de respirar mucho con la boca y eso le agrava el problema. Cuando tenía 7 años fuimos al otorrino y después de hacerle una exploración (le introdujo un catéter con una cámara por la nariz hasta llegar a las cuerdas vocales) le detectaron unos pequeños pólipos en las cuerdas vocales.
Nuestro hijo juega al fútbol y tiene problemas de resistencia y de recuperación, cosa que a veces le causa una frustración ya que no puede rendir físicamente como podría si no tuviese este problema. También hemos ido a clases de logopedia.
Yo había pensado dirigirme a algún centro de medicina deportiva para ver si nos podían asesorar.
¿Ustedes nos podrían orientar al respecto?
Respuesta:
El desarrollo de la laringe de su hijo aún no está completado hasta pasar la pubertad. Esto puede suponer que se produzcan aún cambios en la recurrencia de sus afonías.
Existen una serie de factores que predisponen al desarrollo de afonías en la infancia, por lo que localizándolos y tratándolos en su origen se puede disminuir la recurrencia de las mismas
- Niños con carácter hiperactivo, con tendencia a juegos físicos de contacto. Los gritos en los deporte pueden lastimar las cuerdas vocales cuando se sobrepasan los límites normales de cada uno. Al gritar agotan su sistema vocal y pagan el precio de ese estado emocional de excitación. Como me han dicho, su hijo juega al fútbol, siendo éste un deporte que se acompaña generalmente de muchos gritos entre compañeros durante el juego.
- Ambientes diarios ruidosos y excitados, con un entorno ansioso y ajetreado.
- Padres con disfonías crónicas con posible imitación de modelos por parte del niño.
- Los niños con trastornos frecuentes, recurrentes o crónicos otorrinolaringológicos, como las rinitis frecuentes, las rinitis alérgicas, otitis de repetición, sinusitis o laringitis. Del mismo modo trastornos de vías respiratorias más bajas como las bronquitis de repetición o el asma. Niños intervenidos quirúrgicamente. También pueden existir deficiencias auditivas que impidan el control auditivo de la propia voz. Todos estos tipos de trastornos pueden ser estudiados y descartados por su pediatra, o bien el otorrino y el neumólogo. Si se encuentra alguna enfermedad de base, como una rinitis crónica o un asma, tratándolas puede que su hijo encuentre mejoría tanto de la frecuencia de las afonías como de la limitación deportiva que dicen que refiere.
Puedo suponer que, dado que son unos padres preocupados y llevan años con el problema de su hijo, conocerán las “normas de higiene vocal”, pero en cualquier caso les numero algunas:
1. Modificaciones en la forma de hablar, como:
a. Hablar a menor intensidad
b. Hablar por turnos
c. Detener el habla para respirar
d. Hablar articulando bien.
2. Los niños imitan mucho los comportamientos de los mayores por lo que procure no gritar en su presencia, ni por supuesto fumar.
3. No es bueno para la voz infantil imitar sonidos muy guturales y roncos. No deben asustar a otros niños gritando.
4. Escuchar al niño para que no tenga que gritar y llamar nuestra atención. Respetar su turno de palabra.
5. Actuar coordinadamente con los profesores para cambiar los malos hábitos vocales del niño.
6. Enseñarles y recordarles que articulen bien las palabras.
7. Trabajar una correcta actitud postural y ejercicios de relajación para disminuir la tensión muscular excesiva.
8. Instaurar unas pautas respiratorias adecuadas.
9. Enseñarles a que no emitan sonidos mientras toman el aire en la respiración.
10. Que no agoten todo el aire al hablar hasta el punto de que se les noten las venas del cuello.
11. Hacer que beban abundante agua y que no abusen de bebidas muy frías.
Llegar a identificar los malos hábitos al hablar y respirar del niño en la vida diaria, qué piensa y siente, cómo percibe sus dificultades, llegar a motivarlo y estimularlo para modificarlas, es un trabajo que requiere la ayuda del logopeda. Ya han comentado que lo han visitado. Si hace tiempo de esto, no estaría mal volverlo a intentar, ya que los niños crecen rápido y sus necesidades e inquietudes se van modificando rápidamente, y lo que pudo no tener frutos hace dos años, sí los tenga ahora.
Por otra parte, con respecto a las limitaciones de resistencia y recuperación en el ámbito deportivo, y si su pediatra ha descartado patologías respiratorias, pueden ayudarse de la valoración por parte de medicina deportiva. Ellos les pueden objetivar si existe menos capacidad en su hijo de lo esperado para su edad, y detectar algunos tipos de problemas. En algunos centros, además, podrán diseñarle un programa de entrenamiento personalizado para mejorar su capacidad física, independientemente se detecte alguna deficiencia o no.
Recuerda: la información que aparece en esta respuesta puede servir de guía o consejo, pero en ningún caso sustituye la visita y las recomendaciones de su médico, que es quien mejor conoce la enfermedad y las circunstancias particulares del paciente.
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