Hábitos para una buena salud infantil

¿Qué entendemos por salud?

Foto: OMS

Foto: OMS

La definición de la salud ha ido evolucionando en función del momento histórico, de las culturas, del sistema social y del nivel de conocimientos de los distintos grupos sociales. En los primeros años de la historia, la salud tenía connotaciones mágico-religiosas en las que la enfermedad era considerada un castigo de los dioses, y por tanto, algo que escapaba al control del hombre. Fueron las civilizaciones egipcia y mesopotámica las que iniciaron el primer cambio en este concepto e introdujeron el papel que nosotros mismos tenemos sobre nuestra propia salud con el desarrollo de la idea de la higiene personal y pública. De hecho, la palabra “higiene” proviene de la mitología griega, en la que Higea era considerada la diosa de la salud.

Sin embargo, el cambio conceptual más importante tuvo lugar en 1946 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Carta Magna1 definió la salud como «un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades». Son numerosas las definiciones que a partir de este momento se han propuesto sobre el concepto de salud, aunque todas poseen un nexo común: la integración de la sociedad y el hombre en dichas definiciones y por tanto, el poder de la  intervención del hombre y del medio que nos rodea sobre la salud.

Si bien es cierto que la salud viene determinada en parte por factores que escapan a nuestro control, como los biológicos (como el sexo o la edad) y hereditarios, otros factores que determinan nuestro estado de salud son perfectamente controlables y susceptibles de modificación según nuestra voluntad.

Tenemos por tanto un papel fundamental sobre nuestra salud y la de nuestros hijos, ya que estas intervenciones pueden evitar o retrasar la aparición de un problema de salud (ya se trate de enfermedades infecciosas, del corazón o incluso cáncer) más allá de la intervención de un profesional sanitario dirigida, en muchas ocasiones, exclusivamente a su tratamiento.

¿Cómo se interpreta un hábito en términos de salud infantil?

Hábitos saludables. Foto: Crecebebe.

Hábitos saludables. Foto: Crecebebe.

Hemos visto que la salud es un concepto amplio en el que la sociedad y nuestro comportamiento juegan un papel muy importante pero, ¿cómo podemos intervenir en el mantenimiento de una buena salud? Por medio de las conductas, actitudes, hábitos o habilidades que cada uno de nosotros desarrollamos y que tienen un impacto en el medio que nos rodea, que a su vez, influye sobre nuestra salud. A través de estas conductas podemos fomentar o no nuestra salud día a día. Todos estos hábitos o conductas que configuran nuestra vida diaria y que pueden beneficiar (hábitos saludables) o perjudicar (hábitos tóxicos) nuestra salud constituyen lo que llamamos nuestro “estilo de vida saludable”.

En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aportó una definición más concreta de estilo de vida relacionado con la salud1, acordando, que es “una forma general de vida basada en la interacción entre las condiciones de vida en un sentido amplio y los patrones individuales de conducta determinados por factores socioculturales y características personales”. Entendemos por hábito una forma especial de comportarse que se adquiere tras la repetición de actos iguales o semejantes, o que se produce de forma instintiva.

Dicho de otro modo, los hábitos son esas acciones que, a base de repetirlas, se convierten en nuestra forma diaria de hacer las cosas. Forman parte de nuestra vida diaria ya que hacen referencia a cómo nos alimentamos, cómo descansamos o incluso cómo nos movemos. Todos sabemos lo difícil que resulta cambiar un hábito cotidiano una vez establecido. Por eso es, precisamente en la infancia, el momento en el que se van modelando estas conductas, el momento idóneo en el que instaurar los hábitos saludables.

Estos hábitos tienen una característica propia y es que son flexibles, es decir, los podemos modificar adaptándolos a las distintas situaciones en función de las características del entorno que rodea a nuestros hijos. Desarrollar en los niñ@s hábitos y costumbres sanas, que los valoren como aspectos básicos de la calidad de vida y que rechacen las pautas de comportamiento que impidan la adquisición de un bienestar físico y mental, nos ayudará a lograr que nuestros pequeños puedan “vivir más y vivir mejor”.

Esto ayudará a evitar ciertos problemas de salud desde su raíz, como las enfermedades cardiovasculares (ECV), la aterosclerosis e hipertensión arterial, la obesidad, los niveles elevados de colesterol, el sedentarismo, o los hábitos “tóxicos” como fumar y beber alcohol que tanto daño producen a lo largo de toda nuestra vida.

¿En qué consiste la adquisición de un hábito?, ¿Cómo incorporar los hábitos saludables en la vida cotidiana de nuestros hijos?

Comer sano. Foto: Comidasaludable.net

Comer sano. Foto: Comidasaludable.net

Los niños pueden aprender los hábitos saludables en el  momento en el que éstos se ponen en práctica  día a día, ya sea la hora del baño, la comida o en la hora de dormir.

Además, aprovechando la necesidad de actividad lúdica del niño/a en estas edades, el juego también permite transmitir conocimientos que ayudan a los niños a secuenciar la puesta en práctica de un hábito, conociendo cuándo y en qué momento y lugar ha de llevarse a cabo, o a aprender qué utensilios o herramientas necesita para ello. Y todo, mediante la utilización de diferentes recursos “de andar por casa” como canciones, poesías, juegos, cuentos o programas infantiles educativos que traten sobre el tema que se quiera trabajar.

El aprendizaje de un hábito pasa por diferentes fases2:

1. Preparación: En esta fase es necesario analizar todos los aspectos que tienen relación con el aprendizaje y lo posibilitan desde la existencia de habilidades en el niño hasta la adecuación del entorno y la disponibilidad de los recursos necesarios.
2. Aprendizaje: En esta segunda fase debemos enseñar el hábito motivando al niño/a para que nos imite, ayudándole en su puesta en práctica y dándole tiempo para que aprenda, analice y rectifique sus errores.
3. Automatización: supone la aceptación de la normativa implícita en el hábito; es decir, su ejecución y mejora.
4. Consolidación: En esta fase el niño realiza de forma autónoma el hábito cada vez que la situación lo requiere. El adulto ha de evitar los refuerzos externos y la sobreprotección.

Es importante señalar que para introducir nuevos valores y que los niños adquieran hábitos saludables duraderos que redunden en su bienestar y calidad de vida, sobre todo de cara a su posterior desarrollo físico e intelectual, es conveniente que los padres o cuidadores sirvan de modelo3-8. Es decir, si la familia practica hábitos saludables es mucho más fácil convencer a los hijos de que hagan lo mismo, y  mantengan estos hábitos a lo largo de toda su vida.

Niños y niñas saludables

Niños y niñas saludables

Resumiendo…

La niñez es una etapa emocionante, en la que los niños aprenden sobre sí mismos y sobre el mundo que los rodea. Durante este tiempo los niños empiezan a desarrollar hábitos relacionados con la alimentación y el juego que sentarán las bases de un comportamiento futuro y que pueden afectarlos durante toda su vida.

Educar a los niños y niñas en hábitos saludables desde temprana edad, es la medida preventiva mas eficaz para mejorar su salud a lo largo de toda la vida. No hay que esperar a que el niño tenga problemas de salud o sobrepeso para establecer unos buenos hábitos de vida. La prevención es, sin duda, la mejor apuesta de futuro. Establecer rutinas saludables en la infancia es una inversión en salud para toda la vida y los padres y cuidadores tenemos la maravillosa oportunidad de ayudar a fomentar una serie de hábitos que repercutirán en la salud de nuestros pequeños. ¡No la desaprovechemos!

Para saber más…

Bibliografía

1. Ottawa Charter for Health Promotion. WHO, Geneva, 1986
2. Life-styles and health. Kickbusch, I. Social science & medicine (1982) 1986 Dec 22(2):117-124
3. Buenas costumbres: Cinco hábitos saludables para los niños – Salud- Serpadres.es [Internet]. [cited 2013 Apr 29]. Available from: http://www.serpadres.es/salud/salud/cinco-habitos-saludables-para-los-ninos.html
4. Antonio Jesús Rodríguez / Margarita F. Zehag, Antonio Jesús Rodríguez Diéguez MZM. Autonomía personal y salud infantil. 2009.
5. Cepillado de los dientes | EnFamilia [Internet]. [cited 2013 Apr 29]. Available from: http://enfamilia.aeped.es/temas-salud/cepillado-dientes
6. Hábitos saludables para la televisión, los videojuegos e Internet [Internet]. [cited 2013 Apr 29]. Available from: http://kidshealth.org/PageManager.jsp?dn=KidsHealth&lic=1&ps=107&cat_id=20264&article_set=74281
7. Hábitos a la hora de acostarse: MedlinePlus enciclopedia médica [Internet]. [cited 2013 Apr 29]. Available from: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/002392.htm
8. Your Child’s Habits [Internet]. [cited 2013 Apr 29]. Available from: http://kidshealth.org/PageManager.jsp?dn=KidsHealth&lic=1&ps=107&cat_id=146&article_set=21617

Comparte este contenido:
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • LinkedIn
  • Digg
  • Print
  • del.icio.us
  • email

Sobre Esther Martín, médico. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria