Gripe

Qué es

Qué es

La gripe, también conocida como influenza, es una infección vírica muy contagiosa de las vías respiratorias que afecta a la nariz, la garganta y los pulmones y que está causada por el virus de la gripe. Aunque esta enfermedad afecta a ambos sexos y a cualquier grupo de edad, los niños tienden a contraerla con mayor frecuencia que los adultos. Además, esta enfermedad es más frecuente durante un período determinado del año, que suele comprender de noviembre a abril, produciéndose la mayoría de los casos entre finales de diciembre y principios de marzo [1].

Es frecuente la confusión entre resfriado y gripe, ya que ambas son enfermedades que comparten algunos síntomas y normalmente se presentan en la misma época del año. Sin embargo, las dos son diferentes porque están causadas por distintos tipos de virus, y por tanto el pronóstico y curso de ambas enfermedades son distintos. Además, los resfriados se pueden sufrir varias veces al año y la gripe, en cambio, suele aparecer sólo una vez en varios años [2].

Incidencia en los niños

Decenas de millones de personas en los Estados Unidos contraen la gripe cada año. La mayoría mejora en una o dos semanas [2].

La gripe generalmente aparece en pequeños brotes, pero cada pocos años suele producirse una epidemia. Las epidemias (cuando la enfermedad se propaga rápidamente y afecta a muchas personas de una misma zona al mismo tiempo) suelen alcanzar su máximo desarrollo 2 o 3 semanas después de la aparición de los primeros casos [1].

Causas

Causas

Los virus que causan la gripe son básicamente de tres tipos: los virus A, B y C, cada uno de los cuales varía en cuanto a la gravedad de los síntomas que producen. Se sabe que los virus de la gripe cambian su estructura para prolongar su supervivencia, por lo que es difícil para el organismo poder defenderse de las nuevos tipos que van apareciendo, ya que no han estado nunca en contacto con ellos.

Los virus de la gripe tipo A se clasifican en subtipos y se nombran según dos proteínas que tienen en su exterior y que reciben el nombre de hemaglutinina (HA) y neuraminidasa (NA). Son posibles muchas combinaciones diferentes de proteínas HA y NA. Entre otros, están circulando actualmente entre las personas en todo el mundo los virus de la gripe A H1N1, H1N2, y H3N2. El virus de la gripe A es el más grave y normalmente causa epidemias cada 2-3 años [3]. Cambia con mucha facilidad produciendo nuevas cepas y síntomas graves con fiebre alta.

El tipo B, en cambio, es menos grave y tiende a afectar a niños que no han sido expuestos antes al virus. Después de la infección por este tipo de virus se desarrolla inmunidad (es decir, el cuerpo será capaz de defenderse ante una nueva exposición) debido a que este tipo de virus cambia muy poco, de modo que el riesgo de infectarse en más de una ocasión es pequeño [3].

En climas templados, la gripe de tipo A generalmente aparece a finales del invierno y comienzos de la primavera, mientras que la gripe de tipo B puede aparecer en cualquier momento del año [2].

El tipo C es la forma más benigna del virus y produce síntomas parecidos a los de un resfriado común.

La forma más frecuente de contraer la gripe es por medio del aire en el que quedan suspendidas gotitas infectadas procedentes de la tos y los estornudos de otras personas afectadas por la gripe. Al respirar, las gotitas se inhalan y el virus de la gripe entra en contacto con el nuevo organismo. En otras ocasiones, se transmite desde las manos a la boca, la nariz o los ojos después de tocar una superficie de un objeto en la que está el virus, como el mango de un grifo o un teléfono [3]. Las personas que tienen la gripe pueden contagiarla desde el día antes de empezar a sentirse enfermas y hasta que sus síntomas desaparecen (lo que, en los adultos, generalmente ocurre en 1 semana, pero en el caso de los bebés, hasta en 2 semanas)[1].

Las personas más propensas a sufrir complicaciones por la gripe son las que tienen una edad de 65 años o más, las que tienen enfermedades crónicas (como asma, diabetes o enfermedades cardiacas), las mujeres embarazadas y los niños pequeños [4].

Síntomas

Síntomas

En el niño, los síntomas son variables, pero por lo general parece que se trata de “uno más” de los resfriados que suelen padecer durante el invierno. La gripe puede presentarse de varias formas y generalmente comienza de manera brusca. Aunque lo más habitual es que aparezca fiebre, que puede ser elevada (entre 39º y 41º C) [2];[3], suelen aparecer otros síntomas de las vías respiratorias (tos, ronquera, dolor de garganta, obstrucción nasal y moqueo, o en algunos casos ruidos al respirar, rinorrea o estornudos, etc.), del aparato digestivo (vómitos, náuseas o diarrea), dolores musculares, escalofríos, mareos, dolor de cabeza, inapetencia, sudoración, dolor de oídos o falta de energía.

