Asma

Qué es

Qué es

El asma es una enfermedad inflamatoria que afecta a los bronquios de algunas personas con una sensibilidad mayor de lo normal. Como respuesta a diversas circunstancias, los bronquios se inflaman por dentro, estrechándose. También se contraen (broncoespasmo), lo que hace que se cierren aun más, unido al aumento de la producción de moco. En consecuencia, el aire no entra ni sale con la misma facilidad de los pulmones.

El asma es una enfermedad crónica, porque los bronquios permanecen inflamados gran parte del tiempo. Su forma de presentación, gravedad y evolución son variables.

Incidencia en los niños

El asma es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia y adolescencia, con una prevalencia estimada entre el 8% y el 14% según los estudios para España.

Hay pocos trabajos que citen la prevalencia de la enfermedad en lactantes y preescolares en nuestro país, esto es debido probablemente a que el término “asma del lactante” es objeto de controversia. Con él se define a los niños menores de 24 meses con tres ó más episodios de sibilantes (pitos), independientemente de su causa y que en estas edades es predominantemente de origen vírico. El asma del niño mayor es de origen alérgico hasta en el 85% de los casos. El preescolar (de los 2 a los 6 años) es considerado una etapa de transición, pues comparte características del asma del lactante y del escolar.

Causas

Causas

La causa del asma no se conoce. Sí sabemos que se desarrolla en personas genéticamente predispuestas. En esas personas la exposición repetida a diversos estímulos desencadena la liberación de las sustancias que provocan la inflamación crónica de la vía aérea.

Son múltiples los factores que pueden actuar como desencadenantes de asma (tabla 1), sin embargo, no todo asmático reacciona de igual modo a un estímulo. Cada niño asmático tiene sus propios factores precipitantes, siendo esencial su identificación para conseguir un buen control de la enfermedad.

Tabla 1 – Factores desencadenantes del asma

1. Alérgenos ambientales:

  • Ácaros del polvo doméstico.
  • Pólenes.
  • Alérgenos animales.
  • Hongos.
  • Cucarachas.

2. Alérgenos ocupacionales:

  • Irritantes:
    • Humo de tabaco.
    • Contaminantes ambientales.
      • Infecciones virales respiratorias.
      • Ejercicio físico.
  • Otros factores:
    • Infecciones virales respiratorias.
    • Ejercicio físico.
    • Emociones (risa, llanto).
    • Cambios atmosféricos (aire frío, humedad ambiental).
    • Enfermedades concomitantes: Rinitis/sinusitis.
    • Reflujo gastroesofágico.
    • Fármacos: AINE, b-bloqueantes.
    • Alimentos y aditivos.

En líneas generales se puede decir que la influencia de estos factores es distinta dependiendo de la edad. Así, mientras en el niño menor de 2 años la causa principal de sibilancias (pitos) son las infecciones virales respiratorias, en el niño mayor son los alérgenos inhalados y en el adolescente hay que añadir factores como el tabaco, el ejercicio físico y los contaminantes ambientales.

Síntomas

Síntomas

Los síntomas que la enfermedad puede producir son:

  • Tos: seca, irritativa, de predominio nocturno a primeras horas de la mañana.
  • Ruidos en el pecho (“pitos en el pecho”). Es el síntoma más característico.
  • Sensación de falta de aire o dificultad para tomar y expulsar el aire.
  • Opresión o tirantez en el pecho.

A veces, sólo se presenta alguno de los síntomas, lo que puede hacer más difícil reconocer la enfermedad. Puede haber periodos de tiempo en los que la persona con asma puede estar sin síntomas, incluso sin recibir tratamiento.

Diagnóstico

Cómo se diagnostica

En los niños menores de 6 años, el diagnóstico se basa en la presencia de síntomas, en los mayores de 6 años, adolescentes y adultos, además, en los resultados de las pruebas de función pulmonar (espirometría).

Se investiga la frecuencia, intensidad y el predominio estacional de los síntomas. Hay que prestar particular atención a los que se repiten e intentar relacionarlos con posibles desencadenantes: cuándo aparecen, qué actividad está realizando, donde está, qué hay en el ambiente… También interesan los antecedentes personales (dermatitis atópica, alergia alimentaria, rinoconjuntivitis) y los antecedentes familiares que puedan estar relacionadas con el asma.

Los estudios complementarios no son la base del diagnóstico del asma. Se pueden realizar pruebas para descartar otras enfermedades como análisis de sangre, radiografía de tórax, estudio digestivo, test del sudor, entre otras.

También es importante averiguar si en su asma hay o no alergia y cuáles son los factores desencadenantes. Para ello se realiza un análisis de sangre que detecta si hay un aumento en los anticuerpos específicos  para diferentes alérgenos (ácaros, polvo, pólenes etc.) y las pruebas cutáneas, método de elección para el diagnóstico de alergia por ser muy específico, fácil de realizar y con una obtención rápida de resultados.

Tratamiento

Tratamientos

1.- Correcto control de los desencadenantes

Para ello hay que tomar algunas medidas:

  • Evitar el humo del tabaco.
  • Si tiene alergia a los ácaros intentar que el entorno del asmático esté libre de polvo (usar aspiradora o paños húmedos, fundas herméticas en colchón y almohadas, lavar ropa de cama, vestimenta y muñecos de peluche una vez a la semana).
  • Si tiene alergia al polen: en época polínica evitar ir al campo, viajar con las ventanillas cerradas en el coche, usar filtros antipolen en el coche y procurar airear la casa muy temprano para evitar que el polen entre en la casa.
  • Si tiene alergia a algún animal evitar el contacto con ellos, especialmente en lugares cerrados. Si convive con alguno, no permitir que entre en el dormitorio del asmático e intentar bañar al animal una vez por semana.
  • Si tiene asma inducido por el ejercicio procurar realizar la actividad de forma gradual, hacer un precalentamiento y tener cuidado con los cambios bruscos de temperatura.

2.- Medicamentos para el asma

Se utilizan fundamentalmente de forma inhalada para cualquier edad y gravedad ya que el medicamento llega directamente donde es necesario, actúa más rápido, a menor dosis y con menos efectos secundarios que si se toma por vía oral.

Existen dos tipos de medicamentos para el asma:

  • Broncodilatadores de acción corta o alivio rápido: terbutalina, salbutamol. Relajan los músculos que cierran los bronquios controlando la agudización de los síntomas. Sólo se toman cuando la persona nota que sus síntomas han empeorado.
  • Antiinflamatorios, preventivos o de control a largo plazo: Este tratamiento reduce la inflamación de los bronquios, ayudando a reducir el número e intensidad de las crisis. Hay que tomarlo durante largos periodos de tiempo aunque no tenga síntomas. Existen varios tipos de estos medicamentos, siendo los más eficaces los corticoides inhalados (budesonida, fluticasona, triamcinolona). También son útiles los inhibidores de los leucotrienos, que se toman por vía oral, como el montelukast.

3.- Vacunas para la alergia

Se utilizan cuando se ha demostrado que en el asma está influyendo un alérgeno de manera muy intensa, que no se puede eliminar de su ambiente y que con tratamiento no se ha conseguido el control de los síntomas. En ese caso, las vacunas pueden disminuir la gravedad de los síntomas alérgicos y las necesidades de medicación. Las vacunas se administran en un período de 3 a 5 años y se pueden administrar por vía oral o con inyecciones subcutáneas.

Perspectivas

Perspectivas a largo plazo

Actualmente el asma no se cura, por lo que se clasifica como una enfermedad crónica. Sí es posible ofrecer a las personas con asma una vida libre de síntomas, habitualmente con medicación. Si el paciente y la familia abandonan los cuidados correctos y/o la medicación, los síntomas volverán.

El asma es más frecuente que se inicie en la infancia. Si aparece o persiste por encima de los 6 años es bastante probable que se mantenga en la edad adulta. En los menores de 6 años, en quienes no se puede establecer un diagnóstico definitivo, hay una serie de factores que pueden llevar a pensar que el asma va a persistir en el tiempo: antecedente familiar directo (padre, madre) de asma, la gravedad de los síntomas, la presencia de alergia y la exposición al humo del tabaco.

Bibliografía:
[1] “Guía de salud del Proceso Asma”, Consejería de Salud de la Junta de Andalucía.
[2] “Asma en el niño y adolescente”, Cano Garcinuño A., Díaz Vazquez C.A., Montón Alvarez J.L

0 votes, average: 0.00 out of 50 votes, average: 0.00 out of 50 votes, average: 0.00 out of 50 votes, average: 0.00 out of 50 votes, average: 0.00 out of 5 (0 votos, promedio: 0.00 de 5) Loading ... Loading ...
Para votar debes registrarte en “Para padres y madres”. ¡Regístrate!

Comparte este contenido:
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • LinkedIn
  • Digg
  • Print
  • del.icio.us
  • email

Tags: , , , , , , ,

Sobre Pilar Bellido Domínguez