Qué es
Es una respuesta inmunitaria exagerada del cuerpo desencadenada por el consumo de ciertos alimentos que actúan como antígenos [1]. Es decir, en personas predispuestas, su sistema inmune o defensivo reacciona de forma excesiva ante un alimento que en una persona no alérgica resultaría inocuo. Esto lo causa un anticuerpo llamado IgE (Inmunoglobulina E), que se encuentra en las personas con alergia. Este anticuerpo puede producirse aun cuando el alimento se haya comido varias veces en el pasado sin ningún problema. La alergia a los alimentos puede aparecer con más frecuencia en las personas que tienen parientes con alergias, y pueden ocurrir síntomas después de que esa persona alérgica ingiera incluso una cantidad mínima del alimento [2].
Incidencia en los niños
Las reacciones alérgicas son más frecuentes en los niños que en los adultos afectando a desde un 0,3% a un 10% de niños, según los estudios, pudiendo llegar a afectar hasta el 8% de los niños [3] y principalmente en los primeros años de vida. Durante este periodo de tiempo, las causas más frecuentes son las proteínas de la leche de vaca y el huevo, mientras que, con el paso de los años, aumentan los casos de niños con alergia a alimentos como el pescado, los frutos secos y algunas frutas [4].
Causas
Realmente no se sabe por qué alguien se hace alérgico a los alimentos. Sí se sabe que para presentar síntomas alérgicos frente a un alimento debe haber más de un contacto. La primera vez que se toma el alimento no provoca síntomas de alergia pero a partir de este primer contacto se puede ir desarrollando la alergia, y tras el segundo, el tercero, o tras otros muchos contactos, la alergia ya desarrollada es capaz de causar síntomas [5].
La Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología estima que hay ocho alimentos “responsables” de la mayoría de las alergias alimentarias infantiles: los huevos, el pescado, la leche, los cacahuetes, el marisco, la soja, los frutos secos y el trigo [6]:
- Leche de vaca (o proteínas de la leche de vaca): En torno al 80% de las leches artificiales comercializadas se elaboran con leche de vaca. Hay que tener en cuenta que estas proteínas de la leche también pueden estar presentes de forma “oculta” en muchos alimentos que vienen ya preparados.
- Huevos: La alergia al huevo, una de las alergias alimentarias más frecuentes en lactantes y niños pequeños, puede plantear problemas a los padres dado que los huevos se utilizan en muchos alimentos de consumo infantil y con frecuencia como ingredientes “ocultos”, dificultando su identificación. Este tipo de alergia se suele manifestar muy precozmente, pero la mayoría de los niños la superan alrededor de los 5 años de edad.
- Pescado y marisco: las proteínas del pescado pueden provocar diversos tipos de reacciones alérgicas. Los niños no siempre la acaban superando con los años.
- Cacahuetes y frutos secos: Los cacahuetes se encuentran entre los alergenos alimentarios que provocan reacciones más graves, y a veces desencadenan reacciones que pueden poner en peligro la vida del paciente. La mitad de las personas alérgicas a los cacahuetes también son alérgicas a los frutos secos, como las almendras y las nueces, y a menudo a las pipas de girasol y a las semillas de sésamo.
- Soja: La alergia a la soja aparece con mayor frecuencia entre los lactantes que en los niños mayores; aproximadamente entre el 30% y el 40% de los bebés que son alérgicos a la proteína de la leche de vaca también lo son a la proteína de las leches infantiles elaboradas con soja.
- Trigo: Las proteínas del trigo se encuentran en muchos alimentos de consumo habitual. Es importante recordar que la alergia al trigo no es lo mismo que la enfermedad celiaca (ver apartado saber más).
Sin embargo, hay que tener en cuenta dos situaciones en las que es difícil conocer qué alimento es el que está causando la reacción alérgica [5]:
- Alguien puede haber tomado un alimento desconocido, bien porque se encuentra oculto entre los ingredientes de alimentos ya preparados o, en el caso de los lactantes, porque parte de los alimentos que toma la madre pasan a la leche materna.
- La segunda situación es por la llamada reactividad cruzada. Es decir, algunos alimentos o sustancias no alimenticias pueden tener componentes comunes o muy similares por lo que puede ocurrir que el niño con alergia a un alimento tenga, además, alergia a otros alimentos con componentes similares. Por ejemplo, es muy frecuente la alergia a frutas como el melocotón, albaricoque, ciruela, cereza, etc. (todas ellas componentes del mismo grupo de frutas rosáceas). También es posible que pacientes con alergia no alimentaria puedan presentar reacciones alérgicas tras el contacto con algún alimento, siendo relativamente frecuente encontrar sujetos alérgicos al polen, que lo son también a frutas o verduras, miel o infusiones. Otros ejemplos son [6]:
- Los casos de alergia al látex en los cuales se pueden presentar problemas con la ingestión de kiwi, castaña, aguacate y plátano.
- los niños alérgicos a ácaros que, en ocasiones, presentan reacciones alérgicas tras la ingesta de marisco.
Síntomas
Los síntomas de una alergia alimentaria pueden ser únicos o abarcar una serie de ellos, y son debidos a mecanismos de defensa del cuerpo que se vuelven dañinos frente a uno mismo. Entre estos síntomas podemos ver [3];[4];[6]:
- Alteraciones cutáneas y mucosas: Son las manifestaciones más frecuentes después de las digestivas. Pueden afectar a la mucosa oral y de la garganta en forma de picor y/o irritación local al tragar el alimento asociándose, en ocasiones, a una hinchazón labial o de lengua. En la piel pueden aparecer manchas rojas asociadas a picor (ronchas).
- Inflamación de la mucosa nasal (rinitis).
- Clínica respiratoria: Los casos agudos de asma bronquial o rinitis alérgica tras la ingestión de alimentos son raros y es más frecuente que estos síntomas se produzcan por inhalación de partículas que están en el aire y que proceden de alimentos como, por ejemplo, partículas de pescado o harinas de cereales (asma de los panaderos).
- Asma.
- Manifestaciones gastrointestinales: Pueden aparecer aisladas o asociadas a otros síntomas no digestivos. Cursan con naúseas, vómitos, dolor abdominal y/o diarrea.
- Reacción alérgica generalizada (Anafilaxia), con síntomas en diferentes zonas del cuerpo a la vez.
Estos síntomas a veces ocurren de manera rápida y brusca poco tiempo después de tomar el alimento, y otras veces de manera más suave y prolongada, horas o días después de tomar el alimento, llegando incluso a hacerse crónicos [5].
La gravedad de los síntomas de una alergia alimentaria depende de [6]:
- La cantidad del alimento alergénico ingerido.
- El grado de exposición que haya tenido previamente al alimento alergénico (en cuántas ocasiones lo haya ingerido).
- La sensibilidad que tenga al alimento.
Cómo se diagnostica
Ante una sospecha de alergia a alimentos, se debe buscar una relación de la aparición de los síntomas con la ingesta de algún alimento. Así, el diagnóstico se basa en la historia clínica, la cual debe ser detallada porque, a veces, el alimento que la causa es difícil de identificar. Un aspecto relevante es la posible relación de los síntomas con la realización de ejercicio tras la ingesta de un alimento [4]. Se debe sospechar y estudiar una posible alergia a alimentos en las siguientes situaciones [5]:
- Si los síntomas aparecen poco tiempo después de tomar un alimento concreto.
- Silos síntomas aparecen repetidas veces tras tomar el mismo alimento.
- Si no se encuentra otra causa para los síntomas.
- Si los síntomas son graves o persistentes.
- Si los síntomas no responden bien al tratamiento habitual.
Igual que ocurre con otras alergias, la alergia alimentaria puede precisar, además, de la realización de pruebas de piel, análisis de sangre, y pruebas de provocación. Las dos primeras indican si el paciente está sensibilizado a un determinado alimento, y la de provocación si el paciente presenta síntomas tras tomar el alimento [5].
Las pruebas cutáneas (prick-test) se pueden realizar con extractos comerciales o de modo directo con el alimento fresco, haciendo una punción sobre el alimento y, después, sobre la piel. Si se reproduce una reacción urticarial en la zona probada se considerará la probabilidad de una alergia a este alimento [3].
La determinación de determinadas sustancias en sangre (IgE) se debe realizar cuando [4]:
- Los tests cutáneos no sean concluyentes, sobre todo cuando no coincidan con la sospecha diagnóstica realizada al conocer la historia clínica.
- El alimento sea irritante para la piel.
- Existan lesiones cutáneas como eccema que impidan la realización de las pruebas cutáneas.
Con frecuencia estos test cutáneos son positivos para alimentos que no producen síntomas. Por ello, aunque el médico dará las pautas a seguir en estos casos, en general un resultado positivo de un alimento no justifica una prohibición del mismo si éste se tolera bien.
Las pruebas de provocación deben ser realizadas siempre bajo la indicación y supervisión del médico. Se pueden realizar en el labio, aplicando una gota del extracto alergénico o del alimento en la parte externa del labio, y controlando los síntomas varios minutos después [4].
En cuanto a los alimentos que se suele investigar de forma inicial, depende de si existen sospechas concretas a determinados alimentos. Si hay una sospecha muy concreta, se estudia el alimento sospechoso y algunos que puedan estar relacionados. Si no hay sospecha concreta, se miran los más frecuentes según la edad del paciente, los síntomas que haya tenido, y el patrón cultural de alimentación [5].
Por ello es muy importante informar al médico de qué alimento se tomaron antes de la reacción y de cómo estaban preparados. Si estaba hecho en casa, se debe informar de todos los ingredientes empleados, incluso de las especias. Por ejemplo, si había tomado arroz, debe decir si además llevaba ajo, cebolla, tomate, mariscos, pescado, etc. Si el alimento estaba envasado, también ha de informar de los ingredientes, preferiblemente llevando la lista del envase. Algunos alimentos pueden causar síntomas, no por sí mismos, sino por estar contaminados con otros, o por contener parásitos, como ocurre con el Anisakis del pescado.
Tratamientos
Si una persona tiene sensibilización sin síntomas, generalmente se recomienda que siga tomando el alimento con normalidad. Sin embargo, el paciente alérgico a un alimento debe evitarlo, siguiendo las indicaciones del médico respecto a posibles reacciones cruzadas, y vigilando especialmente “fuentes ocultas” del alimento (por ejemplo, vacunas con virus atenuados que han sido cultivadas en huevo o embrión de pollo).
No existe inmunoterapia (o vacunas) específicas con alimentos [4].
Sin embargo hay ocasiones en los que el alimento no se puede evitar o se ingiere de forma accidental. En estos casos se pueden necesitar tres tipos de tratamiento: el tratamiento de rescate de una reacción aguda, el tratamiento preventivo, y el tratamiento etiológico o de la causa [5]:
- Tratamiento de rescate: Se realiza una vez que aparecen los síntomas y depende de los síntomas concretos que aparezcan. Así, para los síntomas digestivos se recomienda tomar líquidos de rehidratación, para los síntomas de piel se suelen usar antihistamínicos, igual que para los síntomas de nariz o de ojos (siempre prescritos por un médico). Para los síntomas de asma se usan broncodilatadores. Además, para todos los síntomas se pueden usar corticoides, bien sean tomados o inyectados.
- Raramente se usan medicamentos como tratamiento preventivo en la alergia a alimentos. En caso de necesidad se usa el tratamiento preventivo correspondiente a los síntomas (asma, rinitis, dermatitis, etc) que provoca el alimento.
- El tratamiento etiológico o de la causa consiste básicamente en hacer una dieta evitando el alimento responsable y todos los productos preparados que lo lleven entre sus ingredientes. Se debe consultar la lista de ingredientes de todo producto que no prepare uno mismo personalmente. Debe avisarse a familiares, colegios, comedores y otros sitios donde vaya a comer un niño con alergia de que padece esta enfermedad. Además se ha de tener precaución con los cubiertos, utensilios de cocina, planchas de cocinado, etc, que pueden estar en contacto primero con el alimento culpable y después ser usados para tocar la comida que toma el paciente alérgico.
Perspectivas a largo plazo
La mayoría de las alergias a alimentos desaparecen con el paso del tiempo, aunque depende de la edad a la que empiezan y del alimento concreto que las causa.
Así, suelen desaparecer mejor las que empiezan cuando el niño es más pequeño, sobre todo la alergia a la leche de vaca y al huevo. Las que empiezan más tarde, cuando el niño es más mayor, tienden a permanecer más tiempo, incluso de por vida. Los alimentos que dan alergias más difíciles de desaparecer son los pescados, mariscos, frutos secos, y algunas frutas.
Saber más
Algunas preguntas frecuentes:
Bibliografía
[1] Stuart I.Henochowicz M. Alergia alimentaria. Medline Plus 2009. Available from: URL: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000817.htm
[2] Comisión de Educación Pública de la Academia Americana de Alergia AeI. Alergia a los alimentos. American Academy of Allergy,Asthma and Immunology (AAAAI) 2006. Available from: URL: http://www.aaaai.org/espanol/tips/alergias_a_los_alimentos.stm
[3] Alergias a alimentos. Tu otro médico 2010. Available from: URL: http://www.tuotromedico.com/temas/alergia_a_alimentos.htm
[4] La alergia alimentaria. La casa del alérgico 2010. Available from: URL: http://www.lacasadelalergico.com/frontend/lacasadelalergico/noticia.php?id_noticia=196&id_seccion=40
[5] Alergia a alimentos. Sociedad Española de Inmunología clínica y alergia pediátrica 2010. Available from: URL: http://www.seicap.es/alimentos_generalidades.asp
[6] Todo sobre las alergias. Kidshealth for Nemour 2010. Available from: URL: http://kidshealth.org/parent/en_espanol/medicos/allergy_esp.html#
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Tags: alergia, antígeno, celíaco, vacunas




