Lo habitual es que los tubos de ventilación se desprendan del tímpano por sí mismos. Al principio se situarán al fondo del conducto auditivo. Progresivamente irán desplazándose hasta la salida al exterior. En las consultas se visualizará la evolución de los tubos. Si ya han salido del tímpano, se podrán extraer con una pequeña pinza de oído. Es una maniobra que no duele. También puede salir por sí solos y encontrárselos en la almohada.
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