En algún punto entre el segundo y el cuarto día de la enfermedad, los síntomas de “todo el cuerpo” comienzan a desaparecer y los síntomas respiratorios comienzan a aumentar. Los síntomas de la gripe (a excepción de la tos)  pueden durar hasta una o dos semanas, excepto la fiebre, que dura habitualmente 1 ó 2 días, y raramente alcanza los 5 días. La tos y el cansancio generalmente duran semanas después de que hayan desaparecido el resto de los síntomas de la enfermedad [2];[3]. Es conveniente recordar que estos síntomas no siempre son indicativos de gripe. Hay muchas otras enfermedades, entre ellas el resfriado común, que pueden manifestarse con síntomas similares.

Por lo general no es una enfermedad grave, aunque puede resultarlo especialmente en los ancianos y también en los niños más pequeños [3]. Los niños que van a guarderías son el grupo más expuesto y propenso a las complicaciones, además de otros niños que padecen enfermedades como asma, diabetes, etc.

Diagnóstico

Cómo se diagnostica

Es muy difícil distinguir los síntomas de la gripe de otras infecciones solamente teniendo en cuenta los síntomas que aparecen, por lo que la evaluación de un individuo con síntomas de gripe debe incluir un examen físico completo.

Asimismo, se pueden necesitar estudios adicionales, como análisis de sangre, hemocultivos, cultivos de esputo o radiografías de tórax en los casos en los cuales se sospecha neumonía. El método más común para diagnosticar la gripe es una prueba de detección de antígenos, que se realiza tomando muestras de secreciones de nariz y garganta, que posteriormente son enviadas al laboratorio para ser analizadas. Los resultados de estas pruebas se pueden obtener rápidamente y pueden ayudar a determinar si es apropiado realizar un tratamiento específico. Sin embargo, lo más habitual es que el diagnóstico se haga simplemente identificando los síntomas, sin necesidad de pruebas posteriores [2].

Tratamiento

Tratamientos

Al igual que otras enfermedades producidas por virus, la gripe no tiene tratamiento.

Los antibióticos no son de utilidad para tratar la gripe, salvo en el caso de alguna de sus complicaciones. Todo lo que se puede hacer es aliviar las molestias y la fiebre, prevenir en lo posible las complicaciones y cuidar al enfermo. Para aliviar las molestias, se pueden utilizar antitérmicos, que ayudan a disminuir la fiebre y el malestar, pero no es aconsejable administrar ácido acetil salicílico ni otros medicamentos que lo contengan a los niños con gripe, ya que estos medicamentos pueden favorecer la aparición de una complicación grave, llamada Síndrome de Reye [3].

Es conveniente ofrecerle líquidos con frecuencia y humedecer el ambiente con un vaporizador, así como evitar la exposición al humo del tabaco.

En la mayoría de las ocasiones, los niños con gripe estacional se recuperan sin necesidad de más tratamiento que el referido. Sin embargo, en otras ocasiones y siempre bajo supervisión médica puede ser necesario el empleo de fármacos antivirales, especialmente en aquellos niños con alto riesgo de sufrir complicaciones. El beneficio principal de los medicamentos antivirales es que pueden acortar la duración de los síntomas en aproximadamente un día, pero sólo si se inicia su administración dentro de las 48 horas posteriores al comienzo de dichos síntomas [1].

Perspectivas

Perspectivas a largo plazo

Cualquier persona a cualquier edad puede sufrir complicaciones graves de la gripe, pero los que tienen mayor riesgo de sufrirlas son, entre otros [2]:

  • Personas mayores de 50 años.
  • Niños entre 6 meses y 2 años de edad.
  • Mujeres con más de 3 meses de embarazo durante la temporada gripal.
  • Cualquier persona que viva en un centro de tratamiento a largo plazo.
  • Cualquier persona que padezca enfermedad cardíaca, pulmonar o renal crónicas, diabetes o que tenga un sistema inmunitario debilitado.

Sin embargo, para la mayoría de los individuos que por lo demás estén sanos, la gripe desaparecerá en cuestión de 7 a 10 días.

Bibliografía

[1] Gripe. KidsHealth Organization 2009 January 1. Available from: URL: http://kidshealth.org/parent/en_espanol/infecciones/flu_esp.html
[2] Gripe: MedlinePlus enciclopedia médica. Medline plus 2009 January 1. Available from: URL: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000080.htm
[3] Gripe. Preguntas frecuentes. Asociación Española de Pediatria 2002 January 1. Available from: URL: http://www.aepap.org/familia/gripe.htm
[4] CDC – Influenza Español (Flu) | Síntomas de la gripe, cómo protegerse y qué hacer si se enferma. CDC: Centros para el control y prevención de enfermedades 2009 January 1. Available from: URL: http://www.cdc.gov/flu/espanol/symptoms.htm

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Sobre Esther Martín López