Qué es
El tabaquismo pasivo es la exposición involuntaria al humo ambiental de tabaco de sujetos que no fuman.
También podría considerarse fumador pasivo al feto en el caso de mujeres gestantes fumadoras, o fumadoras pasivas.
La Organización Mundial de la Salud considera que la exposición involuntaria y dañina que sufren los niños por la exposición pasiva al humo de tabaco ambiental puede ser considerada como una violación de los derechos recogidos en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (1989).
Incidencia en los niños
El porcentaje de niños que se ven sometidos al tabaquismo pasivo en su domicilio varía según los países desde un 29% (Perú) a un 69% (Cuba). Dado que aproximadamente mil millones de adultos fuman en el mundo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor de 700 millones de niños, casi la mitad de la población infantil del mundo, respira aire contaminado por humo de tabaco, principalmente en su propio domicilio [1].
En España la prevalencia de tabaquismo pasivo en los niños es superior al 50%.
Causas
El concepto de fumador pasivo surge a principios de los años 80 al demostrarse que el tabaco también es peligroso para los que sufren su exposición ambiental. En el tabaquismo pasivo hay exposición al humo exhalado y también al humo lateral producido por la combustión del cigarrillo. Este último contiene partículas de menor tamaño que flotan en el aire y al ser inhaladas pueden alcanzar rincones más profundos del árbol bronquial, por lo que son más nocivas aún. Cerca del 85% del humo de tabaco que se puede acumular en un espacio cerrado procede de esta corriente lateral o secundaria.
Se considera que hay de 2 a 4 fumadores pasivos por cada fumador activo.
El humo de tabaco está reconocido como un importante contaminante medioambiental y un potente tóxico. En él se han hallado más de 5000 compuestos químicos en forma de gases y partículas. Entre las partículas se encuentra el alquitrán, compuesto a su vez por muchas moléculas de la familia de los hidrocarburos policíclicos como el benceno y el benzopireno, y la nicotina. En forma gaseosa se encuentran entre otros el monóxido de carbono, el amoniaco, el formaldehido, el acido cianhídrico y la acroleína. Más de 250 de estos compuestos son tóxicos demostrados, potentes irritantes. Más de 60 son carcinógenos humanos conocidos y confirmados (Grupo 1 de la clasificación de productos carcinógenos para humanos de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer IARC) o probables (grupos 2ª, 2B y 3 de la IARC) [2].
A través de la placenta el feto entra en contacto con los tóxicos que la madre ingiere o inhala. La nicotina alcanza concentraciones en el líquido amniótico que son equivalentes o incluso superiores a las encontradas en la sangre de la madre. Este potente tóxico altera el desarrollo pulmonar del feto y tiene efectos sobre su circulación sanguínea, además de los efectos sobre la circulación placentaria.
Síntomas
En la infancia las enfermedades causadas por el tabaquismo pueden deberse a la exposición antes de nacer o después del nacimiento. Es difícil estimar el impacto por separado de ambas exposiciones porque generalmente las madres que fuman durante el embarazo continúan haciéndolo después del parto.
Fumar durante el embarazo induce cambios tempranos en la placenta, produciendo una menor oxigenación fetal, que da lugar a retardo de crecimiento intrauterino, malformaciones congénitas, bajo peso al nacer o prematuridad.
Se estima que fumar durante el embarazo disminuye el peso del niño al nacer entre 10 y 15 gramos por cigarrillo consumido diariamente.
La mortalidad perinatal (que abarca la muerte fetal que ocurre desde la 24ª semana de gestación hasta la muerte del recién nacido durante las cuatro primeras semanas de vida) es un 40% mayor en los hijos de madres fumadoras que en los hijos de madres no fumadoras.
La lactancia materna en madres fumadoras se ve afectada puesto que se ha visto una disminución en la cantidad de leche materna y una reducción en el tiempo de lactancia frente a las madres no fumadoras.
El riesgo de muerte súbita del lactante está multiplicado por cuatro en bebés cuyas madres fuman durante el embarazo y durante su primer año de vida. Es la muerte de un niño que es inesperada y en la que los estudios post-mortem no demuestran ninguna causa. En los países desarrollados es la causa más frecuente de mortalidad infantil entre los 30 días y los 12 meses de edad.
Los síntomas inmediatos tras la exposición al humo ambiental de tabaco son irritación ocular, dolor de cabeza, tos, irritación y dolor de garganta, mareos y náuseas.
El tabaquismo pasivo en la niñez ocasiona un aumento en la frecuencia de catarros de vías aéreas altas y de otitis media. Hay un aumento de riesgo de infección respiratoria baja o neumonía. En niños cuyos padres fuman pueden inducirse nuevos casos de asma bronquial. Además está aumentada la frecuencia y la gravedad de las crisis asmáticas.
En adultos el tabaquismo pasivo se ha asociado con el cáncer de pulmón y con la enfermedad coronaria.
En España se estima que pueden fallecer más de 600 personas al año a consecuencia del tabaquismo pasivo, de las cuales 240 podrían corresponder a niños menores de un año. [3]
El tabaco afecta a los niños del mundo entero. Además de los peligros reconocidos del consumo de tabaco y de la exposición al humo ajeno, los niños sufren daños menos evidentes: por ejemplo cuando padecen hambre y malnutrición porque los escasos recursos disponibles se destinan a comprar tabaco en lugar de comida, cuando son explotados para trabajar en el cultivo de tabaco o cuando mueren o resultan heridos a causa de incendios provocados por cigarrillos.
Cómo se diagnostica
En los estudios epidemiológicos destinados a evaluar el impacto que sobre la salud tiene el tabaquismo pasivo, la medición de la exposición al humo del tabaco se realiza mediante encuestas, midiendo la concentración ambiental de los constituyentes del humo del tabaco, o determinando la concentración de biomarcadores (cotinina, tiocianato,…) en saliva, orina y/o sangre.
Tratamientos
La Organización Mundial de la Salud sostiene que cada niño tiene el derecho a crecer sin tabaco a su alrededor. Existe la necesidad de cambiar el ambiente, donde no fumar se considere una conducta social normal y donde la decisión más fácil sea no practicar este hábito.
La Ley de medidas sanitarias frente al tabaquismo y regulación de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco entró en vigor en España el 1 de Enero de 2006 [4]. La prohibición de fumar en los espacios públicos no vino acompañada de una reducción de la exposición de los niños menores de 13 años al humo de tabaco en el domicilio. Esto fue lo que demostraron dos encuestas epidemiológicas realizadas en la Comunidad de Madrid en los años 2005 y 2007. Este dato preocupante muestra la escasa sensibilización de los españoles sobre el grave daño que el tabaquismo pasivo representa para la salud de los no fumadores.
Sin embargo está demostrado que proporcionar información sanitaria sobre tabaquismo pasivo a los padres se sigue de una significativa reducción de la exposición al humo ambiental de tabaco de sus hijos y un significativo incremento de las tasas de abstinencia entre ellos.
Perspectivas a largo plazo
Es necesario reforzar legislativamente el derecho del no fumador a disponer de espacios libres de humo en cualquier espacio público, incluso en lugares de ocio y restauración, independientemente del tamaño del local.
Los poderes públicos deberían promover campañas informativas sobre el beneficio de preservar el aire ambiental de la contaminación por el humo de tabaco, así como facilitar tratamientos conductuales y/o farmacológicos para los fumadores que lo necesiten.
Fumadoras en edad fértil así como padres y madres deberían ser el centro de programas educativos destinados a la creación de un estilo de vida sano en la familia, en todos los aspectos.
Saber más
¿Cómo afecta el tabaquismo pasivo a las vías respiratorias en la infancia?
Algunos artículos de interés:
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Bibliografía:
[1] World Health Organization. Tobacco free initiative. Consultation report. International Consultation on Environmental Tobacco Smoke and Child Health. Geneva: World Health Organization; 1999.
[2] International Agency for Research on Cancer. IARC Monographs on the evaluation of carcinogenic risks to humans. Volumen 89: Smokeless Tobacco and Some Tobacco-specific N-nitrosamines (2007). Volumen 83: Tobacco Smoke and Involuntary Smoking (2004). http://monographs.iarc.fr.
[3] Banegas Banegas JR, Diez-Gañán L, González Enríquez J, Villar Alvarez F, Rodriguez-Artalejo F. La mortalidad atribuible al tabaquismo comienza a descender en España. Medicina Clinica 2005; 124: 769-71.
[4] Ley 28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco. (BOE 309 de 27/12/2005) http://www.boe.es/boe/dias/2005/12/27/pdfs/A42241-42250.pdf
[5] Kanellopoulos TA, Varvarigou AA, Karatza AA, Beratis NG. Course of growth during the first 6 years in children exposed in utero to tobacco smoke. Eur J Pediatr. 2007;16:685-92.
[6] Sadia Malik, Mario A. Cleves, Margaret A. Honein. Maternal Smoking and Congenital Heart Defects. Pediatrics 2008; 121: e810-6.
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Tags: adicción, Contaminación, embarazo, fumar, humo, tabaco, tabaquismo




