Bronconeumonía

Qué es

Qué es

Las células del cuerpo necesitan oxígeno para vivir. Cuando respiramos, el aire inspirado viaja de la nariz o la boca hasta los pulmones a través de un sistema de canales de aire llamados bronquios. Los pulmones izquierdo y derecho son órganos esponjosos protegidos por la pared costal en cada lado de la cavidad torácica. Cuando existe una neumonía o inflamación de los pulmones se produce un fluido inflamatorio que obstruye una de las secciones bronquiales (neumonía lobar o bronconeumonía) o pequeñas áreas en ambos pulmones (neumonía bronquial), alterando el intercambio de oxígeno entre los pulmones y la sangre [1] y dificultando la respiración.

Así, la neumonía bronquial es una infección de los pulmones que afecta a niños, bebés y población adulta y que puede estar producida por un gran número de gérmenes [2]. La bronconeumonía es una lesión secundaria que aparece generalmente como complicación de otra enfermedad.

Incidencia en los niños

La neumonía produce entre 40000 y 60000 consultas médicas al año. Se estima que aproximadamente un 10% de los bebés sufrirán bronquiolitis. La bronconeumonía supone el 5% de las neumonías bacterianas.

Causas

Causas

La neumonía puede estar causada por múltiples gérmenes, estos gérmenes pueden ser:

  • Bacterias:

Cuando las defensas del cuerpo están bajas por determinadas circunstancias (edad, enfermedad, malnutrición…) las bacterias que normalmente viven en nuestra boca y en la garganta se multiplican e invaden uno de los cinco lóbulos que conforman los pulmones.

El lóbulo infectado se llena de un fluido inflamatorio (pus), dificultando el intercambio normal de los pulmones con la sangre. Esta infección puede pasar al torrente sanguíneo e invadir el resto del cuerpo.

Las bacterias también pueden entrar a los pulmones a través del aire o procedentes de otros lugares del cuerpo.

Entre las bacterias, la que con más frecuencia produce este tipo de neumonía es Streptococo Pneumoniae, entre otras menos frecuentes.

Una forma frecuente en que las bacterias infectan los pulmones es por aspiración de fluidos. Esto ocurre cuando llega a los pulmones el contenido del estómago debido a que existe un trastorno en los mecanismos que regulan la forma de tragar o porque exista reflujo de ácido gástrico o vómitos.

  • Virus:

Los virus son con frecuencia adquiridos mediante la inhalación de gotitas de secreciones respiratorias suspendidas en el aire después de que alguien que padece la enfermedad estornude o tosa.

Los virus son responsables del 50% de los casos de neumonías que normalmente se resuelven de forma natural (autolimitadas).

Algunos de estos virus incluyen Influenza y Virus Sincitial Respiratorio.

  • Hongos:

El hongo que con mayor frecuencia produce neumonía es el Pneumocystis carinii, sobre todo en pacientes con otras enfermedades que debilitan las defensas del cuerpo.

  • Parásitos:

Como el ascariasis, un gusano con el cuerpo redondo, es uno de los más frecuentes en niños.

Sin embargo, en general este tipo de gérmen es muy raro como causa de una neumonía.

  • Otros:

Por ejemplo sustancias que pueden llegar a los pulmones y obstruir las vías aéreas promoviendo el crecimiento bacteriano e infectando el tejido pulmonar. Estas sustancias pueden ser:

- Comida: por defectos en los mecanismos de tragado del niño o por vómitos aspirados (por ejemplo un guisante).
- Polvo, hongos…
- Líquidos.
- Cuerpos extraños inhalados accidentalmente (como tragar una moneda o un diente).

Existen además una serie de circunstancias que facilitan o potencian la aparición de una neumonía. Estos factores son [1]:

• Infecciones virales recientes.
• Hospitalizaciones.
• Uso de antibióticos.
• Exposición al humo del tabaco.
• Edades extremas de la vida (niños y ancianos).
• Debilidad del sistema inmune o de las defensas naturales del organismo.
• Enfermedades ya existentes de tipo respiratorio, renal, cardiaco…
• Vivir en instituciones cerradas.

Síntomas

Síntomas

En general, los síntomas de la bronconeumonía son muy parecidos  a los de la neumonía común y dependen del gérmen que las produzca:

  • Bronconeumonía bacteriana:
  1. Fiebre mayor de 38.3 ºCt.
  2. Escalofríos de inicio brusco.
  3. Tos seca o productiva acompañada de un esputo de color amarillento. Esta expectoración puede ser espesa y tener  manchas de color rosado, verdoso o amarillento o contener hilos de sangre.
  4. Dolor en el pecho de tipo punzante, especialmente con los movimientos de inspiración.
  5. Respiración rápida y superficial.
  6. Respiración entrecortada, sobre todo durante la realización de ejercicio moderado.
  7. Dolores de cabeza, nauseas, vómitos, diarrea y debilidad.
  8. Dolor abdominal.
  9. Falta de energía o cansancio.
  • Bronconeumonía viral:

En general, los síntomas de este tipo de bronconeumonía son mucho más sutiles, pero similares a los producidos por una bronconeumonía de origen bacteriano [2]:

  1. Al principio el niño comienza con síntomas similares a los de un catarro común como tos seca, fiebre baja, dolores de cabeza, congestión nasal, dolor de garganta o dolores musculares.
  2. Erupción cutánea similar a la que puede aparecer en el sarampión.
  3. Tos normalmente seca, aunque a veces puede producir esputos.
  4. Dolor en el pecho, especialmente al respirar y en un solo lado.
  5. Escalofríos.
  6. Respiración entrecortada, sobre todo al realizar ejercicio físico moderado.
  7. Náuseas, vómitos o diarrea.

Hay que recordar que tanto estos síntomas como la gravedad de los mismos pueden variar en función de la edad, la condición física y la salud general del niño. Por ejemplo, en los niños que padecen asma estos síntomas pueden ser más graves.[2]

Diagnóstico

Cómo se diagnostica

Para realizar el diagnóstico de bronconeumonía en la mayoría de las ocasiones el médico se basará en la historia clínica del niño y un examen físico. Para confeccionar la historia clínica serán necesarios conocer los síntomas que presenta el pequeño, las enfermedades o alergias que pueda padecer, operaciones que haya podido sufrir, tratamientos médicos que esté realizando así como sus hábitos o viajes recientes que haya realizado.

Al examinar al niño, el médico prestará especial atención a los siguientes signos que puedan aparecer [1]:

  1. Manchas en la piel o coloración anormal (labios azulados).
  2. Aumentos en la frecuencia cardiaca y respiratoria.
  3. Cambios en la presión sanguínea.
  4. Existencia de fiebre.
  5. Disminución de la capacidad de expansión de la caja torácica o del pecho.
  6. Sonidos respiratorios ausentes o anómalos debidos a la destrucción del tejido pulmonar, estrechamiento de las vías aéreas o presencia de líquido inflamatorio en los pulmones.
  7. Cambios en el nivel de conciencia.

No obstante en ocasiones, y siempre según criterio médico, puede ser necesaria la realización de una serie de pruebas que ayuden a confirmar el diagnóstico de bronconeumonía o a descartar otras enfermedades. Estas pruebas son [1]:

  1. Análisis microscópico de las muestras de esputo.
  2. Cultivos de esputo para identificar el tipo de germen que está produciendo la infección y la sensibilidad a determinados antibióticos.
  3. Cultivos de sangre.
  4. Gasometría, prueba de sangre para conocer si llega la suficiente oxigenación a la sangre.
  5. Cultivos de secreciones faríngeas.
  6. Radiografías pulmonares, realizadas con frecuencia y que pueden mostrar la infección de uno o más lóbulos pulmonares o bien la existencia de una infección difusa por ambos territorios pulmonares.
  7. Otras pruebas radiológicas más especializadas (TAC, resonancia magnética. Raramente se utilizan a  menos que exista sospecha de una colección purulenta o como preparación a alguna intervención.

Tratamiento

Tratamientos

La bronconeumonía es una enfermedad importante que necesita ser tratada lo antes posible por un medico cualificado [2].

El tratamiento de la bronconeumonía depende de la causa que la esté produciendo. En algunas ocasiones es necesaria la hospitalización del pequeño, sobre todo en los casos en los que existe fiebre alta, respiración entrecortada o disminución del nivel de conciencia. Sin embargo, lo más frecuente es que este tipo de enfermedad pueda ser tratada desde casa y siempre bajo un estrecho control médico que asegure que el niño evoluciona hacia la mejoría.

El reposo en cama, la reposición frecuente de líquidos y los analgésicos en caso de dolor pueden ser suficientes para ayudar a mejorar la evolución de la bronconeumonía.

Si fuera necesario iniciar tratamiento con antibióticos, el médico le indicará el más adecuado en función del germen causante y de la edad del niño, entre otros factores. Es importante recordar la no indicación de los tratamientos antibióticos en el caso de las bronconeumonías producidas por virus, dada su inefectividad y la posible aparición de resistencias bacterianas a los mismos.

Una vez iniciado el tratamiento médico puede ser necesaria la realización de radiografías pulmonares posteriores para comprobar la resolución de la bronconeumonía, normalmente a las 6 o 9 semanas del inicio del tratamiento antibiótico.

Perspectivas

Perspectivas a largo plazo

Las perspectivas a largo plazo varían mucho dependiendo de factores como la edad del niño, la existencia de enfermedades previas, la causa de la bonconeumonía, etc.


Referencias:

[1] Bronchial Pneumonia. ecureme 2010. Available from: URL: http://www.ecureme.com/emyhealth/data/Bronchial_Pneumonia.asp
[2] Bronchial Pneumonia. astha-treatment 2010. Available from: URL: http://www.asthma-treatment-resources.com/bronchitis/bronchial-pneumonia.html

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Sobre Esther Martín, médico. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria