Alergia respiratoria

Qué es

Qué es

La alergia respiratoria, también conocida como hipersensibilidad bronquial o respiratoria, hace referencia a aquellas enfermedades en las que existe una inflamación de las vías respiratorias causada por una reacción o respuesta inmunitaria exagerada del sistema inmune que está desencadenada por sustancias que generalmente no son dañinas [1]. Esta inflamación puede afectar a distintas partes del sistema respiratorio:

  1. Cuando afecta al tejido que recubre internamente las vías superiores, es decir, la mucosa nasal, la enfermedad es conocida como Rinitis Alérgica.
  2. En cambio, cuando la inflamación tiene lugar en el tejido que recubre las vías aéreas bajas, los pulmones y bronquios, se habla de Asma bronquial o Hiperreactividad bronquial. En la hiperreactividad bronquial existe una excesiva susceptibilidad de los bronquios para reaccionar frente a estímulos, es decir, un mínimo estímulo es capaz de desencadenar en el bronquio  una contracción de los músculos que lo rodean para estrechar su calibre y dificultar así el paso del aire.

Estos estímulos desencadenantes son comúnmente llamados alérgenos respiratorios.  Un alérgeno es una sustancia frente a la que el cuerpo reacciona de forma exagerada [2].   Los alérgenos más frecuentes son los pólenes, el polvo, el tabaco, los agentes contaminantes y el epitelio de los animales, los cuales suelen entrar en contacto con las vías respiratorias de forma inhalada.

Incidencia en los niños

La prevalencia en Estados Unidos es del 10 al 20%3. La alergia respiratoria produce una morbilidad significativa. Anualmente, se estima que se pierden 824.000 días escolares como consecuencia de esta enfermedad [3], y es frecuente la coexistencia de alergia respiratoria con otras enfermedades (asma, dermatitis atópica, sinusitis, otitis media). En definitiva, es una enfermedad que compromete los niveles de actividad diaria de las personas que la sufren.

Causas

Causas

Las alergias son relativamente frecuentes y tanto la genética como los factores ambientales pueden jugar un papel importante en el desarrollo de una alergia respiratoria.

Con respecto a la genética como una de las causas de esta enfermedad, en general, este tipo de alergia no se transmite de forma hereditaria de padres a hijos. Sin embargo, si ambos padres padecen alergia, es más probable el desarrollo de la enfermedad en el hijo, e incluso, este riesgo es mayor si es la madre quien sufre de alergia [4].

Además de la genética como causa, la intervención de determinados factores ambientales o alérgenos juegan un papel fundamental en la evolución de la enfermedad. El sistema inmunitario normalmente protege al cuerpo de sustancias nocivas como las bacterias y los virus, pero en una persona con alergias, la respuesta inmunitaria es muy sensible, por lo que también puede reaccionar ante sustancias extrañas, llamadas alergenos, que generalmente son inocuas y que en la mayoría de las personas no causan ningún problema [4].

Así, cuando el sistema inmunitario reconoce un alergeno, libera sustancias químicas, como la histamina para luchar frente a él. Estas sustancias son las responsables de los síntomas que con más frecuencia aparecen en personas que padecen alergia respiratoria: el picor, la hinchazón y el aumento en la producción de moco, entre otros síntomas.

Los alergenos respiratorios más frecuentes son el polen, el moho, la caspa de animales y el polvo [4].

Síntomas

Síntomas

Aunque la mayoría de las alergias respiratorias tienen poca importancia pueden llegar a ocasionar síntomas graves en niños asmáticos y a veces pueden incluso dar lugar al desarrollo de infecciones bacterianas en los órganos afectados.

A pesar de que la alergia respiratoria puede no dar ningún síntoma en los casos en los que sea muy leve, puede llegar a producir dificultad para respirar en los casos más graves [5]. Los signos y síntomas varían, pero pueden incluir con más frecuencia en los casos de alergia respiratoria, los siguientes [1];[2]:

  • Picor nasal.
  • Estornudos.
  • Picor, hinchazón o ardor en los ojos y/o párpados así como lagrimeo ocular.
  • Tos, que suele ser seca o estar acompañada de mucosidad escasa.
  • Congestión ótica o nasal.
  • Dolor de cabeza.
  • Ronquera.
  • Cosquilleo en la región nasal posterior y garganta.
  • Picazón en el paladar.
  • Moqueo frecuente o rinorrea.
  • Problemas respiratorios.

En niños mayores, los síntomas pueden haber estado presentes durante años e incluso ser más leves debido a que el niño ha podido desarrollar tolerancia a los mismos.  Esto ocurre sobre todo en los pacientes con alergia respiratoria al epitelio de animales domésticos. En estos casos los síntomas aparecen de forma repentina después de años de estar asintomáticos. Además, es frecuente la creencia de que el hecho de que el animal estuviera presente antes del inicio de los síntomas del niño, excluye la posibilidad de alergia a la mascota de la familia, aunque esto no es cierto [3].

Diagnóstico

Cómo se diagnostica

El diagnóstico se realiza por el médico, mediante la realización de un examen físico y un interrogatorio sobre determinados aspectos relacionados con la sintomatología. Conocer los siguientes datos puede ayudar a orientar el diagnóstico [3];[4]:

  • El tipo de síntomas que sufre el niño, bien referidos por él mismo o por sus padres.
  • Las circunstancias en las que aparecen los síntomas de alergia.
  • La existencia de variación estacional clara de los síntomas, es decir, si estos síntomas se presentan  o empeoran durante ciertas estaciones del año, como la primavera o el otoño.
  • Los elementos ambientales que producen la sintomatología, o lo que es lo mismo, si los síntomas se agravan en lugares específicos,  como el hogar, el trabajo o el colegio, o cuando el paciente está cerca de los animales. Para los niños menores de 3 años, es importante conocer datos sobre la cama donde descansa el niño, ya que los colchones de las camas habituales  pueden alojar ácaros en su interior.
  • La reciente adquisición de una mascota en la familia, en ocasiones, la exposición a animales de compañía coincide con el inicio de los síntomas, haciendo más fácil el diagnóstico.
  • Otros síntomas asociados (oculares o respiratorios).
  • Circunstancias que mejoran la sintomatología, como el salir de determinados lugares. Por ejemplo, un niño que mejora cuando está en el colegio puede sufrir una alergia a mascotas o los ácaros del polvo que habitan en su cama.
  • La duración de los síntomas, la mayoría de las estaciones de polen tienen una duración aproximada de unas 6 semanas en los climas más templados.
  • La historia familiar: los niños con padres que tienen alergias o asma son más propensos a padecer alergia respiratoria.
  • Otras enfermedades del niño: los pacientes con antecedentes de eccema infantil (dermatitis atópica) tienen un 70% más de probabilidades de padecer rinitis alérgica, asma, o ambas cosas.

Además, puede ser necesario para el diagnóstico de alergia respiratoria la realización de determinadas pruebas con el fin de determinar si los síntomas corresponden a una alergia real o son causados por otros problemas. Por ejemplo, algunos medicamentos, como el ácido acetilsalicílico y algunos antibióticos, pueden producir reacciones similares a las alérgicas, incluyendo erupciones o brotes.

Un ejemplo son los exámenes de sangre donde se puede medir los niveles de sustancias específicas relacionadas con las alergias, especialmente de inmunoglobulina E (IgE) o eosinófilos, a menudo relacionados con la presencia de alergias [4].

Tratamiento

Tratamientos

En primer lugar, la mejor forma de reducir los síntomas es tratar de evitar lo que causa las alergias. Para ello pueden tomarse las siguientes medidas:

  • Mantener un hogar limpio de polvo, especialmente en el área de las habitaciones.
  • Bañar con frecuencia a las mascotas y mantenerlas alejadas de las habitaciones y muebles tapizados.
  • Cerrar las ventanas de casa y del coche y limitar el tiempo que permanecen abiertas en las estaciones del año en las que haya altas concentraciones de alérgenos desencadenantes.

Además, existen varios tipos de medicamentos disponibles para prevenir y tratar las alergias. El tipo de medicamento recomendado por el médico dependerá del tipo y severidad de los síntomas, la edad y la salud general del niño.

De forma general, los medicamentos que se pueden utilizar para tratar las síntomas de alergias respiratorias comprenden [4]:

  1. Antihistamínicos: Los antihistamínicos están disponibles en muchas formas (cápsulas y pastillas, inyecciones, líquidos, aerosoles).
  2. Corticoesteroides: Son antinflamatorios, también disponibles en muchas formas. Las más utilizadas en niños son la inhalatoria y la líquida por vía oral, aunque a los pacientes con síntomas alérgicos severos se les pueden prescribir inyecciones de corticoesteroides durante períodos de tiempo cortos.
  3. Descongestionantes: Los descongestionantes pueden ayudar a aliviar la congestión nasal. Sin embargo, los aerosoles nasales descongestionantes no se deben usar durante periodos de tiempo prolongados, dado que pueden causar un efecto de “rebote” y empeorar la congestión.
  4. Otros medicamentos: Los inhibidores de leucotrienos son medicamentos que específicamente impiden la actuación de las sustancias que desencadenan las alergias. Zafirlukast y Montelukast están aprobados para aquellas personas con asma, al igual que alergias a espacios interiores y exteriores.
  5. Vacunas antialérgicas: En circunstancias muy concretas, se puede recomendar el uso de vacunas para las alergias (inmunoterapia) en caso de que el alergeno no se pueda evitar y los síntomas sean difíciles de controlar. La función de estas vacunas es impedir que el cuerpo reaccione exageradamente al alergeno. Se administran en forma de inyecciones regulares que contienen el alergeno en dosis ligeramente mayor que la anterior, hasta alcanzar la máxima dosis. Estas vacunas no funcionan para todas las personas y requieren frecuentes visitas al médico.

No obstante, los tratamientos están expuestos de forma general ya que las enfermedades específicas que son causadas por las alergias (como asma, rinitis alérgica) pueden requerir otros tratamientos particulares.

Perspectivas

Perspectivas a largo plazo

En algunos casos es probable que este estado de gran susceptibilidad a sustancias del exterior desaparezca con el tiempo (semanas, meses o años). A veces un simple cuadro catarral es capaz de producir un estado de hiperreactividad transitoria que desaparecerá en días o semanas4. Sin embargo, como regla general, una vez que una sustancia haya provocado una reacción alérgica, suele seguir afectando a la persona.

Bibliografía

[1]Stuart I.Henochowicz M. Alergias. Medline Plus 2009. Available from: URL: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000812.htm
[2]Guerrero-Fernandez J. Alérgeno. Asociación Española de Pediatría 2007. Available from: URL: http://www.aeped.es/infofamilia/temas/alergeno.htm
[3]Jack M Becker M. Allergic Rhinitis. Emedicine from webMD 2010. Available from: URL: http://emedicine.medscape.com/article/889259-overview
[4]Guerrero-Fernandez J. Hiperreactividad bronquial. Asociación Española de Pediatría 2002. Available from: URL: http://www.aeped.es/infofamilia/temas/hiperreactividad.htm
[5]Guerrero-Fernandez J. Broncoespasmo. Asociación Española de Pediatría 2007. Available from: URL: http://www.aeped.es/infofamilia/temas/broncoespasmo.htm

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Sobre Esther Martín, médico. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria